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Entrevistas

“Es mejor invertir en hacer atractivas las cuencas que dar dinero a empresarios cazasubvenciones”

El geógrafo Manuel Maurín apuesta por el desarrollo rural y una transición ecológica justa como futuro económico para Asturies.

Manuel Maurín. FOTO: Iván G. Fernández

Manuel Maurín (Villablino, León 1958) es profesor de geografía de la Universidad de Oviedo y director del master. Hijo de un ama de casa y de un minero, ambos naturales del concejo de Ibias, también él trabajó varios veranos en las minas del valle de Laciana como guaje, mientras estudiaba en la Universidad de Oviedo/Uviéu. Iba para prehistoriador, pero en la facultad, de la mano de profesores como Quirós o Emilio Murcia descubrió la geografía social y a geógrafos marxistas como David Harvey, que desarrollaban “una geografía muy diferente a la que nos habían enseñado en la escuela”. En 1975, con 17 años, empezó una militancia de izquierdas en la que sigue comprometido hasta el día de hoy y que está presente también en su labor como docente e investigador. Casado con Dulce desde hace un montón de años, tienen un hijo, se mueve por Oviedo/Uviéu en bicicleta y participa como activista en diferentes movimientos que tienen en común la defensa de una ciudad más igualitaria y sostenible. Este fin de semana participa de forma online en la Escuela Clara Campoamor de PODEMOS Asturies hablando de “Movilidad, turismo y coronavirus”

¿Qué conexiones hay entre la pandemia y el cambio climático?

Ambas crisis, la climática y la sanitaria son, junto con la crisis económica el resultado y la herencia del modelo globalizado y depredador. Un hilo conductor en todos los casos es la hipermovilidad relacionada con la la acentuada división internacional del trabajo y la superespecialización productiva. La necesidad de incrementar la movilidad para transportar materias primas, mercancias y personas alimenta el cambio climático y facilita la propagación de las enfermedades contagiosas.

Del turismo ya conocíamos unos cuantos efectos nocivos como la destrucción de patrimonio natural o la subida del precio del alquiler, y en general de los precios, en las zonas con muchos visitantes. Al mismo tiempo todos queremos viajar y conocer otros lugares. ¿Cómo podría ser otro modelo turístico?

Deberá ser un turismo en el que primen más las tipologías basadas en la proximidad y en la baja densidad. Pienso en el ecoturismo, el turismo rural y cultural de baja densidad y basado en recursos autóctonos. Las zonas sometidas a mucha presión, como los cascos históricos de algunas ciudades y sobre todo las costa, necesitan una reestructuración, una especie de decrecimiento relativo y cambios basados en la diversificación y una mayor desconcentración. También creo que toca repensar la enorme dependencia que España tiene del sector turístico e integrarlo mejor en el conjunto de la economía.

Varios estudios apuntan a la ganadería industrial como un foco de nuevas enfermedades y pandemias

De hecho las vacas locas ya fueron un claro precedente de eso

¿La ganadería tradicional “a la asturiana” es una alternativa a ese modelo de macrogranjas? ¿Hay territorio suficiente para alimentarnos con una ganadería extensiva?

Si. Sobra territorio. De hecho se ha producido en las últimas décadas un avance en España y Asturias del matorral y los cultivos forestales a costa de los pastizales, precisamente por el abandono de la actividad extensiva. La nueva ganadería extensiva debería estar también diversificada en especies para aprovechar así mejor los recursos. Es lo que se hacía tradicionalmente. Habría que ir a un modelo agro-silvo-pastoril integrado y sostenible

“La hipermovilidad facilita la propagación de enfermedades contagiosas”

Geografía social

La idea que todos tenemos de la geografía es aprenderse de memoria un montón de ríos y montes, tú sin embargo te has dedicado a la geografía social, mucho más desconocida. ¿De qué hablamos cuando hablamos de geografía social?

En el siglo XIX con el desarrollo de la disciplina y la especialización del conocimiento, se produce una escisión en la academia entre la geografía física y la geografía, humana, que se dedica al estudio de las poblaciones, la demografía, las actividades económicas… A mi siempre me ha interesado ver la naturaleza y la sociedad como dos realidades conectadas. Por ejemplo, si hablamos del cambio climático estamos hablando del impacto que tienen las actividades humanas en la naturaleza.

Frente a esa geografía social y ecologista que defiendes, hay también hay otra geografía capitalista y al servicio del poder

Si, Pinochet por ejemplo era licenciado en geografía. La relación entre los geografos y el poder siempre ha existido, igual que entre los artistas y los reyes. Yves Lacoste, un geógrafo francés de izquierdas, escribió en los años 70 un libro titulado “La geografía, un arma para la guerra”, donde dice que lo primero para lo que sirvió la geografía fue para la guerra y la colonización. Todos los imperios, desde los griegos y los romanos, hasta la actualidad, han procurado tener a su servicio a geógrafos para descubrir el territorio y facilitar su ocupación y explotación. Hay además una geografía al servicio de las empresas, por ejemplo haciendo análisis de mercado, o realizando estudios de impacto ambiental que muchas veces no son más que pantallas para legitimar macroproyectos o vestir ecológicamente auténticos destrozos.

Mundo rural, despoblación y Asturies vaciada

La cuestión de la España vaciada iba a marcar esta legislatura antes de que estallase la crisis del Covid19

No es nuevo, pero sí quizás estemos llegando al final de un largo proceso de éxodo rural que se inicia en el siglo XIX. Con los adelantos tecnológicos la productividad del campo aumenta y cada vez sobra más gente. Ahora el fenómeno de la despoblación y del envejecimiento ya no sólo afecta a los pueblos, sino también a villas y pequeñas ciudades como Teruel o León, que están reclamando que se haga algo. Además, en estos lugares queda más masa crítica para protestar y movilizarse.

¿Le ves solución al problema?

En ecología se habla cada vez más de que la forma más útil de proteger las especies amenazadas es proteger los hábitats en los que viven. Creo que con la despoblación del campo pasa algo parecido. Hay que generar un medio rural atractivo para quedarse a vivir. El territorio tiene que ser accesible, contar con buenas carreteras, buen transporte público, servicios esenciales como educación o asistencia sanitaria tienen que estar garantizados, también el acceso a internet, fundamental hoy en día para por ejemplo trabajar desde casa o montar un negocio. Y luego de cara a lo otro fundamental, el empleo, deberían hacerse planes económicos a nivel de comarca. Existen fondos de la UE muy importantes para ello.

“Quizás estemos llegando al final de un largo proceso de éxodo rural que se inicia en el siglo XIX”

La UE da fondos contra la despoblación rural, pero al mismo tiempo potencia una política agraria que favorece a los grandes propietarios

La Política Agraria Común es contradictoria. Por un lado subvenciona a la Casa de Alba, pero por otro, gracias a la presión de Francia, sigue financiado programas muy importantes de desarrollo rural como los fondos LEADER. Hay elementos positivos que se deben aprovechar, el problema es que muchos ayuntamientos pequeños no tienen personal cualificado para gestionar ayudas que son muy complejas desde el punto de vista de la burocracia. Por eso es tan importante la comarcalización cuando hablamos de desarrollo rural. No hablo de disolver ayuntamientos, sino de cooperar y aunar esfuerzos.

Manuel Maurín enseña geografía en la Universidad de Oviedo/Uviéu. FOTO: Iván G. Fernández

¿Hay una Asturies vaciada?

Sí, sobre todo en las alas, pero también en algunas aldeas de las cuencas mineras. A día de hoy el espacio más amenazado está en el suroccidente asturiano. Sería fundamental lo primero diagnosticar qué recursos tenemos y luego qué queremos hacer con ellos. Está claro que las zonas de montaña tienen unos recursos naturales que se deberían aprovechar fundamentalmente para un turismo y una ganadería sostenibles, mientras que la franja pre-litoral tiene unas posibilidades de diversificación económica mucho mayores a partir de aquello en lo que es fuerte, recursos forestales, ganadería, agricultura ecológica y sobre todo agro-industria. La industria forestal tiene que diversificarse y fabricar productos con mayor valor añadido. Lo mismo la industria alimentaria. Hoy en día la la agro-industria es después del metal, el sector industrial más importante de Asturias, y el que más crece en empleo. Estamos hablando de industria láctea, quesera, cárnica, pero también de otros productos preparados y envasados que vienen del campo. Podemos crecer todavía mucho más por ahí ligándolo a un mayor desarrollo de la agricultura y la ganadería ecológicas.

“Hay que hacer las cuencas atractivas para vivir”

Transición energética: ¿qué nos espera?

No podemos hacer la transición energética sin una estrategia clara. Tuvimos fondos suficientes para haber hecho una reconversión de la economía asturiana y se despilfarraron. No podemos volver a apostar los nuevos recursos, que esta vez van a ser menores, a proyectos dispersos y sin un plan. Es fundamental además que esta vez haya mayor participación ciudadana y transparencia en la toma de decisiones. También pienso que es preferible invertir en mejorar el entorno de las comarcas mineras que dar otra vez dinero a empresarios caza-subvenciones que luego se esfuman. Lo bueno de invertir en el entorno es que son inversiones que permanecen. Estoy hablando de rehabilitar vivienda obrera de mala calidad, de mejorar espacios urbanos y naturales que están a día de hoy muy degradados, de conservar el patrimonio minero e industrial que tiene un valor histórico enorme. Si la gente no tiene ni una buena vivienda ni un buen hábitat, puede que tenga empleo en las cuencas, pero prefiera vivir en Oviedo o Gijón. Si tienes una buena casa y un buen entorno a lo mejor te lo piensas dos veces antes de irte a vivir a otra parte. Además, creo que si las cuencas se convierten en un espacio más atractivo desde el punto de vista urbano y medioambiental eso va a significar también atracción de empresas.

Manuel Maurín en el Café Prida, Uviéu. FOTO: Iván G. Fernández

Oviedo/Uviéu y la Asturies central

Área metropolitana: ¿sí, no, depende?

Objetivamente Asturias tiene un problema de ordenación territorial en el centro. Hay confusión entre núcleos urbanos, dispersión de actividades y exceso de infraestructuras, sobre todo de las pensadas para el coche, del que hay un abuso enorme. Esos problemas tienen responsables. El reparto de áreas de influencia entre la Federación Socialista Asturiana y el PP llevó a que nadie se metiera en los asuntos del otro. Funcionaba el Pacto del Duernu, tú en Oviedo y yo en el Principado, y mientras tanto los dos damos de ganar a los mismos, los Cosmen, los Masaveu y EDP-HC…. El pacto se rompe cuando el PP pierde las elecciones en la capital, se forma el tripartito y el gobierno de Javier Fernández coge miedo a Oviedo y en general a una mayor fragmentación del mapa municipal en el área central asturiana, con Foro en Gijón, IU en las cuencas… Así que plantea algo así como un área metropolitana pensada más para controlar los ayuntamientos desde el Principado que para otra cosa. Mi opinión es que el área metropolitana debería ser otra cosa, un espacio de cooperación municipal construido de abajo a arriba y sin tutelas. ¿Con qué objetivos?Pues por ejemplo mejorar la movilidad en transporte público dentro de la zona central, ordenar mejor el territorio y limitar la expansión de las ciudades, como ya están planteando algunos Planes Generales de Ordenación Urbana, como el de Bilbao. Para eso sería bueno crear diques verdes, espacios naturales y agropecuarios que sirvan para frenar el crecimiento urbano.

“Oviedo apostó con el anterior gobierno por un urbanismo muy avanzado”

¿El monte Naranco sería uno de esos diques verdes?

El Naranco debería ser el gran parque periurbano de la zona central de Asturias. Una gran parque compatible con usos agrícolas, ganaderos y forestales, e integrado en un anillo verde que rodee Oviedo.

¿Y qué hacemos con la Ronda Norte?

Es volver a infraestructuras grises y monofuncionales que sólo sirven para el coche, cuando lo que toca es construir infraestructuras verdes con diversidad de funciones como ese anillo verde de parque, campos, bosque, sendas peatonales y ciclables… Ronda Norte y anillo verde confrontan totalmente. No son compatibles.

Para terminar: el Uviéu de Canteli…

Oviedo apostó con el anterior gobierno por un modelo urbanístico muy avanzado, en la línea de Vitoria, de Barcelona, de experiencias como Madrid central. Ahora volvemos al pasado con un gobierno que combina tanta ignorancia como arrogancia. Están obsesionados con liquidar todo lo que huela al tripartito. Lo estamos viendo con el carpetazo al Bulevar y el plan de atravesar La Vega. Hablan de potenciar el turismo, pero desatienden todos los recursos que podrían ser atractivos turísticos para Oviedo: el patrimonio industrial, el Naranco, el prerrománico, los meandros del Nora…

Diego Díaz Alonso
Escrito por

Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

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