El nazi que se refugió en Oviedo

Recomendados

Pablo Tata Alcántara
Pablo Tata Alcántara
Es historiador. Como investigador se ha en centrado en la historia de la represión franquista.

Estos días se cumplen 75 años del suicidio de Adolf Hitler y la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. En los años siguientes, dirigentes nazis serían juzgados por crímenes contra la humanidad en los juicios de Nurenberg y otros posteriores procesos. Sin embargo, centenares de nazis o colaboradores del nazismo en los países ocupados por Alemania, lograron huir a lugares seguros, eludiendo así a la justicia. La Argentina peronista y la España franquista serían dos de los principales santuarios de nazis y colaboracionistas. Aquí hicieron suculentos negocios, se codearon con los círculos de extrema derecha y jamás renegaron de lo que habían hecho. Durante la España democrática, nunca fueron extraditados. Uno de los casos más conocidos es el del belga León Degrelle, que estuvo vinculado durante el conflicto con las Waffen SS y al finalizar la contienda, se refugió en la Costa del Sol y fue el fundador del Círculo Español de Amigos de Europa, una asociación de ultraderecha y negacionista del Holocausto. Un compañero nazi del país vecino, el holandés Haukke Pattist, vivió y murió en nuestra región, y a pesar de que desde 1983 sería desvelada su verdadera identidad y conocido públicamente su pasado nazi, nunca respondería ante la justicia por sus atroces crímenes. Conversador, amante de la tertulia, los coches, la caza y los paisajes asturianos, llegaría a ser conocido como “el nazi que echaba sidra”.

El pasado nazi de Pattist.

Nacido en Bilthoven, en los Países Bajos, este hombre fue el clásico perfil de colaborador nazi de los países invadidos por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Antes de la invasión, era oficial de la policía. A la entrada de las tropas de Hitler, no se unió a la Resistencia contra el nazismo, sino que fue un firme ayudante en la persecución de todos los opositores y de los ciudadanos judíos. Se unió a las SS y luchó con los alemanes en el frente oriental. En 1944 regresó a los Países Bajos como oficial de las Waffen-SS. En Hollandscheveld y Nieuwlanders se volvió activo en la búsqueda de judíos y personas escondidas, que eran mandados al campo de concentración Westerbrook, donde estuvo Anna Frank. Era conocido por sus torturas, llegando a ponerle el sobrenombre del “Verdugo de Drenthe”.

Tras finalizar la guerra fue detenido por las autoridades aliadas. En 1946 un tribunal de la Haya lo condenaría a cadena perpetua como culpable de la detención de más de 2.000 judíos en Amsterdam. Muchas de esas personas  fueron torturados o asesinadasen los campos de exterminio. Sin embargo, el condenado lograría escapar de la prisión de Arnhem. Su periplo como fugitivo de la justicia holandesa le llevaría por Alemania Federal, Sudáfrica y Francia. En 1951 llegaba a España, el país que le protegería de ser extraditado.

Tras la invasión, no se unió a la Resistencia contra el nazismo, sino que fue un firme ayudante en la persecución de todos los opositores y de los ciudadanos judíos.

La estancia asturiana de un nazi.

Cuando cruzó los Pirineos en motocicleta, fue detenido por la Guardia Civil y se le requisó documentación con cuatro identidades y nacionalidades diferentes. Recluido en el campo de trabajo de Nanclares de Oca, fue puesto en libertad al cabo de seis meses tras las gestiones realizadas ante las autoridades franquistas por un antiguo mando de la Waffen-SS residente en Madrid. En 1956 fijó su residencia en Oviedo, pasando antes por Ribadesella.

Haukke Pattist en sus últimos años de vida.

Durante veinte años su vida fue más o menos apacible en la España de Franco. Abrió una academia de idiomas llamada IFA, se casó con una ovetense, tuvo cinco hijos. En 1966 obtuvo la nacionalidad española. Desde su local, la Brigada Político Social espiaba las actividades de los estudiantes antifranquistas. Desde 1972 era traductor jurado del Ministerio de Asuntos Exteriores para Asturias, puesto que obtuvo tras superar las pruebas exigidas y, jurar el cargo en el Gobierno Civil. Incluso durante el Mundial de España-82, se dedicó a traducir al alemán las páginas de los diarios asturianos para los turistas que venían a ver los partidos de la selección germánica al Molinón (aquel mítico 1-0 entre Alemania-Austria). En 1979 pensó en abrir un camping en Ribadesella, que fue su primer destino en la región.

Desde su local, la Brigada Político Social espiaba las actividades de los estudiantes antifranquistas

La justicia holandesa estuvo durante décadas buscándolo. En noviembre de 1978 el historiador aficionado Albert Metselaar de Drenthe descubrió a Pattist en Oviedo. El famoso caza nazis Simon Wiesental le puso en su lista negra de los más buscados. El diario holandés De Telegraaf publicó su foto en la portada diciendo que un nazi vivía en Asturias. Sin embargo, no fue extraditado por el Gobierno español.

En 1983 se realizó el intento más serio de llevar la entrega de Pattist a los Países Bajos. Durante el Mundial, hizo declaraciones sobre su estancia en Asturias que salieron en la revista Interviú. Eso reactivó la orden de que fuera juzgado en su país por crímenes de lesa humanidad. Esta vez, la orden de extradición fue firmada por el Gobierno e incluso fue detenido por la Policía en Oviedo y llevado a la Dirección General de Seguridad en Madrid. Sin embargo, la Audiencia Nacional tumbó la orden. Aquellos días, organizaciones de extrema derecha se movilizaron con el lema “Un español. Un soldado. No a la extradición. Hauke Bert Pattist. Español desde 1958”.

El último intento de llevarlo ante la justicia holandesa fue en 1997. No se llevó a cabo por el impedimento que pusieron las autoridades españolas. En esos años, Pattist se dedicó a escribir sus memorias y realizó varias entrevistas a periodistas, donde negaba el Holocausto o le quitaba importancia. Murió en 2001 en Langreo, sin pagar por sus crímenes.

- Publicidad -spot_img

Actualidad

2 Comentarios

  1. Hola, Pablo:
    Me ha gustado mucho tu artículo. A finales de los 70 mi abuelo Juan Castien Marugán residió en Oviedo durante un tiempo y trabajó junto a su mujer en una de las casas de Cruz De los Ángeles de la Calle Sacramento. Aunque había nacido en el barrio de Lavapiés de Madrid sabemos que formó parte de las SS aunque en su caso se trató de una imposición familiar puesto que su padre había sido oficial alemán en la primera guerra mundial y quiso hacer alarde de su adhesión al régimen alistando a su primogénito. Mi abuelo afirmaba que había sido el oficial más joven de la historia de las SS. Nunca hemos hemos sido capaces de comprobar si eso es cierto. Dadas las fechas existe la posibilidad de que llegara a tener contacto con el protagonista de tu artículo. En fin, que he disfrutado mucho de tu texto y quería felicitarte por tu trabajo.

    • Hola, Adrián soy Pablo, el autor del artículo. Gracias por tus alabanzas hacia el texto. Me interesa mucho la historia de Juan Casteín y sería interesante escribir algo sobre ello., si quieres. Podemos hablar por correo o redes sociales. Un saludo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here