Conecta con nosotras

Entrevistas

“Tsipras es un héroe europeo”

El historiador Steven Forti (Trento, Italia, 1981) considera que tras su mutación global, la ultraderecha ‘ha venido para quedarse’.

Steven Forti. Foto: Fabrizio Fenucci

A caballo entre la historia y el periodismo, entre España, Italia y Portugal, la Universidad y los medios de comunicación, el historiador Steven Forti (Trento, Italia, 1981) va dejando tras de sí una estela cada vez más reconocible, jalonada por investigaciones históricas en profundidad como “El peso de la nación. Nicola Bombacci, Paul Maurion y Óscar Pérez Solís en la Europa de entreguerras”, libros más periodísticos como “Ada Colau, la ciudad en común”, escrito junto a Giacomo Russo Spena, y acercamientos a la historia del presente en los que figura como co-autor, “El proceso separatista en Cataluña. Análisis de un pasado reciente” o el último “Patriotas indignados. Sobre la nueva ultraderecha en postguerra fría”, publicado el año pasado en Alianza Editorial. Investigador en el Instituto de Historia Contemporánea de la Universidad Nova de Lisboa, profesor asociado en la Universidad Autónoma de Barcelona, colaborador de CTXT y otros medios de Italia y Grecia, Forti tiene el mapa europeo en la cabeza. En la conversación con él es imposible no saltar de Italia a España, de ahí a Reino Unido y Grecia, para regresar después otra vez a la Península Ibérica. Hablamos de extrema derecha y del futuro de Europa, dos temas que centran ahora mismo sus principales preocupaciones como historiador y como ciudadano.

¿Quién era Giuseppe Conte antes del Covid19?

Un desconocido

¿Quién es ahora?

El presidente del Consejo de Ministros con más consenso social en la historia reciente de Italia.

¿Qué ha pasado entre medias?

La crisis lo ha propulsado como figura política. Ha demostrado tener sentido común, comunicar bien con la población y tener agallas a la hora de tomar decisiones difíciles. Conecta tanto con el público de centro izquierda como con ciertos sectores de lo que podríamos llamar una democracia cristiana más o menos progresista. Recordemos que Conte llega a la presidencia después de un pacto entre la Liga y el 5 Estrellas, y durante sus primeros pasos parece un títere en manos de Salvini y Luigi Di Maio del Movimiento 5 Estrellas, pero ya con la crisis de Gobierno que acaba con la salida de Salvini supo jugar un papel autónomo y reformar su centralidad. Ahora mismo, tiene mejor relación con el Partido Democrático que con el 5 Estrellas, aunque llegara al poder gracias a ellos. Ha pecado de narcisismo y de presidencialismo, pero no cabe duda que se ha reafirmado como figura política, rompiendo con esa imagen decorativa que le acompañó al principio.

Forti es co-autor de “Patriotas Indignados”.

Italia está liderado la oposición a Merkel y está buscando alianzas alianzas alternativas con Rusia y China. ¿Es un farol o va en serio?

Italia siempre ha sido un eslabón débil en Europa. Lo fue de alguna manera durante la Guerra Fría, con el Partido Comunista más fuerte de Europa Occidental, lo fue cuando se creó el Euro, por su elevada deuda pública, y lo vuelve a ser ahora: no es casualidad de que hace un año entrase en la “nueva ruta de la seda” china, o muestre a veces un cierto acercamiento a Rusia. Estos actores internacionales lo saben y quieren jugar su partida en la UE a través de la “debilitada” Italia. No obstante, después de la salida de Salvini, que precisamente está siendo investigado por sus conexiones con Putin, este es un gobierno europeísta. Otra cosa es que sea beligerante en la defensa de la emisión de coronabonos para sufragar los gastos de la crisis. La situación económica italiana es delicada.

Salvini ha logrado hacer de la Liga un partido nacional con presencia en el sur.

Por cierto, ¿dónde está Salvini?

Hace poco estaba manifestándose en el Parlamento italiano con una bandera y una mascarilla negra. Ha perdido centralidad mediática aunque la busque desesperadamente difundiendo bulos sobre el Covid19 a lo Trump. Parece desorientado. Empieza a tener una competencia con otras formaciones populistas de derechas como Hermanos de Italia. Salvini realizó una operación política muy exitosa, que fue reconvertir la Liga Norte de ser una especie de nacionalista del norte de Italia a un partido nacionalista italiano anti-inmigración. Logró votos en el Sur, algo impensable para la Liga Norte. La lepenización de la vieja Liga de Bossi fue un acierto de Salvini: su liderazgo no se discutía. Ahora fuera del Gobierno hay críticas internas, pero todavía entre bambalinas. Los sectores del Véneto empiezan a querer jugar su propia partida. También hay una competencia regional dentro de la propia Liga. El gobernador del Véneto, lleva 10 años en el poder regional y muy probablemente gane otra vez, porque su gestión ha sido bien valorada. En cambio, la situación en Lombardía, también gobernada por la Liga, ha sido catastrófica. Salvini es lombardo y está muy ligado a la Liga de Lombardia y eso le puede arrastrar. No hay críticas públicas aún, pero hay una insatisfacción creciente con su liderazgo. La Liga nunca había sido especialmente filorusa, y los halagos a Putin, los viajes de Moscú, y la posible financiación rusa, bajo sospecha, no gusta a mucha gente en el partido, más conectada con la embajada norteamericana.

¿Ciao Salvini?

Habrá que ver si pueden cabalgar el malestar de la crisis económica. Salvini está en dificultades, pero no amortizado. Se verá después del verano qué pasa con él.

Te propongo jugar al juego de las diferencias entre la Liga y VOX

La Liga es el partido más antiguo del Parlamento italiano. VOX aunque nació en 2013 realmente no despegó hasta hace dos años. Jamás ha gobernado en ningún lugar, mientras que la Liga ha participado en todos los ejecutivos de Berlusconi. Tiene una década de presencia gobiernos nacionales y lleva muchos años gobernando regiones y ayuntamientos en el norte. VOX no tiene nada de eso. También es mucho más heterogénea internamente que VOX. Hay muchas almas distintas. La Liga se ha “lepenizado”, pero sigue teniendo votantes en el norte que hablan de La Padania, la región del norte que debería independizarse del supuesto sur holgazán y derrochador. Ha captado votantes de Berlusconi, del centro izquierda, abstencionistas… En VOX el porcentaje que viene de la izquierda es irrisorio. La mayoría son ex votantes del PP y de Cs. Ahora trata de acercarse a la patronal, pero ha jugado hasta hace poco a un cierto discurso social y populista, cediendo a medidas del 5 Estrellas que no gustaban nada a los empresarios. VOX es como Chega en Portugal, ultraliberal. Son admiradores de Reagan y Thatcher.

Chega, el VOX portugués.

¿Podemos y el 5 Estrellas?

En común tienen muy poco aunque en España se hayan buscado los paralelismos. Es cierto que Podemos jugó inicialmente a una cierta ambigüedad ideológica para superar las fronteras de IU, pero es una organización con unos valores y unas biografías de sus líderes nítidamente de izquierdas. En el caso del Movimiento 5 Estrellas esa ambigüedad es cierta. Tiene ciertos aspectos progresistas y sociales, cuestiones ecológicas como la defensa del producto de kilómetro cero, pero una visión muy conservadora en otros temas como la inmigración. Los primeros en atacar a las ONGs y acusarlas de ser “taxistas del mar” de inmigrantes ilegales fueron los 5 Estrellas. Salvini se subió luego a eso. Algo así es impensable en PODEMOS. PODEMOS utilizó también el término “casta”, defendió la limitación de sueldos y mandatos, pero no está apoyando una medida que únicamente debilita la democracia, como hace el 5 Estrellas, pidiendo la reducción de parlamentarios. Aunque haya habido críticas a la verticalidad de PODEMOS, hay congresos, debates e incluso escisiones. En el 5 Estrellas la verticalidad es extrema. Nada comparable. Las consultas internas a la militancia son un fraude.

¿Por qué la izquierda alternativa ha desaparecido en el país que tuvo el partido comunista más importante de Europa Occidental?

Existe ese espacio a la izquierda del PD, pero no logra consolidarse. Libres e Iguales, que está en el Gobierno, es está ahora mismo deshaciendo. Esa base de resentimiento contra la crisis y la austeridad la supo explotar en su momento el 5 Estrellas y cerró el paso para que surgiera algo como PODEMOS o SYRIZA. Hay un sinfín de partiditos como Rifondazione Comunista o Potere al Popolo pero sistemáticamente fracasan. No tienen ningún arraigo en la sociedad italiana y están llenos de egocentrismos. Creo que el fracaso de la participación de Rifondazione Comunista en el Gobierno de Prodi sigue pesando. La izquierda no se ha recuperado de esa experiencia fallida. Sinistra Ecología e Liberta fue lo que estuvo más cerca.

El cómico Beppe Grillo, fundador del Movimiento 5 Estrellas.

¿Cómo ves a las ultraderechas en el nuevo escenario global marcado por la pandemia?

Es verdad que Alternativa por Alemania, la Liga o el Partido de la Libertad, austriaco están bajando en las encuestas, porque en muchos países de Europa, no así en España, hay mucha unidad en torno a los gobiernos. También el desempleo y la crisis económica pueden pasar factura en los EEUU a Trump, que hasta hace poco tenía la reelección en el bolsillo. En todo caso, hay que ser prudentes en cualquier valoración. Dentro de pocos meses la realidad de la recesión económica va a impactar en toda su magnitud. Si la gente lo pasa mal la ultraderecha puede encontrar un campo interesante para crecer. Es un movimiento que ha venido para quedarse. La ultraderecha es hija de las transformaciones de nuestras sociedades. Se nutre de la precariedad, del achicamiento de la clase media occidental, de la rabia contra las instituciones después de la crisis, del miedo a la inmigración y las consecuencias de los cambios tecnológicos… Hay una crisis de valores profunda, y en Hungría ya tenemos el primer régimen autoritario en el corazón de Europa. Brasil con Bolsonaro es otro campo de pruebas en uno de los mayores países del mundo. Está ahora mismo liderando manifestaciones para que se cierre el Parlamento.

Antes hablabas de Chega, la formación ultra portuguesa….

En 2018 se rompió la excepcionalidad ibérica con la irrupción de VOX y la entrada de Chega, aunque fuera muy discretamente, en el parlamento portugués. Chega está subiendo en las encuestas, le colocan entre un 5% o 7% de los votos, y es algo muy parecido a VOX. Ambos son ultraliberales. André Ventura, su lider, ha dicho que su mito es Ronald Reagan. Para que nos situemos quiere liquidar el Ministerio de Educación. Tienen poco que ver con la defensa del Estado del Bienestar chovinista, solo para franceses, de Marine Le Pen, que últimamente busca complicidades con las mujeres y el mundo gay en contra de la intolerancia islamista.

La pregunta del millón: ¿cómo se les frena?

En los años 80 hubo campañas muy exitosas contra los neofascistas británicos del BNP, pero la sociedad ha cambiado mucho y la ultraderecha también. No tiene mucho sentido enarbolar el antifascismo clásico, por ejemplo en el Reino Unido, contra un UKIP que no se reivindica abiertamente ultraderechista. La memoria del fascismo está cada vez más lejana, y cada vez hay menos gente que lo haya vivido. Ahora son gente con camisa, corbata y americana, y no skin heads con chupa de cuero y símbolos nazis. Hablan el lenguaje del sentido común, de la barra del bar. Las redes sociales tampoco existían en los años 80 para propagar su discurso. Lograr un nuevo pacto social que disminuya los temores de las clases medias y populares ante el futuro contribuiría a reducir su crecimiento, pero no creo los avances de la ultraderecha sean debidos únicamente a una cuestión económica. Sería reduccionista.

En Grecia se frenó a Amanecer Dorado.

Amanecer Dorado es una organización neonazi y paramilitar. Tiene poco que ver con la imagen y el discurso de las nuevas ultraderechas europeas. SYRIZA fue clave en desinflar a Amanecer Dorado. Más allá de las críticas de la izquierda pura y dura a la supuesta traición de SYRIZA, Tsipras fue un héroe europeo. El país europeo más golpeado por la crisis fue también el que acogió a más migrantes. La respuesta de la gente fue mayoritariamente solidaria, y el Gobierno de Tsipras la fomentó. Ante una crisis de refugiados como la que vivió Grecia es muy diferente que tú desde el gobierno lances mensajes de solidaridad o que señales a los que lleguen a tus cosas como un problema y legitimes la xenofobia de la gente, como hacía Nueva Democracia, que fue con la que se produjo el gran crecimiento de Amanecer Dorado. Más allá de errores, SYRIZA limitó la expansión de la ultraderecha. El problema es que la derecha conservadora ha asumido mucho del discurso de Amanecer Dorado, y también que está emergiendo una nueva ultraderecha, Solución Griega, pero con una imagen más moderna y democrática.

Cartel electoral de Marine Le Pen.

Ese parece el problema. Triunfe o no electoralmente, la ultraderecha hace girar a la derecha tradicional hacia posiciones más reaccionarias

Si. En Gran Bretaña el UKIP desaparece cuando una parte de los tories compran su discurso y gana el Brexit. Lo estamos viendo en España con el PP. Casado habla cada vez más el lenguaje de VOX, aunque eso le genere tensiones con Feijoo y otros sectores que quieren un partido menos radicalizado. No obstante, no todas las derechas europeas están teniendo la misma irresponsabilidad. En Portugal el PSD se ha alejado de Chega y ha dado su apoyo al Gobierno del Partido Socialista. En Alemania la CDU ha mantenido el cordón sanitario con respecto a Alternativa por Alemania, aunque eso haya significado que en Turingia gobierne La Izquierda.

Diego Díaz Alonso
Escrito por

Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

Comentarios
Advertisement

Lo más leído

“Los hijos no son de los padres ni del Estado, son de TikTok e Instagram”

Entrevistas

Expropiadores anarquistas: “Los Solidarios” de la Transición

Cultura

¿Qué hay del anarquismo hoy?

Cultura

“Aceptar el plan de ajustes de Montoro supuso renunciar a hacer inauguraciones el último año de mandato”

Entrevistas

Asociación Cultural Nortes de Asturias © 2020 · Centradas en la periferia

Nortes en redes