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Singapur: robots, drones y alta tecnología para controlar el Covid19

Nueva entrega de la periodista asturiana VC Quinn, sobre las luces y sombras de la gestión sanitaria en la ciudad-estado asiática.

SPOT, robot usado para luchar contra el Covid19 en Singapur.

Se llama SPOT y tiene cuatro patas, pero no es exactamente un perro. SPOT es un robot amarillo controlado de forma remota querecurre una parte del parque de Bishan-Ang Mo Kio, en el corazón de Singapur, recordando a los usuarios la importancia de mantener el distanciamiento social. Lejos de ladrar, SPOT anuncia con voz femenina “por vuestra salud y la de los demás, por favor mantened por lo menos un metro de distancia”.

El sonido metálico del robot y su aspecto animalesco podrían ser suficientes para mantener cualquier persona lejos, pero la curiosidad es una característica humana y mucha gente se desplaza a Bishan para capturar una imagen de SPOT en acción. Exactamente lo que la Agencia para la Tecnología del gobierno de Singapur trata de evitar.

La eficacia de este robot, cuyo coste no ha sido revelado por las autoridades, es dudosa ya que su batería tiene una duración de 90 minutos y se mueve a una velocidad de 1,5 kilómetros por hora. Es decir, SPOT cubre poco más de 2 kilómetros antes de necesitar una nueva carga. Como referencia, el parque en el que SPOT se mueve tiene un área total de 620,000 metros cuadrados. Aun así, GovTech (agencia gubernamental para la tecnología) asegura que SPOT es la opción mas segura ya que sustituye la presencia de funcionarios y voluntarios en este parque, reduciendo así el número de personas y frenando posibles contagios. SPOT es un robot todo terreno equipado con sensores que detectan personas y objetos. Además, tiene cámaras de 360 grados y software de análisis de datos para estimar el número de personas a su alrededor. En todo momento las autoridades han negado que las cámaras sean utilizadas para identificar personas que no respeten el distanciamiento social. Las multas por incumplir esta norma empiezan en 300 dólares de Singapur (unos 200 euros).

De momento SPOT se mueve acompañado de un funcionario de National Parks (NPArks) y su periodo de prueba termina el próximo 22 de mayo, pero la intención del gobierno es que el robot patrulle el parque de Bishan-Ang Mo Kio durante las horas punta de la mañana y de la tarde.

SPOT en un parque de Singapur.

Este modelo de SPOT es la cara más visible del despliegue tecnológico de un gobierno que ha decidido no ahorrar dinero para frenar una nueva ola de casos de COVID-19. Pero hay otras. En el Parque de Exposiciones de Changi, reconvertido en centro de aislamiento para trabajadores inmigrantes infectados con el virus, hay otro SPOT. Este distribuye medicamentos y artículos de primera necesidad a los pacientes.

O-R3, coche eléctrico usado en el control de las infecciones.

En Bedok Reservoir, un embalse en el sudeste de Singapur, circula O-R3: unpequeño coche eléctrico construido por Otsaw (empresa local dedicada a la robótica) para la Agencia Nacional para el Agua (PUB). El O-R3 ha sido adquirido el año pasado para garantizar la seguridad y calidad del agua y de las plantas. Sin embargo, desde finales de abril, las funciones del coche autónomo, equipado con cámara de 360 grados, grabación de sonido, programas de procesamiento de datos y altavoz, han sido redefinidas. Como en el caso de SPOT, esta agencia asegura que las imágenes capturadas no están protegidas por ley y no pueden ser utilizadas para denunciar aquellas personas que incumplan las normas de distanciamiento social. O-R3 recuerda a los usuarios del parque que no deben circular en grupos y que deben mantener una distancia mínima de un metro entre ellos. OR3 hace todo esto en los cuatro idiomas oficiales del país (Malayo, Tamil, Mandarín e Inglés). La agencia gubernamental tiene previsto adquirir por lo menos 2 coches mas para los parques Pandan y MacRitchie.

O-R3 no es el primer robot utilizado por PUB. En 2019, un grupo de 5 cisnes robóticos nadaron en el agua de los embalses de Singapur para recoger información sobre la calidad del agua y capturar imágenes.

Robots con apariencia de cisnes.

Pese a la gentileza de SPOT y O-R3, no hay duda de que la estrategia de Singapur para frenar una segunda ola de casos de COVID-19, se centra en la monitorización de los desplazamientos de los residentes. Y para ello, una vez mas sin entrar en detalles en lo que a costes se refiere, el gobierno de Singapur no escatima en desarrollar sistemas que le permitan saber el paradero de cada persona en todo momento. De esta forma, pretenden detectar aquellas personas que hayan podido estar en contacto con una persona infectada.

Para ello NParks ha reclutado 30 drones que recogen información sobre el numero de personas en cada parque del país. Los datos, son recopilados en tiempo real en una página web pública. Allí puede consultarse cuan congestionados están los parques para que los usuarios puedan evitarlos. Sin embargo, las normas indican que uno solo debe salir en su mismo barrio, y evitar desplazamientos a otras zonas de la isla. Para esto los parkings de los grandes parques y reservas están cerrados. Esta pagina web se ha ampliado posteriormente a supermercados, centros comerciales y oficinas de correos. En estos locales, la tecnología utilizada no conlleva drones sino algo más sencillo: un teléfono móvil o la tarjeta de residente.

El control de entrada en comercios empezó mucho antes del periodo de confinamiento que lleva en vigor desde el 7 de abril. En marzo, la gran mayoría de locales ya solicitaban a los clientes sus datos y que declarasen los viajes realizados en los 14 días anteriores. Cada centro comercial, peluquería o restaurante, por ejemplo, tuvo durante algún tiempo, autonomía para decidir como recoger los datos de sus clientes. Normalmente, papel y bolígrafo. Poco a poco, estos formularios empezaron a tener más preguntas y más detalladas. Los termómetros y el gel desinfectante pasaron a ser de uso común en cualquier edificio o comercio.

Mientras tanto la agencia nacional para la tecnología ganaba tiempo para desarrollar un sistema digital único para monitorizar y controlar todos los movimientos de los residentes de Singapur. El nuevo sistema se llama Safe Entry, o Entrada Segura, y consiste en un sistema de códigos QR. Cada persona deberá escanear el código con su teléfono móvil en el que se abrirá una pagina en la que se ha de introducir su nombre, número de teléfono y numero de identidad. Un check-in / check-out digital que, según el gobierno, solo será utilizado para efectos de seguimiento de contactos cuando, al detectar un caso positivo por COVID-19, se pueda rastrear donde estuvo esa persona y quien pudo estar en contacto con ella.

A fecha de hoy se han distribuido 16 mil códigos QR únicos. Uno por local. Incluidos parques, edificios públicos y privados. En breve estos códigos estarán en todas partes puesto que el gobierno los ha hecho obligatorios. Para aquellas personas que no tienen teléfono móvil o que tienen dificultades para manejar la tecnología QR, la opción es escanear el código de barras de su tarjeta de identificación. Sin embargo, esta opción será cada vez menos utilizada por su alto coste (equipamiento y funcionario para hacer el registro).

En marzo, Singapur ponía en las tiendas digitales de aplicaciones su propia app dedicada al seguimiento de contactos. TraceTogether pretendía ser la forma más fácil de controlar todos los movimientos de los ciudadanos sin falta de pedirles sus datos. No obstante, algo falló. En un giro de 180 grados con relación a sus políticas habituales, el gobierno del PAP (Partido de Acción Popular) no hizo la descarga de la aplicación obligatoria.

Fueron pocos los que decidieron descargar TraceTogether y menos los que la mantuvieron en sus teléfonos durante mas de unos pocos días. La aplicación obliga a tener notificaciones y bluetooth conectados, recoge los datos y los guarda en el teléfono del usuario sin enviarlos a las autoridades. Sin embargo, si estas requieren acceso a estos datos, el usuario está obligado a entregarlos. Según Janil Puthucheary, el ministro al frente de GovTech, la intención era no depender de la memoria de cada uno para saber dónde, cuando y con quien había estado una persona con COVID-19.

El consumo de batería y las constantes notificaciones no fueron del agrado de los usuarios, sobre todo de los más jóvenes. La poca adhesión hizo conllevo el fracaso de una aplicación que dependía de su utilización masiva y de la que se hicieron eco distintos medios internacionales.

A día de hoy, han fallecido por COVID-19 en Singapur 21 personas. De los 24,671 casos activos tan solo un 2% están pendientes de rastreo de contactos.

VC Quinn
Escrito por

VC Quinn escribió para casi todos los medios asturianos antes de dedicarse a la gestión de comunicación en empresas privadas. Trabajó en Portugal y en el Reino Unido para luego irse a Singapur, donde trabaja para distintas ONGs. Feminista, apasionada por el cine y la literatura, madre de una niña con nombre de super heroína.

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