Conecta con nosotras

Entrevistas

“Hay una estructura policial que opera políticamente dentro del Estado”

Pablo Elorduy, de ‘El Salto’, considera que ciertos medios buscan crear la ‘sensación térmica’ de que el 8M fue un crimen

Pablo Elorduy

Pablo Elorduy (Madrid, 1978) es el hombre que siempre estuvo allí. Ha participado en todas las idas, venidas, euforias, depresiones, crisis y refundaciones del proyecto comunicativo que va de Diagonal al El Salto. No es poco. Escribe de casi todo, empaqueta periódicos cuando toca, y opina, cada vez más, con una firma reconocible (y valorada) en la galaxia tuitera. Combina el optimismo del esforzado militante, con el realismo del analista político. Flemático y castizo a la vez, tiene un fino sentido del humor de difícil traducción escrita. Entre la crisis de 2008 y la de 2019 le ha dado tiempo a leerse casi todos los Episodios Nacionales de don Benito Pérez Galdós. En esta entrevista hablamos de todo un poco.

El Salto siempre ha tenido cierta reputación de medio “movimentista”. ¿Cómo toca relacionarse ahora con un Gobierno de coalición que comparte en parte programa e incluso biografías con esos mismos movimientos sociales?

El Salto nació con una vocación de ser un medio con los pies en los movimientos sociales, pero no quería ser solo eso. La política institucional tiene unas características que siempre van a estar ahí, pero es innegable que también ha cambiado desde el 15M. La separación entre política de movimientos y política de partidos ha sido muchas veces artificial. Por eso queremos jugar un papel de bisagra entre una política institucional que no es suficiente para hacer los grandes cambios y unos movimientos que necesitan del poder político para materializar sus propuestas. Con respecto al Gobierno analizamos sus medidas y saludamos las que están siendo positivas para las clases populares. No participamos de las campañas críticas de la derecha: tenemos nuestro propio repertorio. Por ejemplo, hemos sido muy críticos con el insuficiente decreto de los alquileres o con el uso de la Ley Mordaza.

Está feo hablar de dinero en público, pero ¿cómo va la cosa? Cuando nació Diagonal era casi el único medio independiente, ahora hay infinidad y algunos incluso muy potentes como El Diario.es

Diagonal nació a partir de un grupo de estudiantes y militantes sin apenas trabajo en medios profesionales. Hoy somos otra cosa. Tenemos un presupuesto anual que ronda el medio millón de euros, una plantilla de 20 personas contratadas y 6.600 socios y socias que respaldan el proyecto con suscripciones. Con el confinamiento hemos crecido en 400 socios. También estamos presentes en varias comunidades con ediciones propias.

Colectivo fundador de “El Salto”.

¿Va a seguir existiendo el papel?

Al papel diario financiado con publi le queda poco futuro. El País no es rentable económicamente, pero sigue siendo muy rentable políticamente. Las teles siguen llamando a los periodistas de medios escritos y son estos los que más agenda marcan al resto de medios de comunicación. Otra cosa son medios pequeños como el nuestro. Creo que en su momento nos equivocamos en Diagonal por aferrarnos tan fuerte al papel en decadencia, mientras otros medios que nacían al mismo tiempo, como El Confidencial, hacían una apuesta 100% por el digital. Hasta ahora conocíamos un público más leal al proyecto si hay un soporte escrito y no solo digital. Un público más acostumbrado al papel, que le gusta la lectura reposada en un soporte físico. Para un periodista el papel es más atractivo, porque tiene una enorme capacidad para ordenar la información. Cuando haces una revista en papel la gente le echa vistazo a todo, aunque no lea el 100%. Sin embargo las lecturas de los nuevos tiempos premian la novedad y el titular de impacto. La gente pica un poco de acá y otro de allá a través de distintos medios digitales. Estamos en un tiempo de descuento para las revistas en papel. Rockdelux, que no apostó por lo digital, acaba de cerrar. Seguramente sobrevivirán algunas revistas en papel, pero muy pocas, para románticos de esa parte artesana que tiene el medio en el que pasas las páginas con la mano.

¿Vais a seguir sin caras visibles que vayan a tertulias?

No está programado por ahora, aunque hay compañeros de la casa, como Yago Álvarez o Patricia Reguero que empiezan a tener cierta visibilidad. Entrar en la SER o La Sexta exige dedicar mucho tiempo diario a preparar esas intervenciones. Intervenir cotidianamente en esos medios con solvencia, como hace Antonio Maestre, es un trabajo muy grande, que exige quitárselo a otras tareas. Somos un medio muy colectivo, pero si se tiene que dar se dará.

Portada del primer número del periódico quincenal “Diagonal”

Carne Cruda, La Marea, CTXT, Infolibre, Cuarto Poder, Público, El Diario, El Salto, El Critic, Praza Pública, Luzes, Gara, La Directa… La lista de medios de izquierdas en España es enorme. ¿Y en Europa? ¿Qué pasa por ahí?

Hay mucho aislamiento y resulta difícil establecer relaciones. Le Monde Diplomatique es seguramente lo único que ha funcionado como medio internacional con ediciones en muchos países. El medio independiente más veterano y en el que siempre no hemos fijado es el TAZ alemán. En los países europeos con ingresos mínimos vitales avanzados se puede compatibilizar esa base económica que aporta el Estado con cierto trabajo periodístico vocacional. También hay experiencias latinaomericanas muy potentes, pero sin duda en España se vive un buen momento, y los medios que ahora mismo más nos interesan están aquí.

¿Es exagerado hablar de golpismo en España?

Hay una retórica golpista, pero no hay un ambiente pre-golpista con el Ejército en las calles o algo parecido a una asonada militar. De pasar algo estaríamos más cerca de una intervención europea en forma de Memorándum y recortes, como en Grecia con SYRIZA en 2015, o de imposición de un Gobierno tecnócrata, a lo Mario Monti en 2011 en Italia.

Bueno, una parte del Ministerio del Interior parece haber estado conspirando para cargarse a su ministro, que por cierto, no es de PODEMOS, sino un juez bastante conservador

El tema de Grande Marlaska vuelve a poner de moda el lawfare, el golpe blando a través de mecanismos judiciales. Marlaska es alguien que ha metido a 40 militantes de SEGI en la cárcel, 40 personas que luego han sido absueltas por la Audiencia Nacional, que abrió juicio oral a dibujantes de El Jueves por una caricatura del Rey… Es decir, alguien que conoce perfectamente la sensibilidad del Estado profundo en materia de monarquía, migraciones, terrorismo… La guerra sucia de Villarejo y otros elementos de las cloacas del Estado contra el independentismo vasco, catalán o contra PODEMOS nunca había sido un problema, formaba parte de la normalidad, pero que desafíen al PSOE y vayan contra uno de los ministros mejor valorados por la gente de derechas muestra cierta ida de olla por parte de ese Estado profundo del que se habla mucho últimamente. Hay una estructura policial que opera políticamente dentro del Estado, que sigue la línea informativa y sentimental de ciertos medios de comunicación acostumbrados al bulo y las fake news.

Redacción del medio alternativo alemán “Taz”

¿Qué buscan esos medios?

Generar una sensación térmica de que se ha cometido un crimen con las marchas del 8M, y buscar que esa sensación térmica la respalde alguno de los muchos jueces herederos de las viejas cúpulas franquistas del poder judicial

¿Cómo ves al PP?

El PP está en una huida hacia adelante peligrosa. Hay una escalada retórica de las derechas que no tiene punto final. Hace un año la gran traición a España por parte del PSOE era Catalunya. Ahora es la gestión de la pandemia. Su esperanza es que las cifras del paro se disparen y cabalgar sobre ese descontento.

Torra se ha revelado como un aprendiz de Ayuso a la hora de desestabilizar al Gobierno central. El verdadero contrapoder territorial en esta crisis no ha sido la Generalitat sino la comunidad de Madrid

Ayuso necesita tensar la cuerda al máximo para que no se hable del desastre sanitario en Madrid, del caos que ha habido, de la privatización del sistema autonómico de salud, y sobre todo de las residencias, que es un tema que tarde o temprano le va a pasar a factura. Casado ya se está distanciando de Ayuso y apoyando más en Almeida. Tiene mejores sensaciones con él. Le conviene más su estilo.

Presentación de “Periferias”, el proyecto audiovisual de El Salto.

¿Ciudadanos en la nueva normalidad post-Rivera?

La búsqueda de una derecha con la que poder hablar es incesante en el PSOE. Si la foto que tuviéramos hoy fuera la del año pasado, con un Cs fuerte y un VOX reducido, el PSOE estaría más cómodo. Ahora mismo en Madrid Cs está cerrando filas ruidosamente con el PP, pero tácticamente podría pedir hasta la presidencia regional y la alcaldía en una moción de censura. Sacrificar a Gabilondo por Cs sería golpear al PP donde más le duele. El contrapoder de Madrid lastra demasiado al PSOE en el conjunto de España. Sería un sacrificio asumible.

¿Cómo ves al PSOE?

Está fuerte. Da la impresión de que quien más reposado y sereno esté será el que se lleve el voto de esa mayoría silenciosa que no quiere líos. Los ataques de la derecha a PODEMOS van orientados en realidad a sacar a Pedro Sánchez del Gobierno y formar un ejecutivo de concentración, con Calviño y sin Pablo Iglesias, pero ahora mismo no hay nadie en el PSOE que se preste a ese apuñalamiento. Es muy difícil que aparezca en el PSOE una figura alternativa a Sánchez. Quizá el PSOE se quiera reafirmar a mediados de legislatura, pero por ahora necesita a UP. Mientras el devenir de la crisis no les enfrente el gobierno no se va a romper.

Imagen publicitaria de “El Salto”

Lo que pasa es que en el Gobierno conviven posiciones muy diferentes sobre esa salida

La posición de UP va a ser la defensa de una salida neokeynesiana de la crisis, el Green New Deal.

¿Quién lo paga? ¿Europa?

Si se logra financiación europea y reformar el sistema fiscal hay margen para políticas interesantes. Los préstamos de la UE a Europa del Sur no son el Plan Marshall que se pedía, pero van a ser más ventajosos que en la anterior crisis, porque también hay riesgos de desafección fuerte al proyecto europeo, como pasa en Italia, y se quiere proteger estos países de la influencia China. Otra cosa es que también en Europa haya gente que nos pide que además de pedir financiación ajustemos cuentas con nuestras fortunas. El Gobierno necesita explicar que existe una correlación entre mayor presión fiscal y mejores beneficios sociales.

Al principio del estado de alarma, gran parte de la intelectualidad de izquierdas del mundo mundial se dedicó a vendernos una distopía a lo “1984” de militares patrullando en las calles, violación de los derechos civiles y fin de la intimidad. ¿No exageraron un poco? Por cierto, ese es ahora el discurso de la extrema derecha anti confinamiento

Hay una tendencia a la securitización de la vida con tecnología de bajo coste que se ha extendido mucho, y también hay un temor comprensible a nuevos estados de alarma basados en motivos peregrinos, no sanitarios. Dicho esto, es innegable el confinamiento ha logrado aplanar la curva y que ha habido una parte de responsabilidad ciudadana muy positiva. Hay otras formas mejores de combatir la expansión del virus, que vienen de una inversión previa en sanidad pública, pero en ausencia de ellas el confinamiento es una medida eficaz. Los números de Reino Unido, donde al principio no quisieron recurrir al confinamiento para no dañar la economía, son espeluznantes.

Tengo la sensación a veces de que una parte de la izquierda alternativa, llevada por su legítima desconfianza de los discursos oficiales y los intereses de la industria farmacéutica, termina cayendo en la pseudociencia o incluso cierto “tierraplanismo”

Hay un discurso anticientífico muy extendido, pero en general todos, izquierda y derecha, hemos pecado de un ensimismamiento muy occidental al principio de la pandemia. Esa creencia arrogante de que el Covid19 “no iba con nosostros” que nos duchamos todos los días y no dormimos en chabolas. A principios de marzo pensábamos que era un virus chino, luego una gripe común y dos días después estábamos con la cara blanca. La izquierda ha despertado como toda la sociedad con golpes de realidad. El siguiente golpe será el socioeconómico, que en toda su dimensión está aún por venir.

Presentación de “El Salto” Extremadura.

La respuesta social, de las redes solidarias, ha sido esta vez muy rápida

En 2008 estábamos mucho más lejos de esa auto-organización que se está viendo ahora en los barrios populares. Es una enseñanza del 15M. Los comedores sociales, las despensas populares, la ayuda a los sin papeles…. enseñan los puntos débiles del Estado del Bienestar y la necesidad de un Ingreso Mínimo Vital que venga para quedarse. La crisis de 2008 fue en diferido, primero afectó a los hipotecados, luego a los funcionarios, fue llegando por oleadas y hasta 2011 no hubo una respuesta general con la ocupación de las plazas o la creación de la PAH. Esta reacción rápida es un éxito de los movimientos.

Bildu fue el gran triunfador de la votación del último estado de alarma

Bildu no había firmado nunca nada en la carrera de San Jerónimo. Es un hecho insólito, porque le normaliza mucho, sobre todo de cara a sus relaciones con el PSOE. Pueden convertirse en un partido conseguidor de cosas, como el PNV, pero por la izquierda. Creo que han captado que este momento no es posible forzar un referéndum pero sí lograr la derogación de la reforma laboral.

Diego Díaz Alonso
Escrito por

Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

Haz click para comentar

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más leído

“El feminismo no está para perpetuar la identidad mujer, sino para que ser mujer deje de ser un destino social y económico”

Entrevistas

“Cuando el feminismo se institucionalizó, olvidó la transformación social”

Entrevistas

ALSA alarga el ERTE y aprovecha la pandemia para recortar frecuencias y servicios

Actualidad

El matrimonio igualitario nació en Asturies

Actualidad

Asociación Cultural Nortes de Asturias © 2020 · Centradas en la periferia

Nortes en redes