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Entrevistas

“El Estatuto del artista nace para acabar con la precariedad en el trabajo cultural”

“No se puede especular con La Vega” afirma la poeta y diputada Sofía Castañón, secretaría de cultura de Podemos.

Sofía Castañón en el Museo de Bellas Artes de Asturies. Foto: Iván G. Fernández.

Sofía Castañón (Xixón, 1983) es desde hace muchos años poeta, agitadora cultural y trabajadora del sector audiovisual, y desde hace cuatro diputada de Unidas Podemos por Asturies. Tras la última remodelación en la cúpula del partido morado dirige la secretaría de Cultura. Hablamos con ella de un sector que conoce bien, en un momento muy complicado para este, marcado por la crisis del Covid19, la limitación de los aforos y la suspensión de numerosos festivales y eventos. Para la sesión de fotos nos desplazamos al Museo de Bellas Artes de Asturies, que celebra su 40 aniversario con mascarillas y estrictas medidas de seguridad.

En la pasada legislatura Unidas Podemos lanzó una propuesta legislativa, el Estatuto del artista, que ahora con la pandemia parece más necesaria todavía

El confinamiento se habría hecho insoportable sin esa ventana para respirar que nos ofrecen la literatura, el cine y las series, la música y en general toda la producción cultural, pero hay una precariedad enorme en el sector, y con el Covid19 se ha agravado aún más. El Estatuto del artista nace para atajarla, y lo bueno es que está generado un consenso muy grande en el Congreso de los Diputados. La gente que trabaja en el sector cultural también forma parte de la clase trabajadora. Igual que defendemos los derechos de las kellys o de los riders, tenemos que defender los derechos laborales en el trabajo cultural.

Foto: Iván G. Fernández.

Sigue costando que se vea a la cultura como un sector económico y laboral

Totalmente, pero la realidad es otra. Pongo un ejemplo. En Madrid ahora los turistas extranjeros quieren ir a la Casa de la Moneda porque la han visto en “La Casa de Papel”, que es una serie española que ha sido un éxito en todo el mundo. Para hacernos una idea, lo que el Estado invierte ahora en cultura es muy poco, menos de un 0,06% del PIB, pero luego las industrias culturales generan 690.000 empleos y un 3,2% del PIB. Menos pulseritas con la bandera y más orgullo de producción cultural que se hace en el conjunto del Estado español.

¿Francia es el modelo?

Nuestro objetivo es que el Estado llegue a gastar en cultura lo mismo que Francia. Estamos en un momento de reconstrucción, y la cultura debe jugar un papel económico clave. Pero la cultura además de un sector económico es un bien común y un derecho que este gobierno progresista debe cuidar y potenciar, apostando por una cultura que eduque contra el machismo, el racismo, la LGTBIfobia y todas las discriminaciones, o borrando las distancias en el acceso a la cultura entre ciudades y pueblos. Ver cine en pantalla grande no puede ser una actividad reservada a los habitantes de las ciudades grandes y medianas. En la Segunda República el Gobierno lanzó el proyecto de las Misiones Pedagógicas para llevar la cultura y las artes a todos los rincones. Ahora hay que preguntarse en qué consistirían unas Misiones Pedagógicas del Siglo XXI. Los centros municipales integrados de Xixón creo que son un buen modelo de esa cultura popular y de base que debería extenderse a todos los lugares. También nos hace falta una gran plataforma digital pública con contenidos culturales gratuitos, accesibles para todo el mundo.

Antes hablábamos de empleo. A las librerías se les ha sumado esta crisis a la que ya arrastraban con el auge de Amazon y del libro electrónico

Las pequeñas librerías son ahora mismo el eslabón más débil de la industria del libro, además de un espacio de sociabilidad e interacción fundamental en nuestras ciudades que no podemos permitir que desaparezca. Hay que cuidar ese tejido con compra pública por parte de las bibliotecas y las instituciones. También hace falta responsabilidad individual. Hay gente que va a la librería a pedir una recomendación y luego compra el libro en Amazon.

Foto: Iván G. Fernández.

La televisión sigue siendo el medio de comunicación y educación más popular, y por ahora hay muy pocos cambios con el nuevo Gobierno. A estas alturas uno ya añora la RTVE de Zapatero

Rosa María Mateo nos ha decepcionado como administradora de RTVE. Ni ha terminado la manipulación informativa, ella misma nos ha reconocido que Unidas Podemos está poco representada en los informativos, ni se ha dejado de externalizar y subcontratar programación… Hay menos producción propia que nunca y las condiciones laborales son malas. Hace falta ya resolver esta situación y formar una dirección plural.

La 2 está cada vez más lejos de ser ese gran canal cultural que teóricamente debería ser

Tiene un buen informativo con una buena presentadora, pero se está quedando como un canal totalmente residual por la falta de apuesta por él. Otra amenaza es el recorte y cierre de los centros territoriales. RTVE no puede convertirse en una televisión exclusivamente madrileña.

La diversidad de este país está muy poco representada en el espacio público

Claro. Todas las lenguas del Estado deberían poder estudiarse en cualquier parte del país y deberían estar más presentes en el cine y en todos los medios de comunicación. Hay que estar orgullosas de esta diversidad lingüística. Potenciarla no quita derechos como dice la ultraderecha, sino que los suma. Reconocer derechos, como tenemos pendiente con los hablantes de asturiano, no debería ofender a ningún demócrata. A los que le molesta el reconocimiento del asturiano es a los mismos a los que les molesta la democracia.

Foto: Iván G. Fernández

¿Veremos pronto una oficialidá amable, a la asturiana, como dijo Barbón?

La expresión no me gusta. Prefiero hablar de oficialidá a secas. Es una cuestión de justicia y memoria con todas esas generaciones de asturianos a los que menospreciaron por “hablar mal”, y además algo que va a generar riqueza y empleo, como pasa en todas las comunidades con lenguas oficiales. Creo que la mayoría de la sociedad asturiana la ve con oficialidad con buenos ojos. Nada me haría más ilusión que poder votar en el Congreso la reforma del Estatuto. Los contrarios son muy pocos, pero con una posición muy privilegiada para lanzar su discurso contra el asturiano. No se puede legislar pensando solo en esa minoría a la que le va a molestar cualquier tipo de reconocimiento.

Estamos en Uviéu, toca hablar de La Vega

El Ministerio de Defensa tiene que mirar para La Vega. No se puede especular con ese patrimonio. El plan de Canteli para desviar la autopista es una locura. Debe convertirse en un espacio de creación, de intercambio y de sociabilidad para Uviéu y para toda Asturies.

Otro asunto en materia de patrimonio que está caliente es el Chao Samartín

No se puede ir en contra de la opinión de todos los expertos y defender un proyecto museístico que no responde a los últimos estudios.

¿Qué hacemos con Laboral?

Creo que en general estamos cansados de políticas culturales pensadas solo en torno al contenedor y al turismo. La Laboral, los museos y centros culturales y artísticos de este país tienen que ser atravesados por la ciudadanía, abrir los patronatos a la participación, más allá de los cargos políticos, y pensarlos como poblaciones vivas que deben ir cambiando con el tiempo. Me parecen muy interesantes las reflexiones de Peio H. Riaño sobre el Prado. Otra cosa inaceptable es la precariedad laboral que se da en muchos de estos espacios.

Diego Díaz Alonso
Escrito por

Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

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