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Las Caldas: el valle que no quiere morir envenenado

Los vecinos se oponen a la instalación de una planta de asfalto y denuncian la pasividad del ayuntamiento ante las irregularidades de la multinacional

El Río Nalón a su paso por Las Caldas FOTO: Iván G. Fernández

¿Y quién va a querer que le pongan esi veneno al lao de casa?

En un banco frente al balneario, los paisanos de Las Caldas se hacen preguntas. Algunos aún recuerdan que hace medio siglo, en julio de 1970, una acampada consiguió detener la instalación de una cantera en el pueblo. Los vecinos pasaron varias semanas durmiendo a las puertas del yacimiento y bloqueando el paso de la maquinaria hasta que la empresa cedió y se fue con la cantera a otra parte, entre Priorio y Santa Marina de Piedramuelle, a apenas 4,5 km de Oviedo. Desde entonces funciona Canteras Mecánicas Cárcaba, propiedad de la multinacional Hanson, que ahora quiere instalar allí una planta de asfalto y hormigón que afectaría directamente a 4500 personas.

“Esta cantera tiene una larga historia de enfrentamientos con los vecinos”, cuenta Roberto García Carril, miembro de la Plataforma Vecinal contra las Plantas de Asfalto y Hormigón, “pero, aunque fuese de mala manera, se había llegado a una convivencia. Y de repente nos encontramos con su pretensión de instalar aquí una industria contaminante como hay pocas, como es la producción de asfalto”. Fue a finales de 2017 cuando se supo de la autorización para la construcción de la planta, “pero a los vecinos nadie nos consultó”. Ahora, aseguran, están dispuestos a luchar hasta el final para frenar la instalación de la industria. “Los sorprendimos un poco, porque yo creo que no pensaban que fuésemos a dar tanta guerra”, dice María José, también activista de la plataforma, “no queremos llegar a un acuerdo económico con la empresa ni nada: solo queremos que no pongan la planta”.

“No queremos llegar a un acuerdo económico: solo queremos que no pongan la planta”

Las razones de los vecinos para oponerse a la planta de asfalto son consistentes y numerosas, casi tantas como las irregularidades y negligencias de la empresa y las administraciones en la explotación de la cantera, su supervisión y la concesión de licencias. No en vano, en abril la Fiscalía Superior del Principado elevó al juzgado de guardia de Oviedo cuatro supuestos delitos cometidos por la empresa y denunciados por la plataforma vecinal: usurpación, contra la ordenación del territorio, falsedad documental y prevaricación. Las acusaciones apuntan a que la multinacional ha utilizado el recinto como vertedero ilegal y para actividades inadecuadas.

Cantera de Priorio FOTO: Iván G. Fernández

Las cuatro denuncias están basadas en los expedientes recabados por la plataforma y concedidos a regañadientes por el Principado y el Ayuntamiento. Ninguna de las dos instituciones, pese a disponer de toda la información sobre la que sustenta sus denuncias la Fiscalía, intervinieron para obligar a Hanson a cumplir la ley. “Lo que pensamos es que a las administraciones públicas, tanto autonómica como municipal, no les interesa sacar este tema porque tienen cosas que esconder”, dice García Carril, “esta situación viene ya desde hace muchos años, no se actuó como se debiera y puede haber muchas responsabilidades, tanto de la empresa como de las administraciones”.

“A las administraciones no les interesa sacar este tema porque tienen cosas que esconder”

“Como mínimo, está clarísimo que no han cumplido con una labor que les concierne, que es la de vigilancia”, continúa, “una de las denuncias es por extralimitación en la explotación, y esto ya lo denunciamos al ayuntamiento en octubre de 2019. A día de hoy no sabemos nada de la administración, ni siquiera si se han tomado la molestia de mandar a un topógrafo para comprobar si lo que nosotros decimos es verdad”. “Y no hablamos de haberse pasado una esquinita”, matiza Marcial Gómez, vecino de la zona y activista contra la planta de asfalto, “sino de miles de toneladas. Habría dejadez o por lo que sea, pero hay cosas de las que el ayuntamiento era perfectamente conocedor”.

En estos dos años de lucha, los vecinos han aprendido sobre todo a desconfiar de los políticos municipales.  “Tuvimos apoyos a diestro y siniestro de los partidos, pero luego comprobamos que eran de boquilla”, lamenta García Carril. En noviembre de 2018, con el tripartito de izquierdas en el poder, todos los grupos del ayuntamiento de Oviedo aprobaron una modificación puntual del Plan General de Ordenación para evitar que la zona se convirtiera en un polígono industrial. “El concejal de Urbanismo de entonces, Ignacio Fernández del Páramo, dijo en la prensa que había iniciado el procedimiento”, recuerda García, “y nuestra sorpresa fue cuando, al acabar la legislatura, la anterior corporación no cumplió su palabra”.

Las acusaciones apuntan a que Hanson ha utilizado el recinto como vertedero ilegal y para actividades inadecuadas

El exconcejal de Urbanismo se defiende, y asegura que “al día siguiente del Pleno di la orden que se iniciase la modificación, y se empezó al cabo de una semana”. No obstante, alega,  “en marzo fueron las elecciones y se paró la modificación. Entonces fue el nuevo concejal de Ciudadanos el que no movió ficha y, de hecho, paró la modificación del PGO”.

De los de la otra bancada, ahora al frente del consistorio ovetense, dicen los vecinos: “El actual concejal de Urbanismo, Ignacio Cuesta, que nos había apoyado cuando estaba en la oposición, ha cambiado de opinión. Lo que les echamos en cara es que si un pleno municipal aprueba algo y no lo vas a cumplir, lo suyo es que en el mismo foro rectifiques y digas por qué antes sí y ahora no”.

Concentración contra la planta de asfalto en Priorio FOTO: Iván G. Fernández

“Un precedente peligroso”

Claro que a los despachos del ayuntamiento no llega el polvo que pudre las huertas y los manzanos, ni el estruendo del taladro mecánico ni llueven las piedras de las detonaciones. “Una señora que vive justo encima de la cantera me dijo que en alguna ocasión le habían dicho “si mato a alguien lo pago”. Saben que no les va a pasar nada. Pagan y ya está”, cuenta Gómez. Conociendo el calvario que es vivir junto a una cantera, no están dispuestos a que les pongan ahora una planta de asfalto.

“Saben que no les va a pasar nada. Pagan y ya está”

“Con esto se sentaría un precedente peligroso”, reflexiona Gómez, “las canteras tienen un ciclo de vida y, cuando se las explota, se tienen que restaurar. Pero si ahora, cuando se estén terminando, se les permite instalar una planta industrial, esto no acabaría nunca. Hay que tener en cuenta que Oviedo ya es una de las ciudades con el aire más contaminado de España, y se debe a las canteras que la rodean, que generan partículas cancerígenas. Y una planta de asfalto contamina mucho, aunque lo hagas de forma perfecta, porque estás hirviendo hidrocarburos pesados”.

Numerosas casas de la zona han colocado pancartas contra la planta de asfalto FOTO: Iván G. Fernández

Según un estudio de la organización ecologista Blue Ridge Environment League, las plantas de asfalto producen gases y vapores con sustancias tóxicas (sulfuro de hidrógeno, arsénico, benceno, cadmio, xileno) que pueden producir problemas respiratorios, del sistema nervioso, distintas formas de cáncer o trastornos en la piel. No es esta una preocupación menor para los vecinos de la zona, pues ya el pasado enero la Coordinadora Ecoloxista alertó de que el aire en Las Caldas superaba los niveles de partículas en suspensión recomendados por la OMS. “¿Qué turismo de salud van a vender en Las Caldas con una planta de asfalto a 600 metros?”, se pregunta García Carril.

Cartel elaborado por la Plataforma Vecinal contra la Planta de Asfalto y Hormigón

“La cantera, que es de una multinacional, tiene mucho dinero, y lo que pueden hacer es desgastarnos económicamente: juicio, juicio, juicio”, advierte María José, “y si no puedes mantener ese ritmo de juicios, aunque tengas razón, apaga y vámonos. Esto es una carrera de resistencia, y necesitamos que la gente nos apoye”. Las pancartas que rezan “ASFALTO NO” en las vallas de las casas corroboran que así es.

Bernardo Álvarez
Escrito por

Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

3 Comentarios

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  1. Pingback: Las Caldas: El valle que no quiere morir envenenado - PVOS - ¡¡Asfalto NO, Hormigon NO!!

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