VOX presenta una propuesta para retirar calle y placa a Indalecio Prieto en su ciudad natal

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

VOX ha presentado una propuesta para dejar sin calle ni placa al dirigente socialista Indalecio Prieto, en su ciudad natal, Oviedo/Uviéu. La formación ultraderechista justifica esta proposición a la comisión de economía, contratación, interior y seguridad ciudadana, amprándose en la resolución del 19 de septiembre de 2019 del Parlamento Europeo que condena todos los regímenes totalitarios del siglo XX, tanto fascistas como estalinistas. Desde el partido que en Oviedo/Uviéu lidera la ex diputada del PP y de Foro Cristina Coto se acusa a Prieto de haber sido el responsable de haber instigado el levantamiento “contra el legítimo Gobierno de la República” en octubre de 1934, que produjo “centenares de muertos” y una “represión indiscriminada” contra religiosos, militares, empresarios y personas de derechas. VOX también le acusa de ser, como ministro de la República durante la Guerra Civil, el responsable del “robo del oro del Banco de España”, de múltiples acciones represivas y del “saqueo de patrimonios particulares, museísticos y eclesiásticos”. También lo hace responsable indirecto del asesinato del diputado de derechas y ex ministro de Hacienda con Primo de Rivera José Calvo Sotelo en julio de 1936.

Placa a Indalecio Prieto en su casa natal, en la calle Magdalena de Oviedo/Uviéu.

Nacido en 1883, Prieto era hijo de un trabajador del Ayuntamiento de la capital asturiana, la prematura muerte de su padre dejó a la familia en una precaria situación económica. Con ocho años su madre tomaría la decisión de emigrar a Bilbao en busca de mejores oportunidades. Allí el futuro ministro de la República asistió a una escuela protestante, comenzó a frecuentar el Centro Obrero de la capital vizcaína y participó en la fundación de las Juventudes Socialistas. Siendo muy joven entró a trabajar en el diario bilbaino El Liberal, donde se inició como vendedor callejero de periódicos y terminó como propietario de la cabecera en 1932. Todo ello tras un largo periplo a través de casi todos los oficios del periódico: desde voceador de prensa y chico de los recados, a taquígrafo, redactor, corresponsal de guerra, crítico teatral y taurino, y finalmente director. Dentro del PSOE representó la corriente más socialdemócrata del partido. Se opuso a la colaboración del partido y de la UGT con la dictadura de Primo de Rivera, defendió la alianza con los republicanos y fue ministro de la República entre 1931 y 1933 primero, y ya en plena Guerra Civil entre 1936 y 1938 después.

Indalecio Prieto en un mitin durante la Segunda República.

Pese a sus enormes diferencias con Largo Caballero, secretario general de la UGT y líder del ala izquierda del PSOE, Prieto y él van a estar juntos en la huelga general revolucionaria de octubre de 1934. Para Prieto, que siempre se había definido como un socialista republicano y liberal, no se trata tanto de hacer la revolución socialista, como predica la izquierda del partido y del sindicato, sino de una maniobra defensiva para dar contener unas derechas, cada vez más fascinadas por los fascismos europeos, y que como en Austria o Alemania pueden instaurar un régimen autoritario desde el Gobierno. Además, en la competición interna por el control del PSOE, no quiere aislarse del momento de radicalismo que viven las bases socialistas y dejar a Largo Caballero el monopolio del movimiento huelguístico. En 1942, ya en el exilio mexicano, entonó en una conferencia su mea culpa por su participación en los hechos de octubre de 1934: “me declaro culpable ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación de aquel movimiento revolucionario. Lo declaro, como culpa, como pecado, no como gloria. Estoy exento de responsabilidad en la génesis de aquel movimiento, pero la tengo plena en su preparación y desarrollo”.

En 1947, como líder del PSOE en el exilio, trataría de buscar apoyos diplomáticos para una restauración pacífica de la democracia en España basada en una monarquía parlamentaria con Don Juan de Borbón como Rey, y un alineamiento de España con Gran Bretaña y los EEUU. En cierta medida anticipó la hoja de ruta de los poderes fácticos en la Transición, lo cual no hace sino más sorprendente que PP, Cs y VOX decidieran este mes eliminarle del callejero de la capital de España. Ahora, tras el precedente madrileño, VOX busca repetir la jugada en su ciudad natal. El miércoles 11 de noviembre se votará en la Comisión. Si PP y Ciudadanos lo apoyan irá al pleno de diciembre.

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1 Comentario

  1. Vox no es una sigla. Es el nombre de un partido. No hay por qué escribirlo VOX, en mayúsculas, como si gritáramos o le diéramos más publicidad aún.

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