“Botín es un tahúr de tahures”

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Fernando Romero
Fernando Romero
Es periodista.

Ayer fallecía el empresario Ignacio Quirós Estremera, conocido por sus extravagantes protestas, su enfrentamiento durante décadas al Santander por un crédito y con el Ayuntamiento de Oviedo por no pagar la multa de su moto. Recuperamos esta entrevista del periodista Fernando Romero en Atlántica XXII.

Ignacio Quirós Estremera (Oviedo, 1932) es un luchador que desconoce la palabra rendición. Tozudo, como aquel que está convencido de que persigue lo que es justo, persistente, porque sabe que la batalla contra el poder se gana cuando no se recula, e imaginativo, porque es consciente de que solo con su ingenio puede abrir brechas en el impenetrable muro de los que mandan, este ovetense octogenario representa la esencia del quijotismo español luchando contra dos molinos gigantes: el poder económico representado por el Banco Santander y el poder político encarnado en Oviedo en Gabino de Lorenzo. Su cruzada vital fue siempre contra Emilio Botín (padre e hijo) y comenzó en 1982 por un crédito impagado. En el fragor de ese proceso apareció Gabino de Lorenzo, tan tozudo como él, y contra el que abrió un nuevo frente después de que la grúa municipal se llevara su moto Guzzi California. 21 años después consiguió que se la devolvieran.

Se dice que tiene usted un gran patrimonio…

Bueno, fui representante de un negocio familiar de mi padre relacionado con maquinaria y hornos de panadería en Oviedo. El patrimonio lo tengo, pero destrozado por lo que me ha robado el Banco Santander. Perdí mi piso de 200 metros en la calle Melquiades Álvarez. Ahora dejé el negocio y mi idea es restaurar coches y hacer un museo del automóvil. Soy nieto de toledanos por parte de madre y mi padre era del concejo de Carreño. Mi abuelo fundó en Oviedo Estremera Hermanos en el siglo XIX. Crearon la primera empresa de paquetería de Asturias en la calle Cimadevilla. Mi padre era indiano, hizo fortuna en Puerto Rico. 

¿Cómo empezó su guerra personal contra Botín?

Tuve la desgracia de haber sido un gran cliente de ellos, en la oficina de la calle Uría (de Oviedo) entre los años setenta y ochenta del siglo pasado. Allí tenía mi dinero. Yo no sabía quién era Botín. Abrí allí la cuenta porque me ofrecían los mejores intereses, el mejor caramelo. Botín es un tahúr de tahúres. En 1982 solicité un crédito de seis millones de pesetas, venció el plazo y no tenía liquidez y se me tiraron al cuello. Me aplicaron un interés usurero del 40%. Lo puse en manos de un abogado de Ribadeo y acudió a la ley Azcárraga de 1908, aún vigente, contra la usura, y frenó el embargo salvaje que me estaban haciendo. Empezaron por mi colección de coches antiguos, Hispano-suiza, Rolls-royce… Cuando estaban subastando mi Panhard levassor de 1895 pude pararlo. Todo lo conseguí gracias a mis amigos. No te puedes imaginar cómo te pueden bloquear. Me embargaron también la finca y el palacio del conde del Real Agrado en Gozón…

En ese momento empieza usted a aparecer en las páginas de los periódicos…

Sí. Le cuento hasta qué punto el poder puede influir en los medios. Cuando se enteraron en el Grupo Zeta, se desplazó hasta aquí el redactor jefe de Interviú de Barcelona. Estuvieron en la finca y en Ribadeo entrevistando a mi abogado. Permanecieron en Asturias cuatro días y me dijeron que cuando publicaran el reportaje iba a haber un giro de 180 grados en la situación. Pasó el tiempo y no se publicó. Nunca lo publicaron. Hubo chanchullo entre Botín y el Grupo Zeta. También  me entrevistaron en la Hoja del Lunes de Gijón, en el café Dindurra. Allí acuñé la frase del viejo Botín “de soberbia satánica disfrazado de ferviente católico”. Cuando lo vi publicado me asusté.

También acudió a los medios cántabros para estar más cerca de su enemigo. Cuente, cuente…

En Cantabria le tienen pánico a Botín porque allí actúa como un señor feudal de horca y cuchillo. Pero me sacaron en el Alerta de Santander. Publiqué durante ocho semanas un faldón tipo esquela poniendo verde a Botín. También pagué cuñas de radio en Radio Altamira desde las siete de la mañana hasta las once de la noche ininterrumpidamente  hasta que el director de la emisora cogió miedo. El Faro de Cantabria fue represaliado por darme cobertura y perdió publicidad. Amenazaron a su director. 

¿Y no le denunciaron después de esa campaña?

No. Creí que me iban a demandar por la entrevista en la Hoja del Lunes. Nunca tuve problemas legales con ellos y estoy deseando que se querellen, pero no entran al trapo.

Paralítico financiero

Luego cambió de estrategia y se hizo accionista del Santander…

Hacía años que tenía una acción comprada en Oviedo. Con ella pude acudir a la Junta de Accionistas y solo me costó entrar 6 euros (el precio de la acción). Esto fue hacia los años noventa del pasado siglo y allí pude decirle libremente todo lo que quise personalmente a Botín hasta que me cortó el micrófono después de darme dos avisos para que dejara de ponerle verde. Muchos accionistas me aplaudieron. También me compré una silla de ruedas para perseguir a Botín en calidad de “paralítico financiero”. Llevaba un telescopio. Me colocaba en el Banco Santander en la oficina principal y acudía a todos los actos, incluyendo una misa a la que acudió el Nuncio del Papa.

¿Cómo se hizo con el palacio del conde del Real Agrado?

Lo compré en los años setenta para vivir en él y juntar mis cosas y mis colecciones. Yo empecé a coleccionar coches en 1955 y llegué a reunir una de las mejores colecciones de España con 200 ejemplares. Tras el incendio provocado en la finca perdí un centenar de ellos, otros los robaron y otros se malvendieron. Hace años le comenté a Pepe Cosmen si quería asociarse conmigo para construir un museo de coches clásicos pero me dijo que quería al 51% del negocio y le dije que no. Ya conocía sus tácticas de ir ampliando capital y al final dejarte fuera y quedarse con todo.

¿El Banco Santander le embargó también la finca?

Sí, solo me queda la mitad indivisa porque estaba a nombre de mi hermano. El resto ahora es de un constructor de Avilés, un caco. Ahora mi objetivo es construir un museo y restaurar los coches que me quedan. Pero no hay ningún tipo de ayuda de la Administración.

¿Cree que alguien ordenó que quemaran el palacio?

Sí. Fue provocado. Empezó a las nueve de la noche y destruyeron el edificio. Solo quedaron las paredes y el escudo. El suelo era una maravilla, con madera de caoba y tenía una galería preciosa de 1901. El alumbrado de la casa era de gas, como antiguamente. En el Banco Santander son especialistas en provocar incendios.

Su lucha personal contra Botín ¿le ha costado mucho dinero?

Me gasté mucho dinero pero tuve la suerte de que muchos amigos me apoyaron y a pesar de todo voy a seguir con mi lucha.

¿Se considera un quijote peleando contra los gigantes?

No. No soy un quijote. Simplemente voy a por Botín porque fue muy grande el daño que me hizo. Desde hace años lleva haciéndome un daño moral y económico. En mayo del año que viene les espero con las elecciones municipales y autonómicas. Estoy preparando algo importante para seguir denunciando a estos cacos.

La campaña contra De Lorenzo

¿Y cuando aparece su nuevo enemigo, el ex alcalde de Oviedo y actual delegado del Gobierno Gabino de Lorenzo?

Todo empezó porque la grúa de sus cuatreros se llevó mi moto y estaba bien aparcada. Yo a Gabino no le conocía de nada ni tenía nada contra él.

Su tozudez sirvió para algo y 21 años después se la devolvieron.

Aquello fue un robo. La moto no estorbaba a nadie. Fueron a por mí y no sé por qué. Serían los manejos de Botín. Ahora me reclaman los años de estancia en el aparcamiento municipal, pero yo no financio un robo. Eso sí, los cuatreros uniformados de Gabino quedaron retratados para siempre.

¿Fue usted el autor de unos panfletos en donde hablaba del pasado de Gabino de Lorenzo y de los cerdos que criaba su padre en una azotea en Oviedo?

Esperé tres años a que me devolvieran la moto. Se me acabó la paciencia e inicie mi batalla contra el alcalde. Sí, expliqué a los ovetenses que Gabino había impulsado la industria porcina urbana. Me pedían 20 millones de pesetas por esa campaña a pagar en 24 horas. Gabino no dio la cara y lo hizo a través de su lacayo Agustín de Luis Criado (ex jefe de la Policía local). 

¿Cómo se enteró usted que el padre de Gabino criaba cerdos en un edificio urbano?

Lo sabía porque conocí a uno de Santa Marina de Piedramuelle que le compraba los cerdos. A partir de aquí me denuncian por injurias pero no pagué porque no tenía dinero. Luego me pedían un millón de pesetas y fueron bajando hasta 600.000 pesetas. No pagué pero me pusieron antecedentes penales durante tres años por decir la verdad. Gasté tonelada y media de papel para difundir mi campaña contra Gabino. Se repartió por todas partes. Me ayudaron mucho Rivi y el abogado Gerardo de la Iglesia.

Se ha convertido en un hombre popular ¿ha pensado en presentarse a unas elecciones?

Yo no entiendo de política y no vivo de ella. No me voy a presentar. Mi vocación era la de ser ingeniero industrial. Lo mío es la mecánica, no la política. Empecé a conducir a los 12 años. Siempre viajé en moto hasta que me la quitaron los cuatreros de Gabino de Lorenzo.

¿Qué opina su familia de la lucha que lleva a cabo?

Ellos no participan.

Mucha gente dice que usted está loco…

Me colgaron esa etiqueta pero ahora ya no la tengo. El banco se encargó de crearme esa imagen, pero he demostrado que mi lucha era justa. Nadie se atreve a luchar como yo y muchos pueden considerar que eso es estar loco. Es muy duro y arriesgado luchar contra los poderosos. Hace años me podían haber quitado de en medio. Mi lucha fue arriesgada. Recuerdo que estuve en el Paseo de Pereda, junto a la oficina central del banco en Santander, con un chaleco antibalas vendiendo El botín de Botín de José Manuel Novoa. Era un chaleco blanco sobre una camisa negra, para que se viera bien por si alguien tenía intención de disparar.

¿Le llegaron a amenazar?

Amenazas veladas y a veces me llegaban “recados”. Pero directas no. A quien sí amenazaron fue al director del El Faro de Cantabria. Me gustaría de verdad que Botín se querellara contra mí, pero no hay manera.

La Asociación de Vecinos de San Juan de Berbio le acusa de estafador y de dejarles tirados en un patrocinio de la Subida a Lozana…

Es una campaña difamatoria. Yo me comprometí a llevar un camión de época, no a patrocinar nada. Y eso fue lo que hice.

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