“En un año Alemania instala más placas fotovoltaicas que España en toda su historia”

Paco Ramos, de Ecoloxistes n'Aición, lamenta que se haya perdido una década en la apuesta por las renovables

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Paco Álvarez
Paco Álvarez
Periodista, escritor y traductor lliterariu d'italianu. Ye autor de les noveles "Lluvia d'agostu" (Hoja de Lata, 2016) y "Los xardinos de la lluna" (Trabe, 2020), coles que ganó en dos ocasiones el Premiu Xosefa Xovellanos.

Su militancia sociopolítica se remonta tanto tiempo atrás como su relación con Baudi Fernández, que es su pareja desde hace cuarenta y cuatro años. Paco Ramos Muñiz (Llangréu, 1957) reconoce que fue su compañera la que lo acercó a los movimientos sociales cuando ambos se conocieron en Xixón; ella era una obrera textil procedente de León, él era un estudiante de la Escuela de Peritos nacido en La Nueva, de familia minera. A principios de los años 80 emigraron juntos a Barcelona y allí se vincularon al Moviment Comunista Català. Al regresar a Asturies, casi de un modo casual se implicaron en el movimiento ecologista: primero en un colectivo llamado Deva, después en Aedenat-Asturies, ahora en Ecoloxistes n’Aición. Paco Ramos, que forma parte de la Comisión de Energía y Contaminación de dicha organización, es una de las voces más reconocidas y reconocibles del ecologismo asturiano con profundas raíces sociales.

Es usted nieto de un minero del Nalón que murió luchando contra el franquismo. ¿Qué sabe de su abuelo?

Gerardo Iglesias, con el que coincidí en una historia, me dio casualmente una pista que me ayudó a acceder a la información sobre los procesos a los que sometieron a mi abuelo. En 1934 mi abuelo tenía 18 ó 19 años, era minero en una zona de Laviana muy comprometida con la izquierda, sobre todo con el Partido Comunista. Lógicamente, participó en la Revolución de Octubre y tras ella estuvo huido y fue encarcelado. Supongo que salió con la amnistía tras las elecciones de 1936. En la guerra combatió como miliciano en Oviedo, después estuvo en el monte y por consejo de su padre y de un cura se entregó. Lo condenaron a cadena perpetua, pero varios vecinos, incluso de Falange, y el propio cura se movieron bastante para que le rebajaran la condena. Pasó tres o cuatro años cumpliendo trabajos forzados en el Fondón y tras ser puesto en libertad se quedó allí, trabajando en la mina. Pero en la colonia penitenciaria se había politizado aún más y, al rearmarse el PCE en el Alto Nalón, se integró en un grupo de fugados que murió donde el Picu Polio, en 1946.

¿Cómo salió adelante su familia?

Al quedarse viuda y con dos hijas a su cargo, mi abuela se buscó la vida abriendo unos baños para que los mineros pudieran ducharse y cambiarse al acabar el turno, al margen de los servicios que ofrecía la propia mina. Hubo un gran movimiento de solidaridad hacia ella, casi todos los mineros de la zona de Laviana iban a casa de mi abuela. Mi madre se casó con un minero gallego del Pozu San Luis, pero enfermó y murió joven, con lo que se encontraron viudas mi abuela y mi madre. Con ellas y con mi tía en 1966 vinimos a Gijón, como mucha otra gente de la cuenca, y nos instalamos en el barrio de El Llano, que entonces ni siquiera tenía las calles asfaltadas. Después urbanizaron aquella zona, que perteneció a Marcelino González. Por eso allí hay calles que llevan el nombre de Marcelino González y de familiares suyos, como Eulalia Álvarez. Era un conocido masón católico, su  tumba es uno de los panteones más grandes y abandonados que hay en el cementerio de Ceares, y justo al otro lado de la pared que separa el cementerio civil está la tumba de Rosario Acuña, porque ella era masona no católica.

Paco Ramos en Xixón. FOTO: Luis Sevilla

¿Fue difícil aclimatarse a la ciudad?

No, yo me vine con nueve años, feliz y contento. Hacía toda la vida en la calle y además fuimos al piso que a mí me gustaba, uno que tenía terraza. Vivimos allí toda la familia, hasta que en 1971 mi madre, que trabajaba en la limpieza, pudo comprar un piso y nos marchamos a la calle Rosalía ella, mi hermano y yo solos. Empecé a estudiar Formación Profesional, que era lo que le tocaba a un estudiante de clase obrera. Fui a la Escuela de Maestría Industrial hasta 1976, después hice Ingeniería en la Escuela de Peritos. Conocí a Baudi, una obrera militante que había emigrado con su familia desde León. Empezó a trabajar muy joven, con catorce años, en Obrerol, estuvo muy ligada a la gente de la Corriente Sindical de Izquierda y ella fue la que me acercó a los movimientos sociales. Yo empecé trabajando en la hostelería, como camarero primero en la calle Corrida y luego en la calle Jovellanos, frente al Náutico, hasta que al terminar los estudios me fui a hacer el servicio militar, entre Pontevedra, Madrid y Astorga. Mi ilusión era ser profesor de Dibujo en FP, pero mi madre trabajaba como limpiadora en Telefónica, veía que allí vivían bien y siempre me inscribía en las convocatorias de empleo. Me presenté a una convocatoria bastante restrictiva, con cerca de 75.000 inscritos para 600 ó 700 plazas nada más, y la aprobé. Me dieron plaza en Cangas del Narcea, en la época del boom de la minería en el Suroccidente, pero nos fuimos al cinturón rojo de Barcelona, en Sant Feliu de Llobregat, que tenía un alcalde del PSUC (Partit Socialista Unificat de Catalunya) al que le hicimos oposición por la izquierda, porque nos relacionamos con la gente del MCC.

El equivalente catalán al MCA (Movimientu Comunista d’Asturies).

Eso es. Fue a través de Baudi, que entró en el grupo de mujeres feministas de Sant Feliu de Llobregat. Estuvimos en Cataluña cerca de cuatro años, pero nos pareció una vida entera, porque era la primera vez que vivíamos los dos solos, sin familia, y además en un ambiente político y de activismo muy grande. De hecho, aunque me encanta el asturiano hablo mejor el catalán por aquellos cuatro años que pasamos allí. Yo pedí plaza para Asturias, pero nunca más me preocupé de si salía o no, porque nos habíamos ido a Barcelona mentalizados de que podía ser para siempre; en aquellos tiempos había pocas  posibilidades de traslado. Cuando el PSOE ganó las elecciones empezó a crear empleo en las empresas públicas, entró mucha gente en Telefónica y en 1987 me dijeron que tenía plaza en Gijón. Ya teníamos piso aquí, en la calle Juan Alvargonzález, así que nos vinimos. Mi centro de trabajo estaba en el edificio de Pumarín, en la calle Soria, aunque luego, con el proceso de digitalización, empecé a llevar mantenimiento de equipos por toda Asturias.

¿Cómo fue la vinculación con los movimientos sociales asturianos?

Mi primera intención fue acercarme al movimiento de defensa del asturiano, sobre todo porque venía de Cataluña, donde la cuestión lingüística estaba muy presente. Pero, por casualidades de la vida, Claudio Hermosilla le habló a Baudi de un grupo ecologista, Deva, ligado al grupo de montaña de Pinón Folixa y a la gente del MCA. En Deva acabamos desarrollando una buena relación con la gente de Aedenat, por afinidad política, y en un momento determinado decidimos integrarnos como un grupo más en Aedenat-Asturies.

Aedenat, la Asociación Ecologista de Defensa de la Naturaleza, se caracterizó por ser un colectivo ecologista con un acento sociopolítico muy marcado.

Sí, las raíces de Aedenat eran más antifranquistas y antinucleares que naturalistas. La gente de la CODA (Coordinadora de Organizaciones de Defensa de Ambiental) era más ambientalista y nosotros tendíamos más a la ecología social. La apuesta de Ladislao Martínez y de otra gente llevó a la confluencia de estos dos movimientos para articular por medio de Aedenat un gran movimiento que fuera proteccionista de la naturaleza, lógicamente, pero en clave de ecología social. Porque no se puede criticar el daño ambiental provocado por una central térmica, por ejemplo, sin tener en cuenta que hay un oligopolio propietario de las centrales térmicas.

“España, a diferencia de países como Alemania, no cuenta con un partido verde fuerte”

Se dice que el movimiento ecologista es como una sandía, verde por fuera y rojo por dentro. ¿El ecologismo es siempre de izquierdas?

Yo reivindico la definición de ecologista sandía. España, a diferencia de países como Alemania, no cuenta con un partido verde fuerte. En Alemania lo hay porque allí no tuvieron lucha antifraquista. No funcionó ningún intento de transferir el modelo alemán a España, aunque la apuesta de Equo a mí me parece bien. Sobre esto ya escribió hace ya muchos años un compañero, Juanjo Palacios, en un artículo de prensa donde explicaba que el hecho de que el ecologismo español proceda de la lucha politizada y antifranquista hace que nunca haya habido la necesidad de un partido exclusivamente ecologista, verde. Hay gente en esos partidos verdes que trata de atribuirse la representatividad del ecologismo, pero lo cierto es que el movimiento ecologista no está ahí.

El ecologismo de los años 80 y 90 fue un adelantado a su época. Hoy es más fácil asumir postulados que entonces eran minoritarios e incluso impopulares, ¿no?

Claro, era fácil defender las flores o las ballenas, pero no siempre se entendía que debíamos hacer frente también a los poderes que había detrás. Y en Asturias, con un fuerte movimiento obrerista, había aquella idea típica de que cuantas más chimeneas industriales, mejor. Eso nos marcó mucho y conseguimos compaginar ambas cosas. Porque además en Ecoloxistes n’Aición y en Ecologistas en Acción siempre hemos tenido muchos sindicalistas, hasta tal punto que creo que fuimos la base de la creación de ISTAS (Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud), la mejor agencia de protección de la salud y medio ambiente que se ha creado en España, dependiente de Comisiones Obreras. También es verdad que tenemos mejores relaciones con ISTAS y con el sindicato a nivel confederal que en Asturias.

LOS EFECTOS DE LA CONTAMINACIÓN

La contaminación atmosférica es un problema acuciante en Xixón y en buena parte de la zona central de Asturies. Ya circulan datos sobre el número de muertes que provoca al año. ¿Es posible cuantificar los daños que genera sobre la salud?

Yo diría que los efectos y la correlación entre salud y medio ambiente están bien cuantificados numéricamente. De hecho, el último informe al respecto del Servicio de Salud del Principado hace una valoración de la pérdida de esperanza de vida y de las enfermedades que provoca en la población. Coincide, no podía ser de otra manera, con los estudios internacionales y establece claramente cuáles son los contaminantes y cuáles de ellos son causas de enfermedades. Sabemos quién contamina y gracias al avance de la normativa comunitaria sobre el derecho de acceso a la información sabemos cuánto emite cada una de las factorías de este país. Ahora lo que hace falta es relacionarlo, determinar quién es el causante en cada uno de los puntos de contaminación. Esta lucha, que antes era casi exclusivamente ecologista y muy poco comprendida, se ha visto potenciada con el apoyo de la Federación de Asociaciones Vecinales, y eso se ha traducido en que hay más presión social sobre las administraciones y sobre las propias empresas, y en que ahora conocemos la fuente y el causante de cada uno de los problemas de contamiación. Como resultado de esta convergencia entre el movimiento ecologista y el movimiento vecinal podemos asegurar que el mayor contaminante, sobre todo en la zona oeste de Gijón, es Arcelor Mital, en especial su planta de sínter.

El diagnóstico parece irrefutable. ¿Pero cuál sería el tratamiento?

Han ido retrasando las actuaciones encaminadas a buscar una solución, y eso hace que la sociedad gijonesa, cada vez más sensibilizada, esté también cada vez más cabreada y desesperada, porque ve que todo se sabe, que todo se conoce, pero que no hay avaces. Se trata de soluciones que en algún caso incluso hemos conseguido que se plasmen sobre el papel, el problema es que están empezando a ponerlas en marcha en 2021, con un retraso de varios años, con lo cual aún habrán de pasar varios años más antes de que empecemos a ver resultados. La responsabilidad recae en la industria contaminadora y en el Principado, que es la administración con competencias en la materia y que durante muchos años ha contado con la connivencia del Ayuntamiento, aunque hay que decir que hubo un cierto cambio de actitud con una alcaldesa que, a pesar de no haber asumido compromisos políticos previos en este tema, plantó cara al Principado y muchas de las actuaciones que se pusieron en marcha estuvieron relacionadas con eso. Con el actual equipo de gobierno municipal está la cosa más confusa, debería ser más activo en este asunto.

“Las centrales térmicas hay que cerrarlas por múltiples razones”

¿La inacción de las administraciones puede estar relacionada con esa espada de Damocles del cierre de industrias si se les sube el listón de las medidas medioambientales?

Esa es la clave. Desde Ecoloxistes n’Aición pensamos que debe quedar claro que las centrales térmicas, por ejemplo, hay que cerrarlas, por múltiples razones. Llevamos años advirtiendo de cuál iba a ser el futuro próximo relativo a la generación térmica con carbón y dijimos que había que ir preparando ese escenario, como con el cierre de la minería en 2018. Eso no se hizo y ahora hay miedo al cambio por no haber tomado las medidas previas necesarias. Todas las centrales térmicas de este país están cerrando. En Asturias, Lada y Narcea no funcionan desde hace un año, ya está aprobado el cierre de Soto de Ribera y sólo queda la térmica de Aboño, pero a un tercio de lo que producía en la década de 2000. Eso tendrá consecuencias en la EBHI de El Musel, que va a pagar su monocultivo de actividad con el carbón para la térmica.

El carbón está en retroceso en toda Europa, pero hay quien dice que en países como Alemania siguen apostando por este combustible fósil.

No, Alemania cerrró toda la minería. Lo que pasa es que los cierres de explotaciones de carbón se produjeron fundamentalmente por motivos económicos, más que ambientales. Y toda la minería que se acogió a los fondos europeos está obligada a cerrar, como ocurrió en el caso de Asturias. En Alemania se acogió a los fondos toda la minería de antracita y cumplió con el cierre. Otra cosa es que las minas que son rentables y que no necesitan fondos públicos, tanto en Alemania como en España, no tienen ningún impedimento para seguir en funcionamiento. Las explotaciones de lignito alemanas siguieron en marcha porque no se habían acogido a los planes de cierre. Aparte de eso, Chernobil hizo antinuclear a la izquierda alemana y Fukushima hizo antinuclear a la derecha alemana. De modo que allí optaron por acelerar más el cierre de las nucleares que de las térmicas. Pero sin que ello haya supuesto un incremento en la producción de las térmicas; al contrario, Alemania apuesta como alternativa a las térmicas por las energías renovables, que han experimentado un crecimiento enorme, mucho mayor que el nuestro. En un año Alemania instala más placas fotovoltaicas que España en toda su historia.

A diferencia del carbón, el petróleo sigue siendo un combustible fósil imprescindible. ¿Hasta cuándo?

Para combatir el cambio climático hay que asumir que no podemos seguir con una economía en crecimiento permanente y cada vez más consumidora de materiales y más emisora de gases invernadero. La reducción va a tener que producirse sí o sí. La cuestión es que hay sectores que son más fácilmente electrificables a base de energías renovables, como puede ser el de la generación eléctrica, pero en otros, como el transporte, que dependen fundamentalmente del petróleo, la electrificación resulta más difícil. La solución no es cambiar un coche de combustible fósil por uno eléctrico, porque entonces dependeremos de nuevos materiales y de más fabricación de baterías, y los problemas de ocupación del suelo de las zonas urbanas seguirían siendo los mismos. Está claro que la apuesta debe ser por el transporte público electrificado, y eso pasa básicamente por el tren. En el área urbana yo diría que ya ni siquiera el tranvía, por su rigidez. Tendría que ser una apuesta por el autobús eléctrico, con el que se ha avanzado mucho. Incluso la apuesta por el metrotrén podría haber quedado obsoleta.

Pues en el caso de Xixón habría quedado obsoleta antes de nacer. Y el mantenimiento del túnel ya construido cuesta entre 80.000 y 100.000 euros anuales.

Ahí la disyuntiva está en dar por perdido lo gastado o gastar más para terminarlo cuando en este momento igual ya no estaría justificado. Ecoloxistes n’Aición aboga por no seguir adelante con el metrotren y por abandonar el mantenimiento del túnel. Además, el metrotrén en realidad sólo daría servicio a la gente que viene de Oviedo y que va en dirección al campus universitario, al resto de la ciudad no le daría servicio. Gijón pedía un Plan de Vías que diera solución a la barrera ferroviaria y el entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, dijo que sí y que encima nos regalaba un metrotren que nadie quería. Sería absurdo que acabemos teniendo un metrotren que nadie quería y que no se haya solucionado el problema de la barrera ferroviaria. Es fundamental avanzar en la solución para el Plan de Vías, la estación intermodal, la conexión con las redes de autobús o desarrollar los carriles dedicados al bus. Porque no podemos meter el transporte público en autobús en el mismo embotellamiento que ya tiene el coche.

“No podemos meter el transporte público en autobús en el mismo embotellamiento que ya tiene el coche”

Habla usted del transporte ferroviario. Ecoloxistes n’Aición fue de las primeras voces en contra de la línea de AVE.

Sí, apoyamos la Variante de Pajares, pero fuimos los primeros que denunciamos que la falta de estudios geológicos iba a provocar problemas graves de filtraciones de agua, eso está reflejado en el BOE. Creíamos y creemos que la Variante es necesaria, pero no va a haber AVE hasta Oviedo y Gijón, es imposible por una cuestión de velocidad y de distancia entre las dos ciudades. Habrá un tren de altas prestaciones, como el Alvia, que es lo que nosotros planteábamos. Con Alvia ni siquiera existe el concepto de estación de AVE, no va a haber estación de AVE por mucho que se empeñe el Ayuntamiento de Lena, como tampoco la hay en Valladolid. El mismo tren que llega desde Madrid a Valladolid a velocidad de AVE continúa desde allí hacia Asturias a velocidad de Alvia. Nadie se va a bajar en Pola de Lena para hacer un transbordo y continuar hasta Gijón si ese mismo tren, por la misma vía y con concepto de Alvia, llega a Gijón. La alternativa sería construir una vía nueva, que costaría más que todo lo que ya hemos gastado, para un trayecto de diez minutos. Lo que habrá es un intercambiador de vías, igual que hay ahora en Valladolid.

DE LA NUCLEAR A LA FOTOVOLTAICA

¿Se ha apagado definitivamente el debate sobre la energía nuclear?

Ya nadie se plantea abrir ninguna central nuclear en ningún país de economía capitalista. En los Cursos de Verano de La Granda del año pasado, todos los directivos de las grandes compañías eléctricas coincidieron en descartarla, por los costes que conlleva. Ni siquiera se ha presupuestado el previsto desmantelamiento de las centrales nucleares, porque nadie sabe cuánto va a costar. A día de hoy no hay ninguna tecnología energética que pueda competir en precios con la eólica y la fotovoltaica, a 23 y a 25 €/MWh

¿Qué papel podría desempeñar la biomasa en el nuevo mix energético?

El sistema capitalista apuesta por la biomasa masiva, que genera grandes problemas de deforestación, y eso es inasumible. Tendría sentido la explotación de biomasa residual y sobre todo para uso térmico, no para uso eléctrico, donde las más competitivas son la eólica y la fotovoltaica.

El fracking, la fractura hidráulica para extraer gas y petróleo del subsuelo, también dio mucho que hablar en su momento.

Yo me dediqué a recorrer todo el noroeste español cuando el famoso debate del fracking. En Europa fracasó porque no había recursos y por muchas otras razones. No es lo mismo el territorio europeo, altamente poblado, que el estadounidense, con población más dispersa y con una cultura del petróleo tan arraigada. En Estados Unidos está sobreviviendo gracias a los pozos que abrieron en su día, aunque sin apenas nuevos proyectos. Lo paradójico es que Europa importa gas de Estados Unidos, pero menos últimamente porque Rusia maniobró con los precios del gas rebajándolos a la mitad y eso hace menos competitivo el estadounidense, con el que hay que pagar el gas, licuarlo, trasportarlo y masificarlo. Esa bajada tan grande del precio del gas hizo que su uso volviera a ser atractivo y fue lo que definitivamente expulsó al carbón del mix energético europeo. De hecho, desde hace un año no producen las centrales de Lada y Langreo sencillamente porque es imposible que el carbón entre en el mercado estando la eólica, la foltovoltaica y el gas a bajo precio. Así que se puede decir que en España el cierre de las térmicas también tuvo que ver con el fracking estadounidese.

¿Qué fue de aquellos proyectos que había para capturar dióxido de carbono en el subsuelo, incluyendo minas abandonadas?

Todo eso fracasó, igual que el fracking. Se está haciendo captura de carbono, pero no de las centrales térmicas, sino sobre todo de la extracción de gas. Si en Noruega se extrae gas y ese gas tiene CO2 como contaminante no se puede vender a la red, hay que sacarlo. Allí  imponen una tasa por emitir ese dióxido de carbono, con lo cual les sale más rentable almacenar el CO2 en el mismo yacimiento donde se extrae el gas. En Estados Unidos siempre han metido dióxido de carbono de origen natural para aumentar la presión en los depósitos que están en vías de agotamiento y así poder extraer más petróleo. En realidad, esa idea de capturar CO2 era un Caballo de Troya de la industria eléctrica y del carbón para intentar convencernos de que no era necesario reducir las emisiones porque luego se podía capturar, aunque nunca se hiciera.

“Esa idea de capturar CO2 era un Caballo de Troya de la industria eléctrica y del carbón para convencernos de que no era necesario reducir emisiones”

En energía solar fotovoltaica España llegó a estar bien posionada. ¿Por qué nos hemos quedado atrás respecto a otros países europeos?

Básicamente porque se perdió una década, entre 2008 y 2018.

En la mayor parte de ese decenio gobernó el PP de Mariano Rajoy.

Sí, pero el retroceso empezó con el Gobierno del PSOE. El que entonces era ministro de Industria, Miguel Sebastián, nos acusó a los que teníamos fotovoltaica de producir de noche para robar. No se organizó bien el mercado de las renovables y a eso hay que unir el trato dado al gas. Para controlar la burbuja de las renovables y sobre todo para favorecer al gas se dejó de apostar por las renovables. Ahora se están relanzando, con unos avances tecnológicos y una reducción de costes enormes respecto a esa década, con lo cual ya no hay ninguna energía que pueda competir con ellas. Pero en vez de haber actuado de forma gradual a lo largo de esos años, ahora vendrá todo de golpe y eso tendrá un impacto sobre el territorio. Va a haber un rechazo social importante, con razón en unas zonas y en otras no tanto, porque los combustibles fósiles podían explotarse en sitios muy concretos, dado que se trata de una energía muy concentrada, pero las renovables tienen una energía muy dispersa. Estamos hablando de que una central térmica como Aboño tiene mil megawatios y un aerogenerador es de dos megawatios, con lo cual necesitamos instalar muchísimos. Y el problema es que en espacios donde hay mucho viento puede ser que no viva gente y por lo tanto son espacios de cierto valor natural, por lo que se debe compaginar la producción energética con la protección ambiental.

¿Los parques eólicos marinos podrían formar parte de la solución?

Los parques marinos tienen mucho potencial en otras zonas de Europa, porque en el Mar del Norte, por ejemplo, hay profundidades de unos cincuenta metros, mientras que en España no tenemos plataforma continental. Si pensamos en parques flotantes estamos todavía en pañales, pero se avanzará también en esto, seguro. Y en cuanto a las placas fotovoltaicas, estamos hablando de la ocupación de muchas hectáreas, no puede ser de otra manera. Aunque las instalemos en tejados de edificios o naves industriales, eso supondría apenas un 10% de la producción necesaria, porque hay que alimentar los ferrocarriles e industrias como Alcoa o Asturiana de Zinc… Estamos en un momento complejo, porque nada del pasado nos sirve, aunque algunos quieran que las cosas sigan como están, y lo nuevo asusta.

EL ANILLO VERDE DE UVIÉU

Si la calidad del aire en Xixón no es buena, tampoco parece que esté controlado el problema de la contaminación marina. Ahí tenemos el caso de la Plantona y la multa de la UE por la no depuración de aguas residuales.

Tenemos problemas de contaminación por tierra, mar y aire. Hay un problema general de contaminación atmosférica, generado al 50% por la industria y al 50% por el tráfico. Esas emisiones contaminantes no sólo afectan directamente a la salud por las partículas en el aire, sino que hay otros contaminantes, como mercurio y metales pesados, que se depositan en el suelo y por lo tanto tenemos también un problema de terrenos contaminados, en Asturias hay muchos por la minería. En la parroquia gijonesa de Jove el agua de las fuentes no es potable, multiplica por siete la cantidad de mercurio permitida por la legislación, debido a las emisiones en su momento de la térmica de Aboño. Y luego tenemos en el mar la contaminación histórica de actividades industriales de toda Europa y  el tema de la depuradora, que pudieron haberla hecho ajustándose a la legalidad pero prefirieron hacerla siguiendo el procedimiento de “Por mis narices”. El proyecto es del Ministerio, pero hubo complicidad por parte del Ayuntamiento y del Principado. Y ahora estamos en un callejón sin salida.

Paco Ramos FOTO: Luis Sevilla

¿Qué papel desempeña la Unión Europea en la protección del medio ambiente frente a los excesos que puedan cometer los diferentes estados?

La Unión Europea ha sido un modelo de generación de normativa, pero llegó un momento en el que tomó la decisión de aplicar para casi todo el principio de subsidiaridad. La UE no es un ente abstracto, se materializa en cada país que forma parte de ella, y ya no responde ante demandas de ciudadanos sobre problemas ambientales. Su posición es: “Si usted cree que su país no lo está haciendo bien, denuncie a su país. Y que sea su país el que solucione lo que está mal”. Otra cosa es que si lo que denuncias no se respeta, la UE puede decidir multar al país. Sea quien sea el responsable, en este caso sólo puede sancionar al Reino de España. Es muy curioso, porque si tú demandas al Reino de España ante la UE sabes que si ganas el que va a pagar eres tú por medio de las arcas públicas.

¿Por qué una parte de la población es tan refractaria a la peatonalización de espacios en las ciudades? Lo estamos viendo en Xixón con el cierre del Muro al tráfico.

En esta ciudad la movilidad en coche implica a sólo un 30% de la población, mientras que el coche ocupa el 70% del espacio urbano. La cuestión es cómo revertimos esta situación para que la mayor parte de la ciudadanía pueda disponer de la mayor parte del suelo. Eso tiene que ver también con la accesibilidad y la descentralización de servicios, y ahí Gijón ha avanzado mucho, con centros de salud y centros municipales en los barrios, lo que hace que ya no sea necesario ir al centro para todo. Una forma de que la gente cambie la mentalidad es llevar a cabo intervenciones no muy costosas, que sean fácilmente reversibles, y ver qué pasa. La calle Corrida estaba abierta al tráfico, en su día hubo una oposición enorme a la peatonalización, pero hoy nadie plantea volver a abrir al tráfico la calle Corrida, ni siquiera los comerciantes. Con el cierre del Muro, la mayor parte del tráfico se ha desplazado a la avenida de la Costa, donde ha habido un incremento razonable de un 30% y no ha generado más embotellamientos de los que había previamente. Si se ve que hay aceptación por parte de la gente que ocupa ese espacio peatonalizado, aunque provoque rechazo en ciertos sectores ligados al coche, se le puede dar carácter definitivo. Y en caso de que no funcionase, sería reversible fácilmente. Estas actuaciones basadas en el ensayo-error no se inventaron aquí, Valladolid va muy delante de nosotros en este tema.

Ecoloxistes n’Aición es uno de los colectivos que defiende un anillo verde en Uviéu y rechaza la Ronda Norte.

La Ronda Norte nosotros no la vemos. Se ha planteado una alternativa de conexión con entrada y salida que consideramos que tendría mucho menos impacto ambiental, sería mucho menos costosa y mucho más racional. Fue la que se propuso en su momento desde el tripartito municipal y creo que había sido asumida. Otra cosa es que ahora algunos insistan en un proyecto que es como el del metrotrén en Gijón, con unos costes inmensos para unos tráficos que igual no lo justifican.

Habla del metrotrén, pero la ampliación que se llevó a cabo en el puerto de El Musel podría entrar en esa misma categoría, ¿no?

En el proyecto original estaba previsto que el puerto se comiera todo el horizonte de la playa de San Lorenzo, pero hubo una fuerte movilización social en contra. El Ayuntamiento lo apoyó, porque le valía cualquier cosa, pero Francisco Álvarez-Cascos, mucho más listo, no quiso enfrentarse a la ciudadanía gijonesa y modificó el proyecto, que ya tenía estudio de impacto ambiental. Dejó con el culo al aire a los otros. Se trataba de hacer de El Musel el mayor puerto de graneles del norte, y en eso se ha convertido. Antes por allí pasaban graneles que llegaban a El Musel de una forma más protegida y rápidamente se enviaban a sus destinos, mientras que ahora están en una zona mucho más descubierta y además se trabaja con ellos, se manipulan y se clasifican. Y esto nos lleva al tema del carbón en la playa. Yo aquí diferenciaría entre el problema de los materiales carbonosos en el aire, que son contaminación industrial de productos quemados que además respiramos y afectan a la salud, y el de los materiales carbonosos de la playa, que proceden mayoritariamente del puerto por los arrastres del agua sin ningún tipo de protección ni tratamiento pero que  suponen un problema estético, más que de salud ambiental.

EL LOBO Y LA PAC

La protección del lobo vuelve a enfrentar al movimiento ecologista y a los colectivos ganaderos asturianos. ¿Cómo ve la situación?

No soy un experto en el tema del lobo, pero desde Ecoloxistes n’Aición estamos tratándolo desde hace mucho tiempo. Debe haber convivencia entre el ser humano y el lobo, porque compartimos territorio desde siempre. Y está claro que no tienen que ser los ganaderos quienes paguen los costes de proteger a la especie, deben ser asumidos por la sociedad, con pagos rápidos y justos por los daños. Estamos hablando de espacios protegidos, en ellos hay que proteger a todo el conjunto, incluyendo a los grandes carnívoros. La eliminación de lobos sería perjudicial en lo que se refiere a los daños para la ganadería, porque una manada organizada de lobos es capaz de cazar especies salvajes para alimentar a esa manada, pero si destruyes la manada eliminando a una parte de los lobos ya no serán capaces de cazar especies salvajes y deberán depredar a especies domésticas. Entendemos que los ganaderos y los agricultores están pasando por un momento muy difícil, pero aunque elimines a todos los lobos sus problemas no se van a solucionar, porque sus problemas tienen su origen en la Política Agraria Común, no en el lobo.

“Los problemas de los ganaderos no se van a solucionar si eliminas los lobos”

Al hilo de la PAC, el sistema agroalimentario dominante en Europa no favorece precisamente al medio ambiente ni a los pequeños productores.

La gran mayoría del sistema alimentario en Asturias lo forman productos que vienen de fuera. Evidentemente esto hay que revertirlo, y uno de los mecanismos para ello iban a ser los fondos comunitarios por el abandono de actividades, que ya no se van a seguir dando. Si ya no va a haber más carbón ni más centrales térmicas, ¿por dónde puede ir el futuro del Suroccidente asturiano, por ejemplo? A lo mejor tenemos que pensar de dónde veníamos y dónde debemos volver. Los nuevos fondos europeos deberían servir para recuperar estas actividades, en el Suroccidente el futuro podría estar ligado al sector agropecuario.

Para acabar, parece obligado hablar de la pandemia. La propia Organización Mundial de la Salud advierte de que la mayor parte de los brotes epidémicos de los últimos años podrían estar relacionados con la deforestación y la pérdida de biodiversidad en el planeta.

El cambio climático y la pérdida de biodiversidad tienen relación directa con la mayor parte de las enfermedades infecciosas originadas por zoonosis, las que provienen del reino animal. Está claro que el hecho de invadir y deteriorar cada vez más los espacios de las especies que nos pueden transmitir enfermedades a los seres humanos trae consecuencias. Y con el cambio climático los vectores de determinadas enfermedades, como son los mosquitos, empiezan a anidar también en zonas donde antes no estaban.

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