Casi un año esperando por una beca de investigación

Jóvenes investigadores asturianos estallan contra los retrasos en la concesión de las Severo Ochoa para la realización de tesis doctorales.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

La Asamblea por el Futuro de la Investigación en Asturias (AFIA) convocó esta mañana una rueda de prensa en la puerta del Registro General del Principado de Asturias, donde minutos antes habían registrado un documento dirigido a la Dirección General de Universidades instando “a que se [les] informe debidamente sobre el motivo por el que se ha ampliado el plazo de la resolución de la convocatoria” de ayudas Severo Ochoa 2020 y asimismo solicitaban “que se [les] aporte un nuevo plazo de resolución que sea breve, viable y oficial”. El colectivo de jóvenes investigadores predoctorales ha iniciado con esta una serie de movilizaciones para protestar por el retraso en la resolución de las ayudas para contratos predoctorales, que debía haber sido publicado a finales del pasado mes de febrero, pero que la Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad, dirigida por Borja Sánchez, ha decidido alargar otros 6 meses más, incumpliendo los términos recogidos en la propia convocatoria y sin aducir ninguna justificación al respecto.

El grupo de investigadores predoctorales concentrado a las puertas del Registro General ha desplegado una serie de carteles en los que se podían leer lemas como “Sin investigadores no hay futuro”, “Exigimos transparencia” o “Cumplimiento de plazos, ¡ya!”. Celia Galve, una de las portavoces de AFIA, ha declarado ante los numerosos medios de comunicación congregados en el lugar de la concentración que “desde 2015 se producen una serie de retrasos que hacen que todas estas solicitudes no se cumplan a tiempo”. Los solicitantes de las Severo Ochoa consideran que los retrasos no se circunscriben exclusivamente a la última convocatoria sino que se han convertido en un verdadero problema estructural, hasta el punto de que a estas becas – que en realidad son contratos predoctorales que los investigadores firman con la Universidad de Oviedo u otras instituciones- ya se las conoce socialmente como “becas tortuga”. Los jóvenes investigadores alertan de que este retraso puede afectar negativamente a futuras convocatorias y reclaman que se establezcan unos plazos fijos de cara a las mismas.  

Los jóvenes investigadores alertan de que este retraso puede afectar negativamente a futuras convocatorias

En declaraciones a medios, el consejero Borja Sánchez afirmó esta mañana, acompañado del nuevo rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, que el proceso de resolución “sigue su curso normal” y que “existen una serie de condicionantes técnicos que están causando un poco de confusión”. También aludió a la necesidad de que el proceso sea “muy garantista y muy transparente”. En un manifiesto difundido desde AFIA, los investigadores predoctorales señalan que “la violación de los plazos no puede ser escudada en la situación actual del COVID, pues de ésta eran previamente conocedores en el momento de establecer la convocatoria en agosto de 2020, siendo, por tanto, capaces de obrar con previsión respecto de los efectos adversos que esta situación de pandemia pudiera ejercer sobre los procesos administrativos”. En dicho escrito también denuncian la situación de precariedad en la que se encuentran como colectivo, hacen referencia al desfase en el gasto en I+D+I entre España (1’25% del PIB) y Europa (2’18%) y exigen que “se adopten medidas pertinentes con la finalidad de agilizar la tramitación y resolución de las ayudas”.

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1 Comentario

  1. No son becas, son contratos. Seguir llamando “becas” a los contratos predoctorales naturaliza la precariedad en la investigación.

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