Pagar por las autovías: un impuesto indirecto y muy poco verde

La propuesta del Ministerio de Ábalos parece más orientada a aumentar la recaudación sin tocar la progresividad fiscal, que a desincentivar el uso y abuso del automóvil.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, dirigido por el socialista José Luis Ábalos, ha manifestado su voluntad de poner peaje a las autovías y autopistas gratuitas si hay consenso y pacto político, sobre todo con el PP, principal partido de la oposición. De momento es un globo sonda, pero ya figura en el “Plan de Recuperación, Transformación y Resilencia” enviado por el Gobierno de España a Bruselas. Desde el Ministerio se señala que el pago en las autovías es una de las reformas que la Comisión Europea lleva años exigiendo a España, uno de los países con menos peajes de toda la UE. De los más de 17.000 kilómetros de vías de alta capacidad españolas, a día de hoy sólo 3.307 son de pago. De aplicarse esta polémica medida Asturies sería una de las comunidades en las que tendría más repercusión. Ninguna autopista o autovía que discurre por el interior de la región tiene peajes, al contrario de lo que sucede en otras comunidades autónomas como Galicia, el País Vasco o Catalunya. La medida no ha gustado a la oposición, pero tampoco al Gobierno de Adrián Barbón, que es consciente de la impopularidad de cobrar por infraestructuras que a diario usan miles de asturianos y asturianas.

No solo la Comisión Europea ha pedido a España pagar por circular por las autopistas. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) también ha recomendado en diferentes ocasiones la generalización de los peajes, pero por razones medioambientales, para gravar el uso del coche, en el marco de la filosofía de “el que contamina paga”. ¿Es deseable pues por razones medioambientales convertir en autopistas de pago vías que a día de hoy son gratuitas? El profesor de geografía de la Universidad de Oviedo/Uviéu Manuel Maurín considera que en la propuesta del Gobierno “no hay ninguna motivación medioambiental, y sí más bien recaudatoria”. España tiene un problema con el mantimiento de su red viaria. En 2019 acumulaba un déficit de 7.500 millones de euros por el coste de esta. Buena parte de este déficit viene del rescate por el Estado de las autovías fracasadas, en manos de grandes constructoras que las habían construido con mucha alegría y poca previsión en los años del “boom inmobiliario”. Desde el área de movilidad de Ecologistas en Acción, uno de sus responsables, Pablo Muñoz, señala que el altísimo coste de las infraestructuras españolas no siempre se traduce en una mejor conexión, y achaca parte de este déficit a “una mala planificación”, del cual la quiebra y rescate de las autovías sería uno de sus principales exponentes. Desde la organización ecologista no se manifiestan a favor de los peajes, pero abogan por “racionalizar el gasto en infraestructuras”, priorizando las inversiones en el ferrocarril convencional sobre las relacionadas con el transporte por carretera. Muñoz considera que una verdadera fiscalidad verde gravaría los desplazamientos más contaminantes “sobre todo la aviación”, destinando lo recaudado a inversiones en transporte público, carriles bici y en general movilidad sostenible.

Manuel Maurín “No existe una evidencia que demuestre que solo los peajes reduzcan el uso del automóvil”

La reinversión medioambiental de lo recaudado es lo que distingue un impuesto verde de un impuesto normal. Sin embargo, de lo que parece que aquí se trata no es de introducir un principio de fiscalidad verde, sino de reducir el altísimo déficit público en mantenimiento de autopistas y autovías. Según los cálculos de la Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras, hacer de pago todas estas vías supondría una recaudación de 12.649 millones de euros anuales. Cabe pensar que muchas empresas del sector estarían interesadas en gestionar tan jugoso pastel. Maurín apunta que en Asturies la AS2, que une Uviéu y Xixón, ya tiene un “peaje en la sombra”. El Principado paga a la empresa concesionaria por el número de coches que circulan a diario.

Los ecologistas lamentan que se esté hablando de peajes y no de impuestos a los vuelos, ya que el transporte aéreo es de lejos el que tiene un impacto más nocivo para el medio ambiente. Francia incluso ha ido más allá y prohibirá cualquier vuelo nacional que pueda ser sustituido por un viaje de 2 horas y media en tren. En el documento sobre fiscalidad verde presentado por Greenpeace, Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra, WWF y SeoBirdLife al Gobierno de España se insiste en “eliminar la exención del impuesto a las embarcaciones de recreo y a las aeronaves de alquiler, puesto que dicha exención no tiene una justificación ambiental ni social”, así como otros impuestos verdes, pero no se dice nada de peajes. Manuel Maurín señala que tampoco está claro que poner barreras de pago tenga un efecto disuasorio: “no existe una evidencia que demuestre que solo los peajes reduzcan el uso del automóvil. Si no existen alternativas al transporte privado la gente lo seguirá usando porque no le queda otro remedio”. Para Maurín el centro de Asturies tiene un problema de uso y abuso del coche, pero para resolverlo considera fundamental mejorar y abaratar el transporte público, y en el medio plazo revisar también el modelo urbano, que ha favorecido la dispersión y las urbanizaciones, lo que multiplica los desplazamientos diarios en vehículo privado.

“CCOO aboga por la progresividad fiscal en lugar de los impuestos indirectos”

Gilberto García, responsable de política institucional de CCOO de Asturies, señala que en el sindicato se oponen a todo lo que no sea hablar de progresividad fiscal, y critican que en la comunidad la financiación autonómica dependa sobre todo de impuestos indirectos que “castigan a los menos pudientes”. García reconoce que “Asturias tiene muchos kilómetros libres de peaje, pero defendemos que ese coste de mantener las infraestructuras recaiga sobre los que más renta tienen”. También en Ecoloxistes n´Aición Eduardo Menéndez apunta a que no se está hablando de una tasa verde que revertiría sobre la mejora del transporte público, sino de una medida hecha con “afán recaudatorio” y que evita abordar un tema central: “los ricos tienen que pagar más impuestos”. ¿Se han convertido las tasas verdes en una excusa de determinados organismos internacionales para no hablar de tocar los impuestos a los ricos? La OCDE, que como decíamos al principio, ha recomendado a España introducir los peajes, se ha posicionado sin embargo la semana pasada en contra de la tímida reforma fiscal insinuada por el Gobierno, al menos, dicen, mientras no se consolide la mejora de la economía.

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2 Comentarios

  1. Es un impuesto que solo afecta a la clase obrera que es la que tiene que ir a trabajar todos los días con un coche diesel a Xixón Avilés o a Mieres. Una vergüenza

  2. Efectivamente no se desincentiva el uso de las vias de alta capacidad,pero acaso la red secundaria en la que se invierte permanentemente, desde el punto de vista ambiental no tiene efectos y en conjunto no supone en Asturias un volumen de emisiones muy importante. Es evidente que es muy dificil mantener políticas contradictorias. Empiezan a tomarse decisiones amparadas en lo verde para ocultar las pesimas politicas y el despilfarro del pasado reciente. Rescates y repagos etc.

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