Aprendiendo a mirar en Palestina (I)

El fotoperiodista gijonés Álex Zapico inicia en Nortes la publicación de una serie de galerías desde distintos puntos del globo

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

¿Por qué “aprendiendo a mirar”?

Porque creo que a veces es importante analizar la mirada y ver hacia donde la centramos. Cuando tú miras decides, eliges hacia donde enfocas tu visión, y eso es lo que te hace pensar en una historia o en otra, en lo que está pensando en realidad. Es importante aprender a pensar con una visión más amplia.

No mirar con un objetivo de 85 o 105, sino mirar con un 18. Mirar ampliamente, para ver todo lo que sucede alrededor tuyo. Si miras con un macro miras una cosa muy determinada, que seguro que está condicionada. Aprender a mirar es abrir ese objetivo; tener un objetivo más abierto que te permite saber lo que está pasando y analizarlo.

FOTO: Álex Zapico

¿Cuántas veces has estado en Palestina y cómo fue tu experiencia allí?

He estado varias veces. Recuerdo que, una de las primeras veces que intenté entrar, fue en la primera guerra de Irak, viniendo de la zona de Basora. Pero no pudimos entrar, porque teníamos visado de Irak y era imposible acceder por esas fronteras hacia Palestina.

Estuve un par de ocasiones, y la última vez hice un trabajo para la Agencia de Cooperación Asturiana: “No habrá paz sin las mujeres”, con la periodista Patricia Simón, y estuvimos recorriendo Palestina de punta a punta. Algo que es fácil porque, desgraciadamente, no es muy grande por el acoso del gobierno de Israel y por los colonos.

La experiencia como fotoperiodista tan complicado, tan sistemáticamente atacado, es complicado. Teníamos la sensación de seguimiento continuo, que era algo más que una sensación. Era caminar por aquellas calles y saber que alguien siempre te estaba observando. Trabajamos con mujeres soldados, que nos contaron su experiencia y cómo le había cambiado el chip una vez que habían vuelto y habían conocido la realidad del pueblo.

El trabajo como fotógrafo en una zona de conflicto es complicado. Me acuerdo que, cerca de la mezquita, en la Ciudad Vieja, había mucho conflicto porque no dejaban entrar a los árabes en la zona. Había enfrentamientos y el ejército te iba arrinconando para sacarte de la zona donde estaban constantemente deteniendo, golpeando e incluso disparando a palestinos.

FOTO: Álex Zapico

¿Cuál es la imagen que, bajo tu punto de vista, refleja mejor lo que sucede en la franja de Gaza?

Para mí la imagen que cuenta mejor lo que está pasando en la franja es la oscuridad, la nada. El no contar ni pintar nada en nadie. Se dice que la comunidad internacional mira hacia otro lado, pero no es así: mira hacia un solo lado, que no es el palestino. La franja es la casi inexistencia. A día de hoy se ha complicado muchísimo entrar en la franja, y no se sabe muy bien lo que está pasando allí dentro. Para mí la imagen de la franja de Gaza es un negativo en negro, porque no se sabe o no se quiere saber cuáles son las vulneraciones de los derechos humanos que comete el estado de Israel.

FOTO: Álex Zapico

¿Puede realmente la fotografía acercarnos al dolor de los demás, hacernos más sensibles y empáticos ante el sufrimiento del otro?

No sé si la fotografía nos enseña el dolor de los demás, no sé si sirve para cambiar las cosas. Pero sí sirve para hacernos conocer la realidad. Es decir, hacer ver lo que está pasando. Por mucho que los medios audiovisuales hayan avanzado hay una cosa que no ha cambiado todavía, y dudo mucho que cambie. Es el impacto de una sola imagen, al lugar al que te lleva esa imagen y las sensaciones que te cuenta.

No sé si puede cambiar las cosas, pero estoy convencido de que puede hacer que las miremos de otra manera. O por lo menos que tengamos el objetivo puesto en otro lugar y en otro tiempo y de otra forma.

FOTO: Álex Zapico

¿En qué punto crees que el reflejo del dolor ajeno se convierte en morbo y espectáculo?

El dolor nunca se puede convertir en morbo y en espectáculo. Se puede convertir en morbo y en espectáculo para aquel que lo mira de esa manera. Yo creo que es importante ver la realidad. No es fortuito que la realidad desaparezca bajo la bandera de que es morbo y espectáculo.

Me parece importantísimo contar lo que está pasando, aunque es verdad que no se necesitan a veces imágenes muy duras. Hay otras imágenes que pueden contar esa realidad y que son incluso más útiles para contarla.

FOTO: Álex Zapico
FOTO: Álex Zapico
FOTO: Álex Zapico
FOTO: Álex Zapico
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