“Colombia es la Israel de América Latina, es una base norteamericana para desestabilizar la zona”

Manu Pineda, eurodiputado de IU, estuvo en Asturias invitado por la ONG 'Soldepaz-Pachakuti'.

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Sonia Moreno
Sonia Moreno
Corresponsal de la Cadena SER en el Magreb, y coloboradora habitual de El Español y Eldiario.es. Vive desde 2010 en Marruecos, donde también trabajó para el diario Público hasta su cierre en papel.

El activista y político español Manuel ‘Manu’ Pineda (Málaga, 1965) es conocido por su militancia pro palestina desde la primera Intifada de 1987. Precisamente, vivió en la franja de Gaza durante tres años, entre 2011 y 2014. Desde 2019 es diputado del parlamento europeo dentro del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica. Preside la delegación de la Eurocámara para las relaciones de la Unión Europea con Palestina. La semana pasada pasó por Asturias invitado por Soldepaz-Pachakuti para, entre otras cosas, impartir en el local de CCOO del Nalón la conferencia ‘De Colombia a Palestina, dos luchas justas’, donde una vez más denunció las masacres que están viviendo estos dos países. El pasado mes de marzo acompañó en Colombia a la Delegación Asturiana de Derechos Humanos en su viaje anual al país andino.

Estuvo verificando los derechos humanos en Colombia en el mes de marzo, algo ya prohibido en varias partes del Estado.

Sí. Hay que destacar la labor del Programa Asturiano de Derechos Humanos, que lleva ya más de 20 años salvando vidas. Traen cada año a cinco personas que están amenazadas, y en la mayoría de los casos, eso supone salvarles las vidas. Desgraciadamente, no siempre se consigue. Hay un par de ellos que han muerto allí, dos sindicalistas, de Nestlé y de una empresa pública que elaboraba licores. Pasan seis meses aquí para que se olviden de ellos allí, pero a algunos los están esperando, y los matan cuando llegan. En todo caso, hacen una labor que salvavidas. Y, es cierto, ya no se puede entrar en partes del país.

Entonces, ¿no se está cumpliendo el alto el fuego firmado en los acuerdos de paz de hace cinco años?

En mi opinión, no es que no se haya cumplido el alto el fuego. Hay una decisión deliberada por parte del gobierno de Duque -Iván Duque, presidente de Colombia- de sabotear los acuerdos de paz de hace cinco años. El gobierno de Duque necesita un enemigo interno que le permita mantener sus políticas autoritarias y genocidas. El presidente los sabotea desde que llegó, como heredero del ‘narco presidente’ Uribe -Álvaro Uribe, ex presidente de Colombia-, que convocó un referéndum para intentar sabotear los acuerdos de paz. Está incumpliendo todo; principalmente, la reforma rural integral que permitía expropiar tierras de los grandes terratenientes para entregárselas a los campesinos, que pudieran recuperarlas, y volver a sus territorios. El 80% de las tierras de Colombia pertenecen al 1% de la población. Además, es la segunda sociedad más desigual de toda América Latina.

¿Qué está pasando con la reforma rural integral?

No solo se está incumpliendo, si no que además una figura que se llama Enajenación del Derecho de Dominio, que se incluyó en la Constitución de 1992 para poder expropiar tierras a los grandes y dárselas a los campesinos, se está utilizando para lo contrario. Les están quitando las tierras a los pequeños campesinos para entregárselas a los grandes propietarios y a las multinacionales.

¿Y tampoco se cumple la parte del pacto de reincorporar socialmente a los ex combatientes?

También se está incumpliendo. Van más de 275 firmantes del acuerdo de paz asesinados, desde el inicio. Quedan en la cárcel todavía 400 ex combatientes, a los que no se les está aplicando la amnistía acordada. No se están realizando los planes de desarrollo comprometido, que permitirían a los ex combatientes poder integrarse en la sociedad civil. La reincorporación no puede solo dejar de perseguirlos, dejar de meterlos en la cárcel y dejar de matarlos, sino también tienen que permitirles vivir para la integración.

¿Cómo viven estos ex combatientes?

R. Los meten en espacios territoriales comunitarios de reincorporación, que son una especie de guetos apartados de todos los lados. Pero tendrán que ayudarles a que pongan una granja, o que tengan tierras para poder cultivar, y vivir de ello. Nada de eso se está cumpliendo. Dos figuras importantísimas para el acuerdo de paz, como la Justicia Especial para la Paz y la Comisión de la Verdad, las han devaluado con reformas legislativas posteriores a la firma de los acuerdos. El programa para la Extinción de los Acuerdos Ilícitos, es decir de la ‘coca’, también lo están incumpliendo. No se les está pagando las cantidades comprometidas a los que se acogen voluntariamente al programa. Así que se si te cargas tu cultivo y no recibes nada a cambio que te permita tener una alternativa, nadie más se apunta a esto. Además, están llevando a cabo extinción de gente que no se apunta voluntariamente. Están fumigando todas las tierras con glifosato, que está esterilizando las tierras. No solo se están cargando los cultivos, sino que están contaminando todas las tierras. Se están creando unas condiciones que están empujando a los combatientes a volver a la sierra, porque ese es el objetivo real del gobierno.

“En Palestina hay un proceso de limpieza étnica y de políticas de apartheid”

En los medios se mencionan la reforma tributaria y la pandemia como causas últimas de la situación. ¿Es así?

Sí, también. A lo anterior, se le suma el tema de la pandemia, con los demoledores efectos sociales y económicos derivados, y un paquete de medidas neoliberales que van a ahondar más en esta diferencia social. Aquí se habla especialmente, del proyecto de reforma tributaria, que es empobrecer más a los pobres y enriquecer más a los ricos; pero no es solo eso, también un paquete de privatización de la sanidad, de la educación, de empeorar las condiciones laborales… Entonces la gente ha salido a protestar de forma lógica y legítima. Hoy hace un mes -la entrevista está hecha el 28 de mayo- que se inició el paro. En el momento que se convocó, el ex presidente Uribe, que es realmente el capo de allí, el Duque es una marioneta de Uribe, hace un llamamiento en redes tan bruto, que Twitter lo llega a elimina. Era un llamamiento a la violencia, a que tanto policía como ejército repriman con fuego real a los manifestantes, que impongan el orden utilizando los medios necesarios.

¿Y las fuerzas del orden obedecen y ejecutan el llamamiento?

Por supuesto, la policía y el ejército han cumplido la orden del “capo”. Muertos a manos de la policía y el ejército, ya con los cuerpos delante, hay más de 60; pero hay casi 700 desaparecidos. Probablemente no se van a recuperar los cuerpos porque Uribe, en su época de presidente, puso unos hornos crematorios para que desaparecieran. Todo esto está demostrado, después de que dejara la presidencia. De hecho, la ONU presentó hace poco un informe, en el que tasaba en 6.403 los falsos positivos durante el segundo mandato de Uribe. Se trata de chavales asesinados, a quienes ponían vestimenta de la guerrilla. Al final asesinaban a gente con la excusa de perseguir a las guerrillas. Hacían desaparecer los cuerpos en un sistema de hornos crematorios. Además, hay 87 mujeres violadas en dependencias policiales y más de 1.500 detenidos. Una barbaridad, una represión brutal, que no está teniendo ningún tipo de respuesta en la comunidad internacional.

El filósofo colombiano Óscar Guardiola Rivera mantiene que es “un sistema de un malestar transcontinental y que no parará en Colombia”. También se compara la situación de Colombia con la de Chile de 2019. ¿Cree que esta crisis transgrede a las fronteras?

En mi opinión, es una visión personal, la tengo desde hace tiempo, Colombia es la Israel de América Latina, es una base norteamericana que sirve de experimento y de foco para desestabilizar la zona. Colombia está jugando un papel muy importante en la desestabilización de Venezuela, por ejemplo. Un país lleno de bases militares que, con la excusa de la lucha contra el narcotráfico, están sirviendo de tropa antinsurgencia; porque en lo referente al narcotráfico parecen ineficaces. Colombia es el primer proveedor de cocaína de EE UU, con diferencia, según los propios informes de la DEA. Entonces, yo sí creo que tiene un elemento desestabilizador importante y que afecta a todo el entorno; lo mismo que está afectando, en otra medida, el gobierno de extrema derecha de Brasil.

¿Considera que la batalla se tiene que ganar también en las urnas?

Por supuesto. No va a ser suficiente, pero es necesaria. Ahora mismo hay condiciones para pensar que la población lo está entendiendo perfectamente. Se está llegando a un acuerdo basado en lo que han llamado el pacto histórico, en el que están sumando todas las fuerzas no fascistas. Allí no están ahora mismo para aspirar a una especie de paraíso socialista. Es lo que decíamos en Madrid, es fascismo democracia. Además, ni fascismo etéreo, sino un fascismo con muchos muertos, con masacre, una media de una masacre cada tres días. Entran en una aldea y matan a 14 chavales que están en una sala, simplemente porque han llevado a cabo una movilización para que les pongan una cancha de ‘basket’. Llegan los paramilitares y los asesinan, y no pasa nada. No hay ningún procesado por toda esta masacre, ni por los asesinatos de 600 líderes sociales, ni los 275 ex combatientes. Al final, matan a 14 jóvenes y el gobierno sale diciendo que son peleas de niños. Te dan un argumento porque es evidente que el gobierno de Duque está implicado hasta la médula en todos estos crímenes. Allí los que mandan, es muy evidente, son los narcotraficantes y los grandes propietarios. Allí ser sindicalista o ser periodista es pena de muerte. Si eres un periodista independiente y denuncias determinadas cosas, te matan directamente. O a un sindicalista que defienda los derechos del campesinado, por ejemplo. Entonces, tanto el ejército, el gobierno y los paramilitares son herramientas de ellos, instrumentos para imponer su orden. Y con eso hay que acabar. Y eso no se termina ganando unas elecciones. Va a costar mucho. Pueden ganar el gobierno, pero no tienen el poder. Pero será bueno para avanzar en el sentido correcto, porque si vuelven a ganar los representantes de los paramilitares y los narcotraficantes no se avanza nada.

Y ante todas estas personas muertas, desaparecidas y encarceladas, ¿dónde están Europa y España?

Como diputado en la comisión de Exteriores en el parlamento europeo, coordinador de mi grupo parlamentario de la izquierda, impulsé un punto de urgencia de derechos humanos sobre Colombia en el anterior pleno. Solo encontramos el apoyo del Grupo Verde. Solo lo apoyamos el grupo de la izquierda y el grupo verde; ni socio demócratas, ni liberales, ni las otras derechas -derecha, derecha extrema y extrema derecha-. ¡Fue imposible! Ahora, sí tenemos un punto permanente en el parlamento sobre la “sanguinaria dictadura” de Maduro en Venezuela. Hay una hipocresía tremenda. Tengo que decir, que tanto el gobierno español de forma bilateral, como la UE a base del Tratado de Libre Comercio, tienen acuerdos comerciales con Colombia basados, entre otras cosas, en lo que llaman la cláusula de derechos humanos. Yo la llamaría la cláusula de la hipocresía, porque pone que estos acuerdos están basados en el respeto a los derechos humanos por parte de los dos firmantes, y es obvio que Colombia no los está respetando. No se está respetando la cláusula.

“El gobierno español debería de paralizar la venta de armas a Colombia”

¿Cómo tendrían que actuar el gobierno de España y la UE?

Entendemos que el gobierno español debería de inmediatamente paralizar la venta de armas a un gobierno que las está utilizando contra su propio pueblo. Y que la UE debería de suspender de forma inmediata la participación de Colombia en el Tratado de Libre Comercio en base a que está incumpliendo esa cláusula. Escribí una carta de urgencia a Borrell porque me estaban llamando de Colombia y avisando de que “nos están acribillando”; después presentamos otra firmada por más diputados, solicitando que enviara una misión de observación internacional de la UE para que viera sobre el terreno estas masacres que se estaban realizando. La respuesta que hemos tenido es que “no hace falta porque la UE tiene embajada allí, así que no es necesario enviar ninguna misión”. Entendemos que eso es echar balones fuera. Creemos que sería muy importante esto porque tendría un carácter disuasorio. Otra cosa es que Colombia le permitiera entrar, porque no ha permitido ahora mismo acceder al comité americano de derechos humanos. Ni siquiera a ellos, que son más cercanos a las posiciones de América Latina, se les ha permitido entrar; porque es tan bárbaro lo que está pasando allí, que no quieren testigos.

Pleno, carta… ¿Cuál será la siguiente acción que emprenderá?

Vamos a intentarlo de nuevo. Meterlo como punto de urgencia de derechos humanos o bien a través de la comisión de Exteriores. Vamos a seguir insistiendo en que se trate el tema específico de Colombia en el pleno del parlamento, y en que se envié esta misión de observación internacional.

El otro tema que le trajo a Asturias es la masacre en Palestina. ¿Qué está pasando en la Franja de Gaza?

En un momento puntual como este, en el que se agravan las tensiones, para mí es muy importante que se entienda que el problema de Palestina no es que están bombardeando sobre Gaza, esto es un paso. Hay un proceso de ocupación ilegal, de limpieza étnica y de políticas de apartheid, que dura ya 73 años. Está bien que nos movilicemos cuando bombardean sobre la Franja de Gaza, pero no podemos pensar que cuando se llega a un alto el fuego se han acabado los problemas de Palestina. Es un problema, desgraciadamente, más estable y más intenso que esto.

¿Por qué bombardean ahora la Franja de Gaza?

Como los bombardeos de 2012 y 2014, la tensión siempre coincide con problemas de Benjamín Netanyahu. En esta ocasión, una serie de acusaciones de corrupción, que probablemente lo lleven a la cárcel a él, a su mujer y a sus dos hijos. Y, además, porque llevan cuatro elecciones en las que no consiguen los resultados deseados, mantenerse en el poder; y había negociaciones entre la oposición para intentar llegar a un acuerdo. Entonces monta una operación de estas, hace que se cierren filas en torno a él, y se han acabado esas negociaciones. Eso lo hace asesinando a civiles, a familias enteras, a 70 niños y niñas (de los 260 muertos por los bombardeos israelíes). Me resulta especialmente doloroso que los portavoces de las distintas instituciones, tanto en el gobierno español como en la UE, como en otros ámbitos, estén hablando del derecho de la autodefensa de Israel. No se está defendiendo, Israel está asesinando a familias que el único delito que han cometido es que son palestinos y que viven en Palestina.

“La tensión en Gaza siempre coincide con problemas de Benjamín Netanyahu”

Se compara con el campo de concentración de Auschwitz.

Eso ya lo dijo Saramago, en su momento. Israel lo acusó de antisemita. Es un campo de concentración. Amnistía Internacional lo definió como la mayor cárcel al aire libre del mundo. Son dos millones de personas, con la mayor densidad de población del mundo, sin posibilidades de salir, ni entrar ni de refugiarse en ningún sitio. Cuando llegan las bombas, la familia se mete en el mismo cuarto a esperar que no le caiga la bomba, pero sabiendo que si le cae la bomba los va a matar a todos. Ya no quieren más madres que dejen a sus hijos solos, huérfanos; ni madres llorando por las calles porque les han matado a sus hijos. Ellos apuestan porque se salvan todos o se mueren todos.

Vivió en Gaza tres años con dos crisis, imagino que no será nada fácil estar a tantos kilómetros mientras viven otro asedio.

Desde luego. Lo estoy pasando mucho peor fuera que dentro. Cuando estás allí, estás tan metido en la dinámica, que no tienes tiempo a sufrir, a pensar y a que se te remuevan las cosas, por decirlo de algún modo. Estás escarbando y llevándote restos, mientras que aquí, aunque tengo un nivel de actividad que no me permite mucho regodearme, pero me acuerdo de un domingo que me quedé en Bruselas por el tema de los PCR, se me empezaron a remover cosas, estuve buscando fotos, contactando con amigos… sufres más. Estando allí, no es que no sufras, es que no tienes tiempo para enterarte de lo que realmente sucede.

¿Por qué se fue de Palestina?

Salí en agosto de 2014 de Palestina para dar una serie de conferencias por Europa y ver a mis hijos con la intención de volver en diciembre, y no me permitieron entrar. Tengo mi ropa y mis libros en Gaza. Tenía billete de vuelta para El Cairo, porque entraba por Egipto. El Sisi -Abdelfatah Said Husein Jalil el Sisi, presidente de Egipto- después del golpe de estado, cerró la frontera y ya no pude entrar. Esto es un ‘déjà-vu’. Lo mismo que ahora se habla del derecho de autodefensa de Israel, de las operaciones casi quirúrgicas contra elementos terroristas… eso ya se escuchaba en las operaciones de 2012 y 2014, cuando yo estaba recogiendo cuerpos, a niños destrozados con la cabeza abierta, la masa encefálica saliendo, con la madre, el abuelo… Allí cuando cae una bomba, se carga a varias generaciones de la misma familia porque Gaza es una franja muy pequeñita de tierra en la que sobreviven dos millones de personas, sin posibilidades de extenderse, ni de salir ni de entrar.

¿Está detrás de Josep Borrell, como vicepresidente de la comisión encargada de coordinar la acción exterior de la UE, para que se posicione sobre los bombardeos en Palestina?

Sí. A pesar de que le hago muchas críticas, con Borrell tengo muy buena relación. Creo que es un hombre con buena intención, con buena voluntad. Siempre que me he reunido con él, lo he visto muy receptivo a todas las peticiones y, en la medida de sus posibilidades, las ha cubierto. Lo que pasa es que la UE es un marco infernal. Casi todo lo relacionado con la política exterior se aprueba por consenso. Y lo mismo que es imposible sacar nada contra Israel en el Consejo de Seguridad de la ONU porque EE UU lo veta; en la UE cualquier medida que afecte mínimamente a Israel está vetada por los gobiernos de extrema derecha. Hungría, Polonia y Eslovenia, que son gobiernos filo fascistas en todos los aspectos, porque están persiguiendo a los homosexuales y a las mujeres que abortan, son los padrinos de Israel en la UE. Entonces el margen de maniobra de Borrell es muy estrecho. Aunque tiene algún margen, tampoco quiero excusarlo del todo y que eluda responsabilidades, porque hay cuestiones que no están sometidas al consenso. Por ejemplo, el romper el acuerdo de asociación UE e Israel, sí necesita consenso. Sin embargo, el excluir a Israel del programa Horizontes, que le está sirviendo entre otras cosas para financiar su industria armamentística, eso no necesita consenso, es una decisión política de la UE. Y el sacarlo del programa Erasmus tampoco necesita consenso de los 27.

También se ha hablado de boicot. ¿Algún avance o iniciativa?

En la UE se comercia con productos de los asentamientos ilegales en Israel. Una reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la UE ha obligado a etiquetar los productos ilegales porque se venden como productos israelíes. Sin embargo, no es suficiente con que se etiqueten. Nosotros pedimos que no se comercialicen aquí porque son productos obtenidos de forma ilegal. Lo mismo que decimos de Marruecos. No es normal que se comercialice aquí con la pesca del Sáhara Occidental. Por eso creemos que es lógico que no se pueda comerciar aquí con productos de los asentamientos ilegales. Y eso también se puede hacer sin necesidad de consenso. Es decir, sí hay mecanismos, pero desgraciadamente la UE ha renunciado a tener política exterior propia, y tiene una política exterior muy subordinada a los dictados de Washington, porque no quieren molestar.

Se acaba de referir a los recursos naturales del Sáhara Occidental, ¿qué pasará con la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la UE a punto de salir?

Yo creo que le va a dar la razón al Frente Polisario, pero también creo que la UE va a buscar mecanismos para evitar el cumplimiento de la sentencia, como hace habitualmente. Por eso digo que no podemos echarle siempre la culpa al empedrado. Nosotros siempre podemos hacer más de lo que hacemos. Y creo que hay falta de valentía, y de voluntad política para hacerlo.

Como militante de Izquierda Unida (IU), dijo en 2014, momento de la Segunda Intifada en Palestina, que “también nos hemos reunido con IU, que dicen que apoyan la causa palestina, pero si los acuerdos entre la Junta de Andalucía e Israel se llevan a efecto, e IU sigue perteneciendo a ese gobierno, consideraremos que IU tiene también las manos manchadas de sangre de palestinos. Nosotros no estamos casados con nadie”.

Lo dije delante del coordinador de IU, que era Antonio Maíllo. Entonces se comprometió a que eso no fuera así, y cumplieron, y no se llegaron a esos acuerdos comerciales. Fueron expulsados del gobierno de Susana Díaz por un viaje que querían preparar los consejeros de IU al Sáhara. Para nosotros la política internacional es muy importante.

En referencia a lo anterior, ¿qué le diría ahora a su partido en el gobierno de coalición?

Nosotros llegamos a acuerdos programáticos con el Partido Socialista (PSOE), que nosotros respetamos, y que le pedimos al PSOE que respete. Nos está costando mucho que los respete. En esos acuerdos nosotros no tenemos capacidad de influir en política exterior, pero tampoco estamos obligados o comprometidos a respetar o apoyar la política exterior que hagan ellos. Eso no forma parte de los acuerdos. Entonces, nosotros estamos legitimados para criticar o impulsar medidas distintas. Y lo estamos haciendo en cuanto a Palestina, el Sáhara Occidental, y en cuanto a Colombia. Estamos pidiendo al gobierno que cese la venta de armas a Colombia. Para nosotros es una barbaridad que el anterior embajador español en Venezuela, del PP muy cercano a Vox, haya tenido en su residencia tanto tiempo a un terrorista como Leopoldo López, y que lo hayan traído aquí. Nosotros entendemos que el PSOE está equivocándose, dándole cobijo a terroristas; y lo criticamos abiertamente. No conlleva a una ruptura de gobierno porque esto no forma parte de los acuerdos. Nosotros lo que sí vamos a seguir peleando es porque se cumplan los acuerdos: que se derogue la reforma laboral, la ley mordaza, y se impulsen medidas sociales. Vamos avanzando, aunque más lentamente de lo que quisiéramos. Hemos conseguido poner en marcha un escudo social que es insuficiente, pero que está permitiendo que esta crisis, fruto de la pandemia, afecte mucho menos que la crisis de 2008 a la mayoría de las capas sociales. Y vamos a seguir haciéndolo. Nos está costando mucho que el PSOE respete lo firmado por ellos mismos, pero vamos a seguir trabajando en ello. Y en política internacional vamos a seguir defendiendo nuestro planteamiento, la defensa de un mundo multipolar, que EE UU no sea el amo del mundo y nosotros seamos unas simples marionetas de ellos.

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