Zapico llama a una movilización permanente para que el Gobierno “cumpla sus compromisos con la clase trabajadora”

CCOO de Asturies reelige por abrumadora mayoría a su secretario general para otros cuatro años al frente del principal sindicato asturiano.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

Ambiente tranquilo en la Feria de Muestras de Asturias. A pesar de tener un número “gafe”, CCOO de Asturies clausuró su XIII Congreso en un clima de unidad y concordia poco habitual en las organizaciones de izquierdas. Como señaló con orgullo Esther Barbón a la hora de presentar la candidatura del secretario general a la reelección: “Después de 30 años hemos sido capaces de lograr una candidatura unitaria”. “Mirarnos al ombligo siempre distrae, toca centrarse en lo importante” explicó desde la tribuna Jose Manuel Zapico, reelegido secretario general por una abrumadora mayoría y sin candidatura alternativa. Atrás quedaron las viejas divisiones entre “oficialistas” y “críticos” que explicaron durante más de una década la geografía interna de CCOO. El núcleo duro de la anterior dirección acompañará al secretario general en su nuevo mandato, con la incorporación de algunos nombres nuevos, representando a los diferentes sectores, comarcas y sensibilidades.

Zapico sacó pecho el jueves en su informe de algunos de los hitos del sindicato en estos cuatro años. La primera huelga de supermercados en Asturies, que logró arrancar significativas mejoras en el convenio del sector, los logros en la concertación social, el papel sindical en la pandemia, la situación financiera del sindicato, la recuperación del área de salud laboral, el trabajo internacionalista con la Asociación Paz y Solidaridad, ligada a CCOO de Asturies, pero sobre todo haberse consolidado, con 100 delegados más que UGT, como la principal fuerza del mapa sindical asturiano. El objetivo ahora, señaló Zapico, es “convertir los votos en las elecciones sindicales en nuevos afiliados y afiliadas”. “Los hombres y mujeres de CCOO tienen que ser los mejores compañeros en el trabajo y conciliando en los hogares” señaló el secretario en un discurso en el que las reivindicaciones feministas estuvieron muy presentes. No por casualidad, “Igualdá” fue el lema escogido para el Congreso: “Asturies no puede seguir siendo medalla de oro en brecha salarial”. El secretario general mostró su orgullo y satisfacción por la presencia paritaria de mujeres y hombres en los órganos de dirección, así como por haber logrado la introducción pionera de los delegados y delegadas de igualdad en el último acuerdo de concertación social. No faltaron tampoco los guiños a la oficialidá. Parte del discurso fue pronunciado en llingua asturiana.

La valoración del Gobierno español y asturiano ocuparon la mayoría de las intervenciones del secretario general en estos dos días de Congreso. Zapico destacó del Gobierno central la apuesta por los ERTE del Ministerio de Trabajo y poco más. “Un Gobierno que no cumple con su gente tiene fecha de caducidad” advirtió Zapico, que se mostró preocupado porque la ultraderecha canalice el descontento social generado por la pandemia y la crisis socioeconómica. Tono muy crítico pues con el Ejecutivo de Pedro Sánchez y críticas de guante blanco al de Adrián Barbón. Al gobierno central le reclamó cumplir sus principales compromisos con la clase trabajadora: subida del SMI, derogación de la reforma laboral, mayor agilidad para las solicitudes del Ingreso Mínimo Vital y medidas efectivas de apoyo a la industria asturiana, para que “Asturies sea una tierra de oportunidades y no una fábrica de emigrantes”. El líder de CCOO volvió a mostrar sus discrepancias con la política industrial y energética del Gobierno, pero también con algunas de las posiciones medioambientales de la confederación sindical, y repitió una de sus consignas habituales: “Además de ocuparnos de los problemas del fin del mundo, tenemos que ocuparnos de los problemas de llegar a fin de mes”. Para el dirigente sindical la industria asturiana y los hogares están siendo los grandes golpeados de una descarbonización acelerada que dijo, ha contribuido decisivamente a disparar el precio de la energía.

El Congreso aprobó sin votos en contra resoluciones en defensa del pueblo palestino y saharaui, en defensa de una parada del AVE en Pola de Lena, de los derechos de las trabajadoras del hogar, un nuevo modelo de residencias para la tercera edad, y en contra de la gestación subrrogada y la explotación sexual. Zapico también reclamó una reforma fiscal justa, “Todo se paga con impuestos”, y cargó contra los empresarios que reclaman ayudas públicas mientras eluden sus obligaciones tributarias, a los que llamó “independentistas fiscales”.

Tras la década del 15M y de la nueva política, las organizaciones sindicales han renovado caras, recuperado centralidad, protagonismo público e incluso cierto glamour que habían perdido. Frente a un futuro incierto, y en tiempos de reflujo de formas más asamblearias e informales de protesta y organización, el mundo sindical sigue teniendo una capacidad de movilización no desdeñable, como se ha venido demostrando en la reciente campaña en defensa de la indstria asturiana. Nadie en la izquierda política asturiana quiso estar ausente esta semana del Congreso de la única organización social que puede a día de hoy presumir de tener a 32.000 asturianos y asturianos al corriente en el pago de sus cuotas.

Los aplausos, el canto de la La Internacional y del Asturies patria querida cerraron un congreso sin sobresaltos, con la vista ya está puesta en la manifestación del 1 de julio en Llangréu en defensa de la industria asturiana, próxima cita de lo que Zapico ha definido como una “movilización permanente para que el Gobierno cumpla sus compromisos con la clase trabajadora”.

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