Y Somiedo volvió a ser la capital asturiana del cuento

El festival 'Tibleus' impulsado por la asociación 'Matumami' se consolida como la gran cita anual de la narración oral en Asturies.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El único festival de narración oral en Asturias se celebra en Pola de Somiedo y lo organiza la Asociación Matumaini. Constituida en el año 2009 y de ámbito nacional, está formada por activistas que trabajan en la promoción y protección de los derechos de la infancia y juventud en situación de vulnerabilidad. Desarrolla su actividad principalmente en la provincia de Karatu, al noroeste de Tanzania, pero también trabaja en nuestro país. En España persigue “fomentar conciencia crítica sobre las causas generadoras de desigualdad y pobreza en el mundo desarrollando, desde hace años, actividades dirigidas a desmontar estereotipos y prejuicios en torno al continente africano”. La asociación participa activamente en la vida social de Somiedo desde el año 2011, concejo asturiano al que está muy ligado Manuel Galán, cofundador y presidente de Matumami, y propietario de una casa rural, el Palacio Flórez Estrada. En el 2013, con la colaboración del Ayuntamiento somedano y del narrador oral David Acera, Matumami organizó la primera edición de Tibleus, un festival de narración oral que acaba de cumplir ocho edidiones, y ha logrado fidelizar una cita anual en Asturies con los cuentos. Tras el parón del año pasado, Somiedo volvió a ser este fin de semana la capital asturiana del cuento. A pesar de las restricciones de aforo, más de un centenar de personas disfrutaron de la magia de las viejas y nuevas historias en varios escenarios del concejo, el principal de ellos un pequeño anfiteatro situado detrás del edificio del Parque Natural de Somiedo, un lugar que hasta la primera edición, en junio de 2013, permanecía como un espacio de paso sin apenas uso, y que el Tibleus y el trabajo en red han propiciado, según Manu Galán “la recuperación de un excelente enclave público para la vecindad”.

Entre las señas de identidad del evento están el fomento de la participación infantil a través de talleres creativos, para que niños y niñas no sean meros espectadores sino también creadores y protagonistas de sus propias historias, la participación de narradores y narradoras asturianos, y los cuentos de temática africana. Boniface Ofogo, narrador camerunés afincado desde hace años en España y un habitual del Tibleus reivindica el sentido comunitario del cuento para la sociedad: “todas las noches, todas las noches, en mi pueblo natal de Camerún, encendíamos un fuego y toda la familia nos sentábamos a contar y escuchar cuentos. En aquel momento no le di importancia, porque se hacía todos los días. Allí estábamos todos: los abuelos, padres, madres, nietos…siempre escuchando los mismos cuentos. Por eso, yo no tengo la costumbre de que haya un espacio de cuentos para los pequeños y otro para los adultos. Los abuelos, los iniciadores, eran quienes nos enseñaban el arte de contar cuentos. Cuando los ancianos querían darte un consejo te contaban un cuento. Los cuentos africanos son aparentemente ingenuos, pero tienen una profundidad filosófica, que sólo una persona muy sensata tiene la capacidad de detectar. Por eso, el arte de contar cuentos está estrechamente vinculado al mundo rural y especialmente al mundo de los ancianos”.

Los impulsores del festival defienden esa capacidad del cuento como espacio de encuentro intergeneracional y de imaginar otros mundos posibles. Para David Acera, cofundador y director artístico de Tibleus, “una de las grandes dificultades con la que nos encontramos las sociedades actuales es la incapacidad de los seres humanos para imaginarnos otro tipo de relaciones norte-sur, laborales o de género. Sin embargo, la infancia tiene la capacidad de mirar a su alrededor con ojos asombrados. Pretendemos que los cuentos, cuidadosamente escogidos para que susciten imaginación y cuestionamiento entre la infancia, sirvan para eso precisamente, para descubrir las cosas que no les gusta y cómo a ellos y ellas les gustaría transformarlas”.

El año que viene, ya con la pandemia muy lejos, Tibleus volverá a brillar en todo su esplendor en Pola de Somiedo.

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