Xixón es, por fin, una ciudad libre de la barbarie taurina

La alcaldesa Ana González anuncia la abolición de las corridas y las derechas montan el pitote

Recomendados

Paco Álvarez
Paco Álvarez
Periodista, escritor y traductor lliterariu d'italianu. Ye autor de les noveles "Lluvia d'agostu" (Hoja de Lata, 2016) y "Los xardinos de la lluna" (Trabe, 2020), coles que ganó en dos ocasiones el Premiu Xosefa Xovellanos.

Odio los pasodobles, cantaba la banda gijonesa Ilegales en su disco Agotados de esperar el fin, de 1984. A mí los pasodobles me gustan, me hacen viajar en el tiempo, y me conmueve pensar que a ritmo de pasodobles calentaron el cuerpo y la resistencia miles de republicanas y republicanos durante la guerra civil, en las trincheras o en las ciudades masacradas por las bombas de la aviación nazifascista; también en la posguerra, en campos de concentración españoles o franceses, o en las ciudades y pueblos donde el franquismo impuso el silencio de los cementerios.

No sé cómo ni cuando los taurinos se adueñaron del acervo cultural que representan los pasodobles; debió de ser por obra y gracia del régimen fascista del general Francisco Franco. Sí sé, porque está a la vista de todo el mundo, cómo y cuando el nuevo fascismo heredero de Franco (de franquismo tiene mucho, de nuevo no tiene nada) se está adueñando de eso que ellos llaman “la fiesta de los toros”.

Me gusta la música de los pasodobles, pero me gusta mucho más la letra de canciones como Vergüenza, de Ska-P, que llevo tarareando más de veinte años: Torero, eres la vergüenza de una nación. Torero, eres la vergüenza de una nación. Torero, eres la violencia en televisión. Torero, eres asesino por vocación. Torero, me produce asco tu profesión.

Hace una semana en Xixón se celebró la que en Xixón esperamos mayoritariamente que sea la última feria taurina. Este año, debido a los condicionantes de la pandemia, la barbarie taurina tuvo un formato reducido, se redujo de seis a tres días, pero la viril y patriótica testostenona hizo que los taurinos no se contentaran y que se vinieran arriba. El mismo domingo que el Sporting y el Oviedo disputaban los partidos de la primera jornada de Liga en los estadios de El Molinón y Carlos Tartiere, respectivamente, con estrictas restricciones de aforo, en la plaza de toros gijonesa de El Bibio los taurinos se hacinaban, ahorrándose en muchos casos el ‘engorro’ de la mascarilla… mientras la concentración antitaurina que cada año convoca Anadel ante la plaza de toros se suspendía por respeto a la situación que impone la pandemia.

Los dirigentes ultraderechistas Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio no perdieron la ocasión de fotografiarse sonrientes para la prensa desde uno de los tendidos entre el público hacinado en la plaza de El Bibio. El torero Morante de la Pueblo, conocido simpatizante de Vox y amigo personal de Santiago Abascal, fue el encargado de matar a un toro que tenía por nombre Feminista. Otro de los toros que masacraron se llevaba Nigeriano.

La alcaldesa de Xixón, la socialista Ana González, cuyo partido había prometido en las últimas elecciones municipales una consulta ciudadana sobre la continuidad o la abolición de las corridas de toros, reaccionó tarde, pero al menos reaccionó: anunció la supresión de la feria taurina gijonesa. A partir de ahí se sucedieron las reacciones en Xixón, en Asturies y en todo el Estado. Un torero al que llaman El Juli, un cenutrio que no tiene otro aval cultural que fardar de paquete en su traje de luces, se atreve a decirle a la alcaldesa de Xixón que “pida perdón por su incultura”. Cristina Sánchez, que se define como “torera y ecologista”, acusa a la alcaldesa de “desconocimiento”. Menuda soberbia gastan toda esta pandilla de indocumentados e indocumentadas…

El PP gijonés salió a recoger firmas en la calle más céntrica de Xixón y reunió 1.200 en una ciudad que, entre residentes y visitantes, este mes ronda el medio millón de habitantes: que cada cual eche cuentas. El grupo de Vox en el Parlamento asturiano también monta el pitote.

La feria taurina gijonesa de Begoña era una tradición, es cierto. Pero en otro tiempo también fueron tradición las ejecuciones públicas, la caza de ballenas y un sinfín de atrocidades que hoy en día no da por buenas ninguna mente sana. En el siglo XXI estos espectáculos que se sustentan en el dolor y en la tortura de un ser vivo lo que generan es asco. Y quien siga disfrutando con ello debería hascérselo ver.

Me gustan los pasodobles y me encanta la plaza de toros de Xixón, en la que viví conciertos inolvidables… entamando polos conciertos entamaos pola Xunta pola Oficialidá de la Llingua Asturiana. Y como ciudadanu de Xixón quiero que la plaza de toros de la mio ciudá seya eso: un llugar asociáu al disfrute y a la cultura, non un espaciu de tortura, de barbarie y de dolor.

Actualidad

2 Comentarios

  1. Vivimos en una sociedad que cada año mata innecesariamente millones de animales en los mataderos, cuando por una dieta equilibrada podríamos pasar con la tercera parte o menos de animales muertos. Soy igualmente enemigo de los toros como de que se maten especialmente cientos de miles de cachorros que todavía maman de sus madres y que llegan aterrorizados al matadero (lechones, conejos, corderos…)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here