Unión Club Ceares: campeones del fútbol popular

El histórico equipo del barrio gijonés, gestionado de forma asamblearia, afronta la nueva temporada en Segunda RFEF reafirmando su apuesta por un fútbol socialmente comprometido

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David Sánchez Piñeiro
David Sánchez Piñeiro
Graduado en Filosofía y doctorando en Investigaciones Humanísticas por la Universidad de Oviedo/Uviéu. Ha colaborado con medios como La Trivial, Atlántica XXII y El Salto.

No se conoce ninguna vinculación entre los dos acontecimientos, pero se podría fabular con la idea de que la oleada de asamblearismo popular que se levantó por todo el país el 15M de 2011 y acampó, entre otros lugares, en la Plaza Mayor de Xixón, alcanzase también el barrio obrero de Ceares, ubicado un par de kilómetros en dirección sureste. Aquel mismo año, un grupo de socios del Unión Club Ceares tomó las riendas del equipo histórico del barrio, cuya supervivencia se encontraba amenazada, y no solo decidieron que iban a salvar al equipo asegurando su permanencia en la Tercera División asturiana, sino que además iban a gestionar el club de manera asamblearia, democrática y participativa. Diez años después de aquella apuesta tan comprometida y coincidiendo con la celebración del 75 aniversario del club, los logros conseguidos hablan por sí mismos: están a punto de triplicar los 175 socios de 2011 y tanto su masa social como su vinculación con el barrio han crecido exponencialmente, acaban de proclamarse por primera vez campeones de Tercera División, consiguiendo el ascenso a Segunda RFEF -una suerte de equivalente de la tradicional Segunda B- y han convertido al U.C Ceares en uno de los clubes de referencia del fútbol popular en España.

Xose Estrada es un antiguo futbolista del Ceares, diseñador gráfico de profesión, que en la actualidad ejerce como vicepresidente del club. Aunque él no formaba parte de la primera junta directiva, explica que para perfilar el nuevo modelo de gestión asamblearia se establecieron contactos con otros equipos como el Ciudad de Murcia, “que era el que estaba introduciendo a nivel estatal el concepto de fútbol popular” y también con la FASFE (Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español), la asociación que agrupa a los clubes con un modelo de gestión democrática y participativa y que también intenta introducir ese modelo dentro de las sociedades anónimas deportivas que ya existen.

Xose asegura que “las sociedades anónimas deportivas son la forma jurídica que culmina ese proceso de quitarle el fútbol a la gente. El lema que usamos los clubes que nos autodefinimos como clubes de fútbol popular, ‘Against modern football’, reivindica lo que ya teníamos y nos quitaron. No es que estemos inventando nada, no es una nueva forma de entender lo que son los clubes de fútbol, es reivindicar lo que significaban: un ocio de clase obrera, un ocio popular que murió de éxito y se fue convirtiendo en un negocio muy lucrativo. Se fue convirtiendo a los socios y aficionados, que eran los propietarios del club, en clientes y espectadores. Todo eso culmina con el modelo de sociedades anónimas deportivas, que son empresas que tienen unos dueños y donde no hay elecciones; cada acción es un voto, en vez de cada socio. No existe la figura del socio, el accionista es más o menos importante en función del dinero que aporte y existe la figura del abonado, que es un espectador que paga por asistir a un espectáculo deportivo. Contra eso surgió el movimiento del fútbol popular, que es en realidad una forma de llamar a lo que ya existía, a lo que era el fútbol antes”.

Una visita al campo cearista de La Cruz en pleno mes de agosto permite experimentar de primera mano la idiosincrasia especial del club. La pretemporada está en sus primeros compases y el terreno de juego aguarda verdísimo e impoluto. Todavía no hay partidos ni del U. C. Ceares ni del Gijón Fútbol Femenino. Aún así, varios socios de diferentes edades, incluido el presidente, se personan en el campo para realizar labores rutinarias de gestión, planificación y mantenimiento. “Hay momentos difíciles en los que a lo mejor hace falta ayuda y no la hay, porque contamos con prácticamente un 100% de trabajo voluntario y a veces la gente en su vida no tiene tiempo”, reconoce Xose. La filosofía económica del club establece una diferenciación entre el personal asalariado (jugadores, cuerpo técnico y operarios) y los socios: “si tienes poder de decisión sobre las cuestiones económicas, entonces no puedes percibir remuneración alguna del club. Es una salvaguarda para evitar que se retroalimenten decisiones en base al interés económico de los propios que toman las decisiones”.

A pesar de su humilde condición de club de barrio, el ejemplo y los valores que representa el Ceares ya han logrado trascender fronteras. El club otorgó el título de socio de honor al escritor escocés Irvine Welsh, autor de Trainspotting, para agradecerle sus muestras de simpatía públicas y su apoyo. Recientemente, el escritor catalán Kiko Amat también presentó en la Feria del Libro de Xixón su última novela, Revancha, ataviado con una elástica teyera. Aunque pueda parecer paradójico, la popularidad del equipo de fútbol también ha contribuido a colocar al barrio en el mapa… incluso para sus propios vecinos. Xose relata varios casos de vecinos de la zona limítrofe del barrio (calles Cienfuegos y Pablo Iglesias) que a raíz de la conversación pública generada por el crecimiento social y deportivo del equipo se daban cuenta por primera vez de que sus casas también pertenecían geográficamente a Ceares. “Uno de los objetivos fundamentales era volver a vincular al barrio con el club y también que el barrio recuperara la identidad. Los clubes de fútbol siempre tuvieron mucho poder para eso. Ahora a todo el mundo que está en Gijón por lo menos le suena Ceares”. El palmarés deportivo del club todavía es humilde, pero su palmarés social no deja de crecer: en 2017 la Xunta Pola Defensa de la Llingua Asturiana premió al Ceares con el “Pegoyu” del Andrés Solar por su labor normalizadora y visibilizadora del asturiano, junto con otros clubes de fútbol popular como el Rosal, el Llosalín o el Stiaua d’Asturies; en 2019 recibieron el “triángulo rosa” de XEGA por su defensa de los derechos LGTB; en 2021 el Ayuntamiento de Gijón les concedió la medalla de plata de la ciudad. 

Vídeo conmemorativo de 10 años de fútbol popular en Ceares

Estos diez últimos años no han sido todo el rato un camino de rosas. En repetidas ocasiones, la última de ellas a comienzos de 2021, los muros de La Cruz aparecieron manchados con esvásticas y pintadas neonazis. Xose procura no concederles demasiada importancia a estos episodios: “lo vivimos más con hastío que otra cosa. Un grupo bastante pequeño de extrema derecha, neonazis, se dedicaron durante un tiempo a hostigar al club y acosarlo. No sé si con el objetivo de amedrentar o de buscar una respuesta para llegar a una confrontación mayor. Nosotros tenemos muy clara la línea que marca la asamblea. Las cosas en las que estamos posicionados están muy refrendadas por la masa social y es la línea que queremos seguir. Si nos pintan mil veces, pues lo limpiamos mil veces”.

Aunque sea lo habitual en el mundo del fútbol, los últimos diez años de historia del Ceares no están protagonizados exclusivamente por hombres. Cuando el club se planteó crear una estructura femenina, decidieron solicitar asesoramiento al Gijón Fútbol Femenino, un equipo de Xixón fundado en el año 2000 que actualmente milita en la Primera Nacional Femenina. Acabaron desechando la idea y optaron en cambio por establecer un convenio entre ambas entidades, que desde entonces juegan en el mismo campo, comparten masa social y trabajan coordinadas teniendo hasta cuatro personas que forman parte simultáneamente de las dos directivas. “No se hizo una fusión precisamente para no hacer lo que está tan de moda ahora, que es coger un equipo femenino que lleva muchos años, que aparezca un equipo masculino, pum, le pone su nombre y ya está, esa historia queda borrada”. 

En lo que respecta a la igualdad y al rol de las mujeres dentro del propio Ceares, Xose reconoce “que se va avanzando, pero todavía queda mucho. No me atrevería a decir que es una organización igualitaria, porque no lo es. Está dentro del mundo del fútbol, que sigue siendo muy masculino”. Aún así, destaca dos dinámicas que se vienen dando en el club y que le parecen positivas. En primer lugar, que mientras que la mayoría de chicas y mujeres que llegaban al campo lo hacían acompañando a algún hombre, con el paso del tiempo sucedió que “las personas a las que acompañaban se fueron y se quedaron ellas”, que se mantuvieron como socias. “En el fondo de animación hay un porcentaje de mujeres bastante alto”. En segundo lugar, la creación de un club de lectura feminista, organizado por las socias pero en el que también participan hombres, que se reúne periódicamente en el vestuario local de La Cruz para leer libros, ver películas, debatir… “y hacer algo de fiesta también, aunque eso lo cuentan menos”. Algunos de los equipos del fútbol base son mixtos y el club cuenta con un protocolo contra los insultos machistas (además de homófobos y racistas) en sus gradas.

Escudos del U. C. Ceares y del Gijón Fútbol Femenino en La Cruz. Foto: Alisa Guerrero

La temporada 2021/2022 coincidirá con la vuelta de la afición al campo tras las restricciones obligadas por la pandemia. El U.C. Ceares competirá en la Segunda RFEF con equipos históricos como el Pontevedra o el Compostela, y jugará como visitante en estadios con tanta solera como el Helmántico de Salamanca. “Tenemos un equipo cuya base es la que teníamos en Tercera División y con algunos refuerzos que, dentro de nuestras posibilidades, son jugadores muy interesantes. Para salir a competir dignamente da. Es lo que vamos a hacer, salir y pelearlo”. Uno de los principales alicientes deportivos de esta temporada será la participación en la Copa del Rey, donde el Ceares podría incluso cruzarse en primera ronda con algún equipo de Primera o Segunda División. 

Aunque los vaivenes deportivos son inevitables y la gloria futbolística de hoy puede transformarse súbitamente en el fracaso y la decepción del mañana, las señas de identidad del U.C. Ceares y su compromiso innegociable con el fútbol popular van a permanecer: “Cualquiera que haya militado o participado en una organización lo sabe: gestionarla de manera participativa y democrática suele ser diez veces más difícil que gestionarla con un jefe (y si tienes mucho dinero, más fácil todavía), pero es mejor. A mí -concluye Xose- me gusta mucho el lema de Unionistas [el club salmantino, otro referente del fútbol popular], que dice ad astra per aspera, o sea, a las estrellas por el camino más difícil”.

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