¿Por qué la desigualdad se dispara en Asturias?

Héctor Colunga, de EAPN, lo relaciona con el estancamiento de la renta media, la insuficiencia de las ayudas contra la pobreza y la precarización del empleo.

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Los últimos datos de pobreza y desigualdad en Asturias sitúan a nuestra región por encima de la media nacional en ambos indicadores. Las tendencias al alza de los últimos años han seguido acentuándose, tanto que el informe “El Estado de la Pobreza. Seguimiento del indicador de Pobreza y Exclusión Social en España 2021”, presentado en la Junta General del Principado por Héctor Colunga, de EAPN, Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, sitúa a Asturias como una de las comunidades más desiguales del país.

La tasa de pobreza en Asturias ha crecido un 68% entre 2008 y el día de hoy, que alcanza a un 27,7% de la población. En total, hay en Asturias 282.471 personas año en riesgo de pobreza o exclusión social. Esto supone un aumento de 30.000 personas viviendo en estas condiciones respecto a los datos anteriores, de las cuales por cierto 25.000 son mujeres. Por primera vez, la tasa de pobreza en Asturias se sitúa por encima de la media nacional, en un 26,4%, y la región se convierte también en la comunidad cantábrica con peores indicadores.

La tasa de pobreza en Asturias se sitúa en un 27,7%, estando la media nacional en un 26,4%

Pero se dispara sobre todo la desigualdad económica, es decir, la diferencia de ingresos entre el 20% más rico y el 20% más pobre de la población. Tras las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, Asturias es la tercera región con una mayor brecha económica. La media nacional es de 5,8, y en Asturias alcanza el 7,3.

Antes de pararse a analizar los datos, es importante aclarar una cuestión. Héctor Colunga, presidente de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, la entidad que elabora este infirme, explica que “el covid no influye en estos datos. El informe incluye indicadores de pobreza, privación material severa y baja intensidad de trabajo por hogar. El indicador de pobreza se apoya en datos de renta del año 2019. Los otros dos indicadores sí que están basados en datos de la encuesta de condiciones de vida de 2020”.

¿A qué se debe, entonces, este empeoramiento de los datos? Colunga lo relaciona con, al menos, tres factores: el estancamiento de la mediana de renta en Asturias, la insuficiencia de las ayudas contra la pobreza y la precarización del empleo. Reconoce que son datos difíciles de admitir para las administraciones públicas: “A pesar de que aquí ha habido un gran esfuerzo para minimizar el impacto de la desigualdad y de la pobreza, las tasas han crecido mucho. La realidad es que hay más desigualdad, más dificultades para llegar a fin de mes, un 11% tiene dificultades para pagar gastos relacionados con la vivienda…Y esa dificultad de reconocer la realidad por parte de los partidos políticos es un problema que nos encontramos al presentar estos informes”.

“Los sistemas de acceso a renta mínima no sacan a la gente de la pobreza”

Respecto a la mediana de renta: “Asturias, históricamente, ha tenido una mediana de renta superior a la española. Pero esta situación se ha ido equiparando y, a medida que en España iba aumentando, aquí se estancaba. Mientras que el decil más alto no ha sufrido variación, en el decil más bajo ha entrado mucha gente en los últimos años. Eso hace que crezca la desigualdad”.

¿Y qué hay del escudo que suponen el salario social y el Ingreso Mínino Vital? Que resulta que tal escudo no existe: “Los sistemas de acceso a renta mínima no sacan a la gente de la pobreza. Alguien que ingresa 400 euros por salario social está en riesgo de pobreza severa. Si estas coberturas se estancan durante años y el nivel de vida va creciendo, lo que pasa es que quienes menos tienen están más lejos de quienes más tienen”.

En lo referido al empleo, Colunga explica que no se trata de “que no suban los salarios, sino de que en Asturias ha habido una descapitalización de empleo. Se han ido perdiendo nichos de empleo que tenían unos salarios dignos para generar empleos de servicios, con una gran precarización”. Al no crearse, argumenta, “no se puede criminalizar a las personas porque no encuentran trabajo”.

Para Colunga son dos las conclusiones que han de extraerse de este informe de cara a solventar la situación: “La primera es que el empleo no es garante de que puedas tener un proyecto de vida digno. Y la segunda es que los buenos datos económicos a nivel macro no significan modelos de desarrollo más justos”. De esas dos cuestiones, finaliza, surge una pregunta: “¿Cómo podemos garantizar que las personas tengan un proyecto de vida digna cuando el empleo no va a ser suficiente?”. Los próximos 19 y 20 de septiembre, en el XX Simposio de la Red Renta Básica que se celebrará en Oviedo y Mieres, tal vez den alguna pista sobre ello.

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