“No me ando con paños calientes; yo soy ilustradora o diseñadora antes que feminista”

‘Un montón de ilustraciones que me hubiera gustado no tener que hacer’ recorre hasta el domingo una perspectiva de las colaboraciones en Pikara en torno a las violencias ejercidas contra las mujeres de la collagista asturiana Sra. Milton.

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Elena Plaza
Elena Plaza
Es periodista, formadora en cuestiones de género, contadora de historias y enredada entre ruralidades.

Mieres Centru Cultural (MCC) acoge hasta el próximo domingo 28 de noviembre la exposición ‘Un montón de ilustraciones que me habría gustado no tener que hacer’, 56 collages en tamaño pequeño y 6 grandes firmados por la diseñadora gráfica asturiana Sra. Milton, la alter ego de Ana Reguera Hernández.

Foto: David Aguilar Sánchez

No le habría gustado hacer porque habla de violencias diversas ejercidas contra las mujeres y que conforman esta retrospectiva mostrada en Mieres con motivo del 25N. “Hablando con MA (nombre en clave de María Ángeles Fernández, compañera en Pikara, donde Ana desarrolla buena parte de su profesión y que comparte a ratos con nosotres en Nortes) nos dimos cuenta de que llevamos seis artículos sobre violencia vicaria en este año… Hablamos de desgracias y, cuando hay algo bueno, lo disfrutas mucho más. Pero acabas bastante quemada. Me salva que en redacción nos reímos mucho”, comenta.

Sra. Milton, alter ego de Ana Reguera Hernández. Foto: David Aguilar Sánchez

Diseñadora gráfica de formación especializada en diseño editorial, quería ser fotógrafa. Sin embargo, afirma que se reveló “como una fotógrafa espantosa, pero quería seguir ligada al mundo editorial”. Trabajó en moda, se fue a Madrid y, no obstante, seguía haciendo collage por su cuenta, hasta que una jefa se los vio y la animó a apostar por ello. Comenzó a publicar en alguna de las revistas del grupo Prisa, donde trabajaba, y en otras de fuera.

Foto: David Aguilar Sánchez

“Con los años me hice un book y busqué otro tipo de medios más de izquierdas, más políticos, que me interesaran como Pikara, Diagonal, Ladinamo. Conocí a la gente de Pikara y fue todo muy orgánico, empecé a maquetarlas desde el número 2 de su anuario en papel y llevo ya unos ocho o diez años con ellas”.

¿Por qué una exposición así en un lugar como éste?

Nos contactaron desde el área de Igualdad del Ayuntamiento de Mieres. La gente está un poco despistada en cuanto a que soy asturiana y ahora estoy de nuevo aquí. En las colaboraciones de los dos o tres últimos años es un tema recurrente éste de las violencias contras las mujeres tanto con Pikara como con otras entidades, es el caso de CEAR Euskadi de las que también muestro aquí algunas colaboraciones. La idea de la exposición es enfocar las violencias diversas, no sólo la doméstica, de pareja, sino también la económica, la vicaria, la obstétrica, las violencias digitales, la racista, las orientadas a la salud mental… Y todo ello orbitando en torno al 25N.

Foto: David Aguilar Sánchez

Me maravilla transmitir tanto, tantos conceptos, en un collage.

El trabajo con Pikara es más de prensa pura y dura, y en CEAR son dossieres más largos sobre una zona del mundo, contienen más información, con lo cual mi trabajo está más condensado. En Pikara capta la atención algo más corto, aunque el collage en general capta bien la atención.

Foto: David Aguilar Sánchez

Y eso que aquí solo vemos lo relativo a las violencias.

Es un tema que cansa y que es recurrente. Se te acaban las metáforas. Yo estoy saturada de violencia vicaria. Me gusta el tema del racismo, pero igual una persona racializada lo haría mejor que yo. Me pasa también con el tema de salud, pero estoy cómoda con maternidades. Igual tendría que leer más. No me ando con paños calientes; yo soy ilustradora o diseñadora antes que feminista. Luego hay temas que son demasiado abstractos y hay que tirar de otros hilos. Hace poco me pasó con un tema de integración de estrategias en lo queer… cuanto más abstracto, peor. Acabas teniendo cierto petamiento mental.

Pero se llega a transmitir mucha información a través de la ilustración, no sólo con el texto.

Hay muchas maneras de hacerlo. Se puede acompañar y resumir de forma gráfica. Se trata de metáforas visuales que al leer el artículo ves que se complementa. Me gustaría que la ilustración tuviera más peso y se nos valorase más. No se puede trabajar igual con imágenes que con palabras. El caso es que las imágenes complejas en prensa suelen funcionar mal. Lo que no me gusta es trabajar a la carta, que me pidan cambios o que me digan que no les gusta el enfoque. Yo no entro a valorar la redacción, que igual no me gusta, pero es la jerarquía de la letra por encima y lo gráfico por debajo. Eso no me hace nada feliz. Debo decir que en Pikara, en ese sentido, me tratan muy bien.

Foto: David Aguilar Sánchez

El collage es una herramienta gráfica no tan vista en prensa, como puedan ser las infografías, por no hablar de las fotos.

Últimamente está más de moda, igual es el momento histórico y la gente no le dedica tanta técnica. Aunque sea un montaje, lo interpreta como una imagen. Yo hago realidades grotescas que le llegan a la gente. Cada uno ve lo que quiere, interpretaciones que a mí no se me habrían ocurrido nunca. Tú los pares, los crías, los sueltas y vuelan. Es genial cuando otros colectivos feministas los usan y sus propósitos trascienden el original con el que fueron creado.

Según cuentas me recuerda un poco esta cosa de los psiquiatras de qué ves en esta mancha.

(Ríe) Yo ya he dejado de hacerlo, no pienso en esas reacciones.

Foto: David Aguilar Sánchez

¿Cuál es tu metodología? Aunque yo sé de tu particular síndrome de Diógenes atesorando revistas…

(Ríe de nuevo) Sí, guardo revistas para recortar para los collages manuales. Me gusta leer el artículo y trabajar con eso y, si no, busco información alternativa. Me gusta jugar con los opuestos y a partir de ahí empiezo a buscar fotos. Hace años que trabajo con la gama de color de la revista, que me facilita mucho el trabajo, y con fotos sin derechos. En Pikara tengo uno o dos días de margen, en otros proyectos con una o dos semanas. Y todo digitalizado, aunque prefiero trabajar a mano. El tema está en el escaneado, las tramas… así que trabajo con Photoshop.

Foto: David Aguilar Sánchez

¿Cuáles son tus referentes?

En collage, Winston Smith, Hannah Höch, Josep Renau, Max Ernst, Kurt Schwitters (y los dadaístas en general) Rodchenko, Richard Hamilton, Winston Smith y Linda Sterling. Apunto también a Robert Mapplethorpe. Me fijo en collagistas que juegan con el humor, no tanto con lo decorativo, sino que tengan una intención política, crítica. Veo muchas cosas que se quedan en mono, pero no me interesan. Lo hablaba con una collagista francesa que con el covid nos copian parte del trabajo sin tanto trasfondo. Pero yo digo que es un proceso natural. ¿Hasta qué punto se puede aprender? A nivel de composición llevo desde los 20 años haciendo esto, y hay gente que no sabe trabajar con el espacio en blanco. ¿Qué es un buen o mal trabajo? Depende de esas interpretaciones.

“Me gustaría que la ilustración tuviera más peso y se nos valorase más”

Tu trabajo es bastante identificable.

Me gusta creer que sí, pero va evolucionando con los años. Ahora empiezo a utilizar también la pintura. A veces hay unos requerimientos técnicos o unos colores o una foto que hay que utilizar. Hay que buscar el lenguaje y a mí me gusta tener varios lenguajes en la manga, que sea reconocible pero que esté sujeto a cambios.

Decías que las pikaras te tratan bien.

Trabajan con un método que no se parece a las redacciones donde yo había trabajado hasta ahora. A mí me piden opinión de redacción, algo que nunca me había pasado, igual que atienden el tema de cuidados dentro de la propia redacción, lo personal. También somos cinco, y eso chuta bastante bien. Nos compensamos bastante bien. Estoy muy contenta con mis compañeras, que son unas profesionales de primer orden. Creo que están haciendo un gran trabajo.

Foto: David Aguilar Sánchez

Sois un referente. Me parece muy grande que una suscriptora os plantee que está esperando que tratéis tal tema para construirse su propia opinión.

Tenemos un público muy cariñoso. También hay gente que no nos lo dice. En prensa normal mandaban una carta para agradecer y era… (pulgares arriba). El dinero mola, pero hay cosas que no tienen precio. Mis compañeras tratan temas que pueden ser polémicos y nos interesa dar todos los puntos de vista para que la gente se forme su opinión. No podemos casarnos con una sola tendencia. Y la gente eso lo valora. Tenemos una pluralidad. Nuestro trabajo no es convencer a nadie de nada, sino informar.

De eso se supone que va el periodismo. Aunque también hay quien os acusa de tendenciosas.

Ahí están los prejuicios que tiene cualquiera.

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