A vueltas con sucesiones, el discutido impuesto que la OCDE recomienda para combatir la desigualdad

Foro Asturias pide una rebaja en este tributo, que solo pagan 200 herederos directos, a cambio de su apoyo a la reforma del Estatuto y la oficiliadad del asturiano.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El impuesto de sucesiones vuelve a estar de moda en Asturies. No es ninguna novedad. El Principado es una de las comunidades que ha mantenido un impuesto que en Madrid está bonificado al 99% para familiares directos, ya sea su padre, madre o pareja, millonario, mileurista o receptor de una pensión mínima. Igualarse con la comunidad que preside Isabel Díaz Ayuso y que ha hecho de las rebajas fiscales a los ricos una de sus señas de identidad regionales, ahora blindadas en la legislación autonómica, es una vieja aspiración de las derechas asturianas.

“El Principado es una de las comunidades que ha mantenido un impuesto que en Madrid está bonificado al 99% para familiares directos”

Los discursos contra el impuesto de sucesiones y el supuesto “infierno fiscal” asturiano, muy alentados por una parte de los medios de comunicación regionales, tuvieron su momento álgido en 2017. La Asociación Asturiana contra el Impuesto de Sucesiones llegó entonces a movilizar a centenares de personas en las calles para exigir su eliminación. Presionado por la movilización social y sus medios afines, el PSOE de Javier Fernández pactó con el PP una cuantiosa rebaja del impuesto. Las clases medias se libraron de él. A pesar de ello, la derecha asturiana no renunció a su objetivo final: su completa eliminación. El impuesto volvió a aparecer a finales del año pasado en el último debate presupuestario, y regresa ahora al primer plano con la exigencia por parte de Foro Asturias para que las izquierdas cedan en este punto a cambio de su apoyo a la reforma del Estatuto de Autonomía y la oficialidad del asturiano.

Adrián Pumares. Foto: Iván G. Fernández

Sobre el impuesto de sucesiones circulan todo tipo de leyendas urbanas acerca de herederos arruinados que no pueden afrontar su pago y renuncian a sus herencias. El economista francés Thomas Piketty, uno de los autores de cabecera de Yolanda Díaz, sostiene que este pánico es un fenómeno global. Los sectores contrarios a la progresividad fiscal siembran el miedo al impuesto entre las clases medias y trabajadoras con el objetivo de ganar apoyos para su causa: que los ricos paguen menos impuestos. Como explica en su monumental libro “Capital e ideología”, la derecha aterroriza a las clases medias y trabajadoras con la idea de que sus hijos tendrán que pagar de una sola vez un impuesto tan alto que les obligará a vender la vivienda o segunda residencia para poder pagarlo. Es decir, las mismas derechas que generalizan la precariedad entre las nuevas generaciones, alimentan al mismo tiempo entre sus padres el miedo a que las izquierdas les “confiscarán” el patrimonio que pueden dejar en herencia a sus hijos para que hagan frente en mejores condiciones a un futuro cargado de inseguridad e inestabilidad.

Thomas Piketty y Yolanda Díaz. Foto: Twitter Yolanda Díaz.

¿Es real el temor al impuesto de sucesiones entre las clases populares? Los datos lo desmienten. En Asturies, una de las comunidades en las que más se ha apostado por mantenerlo, solo el 1% de los herederos directos lo pagan. Aproximadamente unas 200 personas cada año. Cualquier herencia por debajo de los 300.000 euros no tributa. Es decir, el 99% de los herederos y herederas está exento de pagarlo. Sin embargo, ese tributo al 1% de los herencias permite al Principado recaudar unos 75 millones de euros al año. ¿Cuánto es eso? Para hacernos una idea, 25 millones es lo que el Estado invertirá en renovar la línea ferroviaria LenaXixón, 44 es lo que destina el Principado a fomentar el emprendimiento en la zona rural, 22 millones son los fondos autonómicos en 2022 para extender la red de centros para el alumnado de 0 a 3 años o 30 millones es la cantidad que este año subirá el presupuesto para atención primaria. Hablamos pues de un ingreso considerable para el mantenimiento de los servicios públicos. La propuesta de Foro Asturias, que solo los herederos directos de más de un millón de euros paguen por el impuesto, sería formidable para las familias ricas asturianas, pero reduciría la recaudación anual en unos 14 millones de euros.

Manifestación contra el impuesto de sucesiones en 2017. Foto: Iván G. Fernández.

La campaña de las derechas contra el impuesto de sucesiones coincide en el tiempo con un cambio de rumbo a nivel internacional en materia de fiscalidad. Desde su llegada a la presidencia de los EEUU Joe Biden está impulsando un acuerdo global por una fiscalidad más progresiva. Un acuerdo que ya se ha apuntado tantos tan importantes como el pacto del G-20 para un impuesto mínimo de sociedades a nivel internacional. Otros organismos económicos también trabajan en esa misma dirección. “Si bien la mayoría de los países de la OCDE recaudan impuestos sobre sucesiones, estos desempeñan un papel más limitado del que podrían en la obtención de ingresos y a la hora de abordar las desigualdades”. Esta es una de las recomendaciones que Pascal Saint-Amans, director del Centro de la OCDE de Política y Administración Tributaria, hacía el pasado mes de mayo a los 38 países miembros de este organismo internacional que aglutina a las economías más potentes del planeta.

Como se pueden imaginar, Saint-Amas no es ningún rojo peligroso si ha llegado a ocupar un alto cargo en una institución que es algo así como el “think tank” de los países ricos. Ajenos a los nuevos vientos reformistas que soplan en el mundo, el futuro del Estatuto y del asturiano depende en este momento del futuro de un impuesto que apenas paga nadie en el Principado. Para Adrián Pumares, defensor de la oficialidá en el seno de Foro, una rebaja del impuesto sería un triunfo para exhibir ante sus compañeros más escépticos con respecto al reconocimiento del asturiano. Es decir, el ala derecha del partido apoyará la reforma del Estatuto si conlleva algún avance en fiscalidad. IU y Podemos no parecen estar por la labor de cambiar cromos: impuestos por asturiano. ¿Y el PSOE? ¿Qué hace el PSOE? Barbón por ahora guarda silencio. Si la negociación prospera se apuntará el tanto de la reforma estatutaria. Si la negociación fracasa ya tendrá responsables a los que culpar.

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