Chévere, la compañía gallega que se atrevió con Amancio Ortega, regresa a Avilés con su espectáculo sobre el Prestige

Presentan "N.E.V.E.R.M.O.R.E" en el Niemeyer, una obra sobre aquella catástrofe medioambiental, de la que se cumplen 20 años.

Recomendados

Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

En Chévere tienen buen recuerdo de Avilés y de su público. La veterana compañía gallega ya visitó otras dos veces la ciudad asturiana para presentar dos espectáculos, “Curva España” y “Eurozone”. Este sábado regresan a las tablas del Centro Niemeyer para mostrar “N.E.V.E.R.M.O.R.E”, su particular mirada a la catástrofe del Prestige y sobre todo a la respuesta popular que en 2002 se organizó en toda Galicia frente aquel desastre ecológico. Un accidente marítimo que el gobierno de José María Aznar convirtió en marea negra con su decisión de alejar hacia alta mar el barco naufragado, agravando así más los vertidos de fuel, que contaminaron toda la costa gallega, llegando incluso parte de ellos a las playas asturianas, cántabras y vascas.

“El espectáculo conecta dos catástrofes sin aparente conexión, la del Prestige y la de la Covid19”

“N.E.V.E.R.M.O.R.E” conecta dos catástrofes sin aparente conexión, la del Prestige y la de la Covid19, a través de una anécdota que tiende un pasadizo poético entre aquel 2002 y 2020, el año del confinamiento. Y es que en los primeros días de la pandemia los hospitales de la Costa da Morte se encontraron con que carecían de mascarillas y equipos suficientes para proteger a sus trabajadores. Alguien recordó entonces que habían sobrado muchos monos blancos de los días en que voluntarios y voluntarias trabajaban limpiando de chapapote la costa atlántica. El problema era cómo recuperarlos. Hicieron un llamamiento a través de las redes y los medios… y afloraron. Estaban en las cofradías de pescadores, en las asociaciones o en las casas de la gente. “Es curioso porque una fue una catástrofe sucia, olorosa incluso, y la otra totalmente invisible, pero tenían en común los mismos trajes para protegerse de ella”, explica Xesús Ron, director, dramaturgo y co-fundador de Chévere, para quien la obra va precisamente de eso, de la capacidad de respuesta de la gente, de la la solidaridad, la autorganización y “el valor de estar juntos” en los momentos difíciles. Ron señala que el Prestige fue un momento importante para Galicia “como sociedad y como pueblo”. Una sacudida transversal que interpeló a toda la población y que, según Ron, anticipó muchas de las formas de movilización espontáneas e imaginativas del 15M.

Un momento de “N.E.V.E.R.M.O.R.E”. Foto: CDN

La imagen de la costa enenegrecida por el vertido de fuel despertó una ola de solidaridad que se expresó en miles de personas trabajando de manera gratuita en las tareas de limpieza. También activó protestas nunca vistas en la sociedad gallega, de las que se cumplen ahora 20 años. Sentenciaron el final político de Fraga, el ex ministro franquista que llevaba gobernando Galicia desde hacía 12 años.

Si el movimiento social Nunca Mais tuvo algo de 15M, la gestión del desastre por parte de los gobiernos del PP de España y Galicia, anticipó el estilo con el que se manejaría poco tiempo después la información en torno a la autoría de los atentados terroristas del 11M: mentiras y manipulación para confundir a la opinión pública. Los integrantes de Chévere se involucraron tanto en Nunca Mais como en la plataforma Burla Negra, que reunió a artistas de todas las disciplinas en torno al objetivo de denunciar las responsabilidades políticas de quienes engañaban a la sociedad hablando de “hilillos de plastilina” en plena marea negra, o habían ocultado que la decisión de llevar al Prestige a 250 kilómetros de la costa se hizo contradiciendo la opinión de los profesionales de salvamento marítimo. “El mundo de la cultura gallega superó sus rencillas y trabajó en común” recuerda con emoción Ron, que tampoco ha querido idealizar aquello. “Hubo también gente que se dejó comprar cuando el poder ofreció dinero para acallar la protesta” explica el dramaturgo. Chévere ha querido mostrar las dos caras de un episodio que coincidió con un momento de grandes movimientos sociales en toda España y en todo el mundo, como fueron la antiglobalización y el No a la Guerra.

Agitación teatral

Chévere, estupendo, buenísimo o excelente, según el diccionario de la RAE, es una palabra típica del Cáribe que los emigrantes gallegos retornados de Venezuela y otros países popularizaron en la Galicia contemporánea. Desde sus inicios, en 1987, se definen como un grupo de agitación teatral. “Somos muy autodidactas. Aprendimos a hacer teatro en calles, garajes, bares… y seguimos aprendiendo. No nos conformamos con volver a repetir una y otra vez lo que ya sabemos hacer ” explica Ron, que junto a los actores Miguel de Lira y Patricia de Lorenzo compone el núcleo duro del grupo, que también ha trabajado para el cine y la televisión.

“No nos conformamos con volver a repetir una y otra vez lo que ya sabemos hacer”

Las obras de Chévere tratan temáticas locales, pero con un lenguaje moderno e innovador, que se aleja del costumbrismo. Hablan de lo universal partiendo de lo más particular: puede ser la historia de una discoteca de un pueblo de las Rías Baixas reconvertida en un supermercado Eroski, o la de un magnate coruñés del textil con tiendas en todo el planeta. Hacer teatro en gallego y desde Galicia es otra de sus apuestas éticas y estéticas: “Somos orgullósamente periféricos. Hay demasiado centralismo cultural en España” explica Ron. Por eso están muy satisfechos de que el Centro Dramático Nacional, con sede en Madrid, haya puesto los medios para coproducir el espectáculo de una compañía independiente de Santiago de Compostela. “Nos permite que nuestro trabajo tenga mucha más difusión. Fue una invitación que partió del CDN y hemos trabajado con absoluta independencia y libertad” explica Ron sobre una obra que no se corta y pone nombres y apellidos a los responsables políticos de convertir el naufragio en catástrofe medioambiental.

Patricia de Lorenzo y Miguel de Lira en un momento de “Eroski Paraíso” de Chévere.

Les va la marcha. En 2010 se atrevieron a pisar un buen callo con el estreno de “Citizen”, una trilogía inspirada en la historia de Amancio Ortega, que tomaba el modelo narrativo de la película “Ciudadano Kane” de Orson Welles para hablar del capitalismo y la globalización. La obra fue un éxito, pero a muchos no les gustó que unos teatreros se atrevieran a cuestionar al fundador de Zara, un símbolo del éxito empresarial en España y sobre todo en Galicia.

Xesús Ron, director y dramaturgo, co-fundador de Chévere. Foto: CDN.

No siempre la afición de Chévere por hablar de todo lo divino y lo humano les ha salido barata. Ron define lo suyo como “conflicto no buscado, pero fácilmente encontrado”. En 2011 Gerardo Conde Roa, ex alcalde de Santiago, les organizó una campaña que casi acaba en la Audiencia Nacional. El político del PP y sus medios afines les acusaron de simpatizar con el terrorismo. No lograron que les jugzaran, pero el desprestigio les hizo daño y el Ayuntamiento consiguió echarlos de la Sala Nasa, un espacio cultural polivalente que habían abierto en 1992 tras rehabilitar un antiguo edificio industrial en Compostela. Justicia poética: Conde Roa acabó condenado en 2013 por fraude fiscal y a ellos al año siguiente les dieron el Premio Nacional de Teatro. Ron no tiene tan claro que a día de hoy con acusaciones similares no hubieran pasado por el banquillo de la Audiencia.

“N.E.V.E.R.M.O.R.E”, un juego entre Nunca Mais y el título del famoso poema de Edgar Allan Poe podrá verse en un único pase en Asturies este sábado a las 20h en el Centro Niemeyer. Las entradas cuestan entre 16 y 20 euros.

Actualidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí