La nueva entrada a Oviedo mantendrá al Rancho aislado y partido en dos

La propuesta estrella del gobierno municipal para la antigua autopista consiste en aumentar la distancia entre los dos partes del barrio de Las Flores.

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Antonio Díaz González
Antonio Díaz González
Forma parte del movimiento ciudadano "Imagina un Bulevar" y de la red Oviedo Sostenible.

Si no quieres taza, taza y media. O más aún. Algo así debe tener el equipo de gobierno en mente cuando planifica obras para los barrios alejados del centro, pensando que esos no son sus votantes, y por ello, en lugar de tratar de mejorar su entorno, lo que merecen es que les hagan la vida un poco más complicada. Ésta es la conclusión que debemos sacar si analizamos la propuesta estrella de la reforma de la antigua autopista Y griega: el puente del afamado estudio de ingeniería.

Para explicarlo bien necesitamos aplicar un poco de las matemáticas que nos enseñaron en el colegio, recordando alguna noción casi olvidada: el número Pi, o p, era (y sigue siendo) la relación entre el perímetro de la circunferencia y su diámetro, de valor aproximado 3,14. Esto supone que la diferencia entre el camino recto, y el camino curvo es bastante grande: exactamente la mitad de Pi, es decir, 1,57.

Los números son siempre desagradables y se resisten a la comprensión sencilla, así que trataré de decirlo de forma llana: si la separación entre dos barrios, en línea recta, es de 100 metros, hacer una calle curva para unirlos nos lleva a que la distancia sea de 157 metros, es decir, 57 metros más. Y estos 100 metros son aproximadamente los que separan las dos partes de El Rancho, o barrio de Las Flores, de modo que la propuesta del afamado estudio de ingeniería no parece que sea una buena noticia para sus distanciados vecinos que, casi cincuenta años después de haberse visto separados por la autopista, se separan aún más. Así que, lo dicho, si no quieres taza, taza y media, o más exactamente, un poco más: taza y 57% más.

En cualquier caso, no conviene entrar en discusiones geométricas o matemáticas, ya que estoy seguro de que, desde cualquier estudio de ingeniería o arquitectura, nos ofrecerán argumentos para discutir las cifras citadas: que si no es un semicírculo completo, que si la distancia actual entre los barrios es mayor, menor o igual que los citados cien metros, y otros razonamientos parecidos, todos ellos complejos o peregrinos, según se prefiera. El principal argumento para valorar la pasarela propuesta para unir las dos partes del barrio de El Rancho, que recordemos, lleva casi 50 años separado, es que apenas se diferencia de la construida junto al centro comercial Los Prados más que en su diseño estético, y que no pretende unir estas dos márgenes de la autopista, sino conectarlas, cosa bien distinta.

Este equipo de gobierno lleva desde el día en que se formó dándole vueltas a un problema de difícil solución: conseguir los millones de euros del programa EDUSI, logrados durante el anterior mandato, sin hacer nada en favor de los barrios a los que estaban destinados. ¡Cuánto mejor sería que estos fondos pudieran dedicarse a la renovación del pavimento del Campo San Francisco! O a la peatonalización de la “almendra central” de la ciudad, que en este caso, dadas su forma y tamaño, apenas sería “avellana central”. Incluso mejor, que se pudieran dedicar a farolas y jardineras, aspectos en los que los gobiernos municipales capitaneados por los populares demostraron su gran capacidad de gestión. Pero hete aquí que no, que las bases están claras, su destino está bien definido, y llevarse las obras a los barrios del centro resulta inviable. Así que fue necesario escoger otro camino.

Debemos suponer que fue así como surgió la idea de hacer una entrada monumental a la histórica ciudad, y ese concepto sí que caló hondo entre los componentes del equipo de gobierno. Sólo hay que recordar la vehemente defensa que siguen haciendo de la disruptiva entrada a la ciudad por la nave de cañones de Sánchez del Río, y utilizo aquí el término vehemente empleando la tercera acepción que la RAE le aplica: Dicho de una persona, que obra de forma irreflexiva, dejándose llevar por los impulsos.

Lamentablemente, el asunto de la Fábrica de Armas y su compra, cesión, alquiler, o devolución a la ciudad, está llevando más tiempo del que se pensaba, y vamos camino de no verlo en este mandato, al que, no lo olvidemos, ya le queda menos de la mitad. Así que el equipo de gobierno se centra en lo que se puede hacer con la antigua autopista, que sí que es antigua, pero sigue siendo autopista, para escarnio de los barrios que atraviesa. Para ello es necesario ubicar la obra en terrenos disponibles actualmente; que encaje dentro de los condicionantes de los fondos EDUSI; y que suponga un hito de entrada a la histórica ciudad (cada vez más histriónica ciudad), lo que sería matar no dos, sino tres pájaros de un tiro.

Para el actual equipo de gobierno esto se reduce a ubicar las obras en las zonas señaladas como beneficiarias de estos fondos, siendo irrelevante que mejore las condiciones de vida de estos barrios, que reduzca la contaminación, o que facilite la movilidad de las personas y reduzca el uso del vehículo privado. Conviene recordar que una de sus primeras decisiones fue acabar con la propuesta del anterior equipo de gobierno, y para ello se pagaron 300.000 € para anular el contrato logrado tras el Concurso Internacional de Ideas que todos conocimos por el nombre de Bosque y Valle. El argumento fue sencillo: ésta no era la propuesta del actual equipo de gobierno, y punto: 300.000 € de los ciudadanos de Oviedo a la basura. Quien puede disponer así del dinero de los ovetenses no necesita molestarse en dialogar y negociar para aprovechar las partes interesantes del proyecto y reconvertirlo y redirigirlo hacia sus objetivos. Como diríamos en el chigre, “será por perres”. Y así ocurrió que un proyecto nacido de la participación ciudadana y cuajado mediante un concurso internacional de ideas, se tiró a la basura como si fuera el papel de envolver pescao.


Pues no va ser que se nos acuse de poner “palos en las ruedas”, como le gusta decir al concejal de urbanismo, así que, tratando de contribuir en esta labor, vamos a presentar una propuesta para la entrada a Oviedo, complementando la idea de la entrada icónica a la ciudad:

Señores Canteli y Cuesta, sean Uds. ambiciosos, caray. Hagan una entrada digna de esta histriónica ciudad, y coloquen un cartel como se merece la corte de Alfonso II, la ciudad fundada por Máximo y Fromestano, la capital que fue corte en lejano siglo. Menos que esto es nada, así que, manos a la obra, y traten de igualar o mejorar esta propuesta, inspirada en la monumental entrada de la turística Marbella, y soportada por un puente de los que el afamado estudio de ingeniería repite en cada sitio que se lo permiten, y que hasta ahora únicamente han servido para cruzar ríos, no para urbanizar calles o integrar viejas autopistas en zonas residenciales.

Y, con la misma intención de colaborar y no poner palos en las ruedas, les señalaría un par de detalles que sería necesario explicar de la propuesta que hemos visto publicada en prensa. El primero sería sobre la margen sur de la pasarela, donde es posible que el equipo redactor no haya caído en la cuenta de que la altura de la calzada de la autopista y del suelo del barrio de Las Flores, subsector Sur, son muy parecidas, de modo que el descenso desde la pasarela que salva la calzada hasta el suelo del barrio no se puede hacer en los pocos metros que se ven en la infografía, salvo en forma de tobogán.

El segundo comentario es más una pregunta que una observación: ¿a dónde se dirigen estos distraídos peatones que aparecen en la margen norte? Acaso es que van a poner aquí un aguaducho como el instalado en el Campo, al que se acercan para disfrutar un refresco o refrigerio, escuchando el dulce trinar de cláxones y motores, y respirando felizmente el humo de los tubos de escape.

Espero que me disculpen pero, visto lo visto, no queda más remedio que tomarse a chufla algunas de las propuestas que hemos visto publicadas en prensa.

Bromas aparte, debemos recordarles a nuestros munícipes regidores que los barrios de Ventanielles, el Rancho y la Monxina, llevan sufriendo las molestias de una infraestructura que fue diseñada de espaldas a sus necesidades en una época en la que apenas tenía la mitad de su población actual, y que en la actualidad daña severamente su salud por el ruido y la contaminación.

Ni siquiera se les tuvo en cuenta cuando se diseñó la Ronda Exterior, incorporando un acceso adecuado y completo en Cerdeño, a diferencia de lo que se hizo con el barrio de Santo Domingo, con la enorme rotonda construida en plena Ronda Sur. Pero claro, los pisos que se construyeron en este céntrico barrio eran para un segmento de poder adquisitivo muy diferente que los edificados entre Ventanielles y Cerdeño, y no merecieron el mismo trato.

Y ahora, cuando gracias a los fondos EDUSI el equipo de gobierno tiene en su mano una enorme cantidad de dinero para mejorar su entorno, su movilidad, y su integración en la trama urbana, todo lo que se les ocurre es conectarlos entre sí mediante una pasarela, diseñada por un estudio de relumbrón, para que pasen del uno al otro lado, pero sin darles acceso a la principal vía de comunicación de Asturias, y ofreciéndoles un recorrido aún más largo que el que disponen ahora cruzando el puente del Rubín.

 Al fin y al cabo, esta vía se diseñó cuando apenas había coches en estos barrios, y no se tuvo en cuenta a sus vecinos más que para que trabajaran a pico y pala en su construcción. Cincuenta años después, lo que se les propone es una pasarela para asomarse y ver pasar los coches de la gente importante que necesita acceder a la ciudad rápida y cómodamente para llevar a cabo gestiones en la Capital Administrativa, o realizar compras en el gran centro comercial de la calle Uría y alrededores.

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