Leopoldo Alas Argüelles y el partido obrero

Procedente de la tradición republicana, en la agitada España del "trienio bolchevique" el futuro Rector ingresó en el PSOE y se convirtió en un activo militante de su ala izquierda.

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Francisco Galera
Francisco Galera
Es historiador, director del IES Neil Amstrong de Valdemoro, Madrid. Ha sido coeditor del volumen "Obra periodística de Leopoldo Alas Argüelles (1883-1937)" (Trea, Gijón, 2017).

«¿Y quién se acordará? Es imposible que todo esto no sirva para nada». (Albert Camus)

            «(…). Colocada la civilización entre el egoísmo burgués y el atonismo anarquista, desaparecería pronto sin esa gran fuerza conservadora que se llama socialismo. El socialismo, en el amplio sentido de la palabra, es el ejército de reserva con que cuenta la Humanidad para seguir avanzando. Es la sangre nueva que aparece en el campo de la Historia. (…) El progreso está ahí, en la incorporación del proletariado á la vida espiritual, á la obra de la cultura universal. No somos más civilizados que los pueblos anteriores porque algunos señoritos ociosos hayan resuelto el problema de ir á ninguna parte á cien kilómetros por hora, sino porque hay ya menos injusticia, y porque las bestias de carga se van convirtiendo en hombres.

            Esas legiones de humildes que con su disciplina y entusiasmo nos mueven a admiración, invitan al optimismo. Si la Humanidad mira hacia atrás, puede sentirse orgullosa de estos sus grandes ejércitos, los mejores que nunca haya tenido, que así saben luchar por la justicia en las luchas incruentas de la idea.» (Leopoldo Alas Argüelles)

Choca el caso Alas Argüelles visto desde este Madrid bronco y secesionista. Porque siendo Alas un intelectual netamente de izquierdas, vemos, algo sorprendidos, que la gran mayoría de formaciones políticas asturianas se unen a los homenajes que se le tributan. Y parece que lo hacen sin repugnancia. Así fue en 2012, nombrado hijo predilecto de Oviedo, y así debiera ser este 20 de febrero. Ochenta y cinco años antes, el 20 de febrero de 1937, le fusilaron en Oviedo, en su Oviedo. La balacera puso punto y final a cinco vidas, cinco trayectorias dignas de recordación, pero también alteró para siempre el acercamiento a nuestro personaje. Incluso su padre, Leopoldo Alas “Clarín”, y su más notable creación, Vetusta, quedaron atrapados en el tiroteo. Entre el martirio y el método, entre la loa y la restitución –que no son la misma cosa-, Leopoldo Alas Argüelles, santo laico asturiano, espera a ser exhumado, revelado.

Alas es exponente de una intelectualidad progresista moldeada en un torno específicamente español, el institucionismo, en el primer tercio de siglo XX. Un modelado realizado en permanente diálogo -y contradicción- con el emergente movimiento obrero. Este es el objeto de este trabajo: la relación de Alas con el obrerismo político y, más concretamente, con el partido socialista durante el “trienio bolchevique”, 1919-1921.

Se ha descrito la Restauración como la etapa de la consolidación del proyecto nacional burgués conservador. La España que bosteza (Antonio Machado), cortijo de las elites y sus brazos seculares, Ejército, Iglesia, custodias del sepulcro del Cid, pero también la otras Españas, la de las burguesías periféricas, la del movimiento obrero, la de una intelectualidad minoritaria pero fastidiosa. Una época de transformaciones, de guateque capitalista pero también de una desigualdad vergonzante. Una crisis perpetua que terminará agrietando el bloque de poder hasta reemplazarlo en abril de 1931 y febrero de 1936.

Oviedo a principios del siglo XX.

1883 (su madre Onofre le nace en Oviedo) y 1920 (regresa a Oviedo con la cátedra de Derecho civil), son las fechas que delimitan el período de formación de Alas, crisol en el que confluyen varios elementos: el primero, y quizá el de más diáfana influencia, su padre “Clarín”; presencia poderosa como maestro, como guía y como ejemplo. También la Universidad de Oviedo y sus maestros: Álvarez-Buylla, González-Posada, Altamira, krausistas, pero también conservadores como Aramburu o Fermín Canella. Serán conocidos como el “grupo de Oviedo” y harán de la capital asturiana la “Atenas española”. Intentarán abrir, ya que no la universidad, al menos sí sus conocimientos a las clases populares. Crearán la Extensión universitaria y la Universidad popular, ambas con una proyección interclasista y de padrinazgo obrero. En 1904, terminada la carrera de Derecho, Alas va a Madrid al encuentro de otro gran referente del reformismo finisecular: Francisco Giner de los Ríos. Alas guarda una de sus matrículas de honor para el curso de doctorado de Giner en la Universidad Central. Se hará asiduo de Giner, pero también de Manuel Bartolomé Cossío, a cuyas órdenes trabaja como auxiliar en el Museo Pedagógico Nacional; de José Castillejo, del que es auxiliar en la Junta de Ampliación de Estudios; de Ramón Menéndez Pidal o Felipe Clemente de Diego, en el Centro de Estudios Históricos, entre 1915 y 1920. Instituciones que son la sala máquinas del institucionismo. Todas del Estado. La revolución desde arriba. Bajo la dirección de Clemente de Diego realiza investigaciones jurídicas que permanecen en las bibliografías especializadas: De la Usucapión (1916), De la Prescripción extintiva (1918), ambos con Demófilo de Buen y Enrique Ramos; La publicidad y los bienes muebles (1920), en el que inaugura una nueva y radical interpretación del artículo 464 del Código civil, interpretación llamada germanista que, andando el tiempo, será incorporada a la jurisprudencia.

Imagen del llamado “Grupo de Oviedo”

Frecuenta Alas el Ateneo de Madrid, la “Holanda española” (no era por los tulipanes); participa en iniciativas como la Joven España o la Liga contra la pena de muerte. Durante estos años y ya desde joven, Alas milita en el republicanismo. De 1903, en pleno resurgimiento republicano, son sus primeros mítines políticos en Asturias. En Madrid no le veremos apenas en la tribuna, sin embargo, colabora en las más señaladas cabeceras progresistas: Heraldo de Madrid, El Radical, España Nueva, El País, la revista España, empresa periodística de un catedrático universitario coetáneo de Alas, José Ortega y Gasset. La trayectoria del joven Alas es un verdadero “elogio de la inquietud”, por utilizar la expresión de otro asturiano olvidado, Ernesto Winter Blanco, con contribuciones quizá modestas pero inequívocas a un reformismo que sentían como irrevocable. Qué bien lo explicó el poeta Jorge Guillén a Cristina, hija de Alas Argüelles, a quien conoció Guillén en Alemania en 1914: «Me remueve recuerdos inolvidables. Yo conocí a su padre en Halle (…). Yo era estudiante de veinte años. Enseguida admiré la agudeza intelectual y la integridad moral de aquel hombre joven, muy representativo de aquel grupo, de aquellos grupos que tanto se afanaban por la reforma de su país. Y por las vías más honestas.»

“En Madrid frecuenta el Ateneo y participa en iniciativas como la Joven España o la Liga contra la pena de muerte”

En el verano de 1914, clarines de guerra anuncian el final de una época, Alas, pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios en Halle sale apresuradamente del Reich. El telón tardará cuatro años y millones de muertos en caer. En una notable serie de trabajos publicados en El País, Alas denuncia el militarismo prusiano y el imperialismo alemán. En España, agosto de 1917 marca una inflexión en la crisis perpetua. El republicanismo está agotado. Alas escribe en 1918: «Si el partido republicano no es ya más que un respetable cadáver (cosa que, a pesar de las apariencias yo no creo), debe ser enterrado cuanto antes». La Conjunción republicano-socialista muere en otoño de 1918. Mientras, el obrerismo militante, aún dividido (anarcosindicalistas y socialistas), es ya un poderoso actor político.

Benito Pérez Galdós y Pablo Iglesias en un acto de la Conjunción Republicano Socialista.

«La victoria lo borrará todo», había dicho el general alemán Von der Goltz al cardenal Mercier, disculpando la destrucción de Lovaina. Así fue, pero la victoria también es la derrota, y la derrota es la revolución. Noviembre de 1918, Berlín: Scheidemann proclama la República Alemana, Karl Liebknecht anuncia desde el palacio imperial la “República Libre y Socialista” alemana. En Madrid se crea la Unión Democrática Española para la liga de la Sociedad de Naciones Libres, a la cual Alas se asocia. Es el momento de tomar posición. El 9 de febrero de 1919, Alas ingresa en la Agrupación Socialista Madrileña. El País saluda, “Leopoldo Alas, socialista”: «El joven profesor, ilustre civilista, gran inteligencia, gran corazón, digno hijo de su ilustre padre ‘Clarín’, (…) ha ingresado en el partido socialista obrero». Le avalan Manuel Núñez de Arenas y José Martínez Ponce. Hay constancia documental: su cuadernillo de afiliación está en el Centro Documental de la Memoria Histórica, Archivo Histórico Nacional, Sección de Guerra Civil, cuando lo consulté (signatura: P.S. Madrid, carpeta 1924). La coyuntura es extraordinaria: acaba de comenzar la huelga de La Canadiense; agotado el bloque hegemónico, se busca de nuevo al hombre, Maura. En el extranjero, el acabose: Estado Popular en Baviera; levantamiento espartaquista en Berlín, república soviética en Hungría, Eslovaquia, biennio rosso en Italia; en pocos meses, el Ejercito Rojo a las puertas de Varsovia. Revolución pero también contrarrevolución: caen Eisner, Liebknecht, Luxemburg. Tiempo de los Freikorps y de los Fasci italiani di combattimento, creados estos últimos en marzo de 1919. En España hierve el mediodía pero todavía no hay necesidad de contrarrevolución. La contrarrevolución es el poder: se consagra España al Sagrado Corazón de Jesús (30 de mayo de 1919).

Mitin de Pablo Iglesias. Foto: Fundación Pablo Iglesias

La militancia de 1919 no fue el primer acercamiento de Alas al partido obrero. En 1910 había publicado en Vida Socialista una serie dedicada al “Problema religioso”. José Luis Abellán (Historia crítica del pensamiento español. La crisis contemporánea. De la Gran Guerra a la guerra civil española, 1914-1939) le sitúa en el partido obrero hacia 1911, cuando se incorpora por primera vez Luis Araquistáin, pero no hay constancia. El Socialista, en enero de 1912, aclara que es colaborador pero está “fuera” del partido. Entregará esporádicas colaboraciones a El Socialista (por ejemplo, 1º de mayo de 1916: «La fiesta de la paz»), Acción Socialista, etc.

Noticia de la incorporación de Leopoldo Alas al PSOE.

Alas será, además, profesor de la Escuela Nueva, entidad anexa al partido obrero (participa en los Congresos, con voz pero sin voto), creada en noviembre de 1910. Según Alejandro Tiana, fue «una de las experiencias educativas más relevantes emprendidas por el socialismo madrileño en el primer tercio del siglo XX». Liderada por el mentor de Alas en su ingreso al partido, el dirigente socialista Manuel Núñez de Arenas, se trataba, en palabras de éste, de una “asociación de cultura, fundada por profesores y literatos, que se inspira en las necesidades y tendencias de la Casa del Pueblo, donde tiene su domicilio”. Un espacio como las las tribunas de las Casas del Pueblo, en el que la intelectualidad reformista se mezclaba y dialogaba con los cuadros obreros. En 1912, participó Alas en un ciclo sobre «Historia de las doctrinas y partidos socialistas» con una conferencia sobre Pierre-Joseph Proudhon. (Un sucedido en torno a estas conferencias: La Universidad Central negó sus aulas para celebrarlas. Según las autoridades académicas, la petición “era poco razonable”. Entonces, un enfermo Giner de los Ríos acudió al claustro a defender “la entrada de los obreros en la Universidad”. Participaban en el poco razonable evento, Jaime Vera, Fernando de los Ríos, Adolfo Buylla, Julián Besteiro y José Ortega y Gasset, entre otros). Tuñón de Lara, en su valioso Medio siglo de cultura española (1885-1936), sitúa a Alas en el “núcleo central” de la Escuela Nueva en 1918.

Acto inaugural de la Escuela Nueva

El partido obrero al que se incorpora Alas no es una entidad monolítica. Está agitado por un debate: la postura que debe tomar ante la revolución rusa y la dictadura del proletariado, y de fondo, el recurrente dilema de aquel socialismo: revolución o reformismo. Dilema que va y viene en función de la coyuntura, de la radicalidad de las bases y del vigor de la CNT. Hay varios actores en ese debate: la burocracia del partido, encarnada en la Comisión ejecutiva, las agrupaciones locales (en concreto la Agrupación Socialista Madrileña, ASM), la Escuela Nueva, las Juventudes Socialistas y un minoritario pero activo Grupo de Estudiantes Socialistas, al cual perteneciera en sus primeros pasos (abril de 1917) el inefable “Gecé”, Ernesto Giménez Caballero. La Escuela Nueva, las Juventudes y los estudiantes socialistas, serán focos de disidencia, no coordinados, y harán suyas las tesis moscovitas, más aún, cuando se constituya la III Internacional.

“Alas socialista es un activo militante en mítines y actos en sociedades de oficio o de barrio”

Alas socialista es un activo militante en mítines y actos en sociedades de oficio o de barrio. El 19 de enero de 1919, interviene en un mitin “contra la expulsión de los rusos”, que pretendía el gobierno Romanones. Las crónicas periodísticas ofrecen fragmentos de su intervención: «El proletariado es el único que tiene derecho a gobernar, porque está libre de culpa en esta guerra», «[Ilegible] la unión sagrada de la burguesía internacional debe hacerse la nuestra con el fin de que el mundo no quede como antes de la guerra». Sorprende ver en ese mismo acto a Salvador de Madariaga caracterizar al régimen bolchevique «como la más hermosa de las democracias». En marzo habla Alas en la Escuela Nueva sobre La Russie Bolcheviste, libro de Etienne Antonelli. Poco antes, los probolcheviques madrileños –Núñez de Arenas entre ellos- se hacen con el control de la ASM. Retornado Maura al poder, convoca elecciones el 1 de junio para hacerse una mayoría parlamentaria. Alas despliega una notable actividad en la campaña electoral. Meses después, Alas será uno de los afiliados votados en las antevotaciones a concejales en Madrid, pero no alcanzará los sufragios necesarios. Entre tanto, el debate tercerista se acrecenta. En septiembre de 1919, la ASM aprueba el programa de la III Internacional e invita a la ejecutiva a plebescitar entre las agrupaciones la adhesión a la Internacional Comunista. La ejecutiva convoca un Congreso extraordinario (diciembre de 1919) que se salda con un acercamiento tímido a la IC. En noviembre, Alas interviene en una conmemoración del aniversario de la revolución rusa. Colabora en La Internacional. En enero de 1920, conmemora el aniversario de la muerte de Luxemburg y Liebknecht en un acto organizado por el Grupo de Estudiantes Socialistas. Está acompañado de significados terceristas, Ramón Merino Gracia, José López y López, ambos directivos de las Juventudes Socialistas y próximos fundadores del Partido Comunista Español, Daniel Anguiano o Andrés Ovejero. Sin embargo, las posiciones de Alas nunca fueron marxistas. Se acercó al movimiento obrero desde un humanismo radical y democrático.

Portada de El Socialista dedicada al Congreso Extraordinario del PSOE que rechazó el ingreso en la Internacional Comunista, abril de 1921.

A partir de febrero de 1920 las noticias sobre la actividad pública de Alas se interrumpen. Han sido convocadas oposiciones a la cátedra de Derecho civil en la Universidad de Oviedo, que Alas prepara y obtiene en mayo de 1920. Su traslado a Oviedo implica la baja en la ASM y, parece ser, el alta en la Agrupación Socialista de Oviedo, según las fichas biográficas de la Fundación Pablo Iglesias. Coincide su marcha con la convocatoria del II Congreso extraordinario del PSOE en el que Núñez de Arenas y los delegados terceristas se muestran muy activos. Obtienen una victoria pírrica: se acuerda la integración en la IC, pero condicionada. Sin embargo, las 21 condiciones, publicadas poco después, la disminución de la inquietud revolucionaria en todo el país, y el repliegue de la CNT, decantarán el III congreso extraordinario (abril de 1921) hacía los “reconstructores”. El 2 de abril la ASM rechaza las 21 condiciones. Tras el congreso, los delegados comunistas -Núñez de Arenas entre ellos- fundaron el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), que se integrará poco después con el PCE, creado por los jóvenes socialistas en abril de 1920. Se consuma la división del partido obrero. En un contexto de represión y movilización decreciente, el equilibrio UGT-CNT se inclinaba hacia la primera, reforzando a su burocracia moderada.

En septiembre de 1920, Alas es invitado por Fabra Ribas, director de El Socialista, a hacerse cargo de la sección “Los libros”. Publicará algunos artículos comentando, entre otras, obras de Margarita Nelken o Luis Araquistáin. Su último trabajo aparece el 9 de marzo de 1921, poco antes de las duras críticas de Pablo Iglesias a la III Internacional (El Socialista, 28 de marzo, 4, 6 y 9 de abril) que precedieron al tercer congreso extraordinario. ¿Hubo una cuestión política detrás de la salida de Alas de El Socialista? Un año después, el 10 de mayo de 1922, publica El Socialista lo siguiente: «Debidamente autorizados, podemos anunciar a nuestros lectores que en breve reanudará su colaboración en El Socialista el ilustre escritor y catedrático de la Universidad de Oviedo, correligionario LEOPOLDO ALAS ARGÜELLES que en el número de 1º de mayo publicó uno de sus más interesantes trabajos. Al agradecer públicamente el concurso que se nos ofrece, estamos seguros de interpretar el pensamiento todo del Partido Socialista.» Apenas han sobrevivido cartas de Alas; ninguna (de la cual tenga noticias) con Fabra, Núñez de Arenas u otros protagonistas de esta historia. Lo que es evidente es que Alas había estado muy cercano a los sectores terceristas y eso, a la altura de 1922, podía causar algún recelo.

Leopoldo Alas Argüelles, en el centro de la foto, durante su visita a Castropol el verano de 1927. En la imagen le acompañan, de izquierda a derecha, Claudio Penzol, Vicente Loriente Cancio, Manolo Marinero, Ricardo y Antonio López, y Agustín García.

En Asturias, Alas desplegará una incesante actividad pública. Mantendrá lazos con empresas periodísticas de Madrid: la revista España, y una intresante y variada corresponsalía literaria en Asturias para El Sol, otra gran empresa de Ortega, entre 1925 y 1930. Será, además, uno de los promotores del Centro de Estudios Asturianos, del Ateneo de Oviedo, en el cual desempeñará varias veces la presidencia, de la Sociedad de Amigos del Naranco, mágica montaña carbayona, ayer y hoy en peligro. También será secretario general de un Sindicato de Empleados de Minas entre 1922 y 1923. Trabajadores de cuello blanco, trataban de sacudirse el estigma de ser empresa, correa de los patronos, que era la consideración que los mineros les daban. Habrán de pasar años para que estos trabajadores sean admitidos en los sindicatos obreros. Asisitirá a la más grave crisis en la minería asturiana desde la consecución, en 1919, de la jornada de siete horas en el interior. Entre abril de 1920 y agosto de 1922 se suceden huelgas generales para evitar la degradación de las condiciones laborales. Fracasan y el SOMA quedará exhausto y dividido.

Alas no volverá a militar en partidos obreros. En febrero de 1926, en el aniversario de la Primera República, que supondrá un renacimiento del anhelo democrático, se declara de nuevo republicano. No obstante, no tendrá reparo en ponerse a disposición del Centro de Sociedades Obreras de Oviedo para charlas y conferencias; de los numerosos ateneos obreros y populares que se inauguran en Asturias (hay registradas más de cien conferencias de Alas por toda la geografía astur); de La Aurora Social, órgano del socialismo asturiano, en el que publicará varios artículos, entre ellos, los 1º de mayo de 1927 a 1931.

Una coalición republicano-socialista se hará cargo del poder en abril de 1931, cuando las élites monárquicas colapsen. La Segunda República española. Alas será elegido rector de la Universidad de Oviedo. Figurará, como republicano (miembro del Partido Republicano Radical Socialista de Asturias), en la candidatura coaligada con el PSOE a las elecciones a Cortes Constituyentes republicanas en junio de 1931. Como republicano defenderá en 1933 -con Albornoz y pocos más- la continuación de la coalición de gobierno, entre republicanos de izquierda (AR y PRRS) y el partido socialista, cuando multitud de voces en el socialismo y en el republicanismo piden la ruptura y entregar el gobierno a una federación de partidos republicanos.

Pesa escribir el final de esta historia porque estamos escribiendo sobre nuestras propias historias. «Este verano -confesaba Pedro Salinas, hablando del verano anterior, de 1936-, una tarde, en la Magdalena, sentado con Margarita en el prado, una de esas tardes estupendas de allí, tuve una sensación que no olvidaré nunca: la despedida. Me di cuenta de que estábamos despidiéndonos de algo, de muchas cosas, de una vida que ya no podría volver. Ni el país, ni Madrid, ni la gente, volverán a ser lo mismo. Nuestra vida, fatalmente, está escindida en dos pedazos: el de ayer sabemos cómo fue, y del de mañana no sabemos nada.» Ahora sí sabemos. La vesanía de unos militares golpistas llevó al país a la Guerra Civil, escindió en dos, vidas, familias, la historia entera de España. Lo sentiremos durante generaciones. Oviedo quedó en poder de los facciosos. Leopoldo Alas fue encarcelado, sometido a un consejo de guerra y declarado culpable de rebelión militar. A pesar de peticiones de clemencia llegadas de todo el mundo, fue fusilado. Con él cayeron cuatro obreros: Manuel Martínez Fernández, Alfredo Villeta Rey, Braulio Álvarez Tiñana y Francisco Vázquez Fernández.

Leopoldo Alas en una imagen coloreada.

¿Por qué? Mucho se ha hablado de esto. «Matan en mi la memoria de mi padre», dijo a López Cuesta, concejal socialista, compañero de celda. Sin conocer esta confesión, el periodista Juan Antonio Cabezas hizo suyo este argumento. «Odio de vivos y muertos contra Leopoldo Alas», escribirá en el diario socialista Avance, cuando se conozca la noticia en la zona leal, y señala a los nietos de La Regenta, a la Vetusta mezquina y resentida. “La venganza de la provincia”, concluyó Haro Tecglen. Mi admirado David Ruiz ha desarrollado esta hipótesis. Y sí; es cierto que volaron el monumento al padre (inaugurado en 1931) y que le colocaron una sonrojante careta, pero también es cierto que Alas fue procesado por el ser el Rector republicano de la Universidad de Oviedo; que fue acusado de subvertir las mentes de estudiantes y obreros. «[Alas] recorría constantemente los pueblos de la región para extender y difundir la cultura en conferencias y lecciones inolvidables. Gracias a él y a unos pocos profesores más, la cultura dejaba de ser monopolio de las clases altas para verterse también sobre las masas populares, deseosas de saber, de aprender, de identificarse con la inteligencia y el espíritu», recordaba otro ilustre asturiano, José Díaz Fernández, al conocer el asesinato. Pocos como Alas representaban el republicanismo progresista que, desde 1931 pero sobre todo, después de la revolución de octubre, plantea un marco de convivencia sin odios, sin revanchas. Pocos como él tenían la autoridad para exigir una convivencia en paz. Sin embargo las élites capitalinas estaban resentidas. ¿El agravio fue La Regenta? El agravio fue la revolución de octubre y su preámbulo, abril de 1931. Arrasó la ciudad y las haciendas. Entre 1936 y 1938 se fusila a muchos cuyo único crimen es haber participado en la revolución de 1934. Era suficiente. La represión entendida como fe de erratas de la tibieza republicana. Cuando en 1935 el gobierno derechista indulta al líder revolucionario González Peña, provoca una huelga estudiantil. Entoces Alas pide calma a los estudiantes con estas palabras: «Por encima de la letra fría de la ley, está el corazón de los hombres». El rector de la Universidad destruida por los revolucionarios. Un traidor. Alas, más que hijo de Clarín, era su heredero por más de un concepto. Encarnaba la convivencia sin venganzas, la autoridad republicana en el Oviedo sometido por los golpistas. Por eso se negó a huir, porque pensó que podría ayudar en la siguiente reconstrucción. Fusilándole a él y a tantos otros, fusilaban a la República y a la convivencia.

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