El gobierno peor tratado de la historia de Oviedo

Sorprende el empeño de la Audiencia Provincial por reabrir un caso que fue dos veces archivado: ¿Por qué?

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El tripartito cometió muchos errores. La falta de honestidad nunca fue uno de ellos. Tras dos décadas de gabinismo, la llegada de las izquierdas supuso un soplo de aire fresco en el Ayuntamiento de la capital asturiana. El tripartito no firmó un pacto entre caballeros con sus predecesores en el poder, sino que cumplió con su mandato de abrir las ventanas y sacudir las alfombras. El Caso Aquagest, el Caso Enredadera, la Operación Villa Magdalena o el escándalo del reparto de tarjetas de aparcamiento gratuitas a ilustres personalidades de la ciudad, entre ellas varios jueces del TSJA y la Audiencia Provincial, fueron convenientemente aireados por el gobierno local.

“Las elites locales y regionales le tomaron la medida y lo percibieron como un blanco fácil a abatir”

El tripartito no hizo amistades entre las altas esferas. Percibido como un gobierno débil, que había ganado por estrecho margen, y que prontó manifestó grandes divisiones internas, las elites locales y regionales le tomaron la medida y llegaron a la conclusión de que podría ser un blanco fácil a abatir. Contra la continuidad de este gobierno de intrusos se conjuraron poderes económicos, mediáticos y religiosos. También sectores del alto funcionariado pusieron su granito de arena para demorar los grandes proyectos en un Ayuntamiento cuyo funcionamiento ya es de por sí lento. La oposición no solo vino de sectores abiertamente conservadores. La FSA no estaba por el acuerdo con Somos e IU, y por parte del gobierno autonómico no hubo ni un solo guiño hacia la capital asturiana. Desde la presidencia del Principado, Javier Fernández mostró una enorme frialdad hacia la suerte de Oviedo, gobernada por primera vez en 25 años por un alcalde socialista. El tripartito nunca fue del agrado del presidente de la gestora del PSOE. En 2016 facilitando la continuidad de Mariano Rajoy en La Moncloa dejó clara su querencia por otro tipo de pactos.

El tripartito tenía sin embargo algo a su favor. Desnortado tras perder el gobierno, y con su portavoz imputado por el caso Aquagest, el PP lo tenía complicado para hacer oposición. Tampoco al frente de Ciudadanos había líderes carismáticos. La falta de solidez de la oposición política sería sin embargo rápidamente compensada por otros dos actores que se erigirían como la oposición real al gobierno de izquierdas. ¿Quiénes? La sociedad civil conservadora, mucho más fuerte que la progresista en la capital asturiana, y un sector del periodismo que se entregó con verdadera pasión a generar la sensación térmica de un Oviedo apocalíptico y a la deriva. Plagas de ratas, suciedad y pintadas, retrasos en las obras prometidas, niños hambrientos en los comedores escolares y festejos siempre en la cuerda floja, salpicaron un día sí y otro también las páginas de la prensa local generando la idea de una ciudad sumida en el caos por culpa de una banda de políticos amateur. No es nada personal. Grosso modo fue un tratamiento mediático que se repitió entre 2015 y 2019 en todas las llamadas ciudades del cambio. Desde Madrid, Zaragoza y Barcelona, a Santiago, Ferrol y A Coruña. Pocas sobrevivieron al ciclo. Lo cual demuestra, entre otras cosas, la capacidad que siguen teniendo en el siglo XXI las grandes cabeceras de la prensa local y regional para marcar agenda y crear opinión pública.

Wenceslao López y Ana Taboada con parte de los ediles del tripartito. Foto: Pablo Lorenzana.

Ante semejante asedio, las fuerzas del tripartito no se replegaron intensificando su colaboración, sino que acrecentaron su competición interna. Incapaces de pensarse y organizarse como un bloque progresista en el que todas necesitaban de todas, cada una fue por su lado. Hasta hoy. No deja de ser significativo que los diez concejales que se sientan en el banquillo de los acusados no acudieran el martes juntos a la Audiencia. Enorme contraste con el aplauso solidario que los simpatizantes de Somos y Podemos dispensaron tanto a sus ediles, los primeros en presentarse, como a Wenceslao López y los suyos, lo segundos en llegar, y a los concejales de IU, los últimos en aparecer. Las izquierdas carbayonas deberían reflexionar de cara al futuro.

Hoy se celebra la segunda parte de este marcojuicio por un mercadillo de productos ecológicos y artesanos. Rocambolesco epílogo judicial del gobierno peor tratado de la historia de Oviedo. Episodio tragicómico para una justicia asturiana que en lo que respecta a los muchos escándalos del gabinismo ha sido bastante más que indulgente. Sorprende también el empeño de la Audiencia Provincial por reabrir un caso que fue dos veces archivado. ¿Por qué? Una posible respuesta puede estar en el primer párrafo de este artículo.

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