“Las sanciones a Rusia nunca se han diseñado con el objetivo inmediato de paralizar la guerra”

Ruth Ferrero, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, apunta probables salidas del conflicto en Ucrania

Recomendados

Marta Rogia
Marta Rogia
Periodista, abogada, guionista. Cinéfila y apasionada de la radio, a la que he prestado voz mucho tiempo. Continúo con mi búsqueda de la autenticidad mediante narraciones que nos conecten a través de la emoción.

Ruth Ferrero Turrión trabaja como profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid y es investigadora adscrita al Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI). Además colabora con análisis de política europea e internacional para distintos medios de comunicación. Invitada por la Asociación Cultural Gijonesa, el viernes 22 de abril, a las 19:00h, ofreció en la Escuela de Comercio, la conferencia Rusia invade Ucrania: geopolítica del conflicto.

Rusia ataca Ucrania y a Occidente parece que nos ha pillado por sorpresa. ¿Realmente se veía venir y no supimos asumir que podía darse?

Pocos analistas eran conscientes de que una agresión de este tipo fuera posible. Es verdad que Putin había dado algunas pistas al respecto ya en su discurso en el año 2007, también con la acción en el Dombás en 2014 o la anexión de Crimea y en las distintas alocuciones públicas que realizó, sobre todo a partir del año 2021. La lectura que se hizo desde Occidente en relación con el despliegue de tropas rusas en las fronteras ucranianas fue en algunos casos interpretarlo como un mecanismo disuasorio para tratar de meter presión a EEUU y a la OTAN y sentarse a negociar una arquitectura de seguridad en torno a lo que Rusia consideraba que había sido una expansión de la OTAN que atentaba contra sus propios intereses de seguridad. Por lo tanto, fue todo muy contradictorio, porque es cierto que se estaban recibiendo señales de que esto podía suceder y por otro lado, en el foro interno de los expertos en estos temas no queríamos ver que la actitud de Rusia podría llegar hasta ese extremo.

¿Por qué la invasión se produce en ese momento en concreto, existe alguna razón especial?

No está claro por qué ese momento fue elegido por Rusia. Hay varias cuestiones que están operando ahí, una tiene que ver con que se percibe una cierta debilidad de las potencias occidentales. La OTAN y EEUU se encontraban recuperándose de una salida muy destartalada de Afganistán; además, en Moscú se entendía como una amenaza la deriva muy prooccidental de Ucrania. Pero el momento fue ese como podía haber sido hacía seis meses. No hay nada que sea el desencadenante de la invasión de un Estado soberano sobre los argumentos que ha planteado Putin, que por cierto ya los publicó en un artículo en el verano de 2021 en el que prácticamente marcaba las causas por las que se veía abocado a este tipo de acción militar.

En ese discurso que menciona ya vinculaba a Ucrania con Rusia y le negaba su carácter independiente, ¿no?

Efectivamente, en ese artículo que es largo, muy pensado, muy reflexionado y en el que se hace una genealogía de los vínculos de Rusia con el territorio ucraniano, niega la existencia de una nación ucraniana como tal y por supuesto, la de un Estado ucraniano. Estas bases se han ido reproduciendo en otros discursos de Putin en los períodos previos a la invasión. Tienen un carácter mesiánico y apelan a un esencialismo nacionalista ruso que lo único que acentúa es ese impulso de reconstrucción alrededor de la identidad nacional rusa, la cual estaría incompleta sin los territorios de la Ucrania actual.

Ruth Ferrero FOTO: David Aguilar Sánchez

En los años 90, el presidente de Ucrania, Kuchma, pretendió entrar en la OTAN y en la UE. ¿Cree que sería posible que Ucrania pudiera acceder ahora, después de todo esto?

Vamos a ver cómo evoluciona esta guerra, su final, las líneas de confrontación, qué territorios van a permanecer o no en manos de Rusia y en qué condiciones. A partir de ahí y en función de cómo acabe podremos ver que efectivamente a Ucrania no le quede más remedio que modificar su Constitución y mantener un estatuto de neutralidad y en qué términos. Digamos que las posiciones más totalistas no lo contemplan visto que el no estar asociado a la OTAN no ha evitado esa invasión. Hay quien asegura que el artículo cinco es lo suficientemente disuasorio como para que no se volviera a repetir, pero claro, va a depender mucho de cuáles sean las pérdidas territoriales, si las hubiera, del territorio de Ucrania. Y en el caso de la UE, se está jugando bastante con las expectativas del pueblo ucraniano y del propio Zelenski en ese sentido, cosa que me parece especialmente irresponsable. Porque su candidatura no cumple con las condiciones para ser miembro de pleno derecho de la UE. Ucrania pertenece al partenariado oriental de la UE, tiene firmado con ella un acuerdo de libre cambio, pero no cumple con ninguno de los criterios deCopenhague del año 92. Estos pasan por ser un Estado de Derecho y tener una democracia operativa y no lo era antes del 24 de febrero [fecha de la invasión rusa], por lo tanto, en una situación en que se encuentra agredida y está con una ley marcial en su territorio, mucho menos. El segundo requisito implica tener una economía de mercado y se está viendo muy afectada por la situación de conflicto. En tercer lugar, la incorporación de la normativa nacional en el acervo comunitario y tampoco Ucrania se encuentra en disposición de hacerlo. Por tanto, todos estos elementos simbólicos que estamos viendo de plantear la integración de Ucrania en la UE o la entrega del dosier para solicitar esa entrada, me parece que es muy prematuro y juega mucho con las expectativas de la ciudadanía ucraniana y esto es bastante peligroso, puesto que puede traer consecuencias no deseadas para aquellos que han jugado con ellas.

¿Como cuáles?

Bueno, pues crecimiento del euroescepticismo, la desconfianza hacia la UE, la revitalización de un nacionalismo étnico ucraniano que tenga tintes más radicales, etcétera; es decir, nada que pueda coadyudar al proceso de democratización del país, con una institucionalización del Estado de Derecho de una manera firme y con una calidad democrática aceptable para los estándares de la UE. Ya hemos experimentado lo que ha sucedido con otros Estados que han entrado en la UE y ahora estamos ensayando cómo implantar una condicionalidad interna a las derivas de estos países.

¿Estamos hablando de Polonia, por ejemplo?

Sí, Polonia, pero también Hungría o Malta. Es decir, en el marco de la UE se están dando unos procesos que no existían antes, precisamente porque una de las principales fallas de la construcción europea habría sido la ausencia de esa condicionalidad interna vinculada al mantenimiento de un Estado de Derecho, de una democracia liberal. Desde hace unos pocos años, nos hemos dado cuenta de que es imprescindible no solo el principio de condicionalidad en los países que se quieren incorporar a la UE, sino también una vez integrados en la UE. Se daba por sentado que era irreversible el proceso de democratización y hemos comprobado que no es así, que se da reversibilidad en los procesos de transición hacia la democracia y que es importante vigilarlos.

Rusia y Ucrania han estado muy vinculadas durante su historia. Ucrania se reconoce oficialmente con fronteras delimitadas desde 1991, pero ¿se puede hablar de un sentimiento identitario, diferenciado de Rusia, muy anterior?

Una cosa es la identidad nacional ucraniana y otra, la creación del Estado. Son procesos que no necesariamente salen paralelos, ni tan siquiera han de ser coincidentes en el territorio en el que aparecen, porque la conciencia nacional se vincula a grupos humanos y la delimitación de las fronteras estatales no tiene necesariamente que ser equiparable a una determinada identidad nacional en el sentido étnico del término. Yo no iría mucho más atrás de 1990 en la identificación de la ciudadanía ucraniana, ya que en ese momento de la independencia de la Unión Soviética es cuando se comienza a trabajar en la construcción de una ciudadanía realmente ucraniana. Esta se compone por una multiplicidad de colectivos humanos, cada uno de los cuales se identifica en función de la lengua o la religión con una comunidad nacional, es decir, estamos hablando de un Estado multinacional. Desde ahí podemos entrar a definir cuáles son las raíces de la identidad nacional ucraniana y si se corresponden o no con las fronteras del Estado actual. Obviamente, los nacionalistas ucranianos la sitúan en un momento anterior, como ocurre con todos los nacionalismos y la vinculan con una lengua propia, con su pasado. Y a partir de la I y la II Guerra Mundial, se da un resurgimiento de un nacionalismo radical, de corte fascista y que reagrupa parte de esa identidad nacional ucraniana.

Público en la conferencia de Ruth Ferrero FOTO: David Aguilar Sánchez

Ucrania se independiza. Se dice que detrás de sus presidentes ha habido clanes muy poderosos. ¿Quién puede estar, supuestamente, detrás de Zelenski?

Zelenski alcanza el poder y se presenta ante la ciudadanía ucraniana como una alternativa a un sistema viciado por la llegada de distintos oligarcas a esa Presidencia.    Desde la independencia hasta este momento, es verdad que todos los presidentes de Ucrania habían sido grandes líderes de familias oligárquicas. En el caso de Zelenski no es así, se presenta como un antisistema, como una regeneración política dentro de esa escena después de la revolución del Maidán, de la pérdida de Crimea, del estallido de la guerra en el Dombás. Él no es un oligarca, pero le apoya el oligarca que le da empleo en la televisión donde trabaja, por tanto, no está desvinculado de esas redes de la oligarquía económica ucraniana. Lleva un programa anticorrupción, de búsqueda de la paz y de implementación de los acuerdos de Minsk.  A lo largo de todo el mandato, desde el año 2019 aproximadamente, que es cuando gana la presidencia, desarrolla una labor política que no está demasiado bien vista por la ciudadanía, va perdiendo apoyo popular durante los años que dura su mandato hasta el estallido de la guerra. Sin embargo, con esta y la excelente acción de comunicación política que ha hecho y de resistencia ante el invasor, ha recuperado la popularidad entre los suyos. En esa labor tan buena de comunicar y que las potencias occidentales empaticen con lo que está sucediendo en Ucrania, yo creo que es muy relevante el hecho de que no haya abandonado el poder en los momentos más duros en los que se llegó a temer por su vida, pero también es importante mirar todo el conjunto de la imagen donde hay muchas sombras. Estas no se están destacando por razones evidentes. Una de esas sombras tiene que ver con su aparición en los papeles de Panamá o con el diseño y la pertenencia a sociedades que no son demasiado claras o con su conexión con las empresas de vientres de alquiler internacionales, pues como mucha gente conoce, Ucrania es uno de los principales proveedores de granjas de vientres de alquiler a nivel mundial y Zelenski tiene vínculos con ellos. Es verdad que está convenciendo a la opinión pública occidental, pero creo que es relevante saber que como todo el mundo tiene sus zonas más oscuras y que ahora mismo tal vez no sea el momento de ponerlas de relieve, pero es sustancial conocerlas.

Los acuerdos de Minsk que indica y que se infringieron continuamente, ¿en qué consistían?

Fueron dos acuerdos, el último del año 2015. Se firmaron por el cuarteto de Normandía, que son Rusia, Ucrania, Alemania y Francia y se incluía el alto el fuego en la región del Dombás, que ha sido vulnerado por ambas partes durante estos ocho años de guerra. Otra de las cuestiones recogida era la celebración de elecciones y un posterior referéndum para establecer qué tipo de asociación se establecía entre Donetsk y Lugansk con el Estado ucraniano. Ya hemos dicho antes que Ucrania es un Estado multinacional, es unitario, no está descentralizado como el autonómico en España o el regional en Italia. Por ello, uno de los aspectos era poner en marcha ese proceso descentralizador. Esa propuesta firmada por el cuarteto fue la herramienta diplomática que se tuvo en aquel momento y hasta el comienzo de la invasión rusa para trabajar e intentar una situación de paz en las regiones orientales del Dombás. Ahora bien, ¿cuáles han sido los escollos con los que se han enfrentado los pactos de Minsk? Hay varias cuestiones, la primera por parte de las autoridades de Kiev, porque se negaba la legitimidad de esos acuerdos, ya que habían sido firmados cuando Ucrania estaba derrotada en esa guerra, como su consecuencia y por tanto, se había visto obligada a su rúbrica. En segundo lugar, porque la firma de esos acuerdos y la hipotética descentralización de Ucrania en esas dos regiones incidiría en el proceso de toma de decisiones en el ámbito del Estado. Si este en un futuro quisiera comenzar el proceso de incorporación a la UE o a la OTAN y esas regiones tuvieran capacidad decisoria, podrían bloquear la iniciativa. Por estas razones Kiev no quiso implementar Minsk. Pero esos acuerdos fueron firmados a cuatro. Y una de las razones por las que Zelenski no quiso recibir al alemán Steinmeier es porque fue este presidente quien diseñó los acuerdos de Minsk y Ucrania considera que eran una humillación para su país.

Otro de los espacios más conflictivos es Crimea. Transferida en 1954 a Ucrania, siempre resultó estratégicamente muy relevante. Había un convenio de 2010 para que Rusia pudiera usar su puerto de Sebastopol hasta 2042 y a cambio Ucrania obtenía descuentos en las tarifas de gas ruso. ¿Qué falló o qué sucedió para no cumplirlo y que Rusia se anexionara Crimea?

Sucedió la revolución del Maidán y la salida abrupta del poder de Yanukóvich en la primavera de 2014. En ese momento la Federación Rusa percibe que el cambio de poder brusco en el Gobierno de Ucrania puede poner en peligro su acceso al Mar Negro y por ende, a su flota de Sebastopol e inicia el proceso de anexión por todos conocido, con esa llegada de los hombrecillos verdes a Crimea, la celebración de un referéndum que gana abrumadoramente y posicionando a Crimea a favor de una anexión a la Federación Rusa. Eso fue ni más ni menos lo que sucedió. Ver que se podía poner en riesgo su acceso al Mar Negro.

Escuchamos por parte de Rusia el argumento de desnazificar Ucrania, ¿qué base real tiene?

Ninguna. La construcción discursiva de Putin es una apelación a la memoria del pueblo ruso y parcialmente, del ucraniano en relación con la II Guerra Mundial. Es identificar a la actual élite política, económica con aquella que se unió a los nazis durante ese conflicto. Carece de sentido, pero lo construye de tal manera que expande la idea de que todo el ejército ucraniano es el Batallón Azov y de que los colectivos de corte más radical, nazi, se encuentran infiltrados en las instituciones ucranianas actuales. Esto no tiene ningún tipo de base. Hasta ahora no ha habido representación real de esa clase de grupos en las instituciones ucranianas, por tanto, es una simple excusa para justificar su actuación.

Ruth Ferrero FOTO: David Aguilar Sánchez

¿Es China la gran vencedora en la sombra de este conflicto?

Bueno, tenemos que ver, esperar. En muchas ocasiones especulamos hacia dónde nos dirigimos. Una de las cuestiones que creo que es muy relevante es tratar de ir más allá del centro de operaciones del conflicto en este momento. Yo sé que es complicado intentar tomar distancia de las crueldades de esta guerra, pero la confrontación supone más que una lucha en Ucrania. Existía una rivalidad, que venía creciendo de lejos entre EEUU, que estaba perdiendo capacidad como única potencia global y China, que le estaba haciendo sombra. Esto se vio muy reforzado durante el periodo pandémico. Algunos analistas hablan de que iríamos a un contexto más asiático y menos europeo, que Europa perdería centralidad geopolítica. Ahora mismo lo que observamos es una alianza estratégica entre China y Rusia, que también opera en el Asia central, donde China es el banquero y Rusia el centurión. Y esto podemos proyectarlo de cara al futuro. ¿Qué es lo que puede suceder con el desacople de distintas economías, también fomentado por los paquetes de sanciones que desconectan las economías europeas y occidentales de la rusa? Que ese desacople que ya se iba percibiendo en los años anteriores entre el mundo occidental y China y Oriente se puede acelerar, en este caso arrastrando también a Rusia. Porque veremos que China avalará los pagos rusos y cómo puede ir haciéndose con parte de los recursos naturales que tiene Rusia, la cual terminará siendo muy dependiente de la economía china. Ello, además, de manera desconectada de la economía europea y norteamericana. Por tanto, parece que nos dirigimos a una clara desconexión de un mundo que hasta ahora estaba conectado de manera múltiple a través del proceso de globalización y que ahora, cada vez más, vemos dividido en dos bloques al menos.

Por tanto, lo que dice Rusia de que las sanciones económicas no les afectan no es real tampoco

No, no, claro que les afectan. Lo que pasa es que el efecto las sanciones no es inmediato. Se siente protegida por la cobertura que le facilita China, pero no tiene por qué mantenerse en el tiempo, dependerá de qué le ofrezca Rusia. Sí que les está repercutiendo en el ámbito económico. Impactará en buena parte de la población rusa, porque todos estos paquetes de sanciones determinarán el crecimiento de los precios, del paro, etcétera y eso también generará malestar entre la gente. Podremos examinar hacia dónde se dirige ese malestar, si hacia un refuerzo del liderazgo de Putin o a una potencial movilización social contra este régimen, pero por razones de tipo económico, no por la guerra. Lo observaremos a medida que transcurran los meses, pero las sanciones nunca han estado previstas, nunca se han diseñado con el objetivo de que tuvieran un efecto inmediato de paralizar la guerra. Y luego tendremos que ver qué sucede una vez terminada la guerra, porque los paquetes de sanciones se aprueban siempre y cuando se mantenga la causa que ha provocado su implantación. Si acaba la guerra, ¿seguirían aplicándose? Es importante saberlo en este caso.

¿Eso se definiría más adelante?

Exacto. Aunque lo que nos dicen los datos empíricos de otras sanciones realizadas a otros países, no solo a Rusia, es que cuando termina la motivación por la que se han impuesto esos paquetes, se retiran esas sanciones.

También la economía de la UE se ve perjudicada, ¿se prevé una mayor afectación tras la guerra?

Sí, porque nosotros hemos vivido hasta ahora en un mundo globalizado en el cual se fiaba el mantenimiento de la paz a las interconexiones económicas y comerciales entre las distintas regiones del mundo. El hecho de que se rompan vínculos económicos y financieros con un país como es la Federación Rusa nos lleva a padecer recortes y escasez de algunos productos y divisas que entraban a través de esa vía. Y las líneas de conexión entre la UE y Rusia eran muy importantes, no solo en términos de hidrocarburos, también de comercio; por ejemplo, la industria del lujo se está viendo extremadamente afectada. A mayor dureza del paquete de sanciones, más desconexión e impacto en la economía.

¿Cómo ve a Putin, depuesto o en el poder?¿Se atreve a poner una fecha de finalización del conflicto?

No me veo capaz. Yo puedo plantear escenarios. Van desde que efectivamente Putin pueda vender una victoria, aunque sea relativa en Ucrania y que eso le permita mantenerse en el poder con una población muy cohesionada que, a la luz de las encuestas más recientes una vez comenzada la guerra, le dan un 80% de apoyo por parte de la ciudadanía rusa, hasta que sea incapaz de controlar la zona del Dombás.  Si no consigue antes del 9 de mayo controlar Mariúpol y no puede vender una victoria, podría aparecer-y lo digo de modo muy condicional- algún tipo de quiebra de poder en torno a Putin. Y en el medio plazo, quizás como consecuencia de esas sanciones, del impacto económico y del desgaste de una guerra a largo plazo, que es lo que quiere Occidente, que la guerra se prolongue lo más posible para debilitar a Rusia, pues provocar la caída de Putin. Digamos que estamos ante un dilema prácticamente imposible de resolver en este momento, que es si queremos una guerra más larga o más corta. Una guerra más larga en la cual siga cayendo gente, muriendo civiles, Occidente nutra de armas al Estado ucraniano, esto prolongado en el tiempo para desgastar a Putin y para su eventual caída, este sería un escenario. El otro, una guerra corta que finalizase en unos meses, unas semanas, en cuyo caso la victoria probablemente recaería sobre Rusia, el Kremlin reforzaría su liderazgo y se traduciría en pérdida territorial para Ucrania. A partir de ahí existen muchos grises, pero estos son los grandes escenarios que se pueden dibujar.

Actualidad

1 COMENTARIO

  1. En general, estoy bastante en desacuerdo con estas opiniones. Por ejemplo, la infiltración nazi en el ejército ucraniano es bastane elevada y cercana al 40%. Pero teniendo en cuenta la guerra de desinformación desde este lado, es imposible conocer sus manifestaciones concretas, que, en cualquier caso, se ocultan.
    La pegunta de si China es la vencedora me parece simplemente un puro prejuicio. En el mundo lo que hay es una guerra sempiterna de los EEUU contra todos aquellos que discutan y no acaten su hegemonía. No lo digo yo, lo dicen los propios informes oficiales del gobierno y congreo USA. A ello se añade el gran temor de los EEUU: Que se acabe la hegemonía de su moneda que le permite vivir muy por encima de sus posibilidades.
    Por último, a todos los españoles es bueno recordarles los sucesos de 1898 EUU-España. Solo para que algunos entiendan algo de los Estados Unidos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí