¿Qué ocurrió en Oviedo durante la Guerra Civil?

CCOO de Asturias organizó una ruta dirigida por el historiador José García, quien explicó algunos de los hitos del escenario bélico por la capital asturiana.

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Christian Ferreiro
Christian Ferreiro
Graduado en Filosofía por la Universidá d'Uviéu. Esperando ser docente de secundaria en un futuro no muy lejano.

Los Generales Teijeiro y Aranda, los orígenes falangistas de La Nueva España, la Catedral y el Edificio Histórico de la Universidad. Estos fueron solo algunos de los mayores hitos que dejó para la historia la Guerra Civil en la ciudad de Oviedo, según el historiador y miembro de CCOO de Asturias José García, quien sirvió de guía a una veintena de oyentes por las calles de la capital asturiana. El historiador, que contó con varias imágenes de archivo con las que ilustraba los diversos acontecimientos, protagonizó la ruta de “la Guerra Civil en Oviedo”, que tuvo lugar durante la tarde del pasado jueves 28 de abril.

Imágenes de archivo de los acontecimientos bélicos. Foto: Alisa Guerrero

Antes de la primera parada oficial de la ruta, a modo de prólogo, José García llevó la marcha hasta el antiguo edificio en el que se ubicaba la redacción del desaparecido periódico Avance, cuya actividad editorial, de línea socialista, tuvo lugar entre 1931 y 1937. La oficina de redacción del periódico, que llegó a ser el principal diario de la clase trabajadora asturiana, fue uno de los primeros lugares en caer en manos de los sublevados, y finalmente se convertiría en el lugar de nacimiento de La Nueva España por parte de los falangistas.

Placa informativa en la plaza de la Liberación. Foto: Alisa Guerrero

Así comenzó la ruta de la Guerra Civil; o, como últimamente ha sido nombrada, la “Guerra española”, a modo de preludio a la II Guerra Mundial. Tras el prólogo del edificio periodístico, la ruta continuó por diversas calles y plazas de Oviedo. La primera fue la plaza de la Liberación, en la que se ubicó durante décadas el monumento al Teniente Coronel Teijeiro, ya retirado. Ese monumento, según explicó José García, conmemoraba una de las primeras batallas de la Guerra Civil en Oviedo, donde dicho militar fue un personaje clave. En su lugar, actualmente se encuentra una placa informativa de estos hechos, en una pared llena de agujeros de bala que recuerdan el enfrentamiento armado.

José García, explicando los sucesos en la antigua sede del Gobierno Civil en Oviedo. Foto: Alisa Guerrero
Escudo de la República en el portón de la comisaría de la Policía Nacional. Foto: Alisa Guerrero

El General Aranda fue uno de las personalidades más destacadas y curiosas que se pudieron apreciar en la ruta. Liberal y masón, participó en el sofoco de la Revolución de Asturias y fue nombrado gobernador militar de Oviedo. José García explicó de qué manera Aranda urdió un plan que le permitió engañar a las autoridades republicanas durante la sublevación franquista en el llamado Sitio de Oviedo. Aranda llevó a cabo su estrategia concretamente en la antigua sede del Gobierno Civil ovetense, el mismo lugar en el que actualmente se encuentra la Jefatura Superior de la Policía Nacional. A modo de anécdota, según explicó José García, “por ignorancia o por economía”, el escudo republicano todavía se conserva en las puertas de madera de ese mismo cuartel.

José García, en la Calle Uría, durante la exposición de la ruta de la Guerra Civil. Foto: Alisa Guerrero
El edificio ‘Casa Blanca’ de Oviedo. Foto: Alisa Guerrero

El famoso edificio ‘Casa Blanca’ de Oviedo, ubicado en la Calle Uría, fue otro de los hitos de la guerra. En aquella época, se lo concebía como todo un rascacielos debido a los edificios de viviendas que tenía a su alrededor, que eran de menor altura. Este edificio emblemático sirvió como fortín durante el escenario bélico, de manera que permitió a los militares sublevados controlar una de las zonas más céntricas de la capital. Además, a pocos metros de ese lugar, la ruta continuó hasta la Iglesia San Juan el Real, en la plaza de Fernando Rubio. El templo católico, que es conocido por haber presenciado la boda de Franco con la ovetense Carmen Polo, conserva todavía en su fachada un proyectil sin explosionar desde la Guerra Civil, probablemente lanzado desde el monte de El Cristo, donde se encontraba un batallón republicano.

Iglesia San Juan el Real. Foto: Alisa Guerrero

El Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo fue, con toda seguridad, uno de los hitos fundamentales de la guerra. Esto es así, según expuso José García, debido a los hechos acontecidos en torno al histórico rector Leopoldo Alas Argüelles, del que este año se cumplieron 85 años de su fusilamiento, precisamente, durante la Guerra Civil. El rector Alas, tal y como se lo conoce popularmente, fue todo un símbolo del proyecto ilustrado, liberal y progresista que se desarrolló en la Oviedo de principios del siglo XX. El histórico edificio universitario vivió un incendio durante la Revolución del 34 y una posterior reconstrucción, aunque interrumpida por el escenario bélico. Además, en un pequeño pasillo del patio interior de este edificio, aún se encuentra un monumento conmemorativo de “los buenos caídos”: un mural de piedra con los nombres inscritos de los estudiantes universitarios que sirvieron de batallón franquista durante la guerra, en cuyo centro se encuentran una cruz católica, el escudo falangista del yugo y las flechas y el escudo oficial del antiguo sindicato único falangista durante la dictadura.

Estatua de Valdés Salas, en el patio del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. Foto: Alisa Guerrero

Finalmente, la ruta concluyó en la plaza de la Catedral, en la que José García mostró de qué manera este edificio fue fundamental en cuanto a la propaganda franquista tras el trágico final de la guerra. Tal y como explicó, España sirvió de ensayo de lo que se llamó “turismo de guerra”, es decir, un tipo de turismo destinado a la población del resto de Europa para visitar España con el fin de construir un relato favorable al nuevo régimen dictatorial. Este relato se apoyaba en varios aspectos, como la parte destruida de la Catedral, intencionadamente conservada para representar al bando republicano como “los malos” y al bando sublevado como mártires y “los buenos” de la contienda. De este modo, Oviedo formó parte de la ruta del turismo de guerra del norte, que iba desde Tuy, en Galicia, hasta Irún, en Euskadi, donde la Catedral ovetense era “el plato fuerte” del recorrido. Estos acontecimientos, y muchos más, según el historiador, hicieron de Oviedo “la Mariúpol de los años 30”.

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