Derechos laborales también para las personas LGTBI+

La cultura empresarial y sindical del siglo XXI tendrá que abrir puertas y ventanas a las diversidades

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Nuria Saavedra
Nuria Saavedra
Activista feminista y LGTBI+, trabajadora social y profesora en un instituto de Xixón.

Hablar hoy de derechos laborales significa también hacer referencia a las oportunidades de acceso a la formación profesional. Y, como casi toda la ciudadanía sabemos, la posibilidad de incorporarse a la FP Pública en Asturias es casi imposible porque no hay suficientes plazas para poder estudiar un ciclo formativo. Eso significa que quien puede pagárselo accede a la formación profesional privada abonando mensualmente cerca de 300 € y que quien no tiene esa cantidad se queda en la calle a esperar, año tras año, el privilegio de poder formarse profesionalmente. Además, eso significa que si eres persona LGTBI+, puede ser que seas una parte de ese 40% que sufre acoso lgtbifóbico en los centros. No sólo el alumnado, también el profesorado. La Red Educativa de Apoyo LGTBI+ de Asturias, que ha solicitado su adhesión al Observatorio Asturiano contra la LGTBIfobia, ya ha recibido varias comunicaciones sobre la LGTBIfobia recibida en los centros educativos por parte de alumnado y profesorado. Insultos, amenazas, mofas, actitudes denigrantes e indignantes, exclusiones, ocultar tu vida relacional-emocional, no poder ser llamado por el nombre elegido si eres menor de edad, quizás algo más que no suele estar recogido en ningún protocolo general de acoso, etcétera, forman parte de esos antiderechos humanos que sufren en la vida diaria las personas no normativas, aquellas que se salen de las normas, de lo que socialmente te han enseñado a reproducir incluso aunque sea en contra de tu propia persona, tu anulación y autodestrucción, para ser como todas las personas …. porque siempre se ha hecho así.

Algunos centros educativos asturianos, por respeto al alumnado, han elaborado un protocolo de intervención de acompañamiento a alumnado trans o con comportamiento no normativo y sus familias. No existe ningún modelo ni referente para la comunidad educativa asturiana a propuesta de la Consejería de Educación. Mientras no se apruebe la ley autonómica o estatal que regule los derechos de las personas LGTBI+ y trans y sus familias, estos pocos protocolos que existen es debido, y gracias, a la sensibilidad de los equipos directivos, claustros, consejos escolares y departamentos de orientación.

Si el acceso a la FP es difícil, el proceso de formación del alumnado LGTBI+ es más complejo. El profesorado, en general, y los equipos directivos se encuentran con pocas herramientas comprensivas sobre temas de identidad sexual y de género, así como de orientación sexual para poder ubicar, entender y responder desde las distintas realidades crecientes y diversas. La negación de estas realidades está impidiendo atender lo que ya está en las aulas. No es algo inexistente, aunque sea minoritario. Quien no lo quiera o sepa ver, no está comprendiendo que hay un cambio sociológico significativo con la forma de ser y estar del alumnado, también en cuestiones de identidad sexual y de género. Urge un plan de formación de la Comunidad Educativa gestionado desde la Coordinación de Bienestar y Protección en colaboración con los Departamento de Orientación en temas de diversidad sexual y de género. Este Plan debería realizarse en colaboración con las entidades LGTBI+ de Asturias.

En relación con la situación laboral de las personas LGTBI+, el objetivo más importante a alcanzar en los próximos años es potenciar centros de trabajos inclusivos, respetuosos con la diversidad. El estudio de la UGT sobre “La discriminación de las personas LGTBI+ en el ámbito laboral en España” indica varias cuestiones a tener en cuenta: el 86% considera necesario ocultar su orientación sexual por miedo a ser rechazadas o a sufrir discriminación o maltrato. El estudio constata que el 70% de los convenios carecen de cláusulas que protejan al colectivo. Por ello, la UGT propone “la obligación de tener planes que eviten las discriminaciones de las personas LGTBI+ en el empleo, en empresas de más de 250 trabajadoras y trabajadores.”

Quienes trabajamos dedicamos muchas horas a la semana en el centro de trabajo, no poder ser y expresarte cómo eres y quién eres va minando a la persona y a las relaciones interpersonales. Por ello, una medida de calidad desde una perspectiva humanista, incluso con un propósito de mejor y mayor rendimiento, posibilitaría que cada persona se viva con libertad y respeto en su puesto laboral.

En la medida de lo posible, vamos autodeterminando nuestro camino personal con las condiciones que nos vamos encontrando en la vida. Casi siempre hay obstáculos o dificultades. El apoyo familiar, vecinal, sociopolítico e institucional es fundamental para saltar o sortear esas barreras.

La cultura empresarial y sindical del siglo XXI tendrá que abrir puertas y ventanas a las diversidades, si quiere potenciar a su personal y darle espacio para su creatividad, capacidad de innovación e identificarse con los objetivos y misión de su empresa en la búsqueda del interés común y compartido.

Nuestro planeta requiere solidaridad, humanidad y compromiso, sobre todo, con quienes tienen más obstáculos en el camino de la vida. El futuro requiere de nuestra colaboración para construir espacios dignos para todas las personas, en todos los ámbitos y lugares.

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