Bocamina, un homenaje a la cocina de los de abajo

El cocinero mierense Marcos Cienfuegos es el cerebro detrás de este proyecto que aúna gastronomía, cultura y patrimonio minero

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Bocamina, asegura el cocinero mierense Marcos Cienfuegos, es “un viaje a las entrañas de la tierra a través de la cocina, la cultura y la identidad minera mediante la agitación y el despertar de los cinco sentidos”. Esta iniciativa gastronómica, organizada por el chef en colaboración con el Ayuntamiento de Mieres, celebró este fin de semana su tercera edición después de haber agotado las entradas disponibles en menos de cinco minutos. Y eso que se pasó de las 80 plazas en anteriores ediciones a las 128 de este fin de semana: “Ni por asomo esperábamos ese nivel de respuesta, y queremos disculparnos ante la sociedad por no poder responder a toda la demanda”. Los próximos días 1 y 2 de julio habrá una nueva ocasión de subirse a bordo de esta expedición hacia el corazón de las comarcas mineras por 45 euros el pasaje.

El proyecto, explica Cienfuegos, “nace un trabajo de investigación que se centró en rescatar el patrimonio culinario de Mieres destacando dos elementos: el papel de la mujer, de la guisandera; y el marchamo especial que aporta la cocina de Mieres a la cocina asturiana”. Cienfuegos se tiró más de dos años entrevistando a cocineras, rastreando viejos libros de comidas e indagando en recetarios particulares para reconstruir la memoria gastronómica de las comarcas mineras asturianas.

Y es que desde Mieres, cuenta el cocinero, provienen “algunos de los platos principales del sistema gastronómico asturiano como el chorizo a la sidra, que nace aquí de la mano de Carmen Fernández de Rivera, o el pote. También cosas como la merluza rellena que, curiosamente, nace hacia 1876 en Casa Urbano, uno de los locales de comidas más importantes de Mieres”.

FOTO: Alisa Guerrero

Pero no se trata simplemente, señala de “rememorar viejos tiempos que no van a volver. No es una cuestión de nostalgia, de querer vivir en el pasado, sino de que el pasado nos aporte para el presente y para el futuro”. Por eso, Bocamina apuesta por “conjugar esa cocina tradicional y llevarla a los tiempos actuales. Pero los tiempos y los gustos evolucionan, y tratamos de hacer simbiosis. Es una cocina con técnicas innovadoras y vanguardistas, pero sin perder el marchamo de la cocina tradicional”.

Cienfuegos recuerda que no es solamente la cocina y el recetario tradicional lo que es homenajeado y redescubierto en Bocamina. Todo eso “va unido a otros valores de los territorios mineros, a su patrimonio, historia y riqueza medioambiental. Se trata de potenciar nuestros recursos y darles un nuevo valor. Hay que mantener las raíces, pero dándoles nuevos usos que generen una economía alternativa tan necesaria para Asturias y para los territorios mineros”.

Bocamina nace con la intención de “construir sinergias colectivas que generen ilusiones y que estas, a su vez, se traduzcan en un caldo socioeconómico para los territorios mineros, que tanto hemos sufrido. Si antes nuestro recurso era el carbón, ahora debe ser la emoción”. Pues este proyecto, que algunos lo verán simplemente como ir a comer en un antiguo pozo minero, se basa en verdad en “cocinar con historia para provocar emociones y sensaciones”.

FOTO: Alisa Guerrero

“Es un tributo que nace de las raíces”, insiste, “que quiere poner en valor la base popular, a toda esa gente anónima y de abajo a la que nunca se le reconoce nada. Un homenaje al paisaje y, sobre todo, al paisanaje minero”. Un paisanaje minero que no es estático, que no está aislado y volcado sobre sí mismo, porque Mieres fue también un espacio universal y cosmopolita:

“Nuestro menú no se centra no solo en nuestra cocina, sino que se va a fusionar con otras cocinas que tienen vinculación con la gastronomía mierense, como la andaluza, la portuguesa o la chilena. La emigración que las comarcas mineras acogieron nos aportaron muchísimo, y hay que darles su reconocimiento. La cocina tiene que fusionarse y estar abierta”. Una vuelta al mundo y una inmersión a las entrañas de la tierra sin levantarse de la mesa.

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