“El voluntarismo hace mucho más daño de lo que la gente es consciente”

Su trabajo supone una implicación emocional importante: Anabel Montes Mier es coordinadora de Búsqueda y Rescate Marítimo en Médicos sin Fronteras. En 2019 era la jefa de misión del Open Arms.

Recomendados

Elena Plaza
Elena Plaza
Es periodista, formadora en cuestiones de género, contadora de historias y enredada entre ruralidades.

Anabel Montes Mier me espera en una terraza del Antiguo ovetense mientras toma una cocacola. Luce una camiseta de manga corta con la leyenda Fight like a girl (Lucha como una niña). Si da el sol en la terraza se está bien, pero cuando se tapa, la corriente es un tanto infernal. Mientras yo me añado capas como una cebolla a mi manga corta ella sigue impertérrita, con su mirar azul mar. Anda que no estará acostumbrada a las corrientes, frías de aire, de mar y de falta de solidaridad.

A sus espaldas cuenta uno de los episodios más dantescos de la ayuda humanitaria como jefa de operaciones del Open Arms, aquel 2019. Veinte días de incertidumbre en un barco hasta la bandera de personas rescatadas de la mar.

Montes Mier actualmente es coordinadora de Búsqueda y Rescate en Médicos sin Fronteras en el Mediterráneo central. De hecho coordina el buque Geo Barents en la zona SAR (Búsqueda y Rescate Marítimo por sus siglas en inglés) libia y parte de la maltesa por falta de responsabilidad de las autoridades de este último país. “En Libia te pueden disparar y secuestrar”, apunta. Es la responsable de mantener las comunicaciones con las autoridades para que se asigne lo que se llama un puerto seguro lo más rápido posible.

Esta semana dio la charla ‘Refuxaes de primera y de segunda: la realidá sobre’l salvamentu de persones nel Mediterráneu’, en La Llegra (Uviéu).

Foto: Iván G. Fernández.

Cuando me dieron tu teléfono en La Llegra, el contacto ponía Anabel Socorrista. ¿Cómo acaba una socorrista metida en rescate marítimo y operaciones humanitarias?

(Ríe; en lo que dura la entrevista siempre hay una sonrisa en su cara). Soy de San Esteban de las Cruces (Uviéu) y competí once años en el Club de Natación Ciudad de Oviedo. Tengo el título de socorrista, estuve ocho años trabajando en Asturies (playa de Xagó y en Lastres, Colunga) y 4 en Barcelona. Era voluntaria de Cruz Roja en invierno, daba formaciones, entrenamientos. Formé parte del Equipos de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE) de Cruz Roja y marché para Barcelona para trabajar en la empresa Proactiva, en la playa del Prat del Llobregat. Con la crisis de 2015 fueron para Lesbos. Yo estaba en Asia de mochilera y en noviembre vi todo lo que había pasado y quería formar parte a nivel humanitario, aportando toda mi formación y como ya me conocían en Proactiva, entré se supone que por quince días y me quedé un mes en Lesbos y la isla de Chíos. En febrero de 2016 volví a Uviéu porque necesitaba casa: estuve un mes traumatizada, sin entender todo lo que había visto y a finales de febrero volví para allá.

¿Qué pasó en 2019 con el Open Arms?

Es como una película muy larga e intensa. Ahora me faltan muchos pedazos que no recuerdo. Fue un mes de misión y 20 días sin parar. Siempre que me preguntan no hay palabras, no hay nada que lo defina. Fue traumático, sobre todo para las personas que salvamos, pero también para la tripulación. Lo que vivimos no fue nada normal, pero completamente evitable desde el primer día.

la situación del Mediterráneo es tremenda y hay un doble rasero en cuanto a la procedencia de las personas

Acaba de declarar en el juicio del ex ministro italiano Mateo Salvini.

El 13 de mayo fui a declarar porque me llamó la defensa de Salvini. Estuve desde las 16.00 hasta las 21.30 horas. Fue bastante intenso. Hay que mencionar que se celebra en la sala Bunker de Palermo, donde tuvo el juicio contra la mafia en el 89. Fue bastante impresionante.

A Salvini le acusan de secuestro de personas y de algo así como extralimitación en sus funciones, salvando las distancias legales entre países, aquí sería como abuso de poder. En ese momento yo era la jefa de misión del Open Arms y estaba a bordo del barco. Era la que se comunicaba con las autoridades para el desembarco en puerto seguro de las personas que llevábamos a bordo.

Me llamó su defensa a declarar, pero además soy parte civil contra él. Somos entre 27 y 30 partes civiles. Parecía que yo era la acusada, preguntándome lo mismo todo el rato, tergiversando las cosas. El juicio es en directo y pienso que en el caso de mi declaración y la del capitán del barco se están instrumentalizando para usarlas contra la inmigración que no sea blanca. A nivel legal no tiene mucho que hacer, pero (Salvini) tiene muchos contactos y no sé cómo acabará. Busca cargarse a todo el gobierno de entonces haciendo ver que la decisión tomada no fue solo cosa suya.

Y de esto supongo que hablas en la charla ‘Refuxaes de primera y de segunda: la realidá sobre’l salvamentu de persones nel Mediterráneu’, en La Llegra.

Es la primera vez que doy una charla en Uviéu y me hace mucha ilusión. Tengo una libreta llena de apuntes. Hablo de la evolución del Mediterráneo, de las trabas para parar a las ONG y trato de poner en la mesa el juicio a Salvini. En España no está teniendo mucho tirón, y me sorprende. Y ya es un triunfo que esté sentado en el banquillo. Se trata de visibilizar porque la situación del Mediterráneo es tremenda y de mencionar el doble rasero en cuanto a la procedencia de las personas. La UE acoge muy rápido si se quiere, así que cualquier excusa ahora queda deslegitimada, el discurso se les queda corto. La gente se mueve cuando la guerra está declarada oficialmente y cuando no, pero Marruecos nos queda más cerca, aunque pasa que es otra religión, cultura, color de piel… ¿Cuánto habla Europa de acogida? Hay un cupo en la pirámide antes de que se dé la vuelta. Pensar en admitir en función de si te van a pagar las pensiones es bastante egoísta. ¿Qué más da que te pague la pensión o no?

Foto: Iván G. Fernández.

Hay un doble rasero que comentas, pero ¿cuánto pesa aún el concepto de caridad?

No oigo decir que ningún ucraniano va a quitar el trabajo, pero del resto sí… En cuanto a la caridad, en España específicamente pesa la tradición cristiana, independientemente de ser creyente o no, pero está muy arraigado. Se asimila solidaridad a actos de caridad y el privilegio de nosotras como personas blancas, de usar nuestro tiempo para ayudar porque podemos, y no tanto porque nos solidarizamos. Es esta cosa de los egos y el salvador blanco que me ofende mucho. El voluntarismo hace mucho más daño de lo que la gente es consciente.

¿Y cómo se lleva esto a nivel personal cuando es tu trabajo?

A nivel personal es algo complicado al principio. Me pasó en Lesbos y también en el barco: tú te vas a tu camarote, a tu ducha caliente. Y me sentía mal. Pero con el paso del tiempo también te das cuenta que es un poco cristiano esto de la culpa. Que tú te quites de lo que tienes no va a cambiar nada, si duermo con ellos en lugar de mi camarote no va a hacer que descanse más y mañana esté más fresca para mi trabajo. La diferencia está en cómo se transmite el mensaje, como apoyo mutuo. ¿Por qué no ayudar si puedo hacerlo donde pueda hacerlo? El trabajo de cooperante tiene que estar orientado a lo útil y no a lo que te haga sentir bien. Llevo 7 años trabajando en ONG y soy la más crítica para revisarme y mejorar. No es lo mismo una ONG de hace 50 años, donde se daba la caridad, todo por hombres blancos para ser más interesantes, pero eso ya pasó. Hay que revisarse y preguntarse. Y pongo como ejemplo mi participación en el podcast ‘No hay negros en el Tíbet’, conducido por tres personas españolas y racializadas: ¿quién me va a decir si lo que hago está bien o no? El que tiene realmente algo que decir, que está realmente legitimado, no el que está a mi lado.

El trabajo de cooperante tiene que estar orientado a lo útil y no a lo que te haga sentir bien

La hipocresía también es una camiseta que usan los gobiernos.

Instrumentalizan en su beneficio. En 2018 cuando Pedro Sánchez permitió al Aquarius desembarcar en Valencia, fue propaganda pura, se podía haber hablado con el Estado competente y desde aquella vimos cómo esa política es intencionada. No había ningún gesto, sino que bloqueó unos meses al Aquarius a nivel administrativo a través de una comunicación que si el barco salía a patrullar sin ningún control estatal de coordinación, tendría sanciones de hasta un millón de euros. Esto en España, pero en Italia es mucho peor. Tengo más conocimiento de Italia y sus leyes y desde 2013 con la caída de Gadafi en 2011 el tráfico de personas es de miles y miles. Las gestiones son nefastas de Italia o España o Grecia, aunque les cae a ellos todo el peso y la UE se inhibe.

Italia es mucho más sensacionalista que España a todos los niveles. El tema de la inmigración afecta a cualquier gobierno, pero siempre se utiliza de manera negativa. Con Salvini era todo una aberración dicha desde un cargo público. Otros gobiernos que se suponen más “tolerantes” siguen la misma línea, pero la ocultan porque parece que Mario Draghi es igual de malo pero lo silencia, y Salvini lo voceaba. La semana pasada un barco tuvo que esperar diez días para desembarcar a 471 personas. (Draghi) está extremizando o instrumentalizando la extremización de Salvini, que hace lo suyo bueno frente a los 20 días de Salvini cuando debe ser lo más rápido posible, según la legislación.

¿Cómo de igual o diferente es esta migración en Italia, donde hay más distancia con África que por el Estrecho, qué tipo de embarcaciones?

En Italia es mucho más variada y las embarcaciones más variadas. A España llegan muchas personas de Marruecos por el Estrecho, pero mucho subsahariano a Canarias. En el Mediterráneo central es muy variada, aunque norteafricanos es lo que menos vemos, aunque los vemos. En África hay muchos orígenes distintos y llegan también de Yemen, Pakistán, Palestina. Y el tipo de embarcación es diferente. Las de goma son más grandes, de 7/8 metros con hasta 200 personas, y las de madera pueden transportar de 5/6 personas a 1.000 si son de varios pisos.

El estrecho es muy peligroso porque el flujo marítimo es grande con corrientes muy fuertes, te puedes perder en el Mar de Alborán y llegar a las Baleares. Y luego los cargueros, que tardan unas 10 millas en frenar, con lo que se llevan por delante todo y pasan por encima. En la zona SAR Libia hay un vacío legal con el gobierno reconocido por la ONU y la UE, pero es solo una ciudad y el país tiene una costa muy grande. En la misma zona SAR – Malta, el Estado no ejerce ninguna responsabilidad ni de derechos humanos y lo que pasa en sus aguas no lo sabemos. Otra cosa son las personas que monitorean, pero no hay cifras oficiales. Se habla de 24.000 muertos desde 2014, pero solo se refiere a los cadáveres recuperados y eso no es real ni mucho menos, ni incluye lo que se devuelve. Hay un vacío total y absoluto que tampoco interesa.

lo peor de esta clase de cosas son los microrracismos sin intención de ser racista

Mientras el discurso del odio sigue asentándose.

Es un germen extendiéndose por muchos sitios de Europa. Mi sensación es que Vox recuerda cómo subió la Lega (Liga Norte) en Italia, con discursos disruptivos, incendiarios, fake news… igual que en EE.UU. con Steve Bannon, que ayudó a organizar la Lega. Lo llamaban ‘la Bestia’ y eso está pasando en España con una extremización tremenda: cosas que antes parecían una locura ahora se normalizan. No hay más que ver conversaciones, independientemente de partido o ideología. Lo que está pasando en España es vergonzoso, como las declaraciones del vicepresidente de Castilla y León, de Vox, contra la mujer en silla de ruedas en una absoluta falta de respeto y moralidad. Ya no son espacios públicos, son espacios políticos, que legitiman esas actuaciones. Me llama la atención en Asturies, yo que viví en Salamanca o Barcelona, aquí no hay inmigración como en otras partes y escucho unas barbaridades que no sé ni de dónde lo sacan, que no legitimo tampoco que lo diga la persona que vive donde hay inmigración. Es una repetición de dogmas. Es el efecto por exceso. Me llama la atención tanta “información” con toda la gente escribiendo en Internet cuando se focalizan en la rabia por su vida de mierda.

¿Y qué legitima la inmigración, si hay algo que lo legitime?

Me molesta bastante. ¿Por qué hay que dar una explicación de por qué estás aquí? ¿Quién va a validar si su inmigración es buena o no lo es? Eso me parece… Que en tu país hay una guerra, vale; no, es que me iba a matar el vecino de al lado… ¡Ah, no, eso no! A pie de calle te hacen un juicio sumario. ¿Y si no te gusta lo que te cuento? Entonces márchate a tu país. Y lo peor de esta clase de cosas son los microrracismos sin intención de ser racista. Son personas iguales, pregunta si les puedes preguntar determinadas cosas. Nos debatimos entre ser jueces o paternalistas creyendo que estamos en una esfera superior, aunque no lo verbalicemos.

Foto: Iván G. Fernández.

Y desde tu experiencia, ¿cuál es la realidad femenina?

Los primeros años había mucha más inmigración masculina: eran los padres de las familias que buscaban alternativas para que luego fueran el resto. Esto está muy constatado. Siempre hubo mujeres y niños, pero más hombres. Ahora a veces casi todas mujeres, en una ocasión vimos una embarcación con tres mujeres y 25 niñas y niños, aunque sigue habiendo más hombres. Y la realidad femenina es terrible, para niñas y mujeres es demencial. El 99,9% sufren una violencia sexual salvaje. Algunas huyen de violencia en sus lugares de origen, y los centros de detención libios son auténticas aberraciones. Hay hombres que también sufren este tipo de violencia, pero la motivación es diferente, la humillación; bueno, todo es humillación en el fondo, pero la motivación es diferente. Y luego el peligro de caer en redes de mafia, de trata de mujeres. Hace relativamente poco se empieza a mover el tema de la salud mental, médica… ¿Cómo se rehace una vida después de esto? La poca ayuda que puedan recibir proviene de organizaciones independientes, que no dan abasto.

Ésta es una realidad bastante alejada para nosotras que vivimos en el norte de España.

Aquí no se ve, pero en Roma, en Rímini… hay gente por todas partes. También un montón de gente italiana porque la situación está muy mal. A veces me pregunto si entre ellas habrá alguna persona que yo saqué. Es una injusticia inacabable. Lo primero sería hacer corredores humanitarios. La cantidad de millones que se gastan en “prevención”, en tema militar, en externalizar las fronteras… en lugar de generar corredores humanitarios. Pero es muy utópico, eso no va a pasar nunca. Es todo interés y se perdería demasiadas cosas. Eso no va a pasar nunca.

¿Y cómo sobrellevas este tipo de situaciones, cómo te cuidas, cómo te afecta…?

Con parones necesarios cuando no puedo más. También cometo errores al empezar antes de tiempo. Ahora estoy en un parón, con terapia psicológica. Y porque este rollo de superhéroes me apesta. Yo ya no pregunto. Y eso que es escuchar, que no es vivir. Y tampoco voy a conseguir nada destrozándome y haciéndome la mártir.

¿Cuánto hay de militancia en este trabajo?

Hay mucho, independientemente de que la ONG sea más o menos aséptica o combativa. No es lo mismo considerar un trabajo con inicio y final para un largo recorrido. Se aprende de la experiencia. En ONG más combativas ves cómo la gente se quema y se va y no vuelve más. El hecho de que no duermas no va a ayudar a nadie.

Actualidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí