“Ventanielles también es Oviedo” gritan los vecinos, indignados por el abandono del barrio

Decenas de personas se echan a la calle en un particular "vía crucis" por los lugares abandonados y las promesas incumplidas.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

En el barrio ovetense de Ventanielles están acostumbrados a conseguir las cosas a base de movilización y tenacidad. Así consiguieron en 1984 su centro de salud, y en 1990 la biblioteca. Años más tarde que reconstruyeran los edificios que se vinieron abajo durante la construcción de un aparcamiento. Ya con el tripartito el tejido asociativo se apuntó dos tantos: los fondos para el Bulevar de Santuyano, pensado para cicatrizar la herida de la contigua autopista Y, y el Centro Vecinal Los Ríos. Este jueves el movimiento vecinal del barrio volvió a demostrar su capacidad de convocatoria con una movilización que a modo de vía crucis fue recorriendo las diferentes reivindicaciones de los vecinos y vecinas de este barrio de clase trabajadora: el comedor para el colegio público, la solución a los problemas de inundaciones, la urbanización de la calle río Orlé, que ha quedado a medias, dejando empatanado el lugar, la ampliación del instituto, preparado para 700 alumnos, y con más de 1.000 estudiantes, la construcción del Bulevar, la rehabilitación de las viviendas públicas, muchas sin ascensor o necesitadas de mejores aislamientos, y la solución a la charca infecta en que se ha convertido el solar de Torrejardín en el que se iba a levantar el fallido Silicon Valley de Ventanielles.

Un momento de la manifestación. Foto: Alisa Guerrero.

“Ventanielles Existe”, “Ventanielles también es Oviedo” o “Ventanielles solución” fueron algunos de los lemas coreados por los manifestantes, unos 300 vecinos. La marcha, que recorrió todo el barrio, fue apoyada con aplausos por muchos de los que estaban en las aceras, los bares o las ventanas de sus casas. Y es que todo el mundo siente que el barrio no es una prioridad ni para el Ayuntamiento ni para el Principado. Los fondos EDUSI de la UE, conseguidos en el tripartito para el Bulevar y para rehabilitar el barrio se han quedado en nada, y desde la asociación Nuevo Ventanielles temen que se vayan a perder por el desinterés del bipartito en ejecutarlos.

Foto: Alisa Guerrero

Entre los asistentes hay muchos pequeños y grandes motivos para protestar. María Teresa señala que acude a la movilización por partida doble, porque las inundaciones afectaron su trastero y tuvo que tirar la mitad de sus cosas, y porque sus hijos sufren la masificación del instituto. “Tengo el completo”, bromea. Sonia se queja de que “todo son buenas palabras”, pero que no se terminan de ver realidades más allá de los anuncios a toda página en la prensa local. El último, la demolición del viejo centro social para construir uno nuevo, produce más incredulidad que esperanza en el vecindario. Muchos temen que se convierta en otro proyecto que quede a medias, dejando otra obra ruinosa, y por eso dicen que de construirse se haga en el solar de Torrejardín.

La marcha, que fue respaldada por representantes de PSOE, Podemos y Somos, IU y Foro, así como de otras organizaciones de izquierdas como el PTD y el PCTE, acabó con un llamamiento a fortalecer de nuevo el movimiento vecinal. José Luis García Zuazua, de la histórica asociación vecinal Los Ríos, pidió al final de la marcha que los vecinos volvieran a unirse como antes. Desde Nuevo Ventanielles, heredera de aquella asociación a la que tanto debe el barrio, se colocó una mesa para apuntar a nuevos socios y socias.

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