“La fotografía es más interesante por lo que pregunta que por lo que responde”

El fotógrafo Luis Sevilla expone una gavilla de imágenes a la entrada de la Semana Negra que revisitan el espectral astillero antes de que fuera derribado en 1992.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

Luis Sevilla es la memoria fotográfica de Gijón. Reportero gráfico de El Comercio durante 26 años y, actualmente, colaborador de Nortes, expone El estado de la cuestión a la entrada de la Semana Negra. Una decena de fotos que hablan de un pasado espectral, un astillero en vísperas de su cierra, en el mismo lugar en el que están adheridas sobre una pared. Presente y pasado interactúan de un modo siniestro, pulsando el sistema nervioso de una ciudad que ya no es pero sigue recordando lo que fue. Con la voz templada y veterana de Luis Sevilla hablamos de la huella, las multitudes y aquellas fotos que no fue capaz de publicar y que sólo forman parte de su memoria.

Llama poderosamente la ausencia de las personas, pero si está muy presente la huella de quienes sí estuvieron allí.

Son las fotos de un astillero, de unas instalaciones que pocas semanas después de ser fotografiadas, la piqueta se lleva por delante y, de alguna manera, es un una huella. La fotografía tiene una relación muy directa con la realidad, la misma relación que tiene la huella con la pisada o el humo con el fuego. De ahí también su encanto. NO puede habar una fotografía sin un referente que ha sido real. Este trabajo se sitúa en esas coordenadas y después se sitúa en uno de los elementos clave que me interesan a mí. La fotografía como un ejercicio de memoria, como un referente fundamental para entender también el presente.

Hay una cuestión que hace que esta exposición sea diferente a la mayoría de exposiciones fotográficas convencionales. Se trata del soporte en el que está. Dificilmente puedes encontrar una fotografía sobre las paredes de lo que fue, provocando una extraña y siniestra melancolía.

Cuando me planteé esta exposición era muy consciente de eso. En esta historia, hay un doble juego, un doble y humilde homenaje a Win Wenders. Estas fotos las hago en el año 91 y, como decía, pocas semanas después, desaparecen los astilleros. Meses después las expuse en la semana negra. El titulo que le doy entonces es el de una película de Wim Wenders: El estado de las cosas. Pasan 30 años y sigo con Wenders en el curso del tiempo. sigo con esas dos realidades. La exposición tiene, además, en cada imagen general, muchas referencias temporales. Hay una foto de una pintada que dice Feliz año nuevo, 1982. Eso te sirve para preguntarte cosas. Muchas veces, la fotografía es más interesante por lo que pregunta que por lo que responde. Qué pasó en la cabeza de quiénes hicieron ese mural. Es el año del triunfo de Felipe González, es un sarcasmo, qué demonios. Ahí queda esa referencia temporal que remite a esos años. TAmbién hay otra foto con un componente temporal muy fuerte. Yo me la encontré tal cual. Que el pájaro se murió ahí o, por lo que, fuera alguien lo colocó allí, pues probablemente, pero yo no lo sé. El pájaro negro es una muerte que te sitúa en el aquel momento de la fábrica en funcionamiento, pero años después cierra y años después estamos haciendo esta exposición.

Luis Sevilla bajo los soportales de la calle Marqués de San Esteban. Foto de David Aguilar Sánchez.

Hay una poética en esta exposición relacionada con lo siniestro. Algo que está donde no debía estar y algo que no está donde sí debería. ESos dos elementos, desde un punto de vista político y sociológico de la ciudad, convergen en la imagen.

La fotografía descontextualiza o recontextualiza, permitiendo lecturas diferentes. En este trabajo ese tipo de juegos están muy presentes. Lo que planteaba, de alguna manera, no era plenamente consciente de eso. Ese mismo año comenzaba a ser fotógrafo profesional y tenía un bagaje teórico muchísimo menor. Ese es un atractivo de la fotografía, que con el paso del tiempo la lectura y los lectores van cambiando.

Como era el fotógrafo de aquel entonces y qué queda de aquel fotógrafo en el de ahora.

Yo me reconozco en ese fotógrafo. Esas fotos están hechas en un momento que para mi es muy importante. Yo dejo mi empleo anterior, un banco, y decido hacerme profesional. A los pocos meses comienzo a hacer colaboraciones en El Comercio y ese mismo año comienzo a estudiar el módulo de fotografía de la Escuela de Arte de Oviedo. Qué era en aquel momento, un fotógrafo aficionado al que le interesaba muchísimo la fotografía de reportaje. Desde mis primeras fotos, siempre me interesó hacer fotos de gente: manifestaciones, cabalgatas de reyes. Este trabajo es un poco peculiar, porque no hay presencia humana explícita, pero como tu decías antes, es verdad que está presente y, por consiguiente, el reportaje habla de un pasado industrial pretérito, de una ciudad que fue y que se acabó. Como fotógrafo evolucioné al color. Me sigo reconociendo en aquella época y en aquel trabajo.

Eres un fotógrafo de individualidades o de multitudes.

Yo me identifico con las multitudes aunque eso no me impide dejarme llevar o seducir por los detalles. En el trabajo que proyectaré en La Semana Negra sobre fiestas, son siempre contextos de mucha gente pero en ese contexto, fijarme en los detalles y en personas concretas.

De alguna manera, has retratado como fotógrafo de El comercio el espíritu de una ciudad

Es cierto. Lo que a mi me interesa de la fotografía…la fotografía es un trocito de al realidad en un cuadro. Me siento a gusto en un contexto que no es estático, que se modifica constantemente. Cuando disparo, luego selecciono lo que veo por el visor, es ese juego. Creo que a través de esos trocitos de la realidad, es como sí puedo ir elaborando un puzle de lo que es un conjunto de la sociedad que en un momento determinado me interesa retratar. Hacer una foto muy general, sin más chicha, al final creo que me resulta muy difícil.

Detalle de la exposición de Luis Sevilla a la entrada de la Semana Negra. Foto de David Aguilar Sánchez.

Qué foto te habría gustado disparar de otros fotógrafos.

Mogollón. A mi me pasa muchas veces que viendo exposiciones o abriendo algún libro, me entra una sana envidia. Pienso en Robert Frank. Me interesan muchos autores. Al final, si hiciéramos una comparación entre mi trabajo y la literatura, podemos afirmar que una foto aislada es sólo la frase de un libro, por muy hermosa que sea. A mi me interesa el discurso. Si tienes una foto de Robert Frank, y tienes un libro como el de los Americanos, con un retrato de la sociedad americana. DE ahí qué sacas, pues alguna foto seguro, pero lo que es acojonante es el libro. Pienso en Robert Frank o Diane Arbus. Me resulta muy dificil. No es existe una foto de mi vida y me pasa lo mismo con mis propias fotos. No lo sé.

Como reportero gráfico, en qué momento has tenido, por decisión propia que apagar la cámara de fotos en contra del criterio periodístico.

Más que apagar la cámara…Yo creo que nunca. Lo que sí he hecho es eliminar fotos a la hora de editar. Si estás en la calle, con la cámara de fotos en la mano trabajando, estás en esa movida, no piensas mucho. Un ejemplo. Hubo un ahogado al que fueron a rescatar con el Helimerc. El helicóptero se posó en el cerro de Santa Catalina. La policía municipal hizo un cordón de seguridad. Yo estoy con otros compañeros esperando a que bajen el cadáver, se supone que tapado. Estamos a veinte metros del helicóptero. Cuando el helicóptero saca a la víctima, descubrimos que cuelga destapada. En ese momento sacas las fotos porque no lo piensas. Y es realmente impactante. Cuando llegué a la redacción y vi que esa foto atentaba contra la dignidad de esa víctima, ya sé que no va y no va porque no me sale de los cojones. No la edito en el sistema y me quedo tan feliz. De alguna manera es muy difícil, cuando están pasando cosas, decir que no. Instintivamente, lo que te pide el cuerpo es hacer las fotos. Otro tendrá unos criterios éticos que le permitan decir que era una gran foto. A mi me parece una guarrada y una canalladas.

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