Delicias y miserias de ser una madre africana

Buchi Emecheta narra en "Las delicias de la maternidad", editado por Cambalache, una historia que es la de millones de mujeres africanas en el último siglo

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

El colectivo Cambalache cumple en los próximos meses dos décadas de existencia, toda una hazaña de coherencia y compromiso en unos tiempos de proyectos volátiles e inciertos. Dos décadas funcionando como un pulmón alternativo para la ciudad de Oviedo y ofreciendo un espacio para la reflexión y el movimiento. Además de su local en la calle Martínez Vigil, donde pueden encontrarse esos libros heterodoxos y radicales que no caben en los anaqueles de otras librerías, Cambalache sostiene una pequeña editorial empeñada en ofrecer al lector textos y testimonios alejados de lo consensuado y lo ya sabido.

Buen ejemplo de ello es uno de sus últimos títulos publicados, la novela Las delicias de la maternidad, de la escritora nigeriana Buchi Emecheta (1944-2017). La historia, desde el mismo título, cuenta con cruel ironía la vida de Nnu Ego y su lucha por la supervivencia en el umbral entre un mundo que desaparece-el de su infancia en una remota aldea de Nigeria, con sus jerarquías y costumbres ancestrales-y otro mundo- Lagos, la gran ciudad del anonimato, el hambre y la soledad-que empezaba a transformar el África de las décadas centrales del siglo XX.

Si una de las más hermosas virtudes de la literatura es permitir conocer al otro, acercarse al prójimo, entender su miedo y sus razones, en Las delicias de la maternidad se obra ese milagro sin pretenciosidad ni grandilocuencia. La de Nnu Ego es la historia de millones de mujeres africanas en el último siglo, y aún a día de hoy, sometidas a las contradicciones y penurias del continente. En su peripecia, la protagonista sufre las férreas imposiciones de la moral patriarcal, con sus matrimonios concertados y las diversas coacciones para darle al hombre-y cuidar para él- una descendencia fuerte y numerosa.

“La maternidad ha sido el tema sobre el que más apasionada y también más racionalmente han escrito las autoras africanas poscoloniales”, explica la profesora Maya García Vinuesa en el prólogo, “La identidad de la mujer en África occidental, firmemente asentada sobre su función reproductora-algo que no es radicalmente diferente de las expectativas tradicionales sobre el papel de la mujer en Europa-, viene sufriendo una transformación que ha sido examinada desde perspectivas de género y clase, desde el lugar al que queda relegada la mujer africana en la realidad histórica poscolonial”.

Todo ello con el trasfondo de un mundo rural tradicional que se descompone y se desangra viendo a las jóvenes generaciones emigrar a la capital, donde malviven hacinados en habitaciones insalubres, vendiendo cerillas o descargando contenedores en el puerto. La novela transcurre en los últimos años del colonialismo, y la vida de Nnu Ego está dividida entre la sumisión al hombre blanco y el desconcierto y la confusión cuando los ingleses abandonan el país.

Para Emecheta y otras escritoras africanas de su generación, el personaje de la madre es el lugar desde el que explorar, una vez más en palabras de García Viyuesa, “el papel fundamental de las mujeres en la transformación histórica de las sociedades africanas desde la colonización hasta la actualidad”. Esta novela, una epopeya sencilla y cotidiana, llena por igual de amargura y de belleza, es una oportunidad para acercarse a esos cambios, a esos prójimos, a esas otras.

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