Carlos Zapico, un killer sentimental

El primer secretario del PSOE gijonés apartó en 1987 al alcalde José Manuel Palacio, y lo ha vuelto a hacer, contra todo pronóstico, en 2022.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Llegaron a las puertas de la FSA, en la calle Santa Teresa, con 675 avales. La expectación entre los periodistas era tal que aquello parecía el funeral por Isabel II en su versión asturiana. Ana González acaba de ser reprobada por algo más del 60% de la militancia socialista de Gijón. Carlos Zapico, Primer Secretario de la Agrupación Socialista en 1979, llegó a la sede acompañado de José Luis Patón, veterano militante de la UGT, y Tino Vaquero, miembro de la ejecutiva. Uno minutos después, también apareció Cesar González, secretario de organización de la Agrupación Socialista de Gijón.

Pero el capítulo no iba sobre avales. Ese ya se daba la tarde del miércoles por concluido, entre aplausos y abrazos de quienes han estado 15 días recabando firmas entre los afiliados. Como en toda novela, del planteamiento, pasamos inmediatamente al nudo de esta historia sobre primarias, donde ahora sólo se discute si Ana González debe dimitir como Alcaldesa de Gijón o esperar al término de su mandato y despedirse con discreción. No presentarse a la reelección ya nadie lo discute, aunque Zapico, que es un maestro de la esgrima, no se lo plantea ni se lo deja de plantear. Su papel como promotor de las primarias junto a Manuel Vallejo ha sido impecable. Carlos Zapico es un killer sentimental. Apartó a José Manuel Palacio de la Alcaldía junto a Francisco Villaverde en 1987 y lo ha vuelto a hacer en 2022 provocando una avalancha en el partido que ha sepultado al SOMA en la agrupación. Nadie daba un duro por él hace tres semanas y hoy cierra un capítulo histórico en el socialismo asturiano de esos que quedarán por mucho tiempo en la memoria de la organización.

Mientras tanto, el Secretario General de la FSA, Adrián Barbón, vuelve a ponerse de perfil. Posicionarse a favor de la Alcaldesa en agosto le ha arrastrado también a él hacia un lugar incómodo y hostil, el lugar del vacío político en la agrupación más importante de su Federación, pues cuestionar a Ana González de una forma tan clamorosa es, indirectamente, cuestionarlo a él y a Jimena Llamedo, su secretaria de organización, también. Muy a su pesar, el Secretario de la FSA tendrá que agradecerle a José Ramón Álvarez, secretario de la Agrupación Socialista de Gijón, y al resto de su ejecutiva, que hayan resuelto el estropicio de una gestión municipal inefable en Gijón que ha estado a punto de conducir a su partido a la bancarrota electoral.

La FSA y los socialistas gijoneses cuentan con una nueva oportunidad para disputar la alcaldía frente a los partidos de la derecha si son capaces de acertar con un candidato que borre de un plumazo de su memoria el rastro de Ana González de los tres últimos años. Por cierto, aviso a navegantes. Ninguno de los nombres publicados hasta la fecha como posibles candidatos lo serán. Sea quien sea el candidato, el PSOE parte con una enorme ventaje en las próximas municipales y todo hace prever que serán apasionantes.

Dimitir o no dimitir, esa es la cuestión. El mejor escenario posible para los socialistas es que Ana González anuncie esta misma tarde que no se presentará a las próximas elecciones, que respete el mandato de los gijoneses y continúe en el cargo hasta que sean renovados los escaños en 2023. El peor de los escenarios es que anuncie su dimisión, provocando una crisis institucional que pondría en entredicho su compromiso con la ciudad.

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