Un debate de la región pobre en propuestas

Los partidos de la oposición no plantean alternativas concretas a la gestión de Barbón y marcan posiciones ante el último presupuesto de la legislatura

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

El debate sobre el estado de la región se fue desinflando a medida que transcurrían los minutos en el sótano de Fruela. A la batería desacompasada de medidas de orden social y fiscal que iba presentando el presidente del gobierno, Adrián Barbón, le sucedieron las réplicas de los sucesivos portavoces de los partidos que integran la oposición, suficientes, quizá demasiadas, para comprobar, una tras otra, que más allá del diagnóstico que puedan hacer sus portavoces de la situación política, social o economía de Asturias, de la gestión del gobierno y de sus respectivos modelos, desde la derecha hasta la izquierda, no se registraron propuestas de verdadero calado y sentido pragmático que permitiesen atisbar una seria alternativa. Se confirma algo que no sólo es tangible en la superficie epidérmica de la FSA o en el eco cacofónico del presidente regional: tras el fracaso del Estatuto, ningún partido tiene una agenda política propia.

¿A qué se debe esta falta de calidad política en la oposición que no es capaz de proponer nada que ya no sepamos? Es un misterio, dentro de un enigma, envuelto en un signo de interrogación. A Teresa Mallada, presidenta del PP, tan carente de recursos oratorios, tan incapaz de separar la vista del texto en sus parlamentos, no tuvo el instinto necesario para plantear nada que no fuera la misma y cansina retórica liberal basada en la bajada de impuestos para superar una crisis que la UE ha decidido abordar interviniendo los mercados. Barbón lo tiene fácil ante una adversaria tan maquillada como hueca, aunque las propuestas anunciadas el lunes no estén pensadas para paliar los efectos de la inflación, sino el reto demográfico, desviándose de las medidas articuladas por el gobierno de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz. Lo del lunes con Barbón es la confirmación de que la vida política asturiana transcurre en una dimensión distinta a la de Sánchez. Manejan otros tiempos, otros espacios, otros objetivos y así no se puede.

“Barbón lo tiene fácil ante una adversaria tan maquillada como hueca”

Con Teresa Mallada, Adrián Pumares tiene una autopista galáctica para recuperar posiciones en las próximas elecciones autonómicas. Puede convertir a FORO en el referente político y social de la derecha, si es capaz de conformar un programa y un discurso que apuesten por un gobierno fuerte, liberal y regionalista, si logra alejarlo de visiones cantonalistas que, hasta la fecha, no parecen estar en su horizonte porque en Madrid, Isidro Martínez Oblanca siempre vota con el PP. Sin embargo, a pesar de Oblanca, arrinconar al PP en Asturias y convertirlo en una anécdota no debería de ser una tarea muy difícil, comprobado por enésima vez que Mallada practica una ideología de corte liberal en la Junta del Principado, sin grandes novedades ni tampoco estridencias en cada intervención, pero insolvente a la hora de presentar medidas políticas y económicas concretas que puedan ser baremadas por el resto de partidos.

Rafael Palacios y Adrián Barbón. Foto: Iván G. Fernández

Pumares ya se mostró como un político hábil, astuto y aseado durante el sabotaje del Estatuto, al intercalar un debate fiscal durante la negociación de la cooficialidad. Ahora tiene el camino libre para proponer otro modelo político que sustituya al del PP y lo convierta en una alternativa solvente a la FSA. Pero el escenario es diferente al que se nos planteó con el Estatuto ensoñado por el más romántico de los barbones conocidos. Con la inflación y el precio de los alimentos por las nubes, ya no hay nada a lo que poder torpedear. Se trata de construir con otros partidos desde la oposición o desde el gobierno, un imaginario político realista. Y eso es más complicado porque exige compromiso y credibilidad.

“Pumares ya se mostró como un político hábil, astuto y aseado durante el sabotaje del Estatuto”

La reyerta dialéctica entre Rafael Palacios y Adrián Barbón permitió percibir el merecumbé político que agita a la nueva dirección en Podemos. Se suponía que Sofía Castañón y los suyos habían conquistado la ejecutiva de sus partido tras unas turbulentas primarias para acercar posiciones con los socialistas en el Parlamento, pero lo que observamos durante la jornada del martes fue un ataque a la gestión política del gobierno de Barbón más agresivo, incluso, que los que hemos presenciado anteriormente con Daniel Ripa cuando ejercía de portavoz de su grupo parlamentario. Podemos sigue encerrado en la entelequia del Estatuto y una gran parte de la intervención de Palacios fue una retahíla de reproches al presidente del gobierno asturiano que parecían acusarlo de traidor a la patria o, sencillamente, de estafador. No se registraron propuestas precisas, solo visiones alternativas de un mundo atribulado por la guerra y la economía que, bien es cierto, ha identificado a Juan Cofiño como el rostro neoliberal de un gobierno que firma contratos de confidencialidad con Amazón.

Con el horizonte en los próximos presupuestos regionales, a pesar de la soflama de reproches, Rafael Palacios amagó y dejó bien claro que no habrá líneas rojas en la negociación de las próximas cuentas, cuya ronda de negociaciones comenzará a partir del próximo 26 de septiembre, casi dos meses antes de lo que viene siendo habitual. Serán unas cuentas progresistas, si Barbón no sucumbe a la tentación de pactar con Ciudadanos, ese partido zombie que se descomponen lentamente hasta que en las próximas elecciones anuncie, por la via de los votos, su desaparición. No obstante, la intervención de su portavoz en el sótano de Fruela fue como una especie de canto del cisne que invocaba la autosuficiencia económica del Principado. No sabemos muy bien a qué carajo quería referirse, pero sirvió de base para rezar el rosario de siempre, una letanía de lugares conocidos, tópicos que hablaban de emprendedores, rebaja de impuestos, eficiencia administrativa y bla, bla, bla. Suarez tendió la mano a Barbón. Esperemos que Barbón sepa, como diría Azcona, que los muertos no se tocan.

En el turno de IU, su portavoz, Ángela Vallina reivindicó la vuelta de la Alianza por la Industria. El mayor problema de IU en el sótano de Fruela es que un día amenaza desde el escaño con romper su apoyo al gobierno de Barbón si continúa en su cargo el Consejero de Industria, Enrique Fernández, y otro reclama la convocatoria de una Alianza por la industria para poner freno a los efectos de la Guerra de la Energía. A pesar de la grave contradicción, el sino de IU siempre será apoyar los presupuestos que presenta el gobierno de la FSA con la intención de condicionar sobre algo que después, con el tiempo, no influye en nada. Supongo que el gran pulso de Zapico y Vallina con este gobierno se escenificará cuando la Ley de Calidad Ambiental se someta a la votación del parlamento. No sólo se pondrá a prueba el verdadero poder de Cofiño, que causa terror en los Ayuntamientos. En función de lo que voten los diputados de la coalición, también se someterá a examen su credibilidad.

Foto: Iván G. Fernández

En el horizonte más inmediato, la negociación del último ejercicio presupuestario será la gran oportunidad del conjunto de los partidos que integran el arco parlamentario para presentar sus respectivos proyectos políticos para la próxima legislatura. En el debate se perdió la oportunidad de sentar las bases, más allá de la predisposición de IU y Podemos a pactar unos presupuestos que deberán servir para afrontar el invierno más duro de nuestras vidas. Desde la semana pasada, cuatro kilos de naranjas superan los siete euros. Asturias, como el resto de comunidades, no es ajena a la subida de los precios de la alimentación. Estaremos atentos a qué medidas introducen los nuevos presupuestos frente a esto.

P.D.: La intervención de Ignacio Blanco por VOX, como suele ser habitual, fue un retorcido ejercicio de bizarría política, desenvuelto en la retórica trash, que hace de cualquier acción del gobierno de Barbón, una enmienda a la totalidad. Sin comentarios.

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1 COMENTARIO

  1. El único saboteador de la Reforma Estatutaria ha sido el Sr. Barbón. Respecto al merecumbé toda la razón, el asunto es que dentro de un mínimo umbral de decencia el trato de la FSA es tan humillante que todo lo que no sean las tragaderas de escudero fiel de la izquierda transformadora y marxista revolucionaria (es decir de IU) se muestran cortas para aguartar a este pánfilo con aires de catecista. Al alimón de las propuestas, el secuestro de las decisiones de sobre los Fondos Europeos al parlamento creo que ya lo dice todo sobre el quehacer de estos trileros socialistos. Qué propuestas sr. Guillor, seamos serios! Las propuestas se hablan en la sede del FSA, la sede de la soberanía autonómica está para otras cosas.

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