¿Por qué Vitoria-Gasteiz se ha convertido en el referente de ciudad sostenible del que habla todo el mundo?

La ciudad celebra una década como Capital Verde Europea, con grandes éxitos en la reducción del uso del vehículo privado.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

En 2012 la capital de Álava y del País Vasco se convertía también en la tercera Capital Verde de Europa tras las dos pioneras, Estocolmo y Hamburgo. El reconocimiento de la Comisión Europea no cayó del cielo. Cuando nadie hablaba de ecología urbana ni de sostenibilidad, en Vitoria-Gasteiz ya estaban trabajando en cambiar el modelo de ciudad. Todo el mundo coincide en que el histórico alcalde José Ángel Cuerda, una rara avis, socialdemócrata, ecologista y del PNV, tuvo mucho que ver en ello. Sería él quien apostaría por las peatonalizaciones en 1980, cuando la modernidad en España todavía se identificaba con más coches y tráficos. Sacar coches de la ciudad no se haría sin un alto coste político. La eliminación del tráfico en la céntrica calle Eduardo Dato tendría una gran resistencia. Sin embargo, con el tiempo ya nadie se imagina la calle de otra manera. En 2018 el Ayuntamiento celebraría el aniversario de la peatonalización con un día de coches en la céntrica calle y la pregunta “¿Darías marcha atrás?”. En efecto, los vitorianos han terminado interiorizando el orgullo de vivir en una ciudad pionera en sostenibilidad, algo que ha dado una cierta identidad verde a una ciudad que no tenía ni el relato de la gran ciudad industrial que es Bilbao, ni el de la coqueta ciudad turística que es Donostia.

El anillo verde que conecta todas los espacios naturales, humedales y periferias rurales de esta ciudad de 250.000 habitantes, es uno de los logros indiscutibles de una ciudad que presume de que a cada habitante le tocan 46 metros cuadrados de zonas verdes y un equipamiento deportivo, cultural, educativo o sanitario a menos de 600 metros de su casa.

Mapa del anillo verde de Vitoria-Gasteiz

Una de las claves del éxito de las políticas urbanas ha sido el trabajo a largo plazo, sabiendo que los resultados no serían de un día para otro, pero siendo constante en la apuesta. En 2008 la ciudad impulsaba un Plan de Movilidad Sostenible para reducir el uso del vehículo privado y fomentar una movilidad menos contaminante. El coche se usaba entonces para un 36% de los desplazamientos. El plan se impulsó con el socialista Patxi Lazcoz en el gobierno. Contó con la oposición de PNV, PP, EA y EB, que alegaban falta de consenso. Sin embargo, los resultados 14 años más tarde son buenos. Hoy el 54% de los desplazamientos se hacen andando, el 23% en vehículo privado, el 12% en bicicleta y el resto en transporte público, autobús y dos líneas de tranvía. Los trenes, por cierto, son de fabricación vasca, en la guipuzcoana CAF, así que todo queda en casa.

Un tramo del anillo verde de Gasteiz. Foto: Vitoria-Gasteiz

Especialmente buenos son los resultados en el ámbito ciclista. De un uso marginal de la bicicleta, que apenas llegaba al 3% en 2008, se ha pasado a un más que respetable 12%. Mucho han tenido que ver en ello los 145 kilómetros de carril bici de la ciudad, que hacen seguro a vecinos y vecinas de toda edad y condición física usar este medio para sus desplazamientos cotidianos o para hacer deporte.

Ciclistas en el anillo verde. Foto: Vitoria-Gasteiz

Entre los retos de la ciudad está seguir adelante con más peatonalizaciones que reduzcan el espacio para el coche, el aumento del consumo de energía renovable, hoy un 49%, o el crecimiento del empleo y la economía verde, que ya manifiesta avances con empresas vinculadas a la bicicleta, el almacenamiento de renovables o el vehículo eléctrico y compartido. En el ayuntamiento, de nuevo gobernado por el PNV, están convencidos de que una ciudad verde es más atractiva para vivir, trabajar y crear empresas, y que la calidad de vida también se traduce en prosperidad económica.

Por sus dimensiones similares a las de las ciudades asturiana, Vitoria-Gasteiz es un buen referente. Durante el tripartito de izquierdas la concejalía de urbanismo de Oviedo/Uviéu, en manos de Somos Oviedo, se fijó en ella para proyectos como el Bulevar de Santuyano y el anillo verde periurbano. Ideas que quedaría guardadas en un cajón con la victoria de Alfredo Canteli. Hoy en Xixón es IU y su concejal, Aurelio Martín quienes miran a la ciudad vasca. El edil se ha convertido en el concejal estrella del gobierno de Ana González, pero también en el más polémico. No obstante, si algo enseña la experiencia vitoriana es que cualquier cambio generará polémicas, controversias y resistencias. Aunque la ciudad ha mantenido un cierto hilo verde a pesar de los diferentes alcaldes, PNV, PP, PSE-PSOE, y PNV otra vez, los ritmos de implementación de las políticas ecológicas no han sido iguales. El reto para un municipalismo verde, verdaderamente comprometido contra el cambio climático, será tratar de ir superando esas resistencias, y seducir o ganar a la oponión pública. Sabiendo también que los consensos perfectos y totales no existen, excepto como retórica para justificar la oposición de quienes quieren dejar las cosas como están, mientras las ciudades siguen siendo agentes activos en el calentamiento del planeta.

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