El peor San Mateo de la Historia

¿Es un pájaro? ¿Es un dron? ¿Es un avión? No, queridas lectoras, es #ElPeorSanMateoDeLaHistoria

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Sonia Carbajal
Sonia Carbajal
Experta en comunicación y mala feminista. Fue consultora y trabajó en publicidad casi 10 años.

Así se llama en Twitter -y en todas partes- a lo que ya está siendo crónica de una muerte anunciada. Plazas vacías, conciertos de pago que terminan con gritos de “Canteli dimisión”, locales que se quejan de que no entra nadie, furgones policiales que patrullan las calles desangeladas al ritmo de un hilo musical uniforme y deprimente…

San Mateo 2022 está siendo un cuadro que me río yo de las pinturas oscuras de Goya.

Todo el mundo está enfadado: hosteleras, hosteleros, artistas, asociaciones, ciudadanos, ciudadanas, habitantes de Oviedo y de fuera de Oviedo, votantes de todos los partidos que no se pueden creer que unas fiestas que eran de visita obligatoria para gentes de toda Asturies, se hayan convertido en esto.

¿Y el ayuntamiento entre tanto?, a su bola. Mandando a la policía local a quitar pancartas contra la Ronda Norte y en defensa de la Vega, a arrancar banderas arcoiris y  a acosar a la “plataforma de les Fiestes Populares”, no vaya a ser que alguien consiga ser feliz a pesar de todo.

Me imagino al asesor de comunicación del PP ovetense: “tranquilo Fredi, que subimos unas fotos en las que parezca que hay gente y arreglado”. Qué genios, qué estrategas, qué maravilla de película de Berlanga a la asturiana.

“Dame apuru, tío, dame vergüenza”, eso repite en varias ocasiones el autor de este video, que recorre un Oviedo que debería estar en fiestas, pero está desértico.

Son muchas las personas a las que he oído manifestar su tristeza en los últimos días. Y son muchas las historias: “El día que vi a Slash tocar en el Pinón Folixa”, “los petazos en la plaza de la Catedral”, las programaciones de los chiringos, las charlas, los reencuentros, los vermuts, las noches eternas y las ojeras mañaneras, que hasta la resaca están echando de menos los habitantes de una capital que se ha ido a dormir por la fuerza.

Canteli pretendía hacer negocio con Otea y de paso acabar con todos esos rojos que se organizan a través de los movimientos sociales, y lo que ha conseguido es herir a la ciudad de muerte. No se puede desalojar al pueblo y mantener la vida. No es compatible.

El gobierno municipal va camino de  convertir Oviedo en la ciudad más triste que jamás una mente triste pudo imaginar.  Eso sí, también ha conseguido otra cosa, poner a todo el mundo de acuerdo. En su contra.

Hoy, viernes 15 de septiembre, a las 19 horas hay una convocatoria ciudadana para exigirle al ayuntamiento que nos devuelva San Mateo. No es que las fiestas sean del pueblo, es que las fiestas SON EL pueblo. Y si lo gritamos lo bastante alto, ni el vergonzante y cómplice silencio de la mayoría de los medios de comunicación va a poder salvarles. Allí nos vemos.

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