“El salario social ha minimizado el impacto de todas las crisis que estamos viviendo”

Héctor Colunga considera que las declaraciones sobre el salario social de la Consejera de Bienestar "alimentan esas visiones de que las ayudas no sirven para nada, que son todos unos maleantes y unos parásitos"

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Héctor Colunga (Gijón, 1981) es el director y cofundador de Mar de Niebla, entidad en la que desarrolla un proyecto comunitario global de lucha contra las desigualdades y la pobreza en el barrio de La Calzada. Colunga es también vicepresidente de la sección asturiana de EAPN (European Anti Poverty Network, o Red Europea contra la pobreza), un organismo que acaba de publicar un exhaustivo informe con datos sobre la exclusión social en todo el continente.

La publicación de dicho documentó coincidió en los mismos días en que Melania Álvarez, Consejera de Derechos Sociales y Bienestar, socialista, anunciase en sede parlamentaria que los preceptores del salario social en Asturias podrán ver suspendidas estas ayudas si reinciden en la no participación activa en los programas de formación e inserción laboral. Según la consejera, uno de cada cuatro perceptores de salario social está ilocalizable a la hora de ofrecerle trabajo

El gijonés reconoce estar “muy enfadado” con estas declaraciones de la consejera y con la posterior polémica generada al respecto, y explica sus motivos en esta entrevista.

¿Qué cantidad de personas, aproximadamente, se benefician del salario social en Asturias, y cuál es su perfil más común?

Con la llegada del ingreso Mínimo Vital (IMV) ha ido habiendo un trasvase de salario social básico al IMV. A lo mejor hace tres años podríamos estar en torno a unos 20.000 preceptores. Aunque luego el alcance es mayor, porque cada uno puede tener una unidad de convivencia de 2,3 o 4 miembros. Ahora mismo debe estar en torno a los 15.000 preceptores.

Respecto al perfil, aquí hay un problema, que es hacer de la anécdota una categoría. Porque hay mil realidades, muchas situaciones de personas que por mil avatares de la vida no tienen las fuerzas para ir más allá de percibir un salario social base, y además es que el propio salario social base reconoce la cronificación de la pobreza. Hay personas que no pueden acceder a un empleo por cuestiones físicas: hay preceptores que lo que tienen o tenían es una ampliación de una pensión no contributiva. El perfil de preceptores es muy amplio. Hablamos de una realidad que intenta minimizar la falta de renta de las familias y de las personas, y esa falta de renta se puede dar en muchísimas circunstancias. Se puede dar en un entorno rural, por ejemplo, en el que vive una mujer sola con un mayor al que cuida, y que quizás no tiene acceso, a través de la ley de dependencia, a unos recursos para que su familiar pueda estar cuidado, y esa persona no puede coger un empleo.

Héctor Colunga, de Mar de Niebla FOTO: David Aguilar Sánchez

El último informe de la Red Europea contra la Pobreza y la Exclusión Social, publicado la semana pasada, muestra cómo la pobreza en Asturias ha aumentado sobre en todo en las mujeres y en entornos rurales

Si tuviésemos que ponerle un rostro a la privación económica, ese rostro tiene cara de mujer, y también hay una cierta inequidad entre entornos rurales y urbanos. Me preocupa mucho que surjan mensajes y discursos que señalan de tal manera. Porque la mochila que una persona ha tenido que ir soportando a lo largo de la vida para acabar en una situación de tanta desprotección es muy grande como para encima meterle un ladrillo más de culpa. “Encima no queréis trabajar” ¿Cómo que no queréis? Hay que distinguir entre el querer y el poder. Puedes hacer un sondeo a personas para que puedan acceder a una oferta de trabajo, pero los condicionantes que rodean las vidas de las personas son muy diversos. Primero, puede ser que no tenga las competencias para desplegar ese trabajo. Segundo, puede que mi situación familiar no me lo permita, porque hemos encontrado a personas con ganas de trabajar y con la oportunidad de poder hacerlo, pero tienen un hijo muy pequeño, ¿y cómo gestionan todo eso? Podríamos poner todos los ejemplos que quisiéramos, y frente a una anécdota de “he escuchado a niñas que dicen que quieren cobrar el salario social básico” , yo puedo poner sobre la mesa mil casos que son todo lo contrario.

Entiendo que el salario social base no es una cantidad fija, sino que se adjudica una cantidad de dinero en función de distintas variables.

Así es. Depende del número de miembros, hay pluses por diversidad funcional…Pero está en torno a los 400 y pico euros.

Muchísimo menos que un salario mínimo

Claro, ni punto de comparación. Las rentas mínimas son eso, mínimas, y ese es uno de los problemas que hay, que son tan mínimas que no sacan a las personas de la pobreza. La pobreza es una tasa que se mide con respecto a la mediana de ingresos que hay en un territorio. Si tú estás un tanto por ciento por debajo de esa mediana de ingresos, vas a estar en la pobreza, porque estás en una situación de mayor precariedad respecto al resto de vecinos. Ese es un primer elemento a tener en cuenta. Pero luego hay otro elemento, y es que si estamos avanzando hacia otros modelos de enfoques de derechos, y las políticas sociales se construyen desde esa lógica, no cabe nunca una criminalización frente a un derecho. Esto es como si entráramos en una horquilla y decimos “como no has sacado un 10 no tienes acceso al sistema educativo y estás avergonzándonos a todos y todas”. La educación es un derecho, y el salario social en Asturias también lo es. Yo sé que la Consejería de Bienestar es crítica con cómo lo están gestionando, están intentando cambiar cosas, pero ahí radica parte del problema. La gestión del salario social básico siempre ha sido una dificultad a nivel de gestión administrativa y de agilidad

Supongo que esa tardanza en la tramitación burocrática, que ya se ha visto en la adjudicación de las ayudas del alquiler de este año, deja a muchas familias en una situación de incertidumbre durante mucho tiempo

Efectivamente, entonces realmente no me gusta que se extrapolen unos mensajes que no son una realidad general, sino una anécdota. Eso alimenta esas visiones de que las ayudas no sirven para nada, que son todos unos maleantes, unos parásitos…Joder, si la gente supiera la mitad de lo que las personas están luchando igual nos quedábamos todos más callados.

¿Es un juicio desde la ignorancia?

Cuando Melania Álvarez hace estas declaraciones sé que lo que hay detrás de ella no es lo mismo que cuando lo dicen ciertas bocas, pero estás alimentando ese discurso sin darte cuenta. Parece como que no hay gente que está en planes de incorporación, como que no hay gente a la que el salario social le ha ayudado a no estar hundido y han conseguido reflotar. Si Asturias tiene una bandera histórica en políticas sociales es haber construido un salario social base como derecho subjetivo, y eso ayudó a minimizar el impacto en todas las crisis que estamos viviendo. Hemos construido un escudo social que ha permitido que la situación no sea todavía más dramática. Eso hay que ponerlo en valor, no dinamitarlo.

Héctor Colunga, de Mar de Niebla FOTO: David Aguilar Sánchez

¿Qué obligaciones conlleva ser preceptor del salario social?

Cuando eres preceptor del salario social básico lo que estableces es un compromiso de seguir un plan personalizado de inserción sociolaboral, y ese plan intenta que tú, y todo tu entorno, puedas encontrar oportunidades, formarte, mejorar tu rendimiento y participación académica…y eso se construye desde las unidades de trabajo social que hay en los municipios. Pero, ¿qué ocurre? Está muy bien decir que las personas no trabajan pero, ¿cómo están dotadas las unidades de trabajo social en Asturias?, ¿qué ratio de personas atienden? No están pudiendo hacer el trabajo que les gustaría hacer, que es sentarse con las personas, escucharlas, buscar oportunidades, acompañarlas. Eso requiere tiempo. Si yo he estado trabajando 15 años de mi vida, me vienen dos situaciones mal dadas, pierdo mi empleo porque ha cerrado mi fábrica, ese trabajo que yo he estado haciendo no va a volver a existir, entro en una depresión…¿estoy solo ante esa realidad? Si tenemos un Estado del Bienestar, necesito profesionales que me echen una mano. ¿Están pudiendo los servicios sociales prestar esa atención a las personas preceptoras? No, es imposible.

Héctor Colunga. Foto: David Aguilar Sánchez

Tú en Gijón, coges la memoria de servicios sociales de 2019, y coges el número de trabajadores sociales que hay, por el número de horas que trabajan al año, y lo divides entre el número de usuarios que han tenido y te sale que no han podido estar ni dos horas con cada persona, y eso si se dedicaran solo a sentarse con gente. Estamos pidiendo milagros. Es un milagro que las personas recompongan sus vidas con los recursos de acompañamientos que ponemos sobre la mesa. Y me sabe mal, porque sabemos que han intentado mejorar cosas, pero por mucho que lo intentes, cuando regalas ese titular te cargas todo el imaginario de lo que se está construyendo, y quienes estamos en primera línea decimos: ¿por qué?  ¿Por qué no hablamos de las personas que han salido de esa situación y nos tenemos que quedar con la anécdota?

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3 COMENTARIOS

  1. Resulta que la Consejera no tiene datos y por lo tanto no analiza bien la realidad y tú sí. Porque desde organismos internacionales donde tú estás los tenéis. Qué listos sois!!!, Deberéis, por responsabilidad, dar un paso al frente y presentaros a las elecciones donde podáis generar felicidad y recursos para donar.

    • Ya sabes Miguel que ni listos ni tontos. Los datos están ahí, son conocidos por todo el mundo. Lo que debemos cuidar es cuales les damos más relevancia. Eso marca unas ideas u otras.
      Un abrazo,

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