La torre de La Vega se tambalea, los expertos dudan de las viviendas y piden asociarla a un Área Metropolitana

Nacho Cuesta defendió la urgencia de adquirir el suelo frente a elaborar un proyecto, ante la oposición vecinal y las teorías de los expertos, en un debate celebrado en la Universidad

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Andrés Illescas
Andrés Illescas
Es periodista.

Proyecto frente a adquisición, el Área Metropolitana de Asturias y La Vega y aprovechamientos económicos frente a usos empresariales y culturales. Estas fueron las tres claves del caldeado debate sobre el futuro de la Fábrica de Armas de Oviedo celebrado esta tarde en el edificio histórico de la Universidad de Oviedo y organizado por el Colegio Oficial de Ciencias Políticas y Sociología. Sobre la mesa tres frentes bien diferenciados. El primero encarnado por el teniente de alcalde, Nacho Cuesta (Ciudadanos), que aguantó el tipo ante un público contrario a su visión favorable a recalificar el suelo e introducir la autovía en el recinto. El segundo el de los contrarios al protocolo, defendiendo Juan Álvarez, portavoz de la plataforma “Salvemos La Vega”, que se defina un proyecto antes de proceder a los términos de la adquisición. Y, por último, los teóricos, el urbanista Víctor García Oviedo (redactor del Plan General de Ordenación de la Ciudad) y el catedrático de economía regional Fernando Rubiera. Ambos centrados en defender que el fondo de la cuestión está en integrar La Vega en un Área Metropolitana que salve a la región.

Cuesta inició el coloquio asegurando que llegaron al gobierno local y se encontraron “con una negociación enquistada con el Ministerio de Defensa”. Entonces decidieron “cambiar el paradigma” y plantear la cuestión del “precio”, como algo “esencial”. Sugirió de esta manera el teniente de alcalde que lo primero es “hacerse con el suelo, antes de hablar de sus usos”, aunque también afirmó “que se está trabajando en ello en paralelo”.

La idea sigue siendo firmar “en próximas fechas” un convenio que ya sea vinculante, entendiendo que en este caso era fundamental “un acuerdo rápido y que implicara al Principado”. Eso sí, reconoció que la posibilidad de ejecutar una torre de 25 plantas comienza a diluirse por la oposición vecinal y frente a esto se buscarían nuevas zonas para aprovechamientos urbanísticos que compensen a Defensa, que es propietaria de las zonas donde se harían las 1.000 viviendas.

Un momento del debate.

Precisamente, Cuesta defendió a capa y espada la creación de domicilios: “Nos parecía que era algo que enriquecía, pues la diferencia entre un polígono y un barrio reside en que viva gente”.

Contundente fue la respuesta de Álvarez, que pidió que “las palabras bonitas se concreten en hechos”. Este puso de manifiesto el descontento de la plataforma ciudadana con los términos del acuerdo (especialmente con la construcción de viviendas y el paso de la autovía), empezando por la ausencia de un proyecto previo a la adquisición, que pudiera servir para atraer fondos europeos y estatales. Algo que a su juicio condiciona mucho, tanto las cuantías del trato, como las circunstancias en las que, posteriormente, se pueda aprovechar el recinto.

Criticó el portavoz de “Salvemos La Vega” que la recalificación del suelo incrementa las pretensiones económicas de Defensa, al poder construir inmuebles. “El suelo con la calificación actual valdría unos 15 millones de euros, a los que habría que restar el coste de la descontaminación del suelo, que debe asumir el Ministerio”, espetó Álvarez.

Frente a lo expuesto por Cuesta, que aseguró que solo se busca la “viabilidad económica a futuro para la ciudad”, Álvarez afeó que no “ni el Principado ni el Ayuntamiento hayan querido hacer un desembolso en este caso y sí lo vayan a hacer en el Hípico del Asturcón”.

La temperatura bajó con la intervención de Fernando Rubiera. El economista dibujó el que considera un buen escenario “a medio largo plazo” para La Vega. Este, a su juicio, pasaría, en primer lugar, por concretar Asturias como una ciudad metropolitana. “La Vega solo puede tener potencial si se plantea como algo para toda Asturias. Este tipo de polos empresariales deben estar asociados a una población de medio millón de habitantes o más y esto solo se puede lograr con el área metropolitana”, aseguró.

La otra pata de su “futura Vega” tiene que ver con encontrar un sector empresarial concentrado. Es decir, una serie de empresas de la misma rama que puedan tejer sinergias entre ellas y encuentren Asturias atractivo. Según los informes de los que disponía el experto, el sector indicado sería el biotecnológico.

Eso sí, la cuestión no sería barata ni inmediata. Ahí, tal y como explicó, surge el problema de sostener el recinto “durante 20 o 30 años hasta que despegue, como sucedió con el Parque Tecnológico de Gijón”. Y, a su parecer, la construcción de viviendas podría no acabar siendo lo más adecuado: “Igual sí, pero quizá no exista demanda para esas viviendas viendo como está el mercado en Asturias. Además, a medio plazo, podríamos encontrarnos con una importante ocupación del espacio por viviendas”, argumentó Rubiera.

En la misma línea fue Víctor García Oviedo, aunque rechazó centrar el debate de La Vega en la cuestión de la vivienda. Este reivindicó como esencial el área metropolitana, “cueste lo que cueste” para el futuro de Asturias y pidió abandonar el pensamiento de “una Fábrica de Armas para Oviedo”, transformándolo en una cuestión que debe implicar al conjunto de la región.

El otro planteamiento destacado de García Oviedo pasa por la necesidad de “encontrar un arquitecto de nivel capacitado para coger ‘de aquí y allá’ para pensar en el conjunto”. Asimismo, el urbanista destacó la importancia de abrir la fábrica y conectarla con la trama urbana, además de definir un proyecto que pueda servir para captar fondos europeos y estatales.

Instante del debate celebrado en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo sobre el futuro de La Vega.

En su segundo turno de intervención Cuesta dijo “no poder estar más de acuerdo” con el planteamiento de los expertos. Sacó además sus cifras, “crear 5.000 empleos de valor” y “traer 20.000 habitantes”, para asegurar el futuro de Asturias. Sin embargo, reconoció que aún no hay un proyecto concreto, justo al contrario de lo expuesto por García Oviedo.

También defendió que hay espacio para todos los usos y que el tráfico por el interior de la fábrica llegará “dulcificado” y subrayó que una persona liberal como el “no va a decirle a la gente de que manera entra en la ciudad”, sea o no en vehículo.

Este último extremo no convenció a Álvarez, que recordó los importantes volúmenes de tráfico actuales en Santullano e hizo un llamamiento a la sensatez. “Ahora mismo pasan 25.000 vehículos diarios y un límite de 50 kilómetros por hora es su única dulcificación”, concluyó.

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