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La Agrupación Socialista de Gijón exhibe fortaleza y unidad durante la cena de Navidad y se distancia de Madrid

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

El cuatro de diciembre es una fecha clave en el socialismo asturiano. Lo recordó ayer Adrián Barbón, durante su intervención en la cena de Navidad que reunió, después de dos años interrumpidos por la pandemia, a gran parte de la militancia local en el restaurante Savanah de Gijón. El 4 de diciembre es el día en el que se fundó su agrupación socialista, hace ya más de 131 años.

Cerca de 350 afiliados se reunieron en la tarde noche del viernes. El dato es importante. Se trata de una cuarta parte del conjunto de la militancia. No todos pueden exhibir ese nervio para una convocatoria política, festiva y, también, por qué no, afectiva. Pone de manifiesto la capacidad de resistencia y fortaleza de una agrupación que hasta hace escasos dos meses, se abría en canal para elegir a un nuevo candidato a la Alcaldía de Gijón, relanzando a los socialistas en la carrera electoral.

Al encuentro navideño le precedieron las intervenciones del secretario general de la agrupación, José Ramón García “Monchu”, de Luis Manuel Flórez “Floro” y del propio Barbón. El discurso de Monchu rescató el adn industrial de Gijón, desempolvó una voluntad decidida a que se hable, se proponga y se defienda los intereses generales de Gijón y de Asturias en la política económica nacional. Monchu defiende una transición ecológica, pero con los trabajadores, una nueva cultura industrial y tecnológica, pero con empleo de calidad. Es fácil comprobar la afinidad entre Monchu y la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. No es casual que su presentación del candidato a la Alcaldía terminara realzando a una figura “que ha venido a sumar”. El reto demográfico en Asturias pasa por la calidad en el empleo y el socialismo gijonés no está dispuesto a renunciar a ese factor. Monchu tampoco ocultó la deuda histórica ubicada en el capítulo de las grandes inversiones y, particularmente, el de las infraestructuras, a escasas horas de que Ana González, la Alcaldesa de Gijón, la gran ausente de la noche, hubiera convocado un encuentro con representantes parlamentarios en las Cortes Generales para poner de manifiesto su descontento, convocatoria a la que, por cierto, no acudieron algunos senadores socialistas. El vial de Jove se está convirtiendo en algo más que una necesidad que facilite el desplazamiento de las mercancías desde El Musel hasta la factoría de Arcelor. Ha pasado a ser una afrenta con rasgos claramente erosivos en la autoestima de los socialistas.

Begoña Fernández, José Ramon García, Adrián Barbón y José Manuel Flórez “Floro” en la cena de Navidad.

El discurso de Floro se inclinó hacia el dibujo de un perfil sentimental de su vida en la ciudad, engarzado con las bases del proyecto político, todavía difuso, que los socialistas discutirán dentro de un par de meses en la próxima conferencia política; una conferencia fundamental que determinará el rumbo de la organización y pergeñará las líneas maestras de su programa electoral. Es fácil observar que después de unas primarias, a la agrupación socialista aún le queda mucha tarea por hacer y corre el riesgo, leve todavía, de que la conferencia se solape con las asambleas en las que se aprobarán el programa y la lista de nombres que integrarán su candidatura municipal. Por el momento, todo esto se está cociendo a fuego lento. El regreso de Carmen Moriyón a la primera línea de la política local no eclipsó el relato socialista. Serán unas elecciones en las que juegan muchas variables que, por el momento, es precipitado desentrañar. Nos encontraremos con una derecha atomizada en la que, además de la ex-Alcaldesa de Gijón, también cobrarán protagonismo el nuevo partido de Cascos y la inefable presencia de Pepín Braña.

La clave de la noche se encontraba en el discurso de Barbón que exhibió un apoyo sin fisuras a José Manuel “Floro”, no sin antes insinuar la integración del sector crítico en las listas municipales, rescatando del olvido a Ana Puerto e Iván Fernández Ardura, dos de los caídos en el proceso de primarias y en el Congreso previo, respectivamente. Barbón fue el mismo que tildó de “barullu” aquel instante que pasará a la historia del socialismo español y el mismo que después se enmendó. ¿Qué razón hay detrás de todo esto? En Gijón y la comarca se juega la reelección el Presidente del Principado. El sistema de equilibrios interno le empuja a buscar un nuevo discurso y nuevas alianzas. No es de extrañar que le veamos por la ciudad con más asiduidad y esto es importante, porque enfocará su discurso hacia las deudas históricas que Madrid ha contraído con Gijón. El discurso de José Ramón ha adquirido más relieve y fuerza.

Otro dato relevante: nadie citó en sus discursos a Pedro Sánchez. Se trató de un acto reflejo, pero muy sintomático. Es importante destacar que esta semana, el Presidente del Principado se desmarcaba del Presidente del Gobierno en un asunto tan resbaladizo y “radiactivo” como la modificación del tipo penal que castiga la malversación. Sus declaraciones casi parecían un exabrupto ante la inminente reforma del código penal que rebajará considerablemente el castigo de este delito si en él no se aprecia lucro personal. Mucho han cambiado las cosas desde que Adriana Lastra desalojara su despacho en Ferraz. La pérdida de influencia política de la FSA en Madrid es sustancial y una de las primeras consecuencias es el repliegue de Adrián Barbón. De adalid del sanchismo, Barbón ha pasado a defender posiciones similares a las de García Page. Barbón busca nuevas alianzas internas. Las encuestas que maneja le obligan a pasar página y recomponer relaciones. El SOMA comienza a perder posiciones en el seno del socialismo asturiano.

Cuando Javier Fernández fue elegido presidente del Principado, comprendió que era el Secretario de todos los socialistas y el presidente de todos los Asturianos. Una de las primeras consecuencias fue la perdida de influencia de José Ángel Fernández Villa, el Tigre, al que comenzaron a caérsele lentamente todos los dientes. Barbón comienza a vivir una situación parecida. La historia no se repite, pero rima. Como dijimos al principio, el 4 de diciembre es el día fundacional del socialismo gijonés y, curiosamente, el 4 de diciembre es también el día en el que se celebra Santa Bárbara, la patrona de los mineros. En la resolución de esa tensión entre el poder local y el poder de un sindicato se vislumbra parte del futuro de Adrián Barbón, quien conserva margen político para convertirse en la Reina Madre.

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