Un guerrillero llamado Santeiro

La Ciudadana proyecta este viernes el documental sobre el legendario guerrillero anarquista que en los años 40 operó entre León, Galicia y Asturias.

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Alejandro Álvarez
Alejandro Álvarez
Profesor jubilado de secundaria, fue secretario general de CCOO de Enseñanza de Asturias. Es autor de la novela "El médico que no quería morir"

Serafín Fernández, el Santeiro, nacido en Guímara (Fornela, León) en 1915, hereda el sobrenombre de su padre, que vivía de los donativos que recogía por los pueblos de Fornela y comarcas aledañas por las que se movía con un santo a lomos de un caballo pidiendo limosnas. Huérfano de madre a los 8 años y de padre a los quince, pronto comienza a trabajar en las minas de Fabero, donde, por influencia de su tío, se afilia al Sindicato Único Minero, de tendencia anarquista, lo cual va a condicionar de forma sustancial su trayectoria vital. 

Desde el inicio de la guerra, una vez que los sublevados toman Fabero, participa en el Comité de Defensa de la República en Guímara. En noviembre del 36, huyendo de las fuerzas rebeldes, que están sembrando de cadáveres de republicanos los pueblos del Bierzo, abandona Fornela en una columna de 415 personas de diferentes pueblos de aquella comarca que se dirige a Asturias para incorporarse al ejército republicano. Tras la caída del Frente Norte regresa por los montes a su pueblo, evitando caer en manos de los sublevados. Conocedor de los asesinatos de sus compañeros republicanos regresados del frente se refugia en la montaña con un grupo de compañeros para huir de la muerte. Son los conocidos en los primeros momentos como los fugaos

“Huérfano de madre a los 8 años y de padre a los quince, pronto comienza a trabajar en las minas de Fabero”

Durante diez años, entre diciembre de 1937 y el mismo mes del año 47, en los que llega a ser líder de la partida de “los fornelos”, Serafín el Santeiro participa en enfrentamientos con las fuerzas franquistas y en operaciones controvertidas, ligadas a la necesidad de supervivencia, pero consigue evitar la continua persecución de los cuerpos represivos fascistas, llegando a ser uno de los guerrilleros más buscados y por cuya captura, vivo o muerto, se ofrecía una cuantiosa suma de dinero, pues, a ojos del coronel Gumersindo Varela, se estaba convirtiendo en un ejemplo de resistencia que manchaba el brillo de sus medallas y del “Movimiento”. 

Mineros de Fabero

Por carácter e ideología no se sumó a la Agrupación Guerrillera de León y Galicia, dirigida por socialistas y comunistas, aunque colaboró con ella en alguna ocasión y adoptó sus principios de actuación ética. Hombre reservado y carismático, se ganó el apoyo de muchas personas en las zonas por las que se movía, y, ya en vida, llegó a adquirir cierta aureola legendaria entre las gentes de Fornela, Ancares e Ibias por su prolongada resistencia al fascismo, a pesar de su afección pulmonar, de la que fue atendido por el doctor Lodario Gavela hasta septiembre del 47, cuando este doctor fue asesinado por la Brigadilla por orden de aquel malvado coronel. Desde entonces, falto de medicinas y cuidados, su salud se fue deteriorando. La noche del 5 de diciembre de 1947, por un chivatazo inesperado en el pueblo de Fontoria, fue cercado, junto a su primo Amadeo, por la Guardia civil de Vega de Espinareda en la casa del enlace José Rubio antes del amanecer. Para coronar su fama de valiente, salieron de la casa, él el primero, lanzando bombas de mano y disparos de pistola y lograron escapar del cerco. Herido en la pierna y con una espesa nevada, consiguió llegar, aunque exhausto, al pueblo de Fresnedelo, a varios kilómetros de distancia. Pero la tuberculosis, el frío y el agotamiento hicieron el trabajo que no logró hacer la Guardia Civil. Nunca fue apresado pero su cuerpo fue encontrado ese mismo día por la tarde con un disparo post-mortem en la cabeza y apoyado en el tronco de un castaño. 

Federación de guerrillas de León y Galicia.

Su recuerdo, entre la admiración mitificada de muchos y el reproche virulento de unos pocos, permaneció muy vivo en las gentes de la zona. Los republicanos fornelos, que sufrían la cruel represión fascista, adjudicaban al Santeiro el atributo de vengador de los sufrimientos que les infringían las fuerzas represivas. Su muerte se sumaba al asesinato de su cuidador, Lodario Gavela, dejando dos víctimas fornelas del fascismo en aquellos años tenebrosos, dos líderes unidos en un anhelo común, la defensa de la legalidad republicana primero y la lucha contra el fascismo después, como dos caras de una misma moneda: la lucha por una sociedad justa, libre y de democracia plena, aunque entre ambos hubiera visiones no idénticas. Su muerte supuso un fuerte golpe a la esperanza, pero ambos quedaron ligados en la Historia y en la memoria, sobre todos de los fornelos y las fornelas, como símbolos de aquella lucha, como héroes anónimos, como ejemplos de dignidad que, ante el fascismo, nunca se dejaron vencer antes de que acabaran con ellos.

Este viernes 20 a las 18:30h la asociación cultural La Ciudadana proyecta el documental “Un guerrillero llamado Santeiro”, del cineasta Santiago García. Los historiadores Ramón García Piñeiro y Francisco Erice acompañarán al director en el acto, que se celebrará en el Edificio Histórico de la Universidad.

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