27 de enero con Vicente García Riestra en el recuerdo

Once millones de personas fueron asesinadas en los campos de internamiento nazis: el poleso fue uno de los que sobrevivió para contarlo.

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Javier Arjona
Javier Arjona
Minero jubilado y militante internacionalista.

El 27 de enero es el aniversario de la liberación de uno de los campos de exterminio industrial de personas del nazismo, el campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau fue liberado por las tropas soviéticas el 27 de enero de 1945 y se toma como referencia para recordar el nunca más al nazismo.

Un día para recordar a personajes como Vicente García Riestra, sobreviviente, al que el franquismo le robó también la nacionalidad española, y nunca le fue devuelta, aunque el año anterior a su fallecimiento estuviera en Oviedo, en Noreña, en Siero, de la mano de su biógrafo Xuan Santori. Y con Vicente rememorar a los miles y millones de personas asesinadas por el nazismo.

Vicente García Riestra visitando la fosca común de Uviéu. Foto: Pablo Lorenzana

El exterminio industrial de personas es uno de los capítulos más horrorosos de la historia de la humanidad como símbolo del genocidio perpetrado por los nazis. Militantes comunistas y socialistas, antifascistas, judíos, gitanos, homosexuales, discapacitados… compartieron el mismo destino del horror nazi.

Vicente García Riestra recibió, título póstumo, lo que en vida no pudo recibir, la medalla de oro de Asturias.

El franquismo también. Lo que ahora son estadios de fútbol, colegios, paradores, fábricas, durante un tiempo fueron centros de tortura, trabajos forzados, abandono y represión, y se documentan 300 de ellos, con cerca de un millón de víctimas.

El juramento de los sobrevivientes, como Vicente, decía y conviene no olvidarlo:

Al fin las puertas  de los campos más terribles y más sangrientos se abren..”.

“Partiendo en todas las direcciones, volveremos libres a nuestros países liberados del fascismo.

Los prisioneros, a quienes todavía ayer amenazaba la muerte de la mano bestial del verdugo fascista, expresan su reconocimiento desde lo más profundo de su corazón a las naciones aliadas victoriosas y liberadoras y saludan a todos los pueblos en su libertad reconquistada.

Tras una estancia de varios años en el campo, comprendemos mucho mejor el valor de la fraternidad de los pueblos.

Fieles a este ideal, juramos mantener nuestro espíritu de solidaridad y unión para continuar la lucha contra el imperialismo y el fanatismo nacional.

El mundo fue liberado de la amenaza hitleriana gracias al esfuerzo común de todos los pueblos y merced a este mismo esfuerzo nos ha sido devuelta nuestra amada libertad, tan deseada por todas las naciones.

La paz y la libertad son la garantía de la felicidad de los pueblos y de la construcción de un mundo sobre nuevas bases de justicia social y nacional. Es esa la única ruta hacia una colaboración pacífica de las naciones y de los pueblos.

Ya reconquistadas nuestra libertad y la de nuestros países, queremos guardar en nuestra memoria la solidaridad internacional del campo.

Recogida tan sabia enseñanza, queremos marchar por un camino común, el camino de la libertad indivisible de todos los pueblos, el camino de la mutua comprensión, el camino de la colaboración en la gran obra de construcción de un mundo nuevo, justo y libre.

No olvidaremos jamás los sangrientos sacrificios que los pueblos tuvieron que hacer para reconquistar la felicidad de todos.

Recordando la sangre derramada por todos los pueblos y los millones de seres humanos sacrificados, asesinados, inmolados por el fascismo nazi, juramos no abandonar jamás el camino que nos hemos trazado.

Sobre la base de una comunidad internacional queremos erigir a los soldados de la libertad caídos en esta lucha sin tregua el más bello monumento: El Mundo del Hombre Libre.

Nos dirigimos al mundo entero para decirle: ¡Ayúdanos en nuestra tarea!

¡Viva la solidaridad internacional!

¡Viva la libertad!”

Hasta el fin de su vida Vicente y miles como él se mantuvieron fiel al juramento, y fueron a los colegios, a mostrar su testimonio, proponiendo el Nunca Más al fascismo.

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