La Ciudadana reivindica el papel del rector Alas en la Constitución de 1931

Javier Ruiz y Leopoldo Tolivar, nieto del político y jurista republicano, recordaron su figura en el aniversario de su fusilamiento por los golpistas.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

“Es curioso que a mi abuelo se le condenara a muerte con todo tipo de acusaciones peregrinas, pero que no se mencionara en su acusación que había sido uno de los ponentes de la Constitución de 1931”. El catedrático de Derecho Administrativo y nieto del Rector Leopoldo Alas arrancaba así el homenaje organizado por la asociación La Ciudadana y presentado por la abogada Gemma Arbesú, con motivo del aniversario del fusilamiento, un 20 de febrero de 1937, de uno de los grandes intelectuales del republicanismo español y asturiano.

El Aula Magna de la Universidad se llenó para escuchar la conferencia del abogado Javier Ruiz sobre la Constitución de la Segunda República, de cuya comisión redactora Leopoldo García-Alas formó parte en la primavera de 1931, en una recién estrenada democracia española.

Público asistente al acto. Foto: La Ciudadana

Ruiz, autor del libro “Los derechos y libertades en la Constitución de 1931” destacó de Alas que fue “un gran hombre, un buen político y un magnífico jurista”. Afiliado al efímero Partido Radical Socialista, integrante del Pacto de San Sebastián que promovió el final de la Dictadura y de la Monarquía, y diputado en las Cortes Constituyentes de junio de 1931, el político y jurista ovetense fue uno de los encargados de redactar un texto que Ruiz definió como “valiente” y “rompedor” con la “trasnochada Constitución de 1876” y “la España gris decimonónica”.

Para el abogado, la Constitución de 1931 fue una de las más avanzadas de su época, y destacó de ella su carácter laico, feminista y pacifista. También puso el acento Ruiz en el reconocimiento de las autonomías regionales, la apuesta por la educación “como motor de cambio social” y de la subordinación de toda la riqueza nacional “al interés general”, posibilitando así la expropiación de esta en determinados casos.

El conferenciante destacó que a pesar de su corta duración, la Constitución republicana influyó en otras constituciones, como la italiana de 1948, una de las más avanzadas de Europa. Por eso criticó el “manto negro” y el “olvido” sobre uno de los textos constitucionales más democráticos y progresistas de la historia europea.

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