Una masiva manifestación contesta el mito de la sanidad pública asturiana

Miles de personas reclaman en Oviedo mejoras urgentes en la comunidad con más inversión sanitaria por habitante de España.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Asturies es a día de hoy la comunidad española con más inversión pública por habitante. Un dato que ha sido usado a menudo como contraposición a los bajos niveles de inversión pública de Madrid. Sin embargo, también en lo que muchas veces ha sido visto como un “oasis sanitario” crecen los problemas: listas de espera, peor atención primaria, sobrecarga del personal de enfermería… La sanidad pública asturiana es probablemente mejor que la madrileña, pero bastante peor de lo que era antes de la crisis y los recortes de 2008. Tras una respuesta modélica a la pandemia, y que convirtió a la sanidad asturiana en un referente nacional, hay signos de agotamiento que ya estaban antes ahí pero que ahora son cada vez más visibles. El malestar con el sistema se evidencia en las recientes protestas de profesionales y usuarios, pero sobre todo en un crecimiento de los seguros privados, que ven en los problemas de la pública una oportunidad de mercado para desarrollar su negocio de mercado. Los seguros médicos privados están creciendo en Asturies por encima de la media nacional. En 2019 había en el Principado 152.495 personas con un seguro privado, en 2020 eran ya 155.202 y en 2021 la cifra escaló hasta los 164.481.

“Los seguros médicos privados están creciendo en Asturias por encima de la media nacional”

Todos los dolores de la sanidad pública asturiana confluyeron este domingo en Oviedo/Uviéu. A pesar del domingo frío y con amenaza de lluvia, y de haberse convocado la manifestación a una hora un tanto temprana, miles de personas salieron a la calle para reclamar más recursos para la sanidad pública asturiana. En torno a 5.000 ciudadanos y ciudadanas respaldaron la convocatoria hecha por trabajadores y sobre todo trabajadoras del Servicio Público de Salud del Principado de Asturias. Personal de enfermería, celadores y otros trabajadores y trabajadoras del sistema sanitario escenificaron su queme en una protesta masiva en la que el grito de “Barbón, escucha, la sanidad está en lucha” fue el más coreado.

Foto: Alisa Guerrero

Agustina Cueto, técnica en cuidados auxiliares de enfermería en el hospital San Agustín de Avilés resumió las reivindicaciones de las profesionales, que denuncian una sobrecarga de trabajo que les impide “dar una atención de calidad a nuestros pacientes”. “Estamos aquí defendiendo la sanidad pública y en esto deberíamos estar unidos todos, trabajadores y pacientes, porque además todos somos pacientes” ha explicado Cueto que señaló que la manifestación se hace sin siglas políticas ni sindicales y que el movimiento se está organizando de manera asamblearia en hospitales y centros de salud. Noelia Moreno, enfermera, denuncia “contratos de un día” y “una rotación permanente” que impide estabilizar equipos. “Cuando hacemos atención a domicilio tenemos que poner el coche y pagar la gasolina de nuestro bolsillo” denuncia Moreno, embarazada, y que ha denunciado también las trabas que desde el SESPA se ponen a quienes piden una reducción de jornada: “te cambian de puesto y te mandan de un sitio para otro”. “Conciliación, no explotación” ha sido precisamente otra de las consignas más coreadas por una manifestación con una fuerte presencia femenina.

Manifestantes en Uría. Foto: Alisa Guerrero

La manifestación también contó con una importante presencia de usuarios y usuarias de la sanidad pública. Celso y Encarna, vecinos de Oviedo/Uviéu quisieron estar en la marcha para “intentar que mejore la sanidad pública”. Se quejan del deterioro de la atención primaria desde la pandemia, al igual que José Luis que acudió con su hija pequeña a la protesta. Usuario del Centro de Salud de La Llila, en la capital asturiana, lamenta las dificultades para ser atendido presencialmente: “llamas y solo te quieren dar por teléfono”.

La marcha que partió de la estación de trenes y concluyó frente a la gerencia del SESPA exigió más recursos humanos y mejoras en la organización. “Imagina los aplausos convertidos en derechos” decía una de las pancartas que portaba una manifestante. Quizá ese sea el mejor resumen del dolor que hoy se sufre en el sistema público de salud asturiano.

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