“No he conocido una organización con tanta capacidad de autocrítica y de convivir con el disenso como el MC”

César Rendueles y Ana Castaño ejercieron de maestros de ceremonias de la presentación gijonesa del libro de Carlos Gordon.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

“Me politicé con la derrota y pertenezco a una generación a la que no se debe hacer caso en casi nada”. César Rendueles se inició en el activismo en las Mocedaes Revolucionaries d´Asturies, en 1988, un año antes de la caída del Muro De Berlín, vivió la fusión del Movimiento Comunista y de la Liga Comunista Revolucionaria, el nacimiento de Izquierda Alternativa a nivel confederal, de Lliberación en el caso asturiano, y de Grieska como su correlato juvenil. Allí militó hasta que marchó a Madrid a estudiar. Este jueves en el Antiguo Instituto de Xixón quiso reconocer su deuda política y humana con el MCA en la presentación de la monumental historia del partido elaborada por el historiador Carlos Gordon y publicada por KRK.

Rendueles ensalzó el MCA como escuela de heterodoxia y recordó que en los años 90 el partido admitía con naturalidad que una parte de sus afiliados votase a IU, otra a la izquierda asturianista y otra optase por la abstención. En aquel momento, recordó, cuando era un joven izquierdista, le parecía un síntoma de debilidad que sus camaradas mayores no tuvieran una posición monolítica, pero hoy rememora esa convivencia con la pluralidad con una “sana nostalgia”. “No he vuelto a conocer una organización con tanta capacidad de hacer autocrítica y convivir con el disenso” resumió de su paso por las juventudes del MCA y de Lliberación: “era un partido con un nivel de antidogmatismo que visto desde hoy día parece ciencia ficción”.

César Rendueles. Foto: Luis Sevilla.

Antes que el filósofo gijonés, investigador en el CSIC, intervino Ana Castaño, coordinadora de IU Xixón, y también ex militante de las MRA. Castaño agradeció de su paso por el MCA aprendizajes como la importancia de “mantener la coherencia entre teoría y práctica”, la enseñanza de “no hay verdades reveladas” y que por lo tanto para tener una opinión fundada no basta con recurrir a clichés y lugares comunes, sino que “hace falta documentarse”. Fruto de esta evolución ideológica, Castaño destacó el abandono del maoísmo, y el paso de una posición a favor de la violencia revolucionaria a otra pacifista y antimilitarista: “comenzamos pidiendo derechos democráticos para los soldados y el NO a la OTAN, pero al mismo tiempo animando a ir a la mili para aprender para la revolución, y terminamos impulsando Mili KK y el movimiento por la insumisión”.

“Creo que no hemos envejecido en exceso” resumió Castañó, que desmintió que las cosas no hayan cambiado o lo hayan hecho siempre para peor: “una de mis primeras acciones en las MRA fue secuestrar todos los crucifijos del instituto Doña Jimena. Quién nos iba a decir entonces que íbamos a aprobar en 2023 un reglamento de laicidad para Gijón”.

Ana Castaño. Foto: Luis Sevilla

Carlos Gordón, autor de “De la lucha antifranquista a los nuevos movimientos sociales”, destacó el peso de la organización gijonesa dentro del MCA, una de las principales organizaciones territoriales del MC tras el EMK de Euskadi y Navarra, las dos principales plazas fuertes del partido en el conjunto de España.

Aunque nacido en la Universidad de Oviedo/Uviéu a partir de ex militantes del Frente de Liberación Popular, la organización pronto logró expandirse fuera del contorno universitario y ampliar su base social. Los afluentes del partido en Xixón fueron, según Gordon, los estudiantes de la escuela de peritos, algunos profesores de secundaria como Xosé Bolado, trabajadores gijoneses como Claudio Hermosilla, y sobre todo con una gran aportación de hijos de familias obreras procedentes de las cuencas mineras y emigradas a la ciudad en los años del desarrollismo.

Carlos Gordon. Foto: Luis Sevilla.

Gordon destacó de MCA de Xixón su protagonismo en el movimiento vecinal y obrero, su participación en las campañas por un ayuntamiento democrático en el tardofranquismo, o el impulso a iniciativas culturales como El Texu, la refundación del Ateneo Obrero de Gijón en 1981 o Radio Kras.

Público asistente al acto. Foto: Luis Sevilla.

“No es sólo un libro sobre un pequeño partido político, sino también una historia de los movimientos sociales y una contrahistoria de Asturias que desmonta el relato de una democracia pacífica y sin conflictos” señaló Rendueles, que apuntó que el MCA ofrece una “caja de herramientas” para repensar en 2023 una idea democrática y no sectaria de lealtad, organicidad y partido.

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