A 55 años del año que lo cambió todo

El economista Bruno Estrada presentó con la Sociedad Cultural Gijonesa el libro "1968: el año de la revoluciones rotas".

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

“Todo lo sólido se desvanece en el aire”. La frase de Marx y Engels en el Manifiesto Comunista bien podría ser aplicada a 1968, el año en que, o lo cambio todo, o al menos empezó a cambiarlo.

El uno de enero de 1968 el Ejército Popular de Vietnam comenzaba el año lanzando una ofensiva contra las tropas norteamericanas que apoyaban al régimen anticomunista de Vietnam del Sur. La Batalla de Año Nuevo sería el germen de la Ofensiva del Tet, la gran matanza que desencadenaría protestas masivas en los EEUU contra la participación norteamericana en la Guerra de Vietnam. Bruno Estrada arranca con esta historia su libro “1968: el año de las revoluciones rotas” (La Catarata), un recorrido global, de enero a diciembre, por 12 meses claves para entender el mundo contemporáneo.

Este jueves, el economista, adjunto a la secretaría general de CCCO, lo presentó con la Sociedad Cultural Gijonesa, en un acto presentado por José Manuel Zapico, secretario de CCOO de Asturies.

París, Chicago, Praga, Ciudad de México, Londres, Newark, Berlín, Islamabad o Pekín son algunos de los escenarios de un viaje por unos movimientos sociales que en muchos casos fracasaron, pero que “sembraron semillas de futuro”.

José Manuel Zapico y Bruno Estrada. Foto: David Aguilar Sánchez

Estrada reivindica que “mayores niveles de igualdad nos dan mayores de libertad”, y que la izquierda ha avanzado más en la historia cuando ha logrado unir en un mismo proyecto esas dos reivindicaciones. En ese sentido consideró el gran y decisivo fracaso del año 1968 la invasión de Checoslovaquia por la URSS y el eclipse de la posibilidad de un “socialismo con rostro humano”: libertades democráticas y propiedad colectiva de los medios de producción. “El mundo habría sido muy diferente de haber prosperado aquella idea”, explicó Estrada, que aseguro a Zapico, que de tener una máquina del tiempo habría viajado a una Checoslovaquia en la que los intelectuales de izquierdas como Milan Kundera debatían sobre cómo compatibilizar economía socialista, pluralidad de partidos y libertad de expresión.

“Mayo del 68 fue la mayor movilización obrera en Europa Occidental desde el final de la Segunda Guerra Mundial”

El autor también destaca que el Mayo del 68 francés no sólo fue una explosión de libertad y creatividad, sino también “la mayor movilización obrera en Europa Occidental desde el final de la Segunda Guerra Mundial”. “La revuelta estudiantil fue el detonante de una huelga general que involucró a 12 millones de trabajadores y que llevó a De Gaulle a pensar seriamente en recurrir al Ejército y sacar los tanques a la calle. Eso ha sido muy poco relatado” explicó Estrada en su exposición, que no olvidó el auge del movimiento antifranquista en España y la maduración de un nuevo tipo de sindicalismo con Comisiones Obreras.

Bruno Estrada. Foto: David Aguilar Sánchez

“Fueron años de esperanza en cambiar el mundo” explicó Estrada, que pone también de manifiesto en su libro que 1968 fue también el año en que Richard Nixon ganó las elecciones y “saca de las aulas a los economistas neoliberales de la Universidad de Chicago”. Por primera vez un gobierno se tomaba en serio a aquellos académicos alejados del consenso keynesiano de postguerra.

Siete años más tarde, en Chile, un golpe de Estado orquestado por un sector del Ejército, la burguesía chilena y la CIA, pondría fin al Gobierno de izquierdas de Salvador Allende. 1968 sería pues el año que sembraría las semillas de futuras revoluciones, movimientos obreros y sociales, pero también de una nueva hegemonía conservadora.

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