La vivienda turística vacía un edificio entero en el Oviedo Antiguo

Los negocios hoteleros desplazan a los vecinos y vecinas del casco histórico en la capital del Principado.

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Xuan García Vijande
Xuan García Vijande
Comunicador, barman, músico. Redactor musical en Cuarto y mitad.

Las viviendas de uso turístico (VUT) han ganado terreno en la capital del Principado en los últimos años, aunque con timidez, y con especial intensidad en el casco histórico de la ciudad. Un barrio que, desde hace décadas lucha contra el derribo, el envejecimiento y el abandono de sus edificios. En los últimos cinco años, los registros autonómicos reflejan la anotación de casi un centenar de apartamentos turísticos en el Oviedo Antiguo.

Nacho Vegas canta en «Ciudad vampira» a una urbe zombificada, llena de tristura a cada esquina. En el tema, reza ver a «gente triste en la avenida Schulz». A unos 20 minutos en autobús, Pablo Moro decía que la gente de su tierra «siempre está triste». Pues en determinadas zonas de Oviedo parece que ni triste ni contenta: no hay gente. Es lo que ocurre desde hace años en el número tres de la calle Schultz —a la que, por cierto, le sobra la te—.

Este edificio, situado a la vera del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo y muy próximo a la Catedral, se ha ido vaciando de vecinos y negocios a lo largo de los años. Uno de los casos más significados: el cierre de La Boalesa, una juguetería y tienda de souvenirs fundada en 1941. El negocio permaneció abierto hasta 2015 cuando finalizó el régimen de renta antigua. En ese momento, la propietaria del edificio decidió no renovar el contrato para que el local quedara desocupado. Comenzaba el vaciado que también se llevó por delante el restaurante La Cueva de Montero.

El edificio fue adquirido por Rotieyu S.L., propietaria del Gran Hotel España, en la paralela calle Jovellanos. En 2016 se iniciaron los trámites para reformar la edificación con la hotelera como promotora. La restauración finalizó tres años más tarde, cuando se inaugura Viviendas Oviedo Catedral. Desde entonces, el local de la Boalesa sigue vacío y donde antes estaba la Cueva de Montero ahora está el restaurante Mestura, que desdobla su presencia ya asentada en el Gran Hotel España. Solo un negocio sobrevivió a la operación: el LoveBoat, una institución de la noche ovetense que, sin embargo, lleva años sin abrir sus puertas.

El de Schultz no es el único caso de reforma integral para luego ubicar negocios hoteleros en cualquiera de sus formas. A escasos metros, el edificio del Hogar del Pensionista, en la plaza presidida por el templo de San Salvador, también atravesó un proceso que sigue en marcha para convertirse en un establecimiento hotelero de lujo. En este caso por mano de Comamsa, la empresa que consiguió los 63 millones de euros por Villa Magdalena. La constructora compró el inmueble a Liberbank, que lo adquirió a su vez de la Fundación Cajastur.

Poco a poco, las placas que leen «VUT» se abren paso por las céntricas calles del Oviedo Antiguo, como ocurre en Schultz, Altamirano, San Isidoro y Ecce Homo o la esquina de Fruela con el Rosal. Un barrio que pierde vecinos y negocios singulares, algunos de ellos familiares, para acoger un turismo que, de no controlarse, conlleva riesgos para el desarrollo de la ciudad.

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