El abandono y la piqueta amenazan el futuro de la histórica ciudad de vacaciones de Perlora

El nuevo PGO, en periodo de información pública, puede estar abriendo la puerta a la demolición de gran parte del complejo.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

“Es una pena. Perlora no tiene nada que ver con lo que fue”. Esta frase es pronunciada por Ana, una de tantas personas que aún disfrutan de pasear por Perlora y que repiten el mismo lamento. Un lamento que ha saltado una vez más en esta campaña electoral cuando hace unos días la candidata de Podemos Asturies a la Presidencia del Principado, Covadonga Tomé, prometió que con la formación morada en el gobierno no se tiraría la Ciudad Residencial de Perlora. A los pocos días, en la junta de gobierno celebrada en el Ayuntamiento de Carreño se acordó abrir un período de un mes para que la ciudadanía pueda realizar aportaciones y sugerencias para el “acondicionamiento y reactivación” de este lugar turístico.

No es una ocurrencia. Alberto Fidalgo, de Somos Carreño, explica que es algo obligado. “El Plan General de Ordenación del Ayuntamiento de Carreño prevé el desarrollo de esa zona a través de un plan especial. Ese plan especial es un documento necesario para poder actuar. Y estamos en ese punto.”. Sin embargo, desde la formación morada alertan que “el peligro está en que el Plan General avanza unos criterios de ese plan especial que hay que hacer y cogen como referencia lo que marca el catálogo urbanístico”. Al hacer esto, según Fidalgo, “lo que se marca es la protección de unos pocos edificios, no de Perlora en su conjunto.” En su opinión “lo que pretenden hacer es proteger lo mínimo, amparándose en el catálogo urbanístico, y a partir de esa protección mínima abrir la posibilidad de aumentar la superficie edificada”. Un peligro que, a su parecer, no es nuevo: “A finales de 2005 se derribó la residencia Jacobo Campuzano que tenía mucho interés arquitectónico. Se demolió con la intención, en aquel momento, de iniciar una explotación privada de la zona en plena época del boom urbanístico y que podría haber sido un pelotazo para ciertas empresas.” De hecho, en el último capítulo por intentar privatizar la zona tuvo lugar hace solo dos años cuando Pelayo Cortina, hijo de Alicia Koplowitz, y al frente de una firma de campings de alto standing, presentó un proyecto.

A finales 2005 se derribó el edificio “Jacobo Campuzano”, el inmueble que había sido la residencia de cientos de trabajadores, y que en aquellos días se movilizaron contra esta decisión. El derribo sería la antesala del cierre de Perlora poco tiempo después.

Desde Somos Carreño creen que “hay que defender Perlora como un valor en sí mismo.” Según esta formación, “eso tiene que estar por encima de los usos turísticos de la zona, hay que respetar la identidad de este espacio.” Por ello, proponen que Perlora sea declarada Bien de Interés Cultural y “a partir de ahí que se inicie un proceso de restauración partiendo del respeto a la identidad, desarrollando usos turísticos complementarios como el cohousing.” Fidalgo no escatima críticas al gobierno asturiano: “Parece que estuvieran esperando a que alguien venga a solucionarles el problema. El espacio es público y les corresponde gestionarlo a ellos”.

La asociación de vecinos Río Espasa aunque en un primer momento celebraron la noticia ahora se muestran más desonfiados. “Puede que no nos hayan dicho toda la verdad”, se queja José Manuel Díaz, de la asociación. “Lo que nos dijeron en un primer momento nos sonó muy bien, pero a la vista de las últimas informaciones y viendo lo que realmente pone el documento, puede que no sea para celebrar.” Se refiere, por ejemplo, a “la conservación obligatoria de solo 25 edificaciones” o a la “previsión de derribo de una veintena”. Desde la asociación no dudan en afirmar que “puede que todo haya sido solo un anuncio electoralista.

Casi setenta años de historia

En 1954 “la ciudad de vacaciones” Perlora fue inaugurada. En los siguientes años hasta trescientas casas de distinta tipología arquitectónica fueron levantadas y cuya titularidad ostentaban las numerosas empresas que participaban en esta idea. De esta forma empresas de toda la geografía española, en cuya lista se incluían de forma destacada Ensidesa y Hunosa, tenían un lugar al que podían ir sus trabajadores durante quince días por el verano, tras solicitar plaza para ocupar alguna casa y pagar el precio estipulado cada año.

Acción de Podemos Asturies y de Convocatoria por Asturias-Somos Carreño en uno de los hórreos-vivienda de Perlora que podrían ser derribados. Foto: Perla Sánchez

La titularidad nunca cambió de manos, si bien cuando llegó la democracia la gestión de las ocupaciones corrió a cargo de los sindicatos, hasta que pocos años antes de cerrar todo paso a manos del Principado. Finalmente los gastos que ello suponía para el erario público hizo que los últimos trabajadores fueran despedidos y las casas definitivamente fueron abandonadas como forma de negocio turístico.

“los gastos que ello suponía para el erario público hizo que los últimos trabajadores fueran despedidos y las casas definitivamente fueron abandonadas como forma de negocio turístico”

Desde entonces los inmuebles permanecen como una curiosidad casi arqueológica para quien por primera vez los contempla. Lo que en otro tiempo eran parcelas con césped y una arboleda organizada, ahora la hierba se impone en algunas zonas y ofrece una atmósfera de tranquilidad difícil de encontrar en otra parte. “Incluso en los días de sol en que la zona se llena con cientos de personas, este lugar tiene muchos rincones ocultos, una privacidad única entre las casas y los árboles. Por eso vengo aquí”, dice Ana, de mediana edad, nacida en León pero residente en Avilés desde que se casó, y que en los días de sol le gusta “ocupa algún porche” de las muchas casas que aún siguen en pie. E insiste: “La tranquilidad que hay aquí no la hay en ninguna parte”, dice antes de volver a lamentarse por el estado en el que se encuentra todo.

Ciudad de Vacaciones de Perlora (Carreño) Foto: Iván G. Fernández

En los noventa el tipo de turismo que empezó a llegar a Perlora cambió. El turismo social del pasado dio paso a un turismo más funcional. Las familias ya no iban a Perlora a pasar quince días, sino que las empresas llevaban a la gente y usaban Perlora como un hotel, desde donde salían a visitar Asturias.

Finalmente, las empresas dejaron de pagar la titularidad de las casas, de pagar el mantenimiento de las mismas. Y el Principado tomó el control de toda la Ciudad de Vacaciones.

Se suele argumentar que entre las razones que explican el declive que sufrió Perlora se cuenta el cambio que sufrió el país, así como la forma de pasar las vacaciones. Sin embargo, Perlora tiene dos gemelas, la Ciudad de Reposo y Vacaciones de Tarragona, y la Ciudad Residencial de Tiempo Libre de Marbella, las cuales han sobrevivido a todos los cambios y crisis y aún se mantienen en funcionamiento. Cuando Ana conoce esta circunstancia se pregunta: “¿Qué se ha hecho en Cataluña y Andalucía que no se ha hecho o no se ha sabido hacer aquí?”

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