“Esta transición energética está basada en un modelo centralizado y extractivista”

Carmen Molejón es la portavoz de la Plataforma Xente de Oscos-Eo, un movimiento crítico con los nuevos proyectos de energía renovable.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

La Plataforma Xente de Oscos-Eo es una plataforma ciudadana de esta zona del occidente asturiano que busca la paralización de todos los complejos eólicos en tramitación. Su portavoz, Carmen Molejón, cree que se está al borde de una “invasión eólica” que amenaza el medioambiente y la “calidad de vida” de las zonas rurales. “Están tratando de meter a calzador y a toda costa un modelo de transición energética que es falso”, afirma sin ambages Molejón quien mantiene posturas muy distintas a otros sectores ecologistas, como Ecoloxistes n’Aición. “Desarrollé toda mi trayectoria profesional en el ámbito de la cooperación internacional y durante diez años lo hice dentro del Banco Mundial”, cuenta esta ingeniera de caminos que ahora vive en el concejo de San Tirso de Abres, “pero cuando hace unos años vine aquí al occidente y vi lo que había montado, no pude hacer otra cosa que poner mi experiencia, mi conocimiento y mis valores al servicio de algo que considero muy injusto.”

¿Qué fue lo que viste?

Toda esta trama de especulación y de espolio que estamos viviendo. Hasta que empezamos un par de personas aquí en la comarca Oscos-Eo, todo esto de lo que vamos a hablar se estaba haciendo de espaldas a la población. Yo vivo en un pueblo de once personas y me afectan tres complejos eólicos con quince o dieciséis aerogeneradores. No es un caso aislado. La mayoría de los pueblos de la comarca están en la misma situación. He visto cosas que no me esperaba ver en un país desarrollado.

¿De espaldas a la población?

La gente no estaba informada. En aquel momento eran 19 proyectos los que estaban en tramitación y la gente no lo sabía. De hecho todavía hay gente que te pregunta sorprendida: “Pero ¿de verdad que aquí detrás de mi casa quieren poner un proyecto?” Las promotoras tratan directamente con los propietarios y con los ayuntamientos y nadie informa a la población de lo que esto puede suponer. Además, rigor cero. La documentación que se presenta a información pública es muy mala. No hay visión de territorio. No hay evaluación conjunta de impactos a nivel ambiental, social y económico. Es todo un despropósito.

¿Quién entiende que es el responsable de que esto se esté haciendo de esta forma?

Principalmente el gobierno del Principado de Asturias. Es el que está abriendo los trámites de todos estos proyectos y no está apoyando a los ayuntamientos para que se puedan defender de esta invasión que les amenaza. Los ayuntamientos no tienen un equipo técnico y jurídico para hacer frente a los proyectos en tramitación. Además, estas empresas de las eólicas están presionando a los ayuntamientos para que digan que sí a toda costa.

“estas empresas de las eólicas están presionando a los ayuntamientos para que digan que sí a toda costa”

Ustedes no están en contra de la transición energética, pero aseguran que este modelo de transición que se está usando es falso. ¿Por qué lo entienden así?

Esta transición energética está basada en un modelo centralizado y extractivista que, en primer lugar, está comandado por el oligopolio eléctrico que busca el mayor lucro posible a toda costa. A este oligopolio le interesa este mercado en estos momentos por los Fondos europeos Next Generation para la instalación de los mega proyectos y porque después ofrecen migajas en los territorios y siguen con millonarios márgenes de beneficio. No debemos olvidar que el año pasado las grandes energéticas, como Iberdrola, Endesa, Natury y Repsol, batieron récords de beneficios con 12.751 millones, que supone un 41% más que el año anterior.

Este oligopolio está teniendo la fuerza suficiente como para promover cambios normativos a nivel europeo, estatal y regional para acelerar la tramitación de los proyectos a costa de no escuchar a la población y de no evaluar el impacto sobre el medio ambiente.

Además, este modelo tiene grandes problemas que están siendo apuntados por científicos de renombre como Antonio Turiel o Alicia Valero. Nos están diciendo que con las energías renovables no vamos a poder producir la misma energía que con los combustibles fósiles. Que estas infraestructuras dependen de varios materiales escasos, es decir que esta implementación masiva no es realista porque no hay materiales suficientes. Además, este modelo tiene una fuerte dependencia con el combustible fósil en la extracción de estos minerales, en la fabricación de los elementos, en el transporte, en la instalación, en la operación y mantenimiento y en el desmantelamiento.

Pero se está afirmando que estos proyectos reducirán las emisiones de CO2

Justifican estos macroproyectos en la reducción de emisiones, pero esconden que la implementación masiva de estos macroproyectos aumentaría las emisiones de CO2 con un pico inasumible. Este modelo está centrado en la producción de energía eléctrica que es el 20% de la energía que consumimos, y se confía en dos tecnologías que no están desarrolladas actualmente, como son el hidrógeno verde y el coche eléctrico, para que todo esto salga adelante. Es un timo.

Entonces, si, como afirma, fuera todo un timo, ¿qué habría detrás del timo que denuncia?

Lo que no queremos ver o lo que una minoría, que contamina y se enriquece cada vez más, no quiere que veamos. Lo que la ciencia nos está gritando y estamos negando. Recientemente el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático advirtió en su último informe que lo que hagamos en los próximos tres o cuatro años será clave. Tenemos el riesgo de ultrapasar el punto de no retorno global. Lo que nos estamos jugando es la supervivencia de la especie humana. Y las principales medidas que este grupo de expertos enumera son decrecer y proteger la biodiversidad. Esto, con el modelo que nos están imponiendo, no es buscar la reducción del consumo energético ni proteger la biodiversidad, al contrario, la destruyen. No podemos seguir con la premisa de crecer de forma infinita en un planeta finito, es biofísicamente imposible. O cambiamos la premisa o nos autoextinguiremos rápidamente. Tal vez nosotros no lo veamos, pero seguro que nuestras hijas y nietas si podrían llegar a ver cosas que no quisiéramos que vieran. Lo que esconde este modelo va a la raíz de un sistema socioeconómico que es insostenible. Están intentando a la desesperada intentar mantenerlo.

“No podemos seguir con la premisa de crecer de forma infinita en un planeta finito, es biofísicamente imposible”

Hay otros sectores ecologistas que no suscriben lo que usted afirma. Reconocen ciertos daños colaterales en este proceso, pero entienden que los beneficios a nivel macro y a largo plazo son, según ellos, evidentes.

A nivel de biodiversidad, en Asturias, no hay ningún estudio independiente y robusto donde se evalúen rigurosamente los impactos acumulados. Y van a ser severos, sobre todo en la parte de aves y murciélagos. No se pueden negar. Es algo que no solo va a afectar al occidente de Asturias, sino también a otras zonas protegidas de la región ya que habría un efecto barrera y una fragmentación del hábitat muy importante. Hay una amplia bibliografía científica que avala eso. No se está teniendo una visión de conjunto. Es tan solo un brindis al sol. Es cierto que hay diferentes actores dentro del ecologismo, con diferentes posiciones, por ejemplo, Ecologistas en Acción. El posicionamiento de Ecologistas en Acción varía en función de la región. Aquí en Asturias, lamentablemente, no ven que va a tener un impacto ecológico severo si esto se lleva a cabo.

Vayamos a lo concreto. ¿Qué efectos están produciendo los aerogeneradores ahora mismo en su zona?

Están ocurriendo en cierta medida. Los proyectos que vienen ahora tienen una dimensión mucho mayor y abarcan una extensión geográfica mucho más grande. Lo que viene son complejos eólicos, polígonos industriales compuestos por molinos gigantescos, líneas de alta tensión aéreas y grandes viales. Estos complejos tienen impactos en tres aspectos. Por un lado, en el medio ambiente, con impacto sobre la fauna y la flora, además de un gigantesco impacto paisajístico, con la eventual industrialización de nuestro paisaje rural. También habría una pérdida de patrimonio cultural; un riesgo de contaminación de suelos y acuíferos y alteraciones en la hidrografía; y lo que ya he dicho, una fragmentación del hábitat que es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad.

Otros aspecto es la calidad de vida de la gente que vivimos en la zona rural. Hablamos del ruido que producen estos molinos gigantes; del efecto sombra parpadeo de las aspas durante el día; la contaminación lumínica nocturna; o la exposición a los campos electromagnéticos. Todo esto tiene un impacto sobre nuestra salud con consecuencias como el insomnio, pérdida de concentración, ansiedad y hasta el riesgo de contraer enfermedades más graves, en caso de exposición cercana. Lo que están promoviendo la mayoría de estos proyectos son líneas de alta tensión aéreas. ¿Por qué? Porque es más barato y no les importa la salud de la gente que vivimos aquí. En la comarca Oscos-Eo la gran mayoría de los pueblos quedaríamos rodeados de eólicos y decenas de pueblos quedarían con sus casas a menos de un kilómetro de distancia de estos aerogeneradores.

“En la comarca Oscos-Eo la gran mayoría de los pueblos quedaríamos rodeados de eólicos y decenas de pueblos quedarían con sus casas a menos de un kilómetro de distancia de estos aerogeneradores”

Hay otro aspecto sobre el impacto: nuestras oportunidades socioeconómicas. Si te instalan tres proyectos eólicos alrededor de tu pueblo y quieres vender una finca o un inmueble, estos se van a desvalorizar. ¿Quién quiere vivir junto a líneas de alta tensión y rodeado de molinos gigantes? Hay problemas también con la cobertura de las telecomunicaciones. Por no hablar de que hay prohibiciones y restricciones de uso en las fincas afectadas. Estamos encontrando que hay una media de veinte hectáreas afectadas por cada aerogenerador que se quiere instalar en donde se cambiaría el uso del suelo para suelo no urbanizable, con unas restricciones de uso, donde la preferencia será siempre la actividad eólica. Por ejemplo, si molestan unos árboles para la generación eólica, se cortan y no se reforesta. O si hay una ganadería en extensivo y quieren hacer una caseta para guardar el rebaño, no se puede. La caza también está prohibida en estas zonas. Y la gente que recibe las compensaciones por terrenos afectados no son informados de la letra pequeña.

En definitiva, habría impactos sobre todos los sectores económicos, tanto en las actividades del sector primario como en el sector servicios. ¿De qué te sirve apostar por un modelo de turismo rural si paralelamente estás apostando por un modelo de industrialización del territorio? Todos estos impactos solo llevan a aumentar la despoblación. Nos están echando del territorio. en la Cordillera Cantábrica.

El año pasado lanzaron el Manifiesto de Turismo Rural en el occidente de Asturias. ¿Se está notando ya un descenso del número de personas que llegan a la zona?

De momento no porque la invasión no ha llegado aún. Aun así, Taramundi, por ejemplo, tiene actualmente siete proyectos con 34 molinos en tramitación. Esto dejaría casi todo el concejo a menos de dos kilómetros de un aerogenerador. El perfil de gente que visita el rural del occidente asturiano viene buscando paisaje, naturaleza, cultura y tranquilidad. Hicimos un sondeo en el verano de 2021 a los visitantes y sí que mostraron un rechazo a la idea de poner aerogeneradores en la zona. Según este sondeo, cuatro de cada diez visitantes es probable que no volvieran o no recomendasen el destino. Y tres de cada diez seguro que no volvería ni lo recomendaría. Tenemos casi setenta establecimientos de todo el occidente asturiano que está preocupados con convertirse en el paraíso eólico. De las cinco mil firmas que hemos recogido hasta finales de 2022, mil quinientas provienen del sector turístico y rechazan ese modelo de masificación eólica. Por lo tanto, sí que hay indicios suficientes de que va haber un impacto.

Aerogeneradores en el Puerto del Palo, Grandas de Salime. Foto: Iván G. Fernández

Habla de que la gente no lee la letra pequeña ¿Cree que hay mucha gente que ha aceptado las compensaciones para el uso de sus terrenos por las éolicas se ha arrepentido?

No te puedo responder con rigor. Conozco casos. He escuchado a más de un propietario decir: “Si yo hubiese sabido que esto iba a ser así, hubiese preferido que no me diesen nada”, ya que los trámites e impuestos para fincas pequeñas es tal, que el beneficio para ellos es muy pequeño.

Lo que tenemos que tener claro es que es un timo. Es una farsa que va a favorecer al oligopolio energético. No va a solucionar el problema climático ni de pérdida de biodiversidad. Este modelo va a seguir enriqueciendo a las de siempre.

Ustedes buscan paralizar los complejos eólicos hasta que se den tres medidas. Vayamos a analizar cada una de esas medidas y las soluciones que plantean. En primer lugar, ustedes exigen que se paralicen hasta que se haga una evaluación y planificación de la transición energética de Asturias.

Así es. Hay que revisar el modelo energético para que sea un modelo distribuido, justo, sostenible y adaptado a las necesidades de cada territorio, donde reduzcamos el consumo; donde acerquemos la generación de energía a los lugares de consumo; donde se fomente y favorezca el autoconsumo residencial e industrial; donde se promuevan modelos de gestión de energía participativos y democráticos, como las comunidades energéticas; donde se evalúen las oportunidades energéticas de cada zona y se consideren los usos no eléctricos de las renovables, como los mecánicos o térmicos; donde se promuevan planes de movilidad sostenible, con medios de transporte más limpios y eficientes y fomentando el transporte colectivo; donde proyectos de mayor escala solo se instalen en base a una robusta y real ordenación territorial, planificación y participación comunitaria. Todo esto es algo muy diferente de lo que tenemos. Supone un cambio de paradigma.

Proponer el decrecimiento es casi una propuesta revolucionaria ya que la base del capitalismo está en el crecimiento.

Este sistema crecentista es inviable. Lo estamos viendo. Estamos al borde del precipicio de la estabilidad climática. O decrecemos vía recesión y colapso o podemos decrecer de forma ordenada. Decrecimiento puede significar bienestar, significa considerar la parte social y la parte ecológica. ¿Este sistema capitalista nos ha hecho más felices? Nos ha hecho extremamente dependientes de un consumo exacerbado. Estamos haciendo la hoja de ruta de cómo extinguirnos más rápidamente. No es que lo digan las plataformas ciudadanas, es que hay un consenso a nivel mundial de los científicos que estudian el cambio climático. Reducir las emisiones drásticamente es ir a la raíz del sistema capitalista que propone crecimiento infinito. El decrecimiento va a estar cada vez más en la agenda porque cada vez va a ser más inevitable abordarlo. De hecho, a los tres pilares en los que estamos entrando, queremos sumar la asunción del decrecimiento. Puedes ir al modelo distribuido, pero si no cambiamos nuestro modelo socioeconómico, vamos a continuar en una senda insostenible.

“El decrecimiento va a estar cada vez más en la agenda porque cada vez va a ser más inevitable abordarlo”

El segundo asunto de su posicionamiento es la revisión del decreto 42/2008 y las Directrices Sectoriales de Ordenación del Territorio para el aprovechamiento de la energía eólica. ¿Qué entiende que hay que revisar?

Estas directrices son de 2008 y están obsoletas. Están en revisión desde 2021, pero con el ánimo de abrir más áreas para seguir la explotación y extracción eólica. En esa revisión habría que cuestionarse que es necesario establecer límites de expansión eólica, no podemos permitir que en cada cordal pueda haber un polígono eólico. Además, es necesario definir con carácter vinculante distancias mayores a viviendas y núcleos de población. Cuando se aprobaron las directrices, los eólicos que se estaban instalando eran de unos cien metros de altura. Ahora hay proyectos con aerogeneradores de hasta doscientos quince metros de altura. Si aumenta la altura, debería aumentar la distancia a las viviendas, como se hace en Alemania.

Por otro lado, las directrices incluyen como causa de revisión la modificación de las líneas de alta tensión, lo cual es lógico. Si aumentas las líneas de transporte, deberías volver a evaluar la capacidad de acogida ambiental, social y económica del territorio. Esto, que parece de sentido común, se está ignorando.

Por último, ustedes dicen que si hay que hacer algún proyecto a a gran escala se debe realizar un Plan de Ordenación de Energía Eólica en Asturias. ¿De qué forma?

Si después de haber implementado lo anterior hay que hacer algún proyecto a gran escala hay que hacer un plan de de este tipo, pero bien hecho. Con visión territorial, con evaluación conjunta de impactos ambientales, sociales y económicos, con rigor técnico en los estudios, con una Evaluación Ambiental Estratégica y con una participación de la población real y efectiva.

En cualquier caso, desde distintos sectores, como Ecologistas en Acción, a los que usted hizo mención antes, dicen que paralizar los proyectos tampoco es la solución.

Ya, pero es que ya lo he dicho, la transición energética que se está planeando es falsa. Son castillos en el aire. Es lamentable que con toda nuestra ciencia, con todo nuestro conocimiento, no seamos capaces de asumir que tenemos un contexto muy complejo. Tenemos que asumir humildemente que la hemos fastidiado y que tenemos que cambiar radicalmente, no superficialmente. Insisto, hay que cambiar el paradigma y tomar medidas para cambiarlo, no adoptar medidas vestidas de verde que buscan sostener este sistema que nos va llevar a la extinción en pocas generaciones.

Ahora que vienen las elecciones municipales y autonómicas, ¿se posicionan cerca de algún partido político o programa electoral?

Somos un movimiento apartidista aunque entendemos que hacemos política de verdad. Es cierto que ayer me leí los programas electorales de mi concejo y no había ninguna mención al cambio climático. De todas formas, es hora de posicionarse, de salir de nuestros espacios de comodidad para cambiar nuestros hábitos y forzar que las decisiones políticas dejen de estar del lado del lucro, del crecentismo y de la extinción como especie y pasen a estar del decrecimiento, del bienestar y de la vida. La única esperanza es la movilización social.

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