¿Para qué quiere el Principado un Catálogo de especies amenazadas?

Diversos expertos denuncian que el Principado no está cumpliendo la ley con el actual Catálogo de especies amenazadas.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

“El catálogo de especies amenazadas de Asturias no sirve para nada”; “es papel mojado”; “está desfasado”; “es una prueba más del retroceso medioambiental que sufre Asturias”; “es un despropósito”. Los expertos consultados por NORTES sobre el Catálogo regional de la flora y fauna amenazada describen una situación irregular que “está desprotegiendo” a la vegetación y a los animales de Asturias “a pesar de que hay una legislación estatal y regional”, y que en opinión de las personas consultadas “se la están saltando.” Aunque puede parecer una cuestión administrativa que solo preocupa a técnicos y especialistas, lo cierto es que la existencia y la forma en que se gestiona este catálogo tiene gran trascendencia en cuestiones que están continuamente en los titulares de los periódicos como es el debate en torno al lobo o la implantación de las energías eólicas, por citar solo dos ejemplos.

En el catálogo deben recogerse todas las especies que deben ser protegidas en función de diversas categorías, las cuales obedecen a distintos grados de amenaza. Las acusaciones de la mala gestión de este instrumento se basan principalmente en dos cuestiones. En primer lugar, las categorías que se encuentran en él ya no se usan a nivel nacional ni europeo. Además de esta desactualización, desde distintas organizaciones se resalta que el Principado “ni siquiera ha desarrollado los planes a los que está obligado en el catálogo que se empeñan en mantener”, así lo afirma Nicolás López, delegado de SEO Bird Life en Asturias, a quien NORTES entrevistó hace unos días, y donde denunció que “mueren aves vulnerables y en peligro de extinción y el Principado no hace nada.”

Históricamente en España nunca hubo una política de protección de los animales. Fue a partir de 1986, con la entrada en la Comunidad Económica Europea, que España empezó a dotarse de una legislación al respecto. En 1989 se hizo la primera ley de protección de la naturaleza. En 2007, la vigente, adaptó otra serie de normas comunitarias.

“El problema es que la mayoría de las comunidades autónomas, como Asturias, se quedaron en 1989. Seguimos con ese esquema, cuando se estableció el Catálogo nacional de especies amenazadas, aunque de todas formas la mayoría de las comunidades autónomas no desarrollaron esta normativa”, explica Ignacio Martínez, de la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL).

Catálogo regional frente a catálogo nacional

La ley estatal de 1989 contemplaba la inclusión de todas las especies protegidas en un listado administrativo público denominado Catálogo nacional de especies amenazadas. Esa ley creó cuatro categorías de mayor a menor prioridad de conservación por su grado de amenaza: “en peligro de extinción”; “sensible a la alteración de su hábitat”; “vulnerable”; y especie “de interés especial”.

“Si los animales están olvidados en este catálogo, la vegetación está peor, la gran mayoría no cuentan con un plan”

Estas cuatro categorías obligaban a una serie de acciones de protección genéricas y específicas como, por ejemplo, la creación de planes de recuperación para las especies en “peligro de extinción”; planes de conservación de hábitat para las especies “sensibles a la alteración de su hábitat”; planes de conservación para especies “vulnerables”; y planes de manejo para especies “de interés especial.”

Este marco general de ámbito nacional permitía que las comunidades autónomas, en sus respectivos territorios, pudieran establecer adicionalmente catálogos regionales que en ningún caso podían rebajar la protección de cada especie indicada a nivel estatal. Por ejemplo, el Principado de Asturias no podía, ni puede ahora, rebajar la protección nacional del oso pardo o del urogallo aunque sí puede mejorarla y aumentar su protección.

El urogallo cantábrico es una de las especies de vertebrados catalogadas en peligro de extinción en Asturias. Foto: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Lo cierto es que los planes a los que obligaba la ley debían contar con un seguimiento y con una revisión cada 5 años, algo que los diversos expertos denuncian que no se ha hecho. “En muchos casos ni siquiera se llegó a desarrollar un plan”, denuncia Nicolás López quien, junto Ignacio Martínez, coincide en señalar a la fauna como la gran olvidada: “Si los animales están olvidados en este catálogo, la vegetación está peor, la gran mayoría no cuentan con un plan.”

En 2007 la legislación estatal cambió y se simplificaron las categorías. Desde ese año el catálogo nacional mantiene solo dos: “en peligro de extinción” y “vulnerable“. Además, existe el Listado de especies silvestres en régimen de protección especial, es decir, especies que, por determinadas circunstancias, están protegidas, pero no tienen un grado de amenaza tal como para entrar en las otras dos categorías de máxima amenaza. Sin embargo, en estos quince años Asturias no ha adaptado su legislación regional a la estatal.

“no solamente están ignorando a los científicos, sino que están ignorando las leyes españolas y europeas. Tienen unas categorías de protección que ya no se ajustan a la realidad”

“El catálogo de Asturias es de 1990, que se hizo con los datos con los que se contaba en los años ochenta”, denuncia Nicolás López. “Los catálogos se deben actualizar considerando el aumento del conocimiento científico y la evolución de las poblaciones, por lo que estamos hablando de una dejación de funciones por parte del Principado”, continúa el delegado de SEO Bird Life, que añade: “no solamente están ignorando a los científicos, sino que están ignorando las leyes españolas y europeas. Tienen unas categorías de protección que ya no se ajustan a la realidad.” Pone ejemplos: “En Asturias el alimoche común está catalogado como “de interés especial”, una categoría obsoleta, pero es que además está mal catalogado porque obligatoriamente una especie no puede tener una categoría inferior a la que tiene en el catálogo nacional. En el catálogo nacional el alimoche está en la categoría de “vulnerable”, por lo que Asturias tiene la obligación de desarrollar un plan de conservación y no lo está haciendo.” Denuncia que especies como el avión zapador, el azor común, el halcón peregrino o el paíño europeo están en una situación similar.

Alimoche común
El alimoche común es el buitre más pequeño de la Península Ibérica. Foto: RTVE.

El urogallo, declarado en Peligro de Extinción en 2005, no tiene ni nunca ha tenido un plan de conservación. El murciélago ratonero grande y el murciélago ratonero en el catálogo nacional son considerados especies “vulnerables”, sin embargo, en Asturias están en la categoría de “sensibles a la alteración de su hábitat.” La lamprea marina, considerada en el catálogo asturiano como vulnerable, no tiene ni ha tenido nunca un plan de conservación. El cormorán moñudo, el alimoche y el murciélago de cueva figuran “de interés especial” en el catálogo asturiano mientras que en el catálogo nacional son consideradas especies “vulnerables”.

cormorán moñudo
Cormorán moñudo. Foto: © Jerome Whittingham shutterstock

“El caso del urogallo es casi emblemático en este despropósito” dice Nicolás López, “ya que en 2007 ASMADERA ganó el contencioso en el TSJA contra el plan de conservación de hábitat del urogallo, que está en peligro de extinción, y el Tribunal Supremo ratificó la anulación del plan. Desde entonces el urogallo está sin el obligado plan de gestión al que obliga la ley, a pesar de su dramático declive”. Por otro lado, insiste en que “algunas especies en Asturias tienen planes de gestión desde hace veinte años que no se actualizan ni hay constancia de que haya habido un seguimiento o una mejora de estas especies, como es el caso del cormorán moñudo.”

“hay especies consideradas como amenazadas en el catálogo nacional que no están incluidas en el catálogo asturiano, que no tienen ningún grado de protección”

Un técnico de la administración que prefiere no dar su nombre asegura que “no hay una sola especie en el catálogo de las aproximadamente 18 que hay ahora mismo que esté en situación de lo que dicen sus propios decretos.” Según esta persona, “todas las especies tienen su plan de manejo, independientemente de su denominación, pero esos planes están hechos en torno al año 2002, algunos incluso en los años noventa. Esos planes están vigentes de manera indefinida, pero estipulan que cada cinco años se tiene que proceder a una revisión en profundidad, y no se hace nada.” También pone el ejemplo del avión zapador: “su plan es de 1993 y en 30 años no se ha revisado nunca” Continúa: “O el plan del oso. El decreto aprobado en 2002 obligaba a que se hubiera tenido que revisar su plan en 2007, en 2012, en 2017 y en 2022, pero no se ha revisado nada. Si pasa esto con el oso, qué no pasará con otras especies.” Este técnico afirma que “hay especies consideradas como amenazadas en el catálogo nacional que no están incluidas en el catálogo asturiano, que no tienen ningún grado de protección, como el tritón alpino o el milano real, a pesar de que si están consideradas como tal a nivel estatal las autonomías están obligadas a incluirlas en sus catálogos regionales y poner en marcha un plan de conservación.”

milano real
Milano real. Foto: © Mark Medcalf – shutterstock_395790829

Esta “desactualización”, “irregularidad” y “dejación”, para Nicolás López tiene unas consecuencias muy concretas en el ámbito de la implantación de las energías eólicas en Asturias: “Hay toda una perversión de la situación. Los datos que manejan las consejerías sobre mortalidad de aves no indican que están muriendo muchas especies protegidas a nivel estatal porque no aparecen en el catálogo asturiano. Por eso se atreven a decir, incluso en sede parlamentaria, que los molinos eólicos no matan aves amenazadas, porque el catálogo asturiano no las reconoce como amenazadas, pero el de España, y Asturias es España, sí.”

Desde NORTES hemos intentado preguntar a la Dirección General de Medio Natural y Planificación Rural para contrastar la versión de los expertos consultados con la versión de la administración, sin embargo, “debido a la transición tras las elecciones que está teniendo estos días”, tal y como nos han justificado desde la propia Consejería de Medio Rural y Cohesión Rural, no ha sido posible recabar ninguna respuesta.

¿Es el lobo una especie amenazada?

El lobo no es una especie amenazada a nivel estatal. Está en régimen de protección especial. Las especies amenazadas están protegidas, pero no todas las especies protegidas están amenazadas. El lobo solo está en el Listado de régimen de protección especial. Lo que están pidiendo los ganaderos es que deje de ser especie protegida frente a grupos conservacionistas, como ASCEL, que consideran que el lobo debería estar incluido en el catálogo de especies amenazadas.

Llobu ibéricu.

Ignacio Martínez explica cómo el asunto está en los tribunales y las razones que hay para aumentar el grado de protección del lobo: “nosotros no estamos reclamando que el lobo sea incluido en el catálogo porque nos cae bien o porque es más guapo o porque somos unos extremistas radicales. Nosotros estamos reclamando la protección del lobo porque así se establece en el marco jurídico.”

Desde ASCEL se hace referencia a la orden ministerial de 2017 donde se estipulan los criterios para considerar a una especie amenazada. Entre ellos se encuentra el punto que dice que los animales que deben ser protegidos son los que han sufrido una reducción de igual o más al “cincuenta por ciento de su área de distribución histórica, entendiendo como tal aquella conocida a principios del siglo XX, durante los últimos 100 años, y que aunque está en proceso de recuperación, todavía no ha recuperado el cincuenta por ciento de su distribución histórica, contando con que existe hábitat adecuado disponible para ello.” ASCEL considera que esta situación “se ajusta al lobo”.

La solicitud de ASCEL, afirma Ignacio Martínez, “ha sido avalada por estudios de la EBD (Estación Biólogica de Doñana) del CSIC. El lobo ocupaba antes gran parte de España. Ahora ocupa lo que ocupa. Esta es una línea argumental pero luego está el valor cultural, que es otro de los criterios de la orden ministerial. El lobo tiene un gran valor cultural en este país. En términos absolutos y relativos. Hay numerosas leyendas, historias, usos, manejos sobre el lobo. No tiene parangón con ninguna otra especie en España.”

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